lunes, 17 de abril de 2023

12 de Octubre - Armando Alonso Piñeiro - Indigenismo

 REVOLVIENDO LA BIBLIOTECA

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En esta sección que llamamos "Revolviendo la biblioteca", incluimos distintos artículos de gran interés histórico, poco conocidos por el público en general, publicados hace ya muchísimos años. 

El 12 de octubre de 2008, se públicó en el diario La Prensa, en la columna Los fantasmas del pasado, un artículo de autoría del historiador Alonso Piñeiro

 Ante el 12 de octubre

por Armando Alonso Piñeiro


 
Armando Alonso Piñeiro
Festejos por el 12 de octubre en la Plaza de Mayo a principios del S. XX

Hoy, ante un nuevo aniversario del Descubrimiento de América, se multiplican las polémicas y los misterios sobre Cristóbal Colón y su épica empresa. Por ejemplo, no hace mucho el Inadi -una institución gubernamental que se supone debe actuar contra la discriminación- ha incurrido en un serio acto de discriminación al señalar que el 12 de Octubre no debe ser reconocido como Día de la Raza porque éste sería un concepto racista. La aseveración es increíble, en tanto la raza humana es una, y atentar contra su concepción es el peor acto de racismo en que pueda incurrirse.
Tal antecedente prosigue así la campaña anticolombina y antiespañola en que se han envuelto desde hace algún tiempo determinados círculos, embarcados en la defensa de un indigenismo que se caracterizó, hasta el siglo XV -y aún algo después-, por incurrir en discriminaciones, torturas, la práctica de la esclavitud, las guerras intertribales y ferocidades sin cuento.
Los pueblos que habitaban nuestro continente carecían de unidad lingüística, étnica, cultural y religiosa. Solamente con el transcurso de las décadas la original hazaña colombina devino en una unidad, que con las diferencias actuales implica sin embargo el resultado de una gesta que a más de cinco siglos de distancia se agiganta a pesar de los intentos desmañados de intereses políticos determinados.
En mis libros, artículos y conferencias he escrito bastante sobre el gran genovés. Siempre queda mucho por decir. Por ejemplo, la añosa polémica en cuanto a dónde están sus restos ya no tiene sentido luego de las verificaciones científicas efectuadas. Las mismas fueron realizadas por diversos grupos especializados, pero uno de los principales fue el Laboratorio de Identidad Genética de la Universidad de Granada, cuyo director es el doctor José Antonio Lorente Acosta. Los resultados obtenidos señalan sin lugar a duda que los restos auténticos son los existentes en la catedral de Sevilla, por oposición a la tesis que sostiene a la catedral de Santo Domingo como su depositaria.
Pasando a otro tema menos importante pero muy curioso: ¿cuánto costó el Descubrimiento de América? El estudioso español Francisco Grandmontagne se dedicó a investigar el intríngulis, a comienzos del siglo pasado. Y al realizar una equivalencia de monedas se tomó el arduo trabajo de equiparar los maravedíes del siglo XV con los dólares de la década de 1920, precisamente cuando realizó el análisis de marras.
Sus conclusiones son interesantes. La empresa colombina costó 7.250 dólares, cuya composición resulta no menos atractiva. He aquí los resultados: Honorarios del Descubridor, 320 dólares. A 260 dólares ascendieron los estipendios de Martín Alonso y su hermano Vicente, capitanes, respectivamente, de las naves “La Pinta“ y “La Niña”. Por Ultimo, cada marinero fue recompensado con 29 dólares.
El viaje de Colón siempre estuvo rodeado de enigmas, algunos resueltos, otros aún incógnitos y unos terceros simples leyendas. Entre estas últimas figura el falso empeño de las joyas de Isabel la Católica para financiar la expedición. No hubo tal cosa, sino una manifestación verbal de que sí lo haría para el caso de que no se encontraran los dineros. Estos, finalmente, aparecieron, gracias al escribano de la Corona aragonesa, don Luis de Santángel, quien aportó un millón de maravedíes -es decir, los famosos 7.250 dólares-. Eso sí: la cifra no fue una donación, sino un rentable préstamo que le aportó nada menos que 17.100 maravedíes de intereses.
Y para concluir esta entrega, vuelvo al comienzo. La campaña anticolombina ha suscitado muestras tan curiosas como detestables. En el año 2003 un fiscal federal argentino propuso someter a juicio la expedición descubridora del Nuevo Mundo alegando que la misma era culpable de numerosos actos de matanzas indígenas, que el curioso funcionario clasificó como “violaciones de los derechos humanos”.
En 2004 una diputada nacional propuso no solamente abolir los festejos del 12 de Octubre, sino instituir el 13 de octubre como Día de la Resistencia Indígena y Popular, “en homenaje a las víctimas de la conquista y colonización de América”.
Por su parte, en 2006 el gobierno de la provincia argentina de La Pampa dispuso que la fecha del Descubrimiento fuera declarada “de duelo”. Consecuentemente, en aquel año -ignoro si el procedimiento continúa- la bandera nacional flameó a media asta.
Afortunadamente, estos fantasmas del presente no conmueven a los fantasmas del pasado colombino, y la gloria de Cristóbal Colón sigue siendo una de las grandes enseñanzas de la humanidad.
Afortunadamente, estos fantasmas del presente no conmueven a los fantasmas del pasado colombino, y la gloria de Cristóbal Colón sigue siendo una de las grandes enseñanzas de la humanidad.