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sábado, 27 de septiembre de 2025

Batalla de Tapalqué - Indios - Juan Manuel de Rosas - La Nación

Publicado en el suplemento Campo del diario La   Nación el 27 de setiembre de 2025   



Los ecos de una batalla histórica en Tapalqué
por Facundo Gómez Romero

Monolito de la batalla de Tapalqué
El monolito que recuerda a la batalla de Tapalqué


Este es un episodio de nuestra historia que muy pocos conocen. Ni siquiera lo tienen presente, y esto es lo que es más grave, los habitantes que moran en las inmediaciones en donde sucedieron los hechos. Muchas veces, como dice el refrán popular, la rama nos tapa el monte. En este caso, cuantitativamente hablando, las ramas son las campañas de San Martín o Belgrano y el monte, la innumerable cantidad de episodios heroicos y hechos de armas protagonizados por otros actores sociales de menor fuste y renombre.
No digo que se deban desconocer las campañas de los próceres, todo lo contrario. Digo que las comunidades de los pueblos y ciudades de los diversos y múltiples lugares de nuestro país, deberían conocer primero y principal, los hechos históricos que ocurrieron en su seno, y después ir ampliando el panorama para desde la región, abordar la provincia, y luego la nación. Como en la práctica esto no es así, sino más bien, todo lo contrario, la adscripción al terruño o la identidad histórica local, salvo notables excepciones, luce desdibujada, edulcorada y pasteurizada y, mucho peor aún, totalmente desconocida.
Dentro de esos episodios ignotos, se encuentra el que nos ocupa: la batalla de Tapalqué. Esta sucedió el 20 de agosto de 1839, entre las tropas de la dotación del Cantón Tapalqué y diversos grupos indígenas. El Cantón Tapalqué, arqueológicamente estudiado por mi colega Miguel Mugueta, fue una estructura militar de singular importancia durante el “Rosismo” y funcionó hasta que, en 1855, se abandonó el lugar para construir el nuevo pueblo, 25 kilómetros al norte. El Cantón poseía una guarnición nutrida en efectivos y en sus inmediaciones, moraban multitud de aborígenes de los llamados “amigos”, piezas claves, ubicadas allí por el gobernador Rosas para consolidar un hábil proyecto de frontera.
El mismísimo Charles Darwin que conoció el primitivo emplazamiento en 1833, describe la presencia de indígenas conviviendo con los federales. “Tapalqué en sí, o pueblo de Tapalqué, si así puede llamársele, consiste en una llanura perfectamente plana, salpicada hasta donde alcanza la vista, de toldos o sea de chozas en forma de hornos que los indios construyen. Aquí residían las familias de los indios amistosos, que forman parte de las fuerzas de Rosas”, escribió.
En el amanecer de un 20 de agosto de 1839, este enclave fue atacado por una fuerza de indios Ranqueles y chilenos de unos 1100 efectivos, unos mil de lanza y unos cien de bola, según lo detalla el parte de la batalla, escrito dos días después por el coronel comandante de la División del Sur, Nicolás Granada, y enviado a Juan Manuel de Rosas. Granada contaba con 120 soldados del Regimiento 3 de Caballería y 84 del Escuadrón Escolta de Gobierno, al mando del Edecán de Rosas, teniente general Ramón Bustos; más, los indios “amigos”.
Las tropas del Escuadrón Escolta poseían como distintivo el uso de corazas de hierro, además del típico gorro de manga y el chiripá de color rabiosamente punzó del resto de los cuerpos de caballería. Los efectivos acantonados repelieron el ataque, y se lanzaron a perseguir a los indios en retirada, quienes se habían llevado una buena cantidad de caballos, y de varias “chinas” es decir, mujeres de los “indios amigos”. Los alcanzaron a 2 leguas del cantón y allí comenzó la batalla. Relata Granada: 
“(Los indios) ya estaban todos formados en una línea y con la caballada a la espalda, y dando frente a nuestra fuerza y en el momento mandé nuestros caballos hacia ellos. Los de la derecha al mando del Teniente Coronel Edecán de V.E. Don Ramón Bustos de la tropa de la Escolta y los de la izquierda comandados por el señor General Don Florencio Villanueva, los de la Escolta 84 hombres y los otros 120 hombres, el resto de la tropa con una pieza y los indios amigos colocados en varias divisiones protegiendo nuestra tropa.
“Los enemigos cuya fuerza era muy superior a la nuestra, se movían a un mismo tiempo y todos los escuadrones marcharon con ellos. Los de la Escolta cargaron con la mayor bizarría y valor con el Teniente Coronel Don Ramón Bustos contra más de 900 indios enemigos peleando con denuedo e intrepidez recomendables. Los del ala izquierda de igual modo resistieron con firmeza los ataques que les hacían. Por todas partes se afanaban los indios y por todas partes eran acuchillados, y se peleaba con la mayor ferocidad, hasta que dadas las órdenes y llegado el momento, toda la División se movió con fuerza y se dejaron de resistir los enemigos.
“Después de esta última carga volvió la espalda sin poderse rehacer, y la tropa y los indios amigos comenzó a lancearlos y a acribillarlos sin alivio poniéndolos en completa retirada. Persiguiéndolos de muerte hasta la distancia de dieciocho leguas, dejando un número apreciable de muertos y más de 1.900 caballos de ellos, casi todas las chinas que llevaban quedando prisioneros los indios chilenos para que V.E. disponga de ellos (Archivo General de la Nación 27-7-2).”
Los indios comandados por los caciques Calfutrún y Renqué tuvieron unas 150 bajas, entre muertos y heridos, mientras que los defensores 18 individuos de tropa, el teniente graduado Vicente Ferrer y 5 indios “amigos”; heridos, el teniente coronel Ramón Bustos, los capitanes Lorenzo Duarte y Patrocinio Recabarren, y 34 soldados de tropa. El reconocimiento del gobernador Rosas se materializó en la entrega de medallas de oro, plata y bronce, tierras, más el importe de un mes de sueldo extra para cada uno de los combatientes.
En aquellos campos, cobijado por el cantarín arrullo del arroyo y la suave cadencia de las pajas cortaderas, sobrevive, pulverizado por los vientos del olvido pero todavía en pie, un monolito que insiste en conmemorar este hecho de armas.

viernes, 6 de diciembre de 2024

Pablo Mendelevich - Kicillof, Fernández de Kirchner y Rosas - Chiviló

 Diario La Nación del 16 de noviembre de 2024


El 16 de noviembre de 2024, en la contratapa del diario La Nación se publicó en la columna "Miradas" el artículo del periodista Pablo Mendelevich: "Kicillof y su galería de próceres proscriptos".

Por no estar de acuerdo con algunos de los conceptos expresados, remití al correo de lectores de ese matutino, pero no fue publicada. 

Ante ello decidí remitirle una carta al mencionado periodista, pero como desconozco cual es su correo electrónico, por medio de los correos accesodigital@lanacion.com.ar y lectores@lanacion.com.ar, me dirigí al director de ese medio señor Saguier, a fin de que por su intermedio, mi carta llegara a su destinatario.

A continuación publico el artículo del Sr. Mendelevich, la carta dirigida a la sección correo de lectores -no publicada- y la carta personal al periodista.

En el supuesto de recibir contestación del mismo, su carta también la publicaré en este blog. 


Aquí el texto del artículo:

KICILLOF Y SU GALERÍA DE PRÓCERES PROSCRIPTOS por Pablo Mendelevich

Distorsionar la historia era hasta hace poco un pertinaz hábito kirchnerista basado en carencias propias. Pero ahora cualquiera acomoda el pasado según conveniencia, apuro y gustos. El uso político de la historia, claro, existe desde tiempos inmemoriales; lo que se expandió es la precariedad, la liviandad de las revisiones. O las invenciones.

Milei dijo al asumir que en la época del Centenario la Argentina era la primera potencia mundial (acaso le sonaría pobre solo recordar que figuraba entre los ocho primeros países). Victoria Villarruel pasó por Madrid y, amnésica de la Triple A y de las desapariciones durante aquel gobierno, se le ocurrió reivindicar a Isabel Perón. Tiempo después Milei desmintió que Alfonsín fuera el padre de la democracia: se trató de “un golpista” que derrocó a De la Rúa, aseguró.

Pues bien, ahora Axel Kicillof dice que a Cristina Kirchner la quieren proscribir como a Frondizi, Yrigoyen, San Martín, Rosas y Perón, a los que citó en ese orden. Más extraño fue el dato, destinado a explicar los porqués, de que “casi todos” ellos eran peronistas. Referencia certera, al cabo, en dos de seis (Perón y Cristina Kirchner), un tercio de la muestra. Las estadísticas nunca fueron el fuerte del gobernador de la provincia de Buenos Aires, quien como ministro de Economía resultó inolvidable. Seguramente por varias décadas.

Lo suyo anticipó la música que el peronismo se dispuso a remixar para hacerle frente en la calle a la sentencia de la Cámara de Casación. Aunque ya pasaron más de cincuenta años desde que el peronismo dejó de estar proscripto, el resabio victimológico se sirve recalentado en la mesa que lo solicite. Menem pasó un par de años diciéndose proscripto porque no le dejaban colar las piruetas estrambóticas que inventaba Rodolfo Barra para conseguir “la re-re”. Cristina Kirchner, aun pudiendo ser candidata a lo que fuere, se declara a su vez proscripta porque la condenaron debido a que direccionó fondos nacionales para la obra pública en favor de Lázaro Báez. Las proscripciones modernas al menos son más extravagantes que las de antaño: cuando se autopercibieron proscriptos, Menem era presidente de la Nación y Cristina Kirchner, vicepresidenta.

El 6 de diciembre de 2022, al conocerse el fallo por la causa Vialidad, Cristina anunció que no sería candidata “a nada”: lo justificó diciendo que no quería someter al peronismo a ser maltratado por culpa suya. Sin embargo, hizo todo lo contrario: se puso a sí misma, formalmente, al frente del peronismo.

De la caótica batalla doméstica por la presidencia del PJ, Kicillof se retiró con la cola entre las piernas. Enseguida sintió que debía purgar la sumisión atrasada. A lo mejor la obsecuencia urgente fue lo que lo obligó a saltearse el rigor histórico en sus comentarios.

La comparación con San Martín ni siquiera es original. Repite anteriores profanaciones de la memoria del Padre de la Patria realizadas por los aparatos de propaganda kirchneristas. San Martín se fue a Londres en 1824 en forma voluntaria, y si bien es conocida su desazón en el ostracismo, donde tuvo padecimientos económicos, no parece muy respetuoso compararlo con una política millonaria juzgada y condenada por quedarse con dineros públicos.

Lo de Juan Manuel de Rosas no es menos absurdo. Apunta, se supone, a la condena a muerte contra Rosas en ausencia –mientras estaba en el exilio de Southampton–, y al antirrosismo de exclusión que sería liquidado por Menem en 1989, cuando repatrió los restos. Pero Kicillof no se acuerda de Sarmiento, de Alberdi ni de otros perseguidos y exiliados del rosismo. Mucho menos de la Mazorca, de la despiadada violencia contra los “salvajes unitarios”.

A Menem, curiosamente, el gobernador no lo incluye en su lista de gloriosos proscriptos equiparables con Cristina Kirchner, pese a su triple condición de peronista, preso durante más de dos años por la dictadura y, sobre todo, expresidente perseguido por la Justicia por delitos de corrupción, resguardado varios años, todo igual que ella, en una banca del Senado. El cristinismo suele alternar dos victimizaciones para responder políticamente a los problemas judiciales de Cristina Kirchner. Una es la proscripción y la otra, el lawfare, imaginaria revancha mediático-judicial de los poderes concentrados. Alguien debería explicar por qué la proscripción castiga a ambos expresidentes peronistas acusados de cometer delitos de corrupción, pero el lawfare a Menem no lo afecta, solo se la agarra con ella.

Como el móvil de Kicillof no pasaba por honrar la verdad histórica, sino por recuperar el cariño de Cristina, en su búsqueda de presidentes peronistas perseguidos omitió a Isabel Perón, la heroína recuperada por Victoria Villarruel.

Aldous Huxley dijo: “Quizás la más grande lección de la historia es que nadie aprendió las lecciones de la historia”. Hay algo peor. Cuando la historia se convierte en un insumo acrítico de la cotidianeidad política.

Está claro que el móvil de Kicillof no pasaba por honrar la verdad histórica, sino por recuperar el cariño de Cristina Kirchner y purgar la sumisión atrasada tras la batalla doméstica


Carta remitida al diario La Nación
Kicillof, Cristina Fernández de Kirchner y Rosas

Con respecto al artículo “Kicillof y su galería de próceres proscriptos”, publicado el día 16 ppdo., autoría del Sr. Pablo Mendelevich, sobre las comparaciones efectuadas por Kicillof con respecto a la situación procesal de la expresidente Fernández de Kirchner, comparándola con otros personajes históricos y dejando de lado las desacertadas y desafortunadas comparaciones realizadas por el gobernador Kicillof, me voy a referir a lo manifestado por el autor de la nota en cuando imputa a Kicillof que “no se acuerda” de Sarmiento, Alberdi, ni de otros perseguidos y exiliados del rosismo y de la “despiadada violencia” de la Mazorca contra los “salvajes unitarios”.

Con respecto a Sarmiento, combatiente del ejército unitario, después de ser prisionero en San Juan por las fuerzas federales, se expatrió contando con pasaporte otorgado por el gobernador federal Benavidez, quien le dio escolta y dinero para pasar a Chile y le salvó la vida; Rosas no tuvo que ver en nada de ello. Alberdi manifestó en el libro publicado en 1847 “La República Argentina 37 años después de la Revolución de Mayo”: “En el suelo extranjero en que resido, no como proscripto, pues he salido de mi patria según sus leyes, por franca y libre elección, como un inglés o un francés de su país por conveniencia propia”. En cuando a la “despiadada violencia de la Mazorca”, aclaro que en el juicio seguido a Rosas por el entonces secesionado Estado de Buenos Aires, se mencionan en el apartado “Degüellos de 1840 y 1842”, -nótese que no se mencionan años anteriores ni posteriores- el nombre de 20 víctimas. Ello ocurrió en época de convulsión y en medio de una guerra iniciada por Francia en 1838, y cuando el ejército de Lavalle estaba a las puertas de la ciudad, debiéndose tener en cuenta que los unitarios se habían aliado con los franceses  en contra de su patria, por lo cual les cabía la pena como traidores de lesa patria. Algunos de ellos fueron víctimas de venganzas personales y no por otras razones.

En cuanto a lo de “salvajes unitarios”, fueron así llamados por los pueblos antes de la llegada de Rosas al poder, por el comportamiento de los ejércitos de esa facción política, quienes cometieron todo tipo de tropelías contra la población civil –con mayor cantidad de víctimas que los “degollados” de 1840/1842-, véanse las “Memorias” del general Iriarte y “Memorias curiosas” de Juan Manuel Beruti.

Carta enviada al periodista Mendelevich

Villa Ballester,  7 de diciembre de 2024

Señor periodista Don Pablo Mendelevich

 

De mi mayor consideración.

 

Me dirijo a Ud. con relación a su artículo publicado en el diario LA NACIÓN del  día 16 de noviembre ppdo., titulado “Kicillof y su galería de próceres proscriptos”, en el cual hace una crítica a los dichos del gobernador Kicillof, quien había comparado la situación procesal de la expresidente Fernández de Kirchner, con el falso argumento de que se la quiere “proscribir”, como según él, había ocurrido con cinco personajes de nuestra historia nacional.

Dejando de lado las desafortunadas comparaciones realizada por el gobernador, ya que la expresidenta afronta procesos judiciales por actos de corrupción y por el saqueo sistemático del Estado ocurridos durante los 20 años de gobiernos K, que la beneficiaron junto a su entorno y amigotes de la oligarquía santacruceña, como también había ocurrido con  su extinto esposo y expresidente.

Ninguna comparación puede hacerse de la situación procesal de esta “señora” y “abogada exitosa”, con aquellos protagonistas nombrados por el Sr. Kicillof.

Salvo Juan Manuel de Rosas, juzgado por tribunales ordinarios –a lo cual me voy a referir más abajo– y Juan D. Perón, juzgado por un Tribunal de Honor de las FFAA; ninguno de los otros tres personajes históricos afrontaron ningún tipo de juicio.

Además tampoco puede compararse la actuación pública de estos cinco personajes, con el de la expresidente, en cuyos dos mandatos, más el de su esposo Néstor Kirchner y el de su “elegido” Alberto Fernández, los llamados  “16 años K”, se cometieron los actos de corrupción más graves y aberrantes de toda nuestra historia y que son el símbolo de la corrupción desenfrenada, en el que se sobrepasaron todos los límites en el saqueo sistemático del Estado, como manifesté ut supra.

Solamente el delirio y chupamedismo del gobernador de la provincia, Kicillof, puede hacer tales comparaciones.

Días pasados en el diario Clarín, su colega Pablo Vaca, también se refirió al mismo tema tratado por Ud., efectuando casi sus mismas apreciaciones, a las que me refiero infra.

Pero también me ha llamado la atención, cuando Ud. se centra en la figura de Rosas, en este párrafo:

“Lo de Juan Manuel de Rosas no es menos absurdo. Apunta, se supone, a la condena a muerte contra Rosas en ausencia –mientras estaba en el exilio de Southampton–… Pero Kicillof no se acuerda de Sarmiento, de Alberdi ni de otros perseguidos y exiliados del rosismo. Mucho menos de la Mazorca, de la despiadada violencia contra los ‘salvajes unitarios’ ”.

Siempre que se trae a colación a Rosas, no hay otra opción que hablar de la tiranía, del terror, la mazorca, de las persecuciones, de la violencia, etc., etc.

¡Menos mal que Kicillof, no dijo que la expresidenta había hecho un gobierno decente como lo fue el de Rosas!

Por supuesto que Rosas fue un gobierno de mano dura y gracias a Dios que así lo fue, ya que le tocó actuar en época de anarquía, de desunión nacional, y enfrentado por un partido –el unitario– que no trepidó en aliarse con potencias extranjeras y promover la secesión del territorio nacional, con tal de lograr sus fines y que no lo dejó gobernar ni un instante, como lo reconoció el mismo Sarmiento. De no haber sido por Rosas, nuestro país sería mucho más pequeño que el actual y posiblemente no hubiera sido más que la provincia de Buenos Aires. Resaltemos que después de la caída de Rosas, se produjo la secesión de la provincia de Buenos Aires, separándose de sus hermanas y conformando el “Estado de Buenos Aires”.

Pero para no hacerla larga voy a referirme, uno a uno, a sus erróneos dichos sobre Rosas. Si bien conozco sus logrados pergaminos como periodista, me parece que en historia Ud. se ha quedado en el tiempo con lo que le enseñaron cuando era chico sobre la “tiranía” de Rosas y no ha buceado bajo la superficie buscando la verdad histórica.

Yo por suerte me “avivé” hace más de sesenta años, en la adolescencia, de cómo venía la historia, pero hay grandulotes que no se nunca se han avivado y siguen con el mismo versito de la “Gran Historieta”, que es la llamada historia oficial, a la –que por sus manifestaciones– Ud. adhiere. Y pienso que esos grandulotes, ya no se van a avivar más, siguen creyendo que los niños nacen de un repollo.

Todos esos cuentos que Ud. toma como verdaderos, no tiene ningún asidero de veracidad, sino que fueron inventos para promover el derrocamiento de un gobierno apoyado por la totalidad de la población, como lo reconocieron entre otros Sarmiento y Ricardo Rojas, mentiras que personeros del unitarismo se encargaron de desparramar por toda Europa y América, en combinación con gobiernos deseosos de gloria para enfrentar a un país casi desconocido por aquellos tiempos, como lo fue el nuestro, promoviendo y alentando la intervención de potencia extranjeras en nuestro suelo patrio, cosa que lograron.

Voy a continuación a referirme a sus afirmaciones:

 

1.       Juicio seguido a Rosas: En la Causa criminal seguida contra el ex-gobernador Juan Manuel de Rosas ante los Tribunales Ordinarios de Buenos Aires que se le siguió a Rosas en 1857 por el secesionado Estado de Buenos Aires, que dicho sea de paso se tramitó en ausencia del imputado que se encontraba en Southampton, sin darle posibilidad de defenderse, ni nombrar abogado defensor, ni siquiera representado por el defensor oficial, violándose todas las garantías del debido proceso, establecidas por la legislación vigente. En un apartado de esa causa: “Degüellos de 1840 y 1842” se menciona el nombre de 20 “degollados”, la mayoría de ellos correspondientes a octubre de 1840 y otros a marzo de 1842. Ello ocurrió en época de convulsión y en medio de una guerra iniciada por Francia en 1838, y cuando el ejército de Lavalle estaba a las puertas de la ciudad, debiéndose tener en cuenta que los unitarios se habían aliado con los franceses  en contra de su patria, por lo cual les cabía, de acuerdo a la ley vigente y al sentido común, la pena de muerte como traidores de lesa patria. También algunas de esas muertes fueron como consecuencia de venganzas personales y ajenas a la política, como suele ocurrir en estas circunstancias.

Note Ud. que en ese apartado se hace referencia a los “degüellos” producidos en dos meses concretos y no hay hechos mencionados con anterioridad ni posteriormente a los mismos, prueba de que la violencia fue bastante limitada.

El historiador brasilero Joao Pandiá Calógeras, describió muy claramente el proceder de Rosas y de sus enemigos, como de la situación de la Confederación Argentina y las exageraciones en las que se incurrían acerca de la personalidad del gobernante argentino. He aquí sus opiniones  vertidas en “Formação histórica do Brasil” (3° edición, Editora Comphania Nacional, 1938):

"La campaña de panfletos, artículos de diarios, revistas, libros, inundó América y Europa, y consiguió colocar a la Argentina, a sus autoridades, y principalmente a su dictador bajo la apariencia de una tierra de monstruos inauditos. Contra esto protestaban los ministros diplomáticos, tanto europeos como americanos, mostrando las mentiras de las acusaciones y demostrando que numerosos compatriotas suyos vivían y prosperaban en la paz y el progreso. Estadísticas eran publicadas probando el rumbo creciente de la riqueza del país. Documentos eran divulgados evidenciando que, en los guarismos de las terribles hecatombes que se decían efectuadas por el rosismo, figuraban las bajas de los combates entre las parcialidades contendoras, y estas mismas muy aumentadas; que muchas personas indicadas como asesinadas, estaban perfectamente vivas y en absoluta salud y tranquilidad. Nada de eso valió para detener la calumnia, y hasta el día de hoy Rosas es tenido como el más vil de los degolladores”.

“ 'La Sociedad Restauradora' contaba en su seno ciudadanos prominentes de la capital. Es posible y natural que incluyese algunos facinerosos y fanáticos. En momentos de exaltación pública y de despiadada exacerbación de pasiones, hay siempre una turba de criminales y de malhechores que emerge de los 'bas-fond' de la sociedad, prontos a los peores excesos, sin que para tal cosa necesiten incitaciones, órdenes o instrucciones de los jefes autorizados de los movimientos políticos".

"La honra de la Historia exige que sean revistos tales juicios difamatorios. Sin duda el período era de crueldad y de ausencia de piedad; mas ocurrían tales crímenes en ambos grupos partidarios, y en cuanto a Rosas, parece haber tenido uno de los corazones menos caldeados en la práctica de tales horrores, de los más propensos a evitar el sufrimiento humano. La base de las acusaciones, de las mentiras y exageraciones se encuentra en el odio de partido, en el 'o’te-toi de lá que je móy mette', el venenoso rencor de enemigos de espíritu mezquino incapaces de hacer lo que él realizó".

"Ciertamente que no era un jefe blando o de manos leves: poseía un genio voluntarioso, un carácter incapaz de doblegarse; era cruel como todos sus semejantes en esa época en la Argentina. Pero era también un estadista, un hombre de ideales y de ejecución, cualidades que no se encuentran tan frecuentemente como sería de desear".

"Los principales autores de ese ambiente de exageraciones y calumnias fueron los miembros de la 'Comisión Argentina' unitaria, de Montevideo. Entre ellos se hallaban hombres de alto valer por su cultura, talento y coraje. Cegábalos empero la pasión partidaria. Es posible probar que traicionaron a su patria, apelando a la invasión extranjera y al oro francés para vencer a su propia tierra natal, con el solo propósito de cumplir sus miras egoístas de militantes de un grupo político. Rosas entre tanto, defendió la libertad e independencia y el respeto propio de la Confederación".

La “Sociedad Restauradora”, mencionada por Calógeras, era lo que los unitarios llamaban “Mas Horca” o “Mazorca”.

Otro testimonio. El capitán de fragata, François Théogène Page quien en 1840, formó parte de la Flota Francesa de Operaciones en el Río de la Plata, bajo el comando del Vicealmirante Mackau, en Buenos Aires, entrevistó a residentes franceses, llevándose la gran sorpresa, informando a sus superiores, entre otras muchas e interesantes observaciones, lo siguiente: "¿Nuestros compatriotas en Buenos Aires, eran maltratados?. Escuchó sorprendido los informes de los propios franceses, quienes le dijeron que, a pesar de las convulsiones de la república, nunca habían gozado de mayor seguridad. De modo que todos aquellos asesinatos, aquellos atentados contra la población francesa, de los que se daban tan atroces detalles, ¡no eran más que simples inventos!". Ese informe se publicó en “Revue de deux mondes” (Revista de ambos mundos) en su edición del 1° de febrero de 1841, con el título “Affaires de Buénos Ayres - Expéditions de la France contre la République Argentine”, traducido y editado en nuestro país como “Guerra colonialista Franco-Argentina 1838-1840”, con estudio preliminar de Juan Pablo Oliver, ( EUDEBA, Buenos Aires, 1973).

2.       Caso Sarmiento: Con respecto a Sarmiento, combatiente del ejército unitario, después de ser prisionero en San Juan por las fuerzas federales, se expatrió en 1840 contando con pasaporte otorgado por el gobernador federal Benavidez, quien le dio escolta y dinero para pasar a Chile y le salvó la vida; Rosas no tuvo que ver en nada de ello. (ver “Vida de Sarmiento. El hombre de autoridad”, de Manuel Gálvez, Editorial Tor, 3ra. Edición, págs. 62 a 68)

3.       Caso Alberdi: El tucumano, manifestó en su libro publicado en 1847 “La República Argentina 37 años después de la Revolución de Mayo”: “En el suelo extranjero en que resido, no como proscripto, pues he salido de mi patria según sus leyes, por franca y libre elección, como un inglés o un francés de su país por conveniencia propia”. Más claro echarle agua. Se fue de Buenos Aires porque quiso. Nadie lo perseguía, ni nadie le impidió su salida.

4.       “Otros perseguidos y exiliados del rosismo”: Sería interesante que Ud. individualizara, y me informara a quienes se refiere en cuanto a “otros perseguidos y exiliados del rosismo”, ¿en qué época se habría producidos las persecuciones y los exilios y en qué circunstancias?, porque en Buenos Aires, no se perseguía sino a quienes estaban en componendas para derrocar a un gobierno elegido según las normas de la época o bien estaban en combinación con potencias extranjeras que agredían a nuestro país, como ya manifesté.

El ciudadano, aunque fuera unitario, que cumplía con las leyes, respetaba al gobierno y no estaba en componendas con enemigos del país, de ninguna forma fueron perseguidos; por el contrario, pongo el caso del jurista Dalmacio Vélez Sarsfield, conocido unitario, quien era asiduo concurrente a las tertulias de Manuelita Rosas, realizadas en el caserón que su padre poseía en Palermo de San Benito, y que incluso por sus conocimientos jurídicos, era persona de consulta del gobernador (p.e. en el caso de Camila O’Gorman).

5.       En cuando a la “despiadada violencia de la Mazorca”. Me remito a lo expresado en el punto 1. Aclaro que en el juicio seguido a Rosas por el entonces secesionado Estado de Buenos Aires, se mencionan en el apartado “Degüellos de 1840 y 1842”, -nótese que no se mencionan años anteriores ni posteriores- el nombre de 20 víctimas.

6.       En cuanto a lo de “salvajes unitarios”, Ud. lo pone encomillado, como si no lo hubiesen sido y eso hubiera sido un invento del gobierno de Rosas. Fueron así llamados por los pueblos antes de la llegada de Rosas al poder, por el comportamiento de los ejércitos de esa facción política, quienes cometieron todo tipo de tropelías contra la población civil –con muchísima mayor cantidad de víctimas que los “degollados” de 1840/1842–, véanse las “Memorias” del general Iriarte y “Memorias curiosas” de Juan Manuel Beruti.

El historiador canadiense H.S.Ferns en su libro traducido y publicado en Buenos Aires: “Gran Bretaña y Argentina en el Siglo XIX”, dice:  (Dorrego) “…estaba dispuesto a acordarles (a los gauchos) un lugar en el cuerpo político. El conocimiento y simpatía que tenía de la barbarie gaucha era la clave de su realismo como político. La única falla de este realismo, como hubo de probarlo su cruel muerte, consistía en que no supo apreciar en toda su magnitud el salvajismo y la pasión de poder que alentaba en los hombres que se llamaban amigos de la civilización, de la ilustración y del progreso…” Fíjese que habla del “salvajismo y la pasión de poder que alentaba en los hombres que se llamaban amigos de la civilización, de la ilustración y del progreso…”. No lo dice un autor revisionista, ni rosista, lo dice un historiador extranjero que tiene una visión más acertada que muchos nativos de nuestra historia y de los “grandulotes” de la “historia oficial”. Sí, Señor, los unitarios eran SALVAJES, así, sin comillas y bastante salvajes y además bárbaros.

Por supuesto que Ud. sabe lo que pasó con el gobernador Manuel Dorrego, a quien su asesino, el general Lavalle, no le dio la oportunidad de exiliarse o expatriarse, sino que simplemente lo asesinó, cuando Dorrego no había cometido ningún crimen, ni siquiera se lo juzgó, ya los “civilizados” miembros del partido unitario (Del Carril, Agüero, entre otros “distinguidos” personajes, incitaron a la “espada sin cabeza” como Echeverría, llamó al general Lavalle, a que asesinara al gobernador y simulara un juicio, pidiéndole se deshiciera de todas las cartas que había recibido con tales “consejos” para no dejar pruebas en contra. El tarambana de Lavalle, –si bien reconozco en él que fue un valiente, demostrado en las guerras por la independencia y en la primera guerra contra el Imperio del Brasil, en el caso de Dorrego se comportó como un tarambana– les hizo caso y cometió ese incalificable asesinato, luego así le fue a él. Esos eran los “civilizados” unitarios, así actuaban. ¿Fueron o no salvajes?. Ud. ¿qué opina sobre este hecho?. Me interesaría saber su visión sobre este hecho histórico… si se anima a darlo…

A principios del año 1829 el gobierno de facto de Lavalle inventó el sistema de las "clasificaciones" formándose listas de los adversarios políticos a fin de ponerlos en prisión o desterrarlos, lo que ocurrió con miembros destacados del partido federal como los hermanos Juan José y Tomás Manuel de Anchorena, Felipe Arana, Manuel Vicente Maza, Máximo Terrero, Victorio García de Zúñiga,  Manuel H. Aguirre, Epitacio del Campo, los generales Juan Ramón Balcarce, Enrique Martínez, el coronel Tomás de Iriarte, entre muchos otros, quienes en algunos casos fueron desterrados a Bahía Blanca y Montevideo y en otros fueron puestos en prisión en barcos y pontones. También sus propiedades quedaron incautadas temporariamente por el gobierno.

La injusta muerte del gobernador Dorrego llenó de indignación a los pueblos del interior, quienes se pronunciaron unánimemente desconociendo la legitimidad al gobierno usurpador.

Paralelamente los amotinados, aplicando métodos de terror trataron de acallar la reacción que se producía en la campaña de Buenos Aires.

El mayor Manuel Mesa, a las órdenes de Rosas continuó en la campaña bonaerense junto a otros la resistencia a los amotinados. A principios de febrero los federales son derrotados en Las Palmitas y Mesa fue tomado prisionero y el día  16, fue fusilado en la plaza del Retiro con otros prisioneros de guerra. Antes de ser asesinado, Mesa se dirigió a los espectadores, recordando la usurpación de Lavalle y la muerte de Dorrego y gritó "¡Lavalle es un asesino!".

En el diario unitario El Pampero del 31 de mayo de 1829, se promovía la represión: "...no es tiempo de emplear la dulzura, sino el palo... ahora sangre y fuego en el campo de batalla, energía y firmeza en los papeles públicos... Palo..., palo y de otro modo nos volveremos a ver como hemos visto el año 20 y el año 28; palo, porque solo el palo, reduce a los que hacen causa común con los salvajes; palo y de no, los principios se quedan escritos, y la República sin Constitución". El método “civilizado de los unitarios: “palo y palo” a sus enemigos políticos… ¿Lo sabía?

El general Tomás de Iriarte, -primero a las órdenes de Rosas y luego pasado al bando unitario-, años más tarde de aquellos sucesos escribió sus Memorias, donde relató todos los excesos cometidos en aquellos oscuros y trágicos días: “...después de la ejecución de Dorrego, Lavalle asolaba la campaña con su arbitrario sistema, y el terror fue un medio de que con profusión hicieron uso muchos de sus jefes subalternos. Se violaba el derecho de propiedad, y los agraviados tenían que resignarse y sufrir en silencio los vejámenes que les inferían, porque la más leve queja, la más sumisa reclamación costó a algunos infelices la vida. Aquellos hombres despiadados trataban al país como si hubiera sido conquistado, como si ellos fuesen extranjeros; y a sus compatriotas les hacían sentir todo el peso del régimen militar, cual si fuesen sus más implacables enemigos: se habían olvidado que eran sus compatriotas y, como ellos mismos, hijos de la tierra. Semejante conducta grabó un odio profundo en los oprimidos: hombres acostumbrados a la vida semisalvaje de los campos y a una libertad análoga a la del hombre en el primitivo estado de la naturaleza, los gauchos no era posible que soportasen largo tiempo tan pesado yugo. Así es que la derrota que sufrieron en Las Palmitas no pudo apagar el incendio que, aunque parcial, empezaba a manifestarse en distintos puntos de la extensa llanura de la Provincia de Buenos Aires. Era una antipatía recíproca, un odio torpemente fomentado por los hombres de la ciudad -los unitarios- la que existía entre las tropas de Lavalle y los habitantes de la Pampa: los gauchos".

Más adelante, continúa: "Durante la contienda civil los jefes y oficiales de Lavalle cometieron en la campaña las mayores violencias, las más inauditas crueldades, -crueldades de invención para gozarse en el sufrimiento de las víctimas-, la palabra de guerra era muerte al gaucho y efectivamente como a bestias feroces trataban a los desgraciados que caían en sus manos. Era el encarnizamiento frenético, fanático y descomunal de las guerras de religión. El coronel don Juan Apóstol Martínez, hizo atar a la boca de un cañón a un desgraciado paisano: la metralla lo hizo pedazos y sobre algunos restos que pudieron encontrarse, el mismo Martínez esparció algunas flores. Otra vez el mismo jefe hizo que unos prisioneros abriesen ellos mismos la fosa en que fueron enterrados”. "En el período de Lavalle este jefe y su círculo cometieron inauditas crueldades, la vida no estaba garantida –dígalo el asesinato del desgraciado Dorrego– las leyes estuvieron en receso, ni había otra regla de conducta que la del soldado gobernador. Se dejó ver en el corto período que ejerció la autoridad pública, que tenían por sistema hacer uso del terror: ellos fueron los primeros que establecieron en dogma la máxima antisocial «el que no está conmigo es mi enemigo»; y si no hubieran estado tan distraídos en su defensa propia por la guerra que el partido federal les hizo, si hubieran triunfado, bien se puede asegurar, sin temor de formar un juicio aventurado, que muchos cadalsos habrían levantado en Buenos Aires, al menos así debe conjeturarse si se tiene presente el espíritu de intolerancia y de exclusivismo que dominaba en aquel círculo, y sus hechos violentos y despiadados en el corto espacio de tiempo que pudieron mandar, bien que rodeados más a defenderse de sus enemigos, que a consolidarse en el poder”. Iriarte dice también: “Sería nunca acabar, si me propusiese consignar aquí todas las crueldades y torpezas que perpetraron (los unitarios): ellas han dejado en la campaña un indeleble recuerdo en el corazón de los gauchos; un odio reconcentrado contra sus perseguidores: odio que más tarde Rosas hizo servir en provecho de sus tiránicos planes”. Aquí Iriarte no puede dejar de tirar por elevación a Rosas, "olvidando", que los unitarios, fueron usurpadores del poder, ya que conspiraron e ilegítimamente depusieron al gobernador Dorrego, haciéndose dueños por la fuerza del gobierno de la provincia, desatando el terror indiscriminado como método para acabar con la oposición de los bonaerenses –como él mismo lo relata–, no reparando en cometer todo tipo de atrocidades y salvajadas, mientras que por el contrario Rosas en su momento fue elevado al gobierno por el voto de la Legislatura, y años más tarde al volver al poder, fue ratificado por el voto unánime de sus conciudadanos expresado en plebiscito. Además Rosas no había sido el iniciador de la violencia que existía en el país, violencia que sí habían iniciado los unitarios, de la que siempre se sirvieron no solo en su lucha contra el gobernador porteño, sino también muchos años después de su derrocamiento, como se verá más adelante, en la llamada época de la “organización nacional” o de los “gobiernos constitucionales”.

“Esta revolución cubrió de oprobio al partido unitario -sigue Iriarte-, y puso en transparencia sus miras ambiciosas de exclusivo dominio. Ellos habían, durante el período que ocuparon la silla del poder, difundido la saludable doctrina de las vías legales, pusieron en horror las vías de hecho a punto que el cabecilla más revolucionario no se habría atrevido a emplearlas por temor del descrédito que refluiría contra él: tan profundas raíces había echado en Buenos Aires la propaganda política, y la antipatía al empleo de la fuerza para derribar el poder. Pero desde que descendieron del mando y entraron en la arena de la oposición empezaron a patentizar la inconsecuencia de sus principios: la revolución del 1 de Diciembre acabó de desenmascararlos. Aparecieron violando la misma doctrina que con tanto empeño habían difundido: anatematizaron las vías de hecho cuando dirigían la marcha de la administración, porque se proponían en pro de los intereses de su partido perpetuarse en el poder, pero luego que se les escapó de las manos, emplearon las mismas vías para recuperarlo. Esta es la historia de todas las facciones: sacrificando constantemente el bien general, sus principios y sus más íntimas convicciones, a sus intereses de partido, sin pararse en los medios, sin arredrarse por las funestas consecuencias de sus aberraciones: el objeto es mandar y en comparación de este bien supremo, la causa política, la prosperidad del país es un bien secundario. Los hechos han acreditado que tal era el espíritu dominante, el programa político del partido unitario: dominar a todo trance. Y no obstante sus hechos mismos, su conducta injustificable, no han cesado desde aquella época malhadada de vituperar los medios que empleó Dorrego para subir a la silla del gobierno: tienen el descaro de proscribirlos, cuando el medio por ellos empleado es tan réprobo que deja muy atrás y hasta hace válidos los de su antagonista".

Seguimos con los “civilizados” métodos del partido unitario, esta vez por la pluma de Juan Manuel Beruti, cuyas crónicas de aquellos aciagos días, junto con otras fueron compiladas en libro y publicadas como “Memorias curiosas”. Así lo relata: refiriéndose al motín del 1° de diciembre, dice: "El pueblo de Buenos Aires ha tomado muy mal esta convulsión por el mal ejemplo que han dado las tropas, sin anuencia del pueblo que estaba pacífico, y que mañana, u otro día la fuerza armada, y ambición de otro jefe, querrá ser gobernador y hará lo mismo con este mal ejemplo, haciéndose revoluciones militares a la voz del pueblo, que está inocente; y últimamente sintiéndose de que el pueblo va a tener que sufrir muchos males, por las consecuencias fatales que se esperan...". Recibida en la ciudad  la noticia sobre la injusta muerte de Dorrego en Navarro, sigue el relato de Beruti: "Esta infausta noticia la ha recibido la mayor parte del pueblo con desagrado y sentimiento, porque en el tiempo que gobernó no hizo mal a ninguno, no entró en su gobierno por revolución sino por la junta de la provincia que lo nombró; y así cuanto dicen los papeles públicos contra él son falsos, y sólo por cubrir el atroz atropellamiento que ha ejecutado Lavalle los estampan para alucinar a los incautos; pero aunque hubiera tenido causa, es un borrón que se ha echado sobre sí Lavalle y sus tropas; lo uno por el mal ejemplo que ha dado en matar a un gobernador en su provincia, y lo otro por su orden sin formarle causa ni oírlo en justicia, pues a los mayores facinerosos se les deja el derecho natural de su defensa; por lo que ni en Turquía se ve mayor despotismo que éste. Dorrego ha sido un hombre gran patriota... (Las tropas que regresaron de la guerra contra el Brasil) al segundo día de su llegada, faltando a la obediencia al gobierno, por medio de una revolución militar, lo atropellan a su persona le quitan la vida; pero este mal ejemplo hará que otro haga lo mismo, y en cada mudanza de gobierno, hecho con estos mismos medios, será sacrificado el que mande, para cubrir el sublevado su iniquidad calumniándolo, aunque Dorrego si padeció fue porque le temían, y de haber existido, en cualquier lugar donde se hallase les había de hacer la guerra, y el modo fue para evitarlo desaparecerlo, mandándolo sepultar en la Iglesia o cementerio de Navarro".

"El 29 de abril de 1829. En este día y noche siguieron los ciudadanos sobre las armas, con motivo de las muchas partidas anarquistas (así llamaban a los federales, no obstante que dieron pruebas de haberse comportado con orden y respeto hacia personas y bienes, como el mismo Beruti lo reconoce en párrafos más abajo) que circulaban las inmediaciones de la ciudad, llegando su atrevimiento a tanto que tomaron la pólvora del almacén de Cueli, sacaron las armas y se llevaron al oficial comandante de la guardia y soldados; se llevaron la caballada del estado, que estaba pastoreando en el bajo de la Recoleta, y el ganado de novillos de los corrales del abasto de la ciudad, que está en el alto e inmediaciones de la misma Recoleta; todo a las nueve de la mañana, y sin oposición alguna; siendo la partida que avanzó de los enemigos sobre 400 hombres, que en su entrada y salida (los federales) no hicieron daño a ningún vecino".

Beruti se refiere al comportamiento de las tropas a cargo de los jefes unitarios: "Van dos ocasiones que han sacado las tropas voluntarias auxiliadas con las de línea a la distancia de una o dos leguas de la ciudad, diciendo que son para ensayarlas y que se hagan a las fatigas militares por si se ofrece verse con los enemigos; pero el objeto no ha sido otro sino el robo y saqueo de las casas del  campo de Palermo, arroyo de Maldonado y la Calera hasta donde han llegado, y desde donde el mismo día antes del amanecer que salían, regresaban a la tarde trayendo gallinas, pavos, huevos, grasa, carne salada (de los saladeros), ganado, muebles, trapos y cuanto encontraban en las casas de campo, que las más se hallaban abiertas y desamparadas por sus dueños; y en las que en ellos estaban a su presencia eran insultados y saqueados, trayendo a los peones y cuantos hombres encontraban en sus casas o ranchos en su compañía y diciendo, para engañar al pueblo, ser montoneros que tomaban incluso entre ellos algunos niños de 12 o 13 años, que los traían con sus padres, porque no quedasen a perecer. También salieron carretas con la misma división, ¡y para qué!, para entrar en las quintas de alfalfares, de donde cortaron el que quisieron, llenáronlas de pasto y conducirlas a la ciudad, como lo hicieron, para los caballos de las tropas, en número de 80 carretas, con perjuicio de sus pobres dueños; estas escenas se van repitiendo por el punto de Barracas, para donde han salido otras divisiones de tropas, bajo la capa de paseo militar, las que van mandadas por jefes, nada menos que de coronel arriba, como el brigadier Alvear, actual ministro de guerra, el mayor coronel don Ignacio Álvarez y el inspector general coronel don Blas Pico".

"Lo que los montoneros (se refiere así a los federales), en las muchas veces que han entrado en estos puntos, han respetado y dejado a sus vecinos pacíficos, sin dañarlos ni robarlos; a no ser sino uno u otro que en la soldadesca es irremediable, fuera de la vista de sus jefes, lo han hecho los nuestros a presencia de los suyos; esto prueba que unos llevan la fama y otros cargan la lana; así sucede nuestro gobierno, proclama el orden, protección y seguridad en las propiedades individuales, pero autoriza el robo, ¡qué mal se compadece de lo dicho al hecho! por lo que se ve que la guerra no se ha vuelto sino una piratería y que tanto padece el amigo del gobierno unitario como el enemigo federal, pues por lo que se experimenta todos los bienes son comunes. Pobre patria que siendo tan  rica y poderosa, va a quedar totalmente arrasada por la ambición de mandar en algunos de sus hijos. El plan que se formaron los de la facción del 1° de diciembre de 1828 fue sujetar todas las provincias al gobierno de unitario, creyendo lograrlo por las fuerzas militares que tenían a su mando; pero les va saliendo la mona capada, y lo que sus famosos soldados no perecieron con los brasileños, van muriendo en manos de sus paisanos que según se ve concluirán con todos, y sus planes quedarán frustrados, como se va viendo, yendo por lana y salen trasquilados, porque lo más florido de sus jefes, oficiales y soldados han perecido, bajo la cuchilla de los gauchos de la campaña, y al fin tendrán que ceder, que no triunfa quien ataca los pueblos".

"Pasajes sueltos, que se me han contado por dos sujetos respetables, el presbítero don Manuel Ascorra y doctor don Pedro Ignacio Rivero, abogado de la superior cámara de justicia, quienes me lo han asegurado por ciertos y son los siguientes. Estando el señor Lavalle con su ejército, en las inmediaciones del lugar llamado de Álvarez dos leguas del puente de Márquez para el campo, entró en una casa y en ella encontró una divisa de los que llevan los federales para distinguirse de los unitarios; y por esto mandó pasar a cuchillo a toda la infeliz familia".

"El coronel comandante general de la campaña del Sur don [Juan] Ramón Estomba tomó a un hombre, y creyéndolo federal lo puso en la boca de un cañón: le hizo pegar fuego y con la metralla lo levantó por los aires dividido en cuartos. Este señor estaba loco por lo que lo trajeron a la ciudad; en donde ha muerto en este estado por no haber querido comer; y cuando cometió este hecho, dicen, ya estaba tocado de su razón y no lo habían conocido".

"El comandante general de campaña del Norte, coronel don Federico Rauch, a cuantos hombres tomaba prisioneros los fusilaba, cuyo hecho cometió con más de sesenta".

"Estos son pasajes sueltos cometidos por los señores generales sin contar otros muchos cometidos por sus soldados que omito relacionarlos por no llenar tanto papel con hechos tan horrorosos".

A continuación Beruti destaca el comportamiento de los federales: "Siguen otros pasajes, que me han contado los mismos sujetos, hechos por los federales".

"Habiendo sabido don Juan Manuel de Rosas, coronel y comandante general de las fuerzas de la campaña, que por la escasez de carne se hallaban los hospitales y gente pobre de la ciudad en mucha necesidad; bajo de un parlamento mandó al ejército de Lavalle 700 cabezas de ganado vacuno y 3.000 ovejas para que fueran socorridos; pero éstas se aplicaron por dicho Lavalle a otros objetos diversos, por lo que se prohibió sabido por Rosas el permitir totalmente la introducción en la ciudad de carnes, omitiendo hacer nuevas generosas remesas".

"El cura de la parroquia de la Piedad, doctor don Mariano Medrano, se hallaba de visita en casa de su feligrés don Tomás Rebollo, cuando entró una partida de montoneros (federales), quienes desnudaron al cura de sus vestidos, los que aprehendidos, les quitaron la ropa, se devolvió al cura, y el ladrón o ladrones de orden de Rosas fueron fusilados".

"Igualmente fue robado por otra partida el doctor don Rafael Casagemas (abogado de esta excelentísima Cámara), el que habiendo quejádose de haberle quitado 600 pesos sus soldados, no habiendo podido ser averiguado quiénes lo hicieron, el mismo Rosas pagó al doctor perjudicado los 600 pesos luego que lo supo".

"Un vecino llamado don Manuel Moya, que vivía frente la pólvora de Cueli, fue robado por una partida, la que antes de salir de la casa fue presa y desarmada por otra que la mandaba un oficial que al mismo tiempo llegó; se le devolvieron sus prendas robadas, llevaron al ejército de Rosas a los delincuentes que fueron diez los aprehendidos e inmediatamente todos fueron fusilados".

"Compárese unos hechos con otros de los dos contenedores y véase quién de los dos obra mejor".

....."Un comandante (unitario) de partida llamado don Manuel Ramírez en el barrio del hospicio, encontró dos paisanos medio embriagados, que iban sin armas, y pareciéndole montonero (federales), contra una zanja los fusiló, sin embargo de que uno de los que lo acompañaban le decían no eran tales montoneros".

"Un soldado robó una niña, la madre se presentó a Lavalle contra el soldado reclamándola, y le contestó que eran críticas las circunstancias para hacerle justicia, y así que esperase a que concluyese la guerra, que entonces podría repetir".

Después del combate de Villamayor en lo que era entonces Partido de la Matanza, las fuerzas federales al mando del que fuera en 1838 héroe de Martín García, Jerónimo Costa, fueron vencidas por las del gobierno unitario de Buenos Aires, cuyo jefe era el fundador del diario en el cual escribe, Bartolomé Mitre. Costa fue ultimado, cuando ya se había rendido y posteriormente fueron fusilado cerca de 140 de sus soldados. El diario “El Nacional” en el cual escribía Sarmiento, celebró ese desenlace y calificó al trofeo de la gloriosa espada de Costa, como la espada “ruin y mohosa”… pobre Sarmiento, que poco sentido de patriotismo tenía este personaje.

Podría pasarle más testimonios del proceder “civilizado” de los salvajes unitarios, pero, le voy a pedir que averigüe que paso con la paz o tratado de La Banderita entre el Chacho Peñaloza y las fuerzas federales (30 de mayo de 1862), cuando debieron intercambiarse los prisioneros y pudo comprobarse el trato que brindaron las fuerzas chachistas a sus prisioneros, en contraposición a las que recibieron los prisioneros federales por parte de los “civilizados”… ahhh, recuerde cual fue el destino del Chacho Peñaloza, muerto a lanzados encontrándose rendido y le fue cortada la cabeza y expuesta en un palo en la plaza de Olta. Recuerde Ud. también el consejo del “civilizado” Sarmiento a Mitre de no ahorrar sangre de gauchos y lo contento que se puso el tipo cuando se enteró del destino del Chacho… todo un ejemplo de lo que es ser un “civilizado”, como él se autopercibía y muchos grandulotes lo siguen considerando.

Por último voy a transcribir el texto de una carta mandada por el “civilizado” y “Padre del aula” a su amigo Domingo de Oro sobre la forma en que se ganaron las elecciones de 1857, en el secesionado Estado de buenos Aires, otro más de los ejemplos de esta gente tan civilizada y “democrática”. Esa carta cayó en poder de Urquiza y que éste hace publicar, y allí cuenta con lujos de detalles como hicieron para ganar tan democrática y civilizada elección. Dice: “Nuestra base de operaciones ha consistido en la audacia y el terror que empleados hábilmente, han dado este resultado admirable e inesperado… establecimos en varios puntos depósitos de armas y municiones, pusimos en cada parroquia cantones con gente armada, encarcelamos como unos veinte extranjeros complicados en una supuesta conspiración; algunas bandas de soldados armados recorrían de noche las calles de la ciudad acuchillando y persiguiendo a los mazorqueros; en fin: fue tal el terror que sembramos entre toda esa gente con éstos y otros medios que el 29 triunfamos sin oposición. Los gauchos que se resistieron a votar por los candidatos del gobierno fueron encarcelados, puestos en el cepo, enviados al ejército para que sirviesen en la frontera con los indios y muchos de ellos perdieron el rancho, sus escasos bienes y la mujer… El miedo es una enfermedad endémica en este pueblo; esta es la gran palanca con la que siempre se gobernará a los porteños; manejada hábilmente, producirá infaliblemente los mejores resultados”. Todo un ejemplo para ganar elecciones y "digno" de imitar!

El diario La Prensa en un editorial publicado en el N° 2929 del 30 de marzo de 1880, decía: "El señor Sarmiento ha sido el más funesto enemigo que han tenido las instituciones y los derechos ciudadanos".

 

Ud. ¿conocía todo esto?. Si lo conocía y puso entre comillas “salvajes unitarios”, creo que es de una hipocresía descomunal y si no lo conocía, a ver si se aviva de una vez por todas, o me rebata acerca de todo lo que le manifesté sobre esta gente tan “civilizada” y “humanista”.

Le comento que soy titular del blog Periódico El Restaurador (htpps.//periódico-el-restaurador.blogspot.com), donde publicaré el texto de su artículo y de esta carta y también de la que Ud. llegara a enviarme, lo que dudo.

Señor periodista: reciba de mi parte el mayor de los respetos y lo saludo muy atentamente.

                            Norberto Jorge Chiviló

norbertochivilo@yahoo.com.ar / periodicoelrestaurador@yahoo.com.ar



martes, 3 de diciembre de 2024

Sarmiento - La Nación - Carta de Chiviló

 REVOLVIENDO LA BIBLIOTECA

269

En esta sección que llamamos "Revolviendo la biblioteca", incluimos distintos artículos de gran interés histórico, poco conocidos por el público en general, publicados hace ya muchísimos años.
A fines de abril de 2014, en un acto en la ciudad de Piriápolis, Uruguay, el Ministro de Defensa Eleuterio Fernández Huidobro se refirió a la historia argentina, en un discurso, donde expresó que Domingo Faustino Sarmiento, fue "un grandísimo hijo de puta" debido a que promovió la matanza de gauchos "diciendo que eran un buen abono para las pampas". La noticia fue publicado por todos los diarios y comentados en radio y televisión.
En algunos diarios hubo cartas de lectores, que se refirieron al tema y criticaron los dichos del Ministro.
A continuación una de las cartas publicadas en el diario La Nación y mi contestación publicada también en ese matutino


CARTA PUBLICADA EN EL DIARIO LA NACION, EL 3 DE JUNIO DE 2014


SARMIENTO

La Asociación Sarmientina no ha podido permanecer ajena al agravio que, semanas atrás, perpetró el ministro de Defensa de la República Oriental del Uruguay contra la memoria del prócer argentino Domingo Faustino Sarmiento. Tamaña ofensa amerita, necesariamente, volver la vista a la acción de Sarmiento como educador, escritor, político, humanista y presidente de la Argentina. En esta carta sólo manifestaremos, como acto de reparación, la reflexión que el propio Sarmiento ofreció al pueblo uruguayo un día de 1887: "Me complazco en repetirme que orientales es un calificativo de argentinos. Ese Mar Dulce, como lo llamó Solís, lejos de separarnos, tiende sus brazos a ambos lados de su lecho, para pasar sobre su blando y ondulado seno".

Cabe recordar que el féretro que encerraba los restos de Sarmiento arribó a la Argentina proveniente del Paraguay cubierto, por expresa disposición del prócer, de las banderas de aquellas naciones que habían recogido su lucha en pos de una América mejor, los pabellones argentino, uruguayo, chileno y paraguayo.

Mónica Dacharry Sánchez

Presidenta Asociación Sarmientina

DNI 3.179.780


CARTA PUBLICADA EN EL DIARIO LA NACION, EL 8 DE JUNIO DE 2014


SARMIENTO

Días atrás leí la carta de lector que remitió la señora Dacharry Sánchez, presidenta de la Asociación Sarmientina, relacionada con los dichos del ministro de Defensa uruguayo sobre Sarmiento, que ella califica como "agravio" y "tamaña ofensa".

Las palabras recordadas por el ministro como dichas en su momento por Sarmiento ("...no ahorre sangre de gauchos...") fueron verdaderas y decir la verdad no es ofender ni agraviar a nadie. Decía Artigas que "con la verdad no ofendo ni temo" y creo que ello es el centro de la cuestión.

Al recordar el ministro uruguayo esas palabras de Sarmiento, a nadie ofendió ni menos aún agravió. Lo que sí resultaron una calamidad fueron las palabras de Sarmiento.

Norberto Jorge Chiviló

DNI 8.260.897

martes, 5 de noviembre de 2024

Rosas - Cartas a La Nación - Contestación Norberto Chiviló

 REVOLVIENDO LA BIBLIOTECA

267

En esta sección que llamamos "Revolviendo la biblioteca", incluimos distintos artículos de gran interés histórico, poco conocidos por el público en general, publicados hace ya muchísimos años.
El 29 de mayo de 2013, se publicó en la sección "De los lectores" del diario La Nación, una carta enviada por el Sr. Oscar Eduardo Torres Ávalos sobre Rosas.
Como debajo del remitente figuraba su correo electrónico, procedí a contestarla.
Ello motivó un intercambio que doy a conocer a continuación, que considero interesante por los argumentos esgrimidos por dicho Sr., los que traté de rebatir en cada oportunidad.



CARTA PUBLICADA EN EL DIARIO LA NACION, EL 29 de MAYO DE 2013


ROSAS

Las contradicciones del Gobierno no dejan de sorprender. En su discurso del 25 de Mayo último, en la Plaza de Mayo, la señora Presidenta esbozó una síntesis sesgada de nuestra historia patria, con contradicciones manifiestas que delatan un bagaje de confusos conocimientos. La Presidenta elogió a Rosas, que -mal que le pese al llamado revisionismo- fue un dictador, lo que choca con la política gubernamental de derechos humanos. Por lo demás, defender a Rosas por su proceder en favor de la soberanía nacional sería -salvando las distancias- como defender a Galtieri por su operativo bélico sobre las islas Malvinas. No sería coherente tener colgado un cuadro de Rosas en un salón oficial y por otro lado descolgar una foto oficial del dictador Videla. No se compadece lo uno con lo otro. No hay dictadores buenos y dictadores malos, todos son malos. No está de más recordar que Rosas fue por todo y obtuvo la suma del poder público, que lo llevó a confesar que podría equivocarse al decidir matar gente, pero con ello no cometía delito que "pueda causarme remordimiento" (sic), necia actitud que también tiene similitud con Videla.

Contradicción flagrante, a menos que la Presidenta tenga a Rosas como modelo y ejemplo del "vamos por todo".

Oscar Eduardo Torres Ávalos

oeta_emigdio@yahoo.com.ar

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CARTA QUE REMITÍ EL 3 DE JUNIO DE 2013 A TORRES ÁVALOS


Villa Ballester 3 de junio de 2013.

Sr. Oscar Eduardo Torres Ávalos.

De mi mayor consideración.

Me dirijo a Ud. con motivo de su carta publicada en el diario La Nación el día 29 de mayo ppdo.

Con relación a sus comparaciones, me parece... no sé.... que comparar hechos y gobernantes de la primera mitad del S. XIX con los actuales es desacertado. Cada época tiene sus características y comparar algo así nos lleva a resultados equivocados, como -perdóneme- son los suyos.

“Todos los acontecimientos tienen que ser juzgados en una justa relación con las circunstancias del momento y solo desde ese punto de vista”, esto lo decía Winston S. Churchill (La crisis mundial 1911-1918, Barcelona 1944), como es también la opinión de muchos historiadores. Cuando leemos o historiamos un hecho pasado, lo primero que debemos hacer es "trasladarnos" a la época estudiada y dentro de lo posible. Nunca juzgar con criterios actuales, porque seguro nos equivocamos.

Estoy muy de acuerdo con Ud. en cuanto afirma "Las contradicciones del gobierno no dejan de sorprenderme" A mí tampoco, y más cuando desde este gobierno manchado de una total y desvergonzada corrupción nombra a Rosas, gobernante este patriota y honesto y que cuando partió al exilio en vez de llevarse dinero y riquezas -que no le faltaban- prefirió llevarse documentos que eran prueba de su honestidad, documentos estos que de haber quedado aquí hubieran "desaparecido", o quemados como lo relata Ernesto Quesada. Rosas está en las antípodas de este gobierno.

Efectivamente, Rosas fue dictador y lo fue por elección de todos los ciudadanos de Buenos Aires, nadie lo pone en duda, ni siquiera su más enconado adversario, Sarmiento, quien reconoció en Rosas a un republicano.

Creo que es una falacia lo que Ud. afirma: "No hay dictadores buenos y dictadores malos, todos son malos". Justamente el ejemplo de Rosas, demuestra lo contrario, Rosas fue un dictador necesario para nuestro país en aquellos momentos, que impidió la disgregación territorial y logró la unidad nacional, reconocido esto también por mucho de sus enemigos. Le aclaro que los enemigos de Rosas (entre otros Paz y Lamadrid), cuando se hacían del poder en una provincia, se hacían otorgar también facultades extraordinarias...

En cuanto a su falaz afirmación de que todos los dictadores son malos, le pregunto... y en cuando a los gobernantes "democráticos", cabría entonces la afirmación de que "No hay gobernantes democráticos buenos y gobernantes democráticos malos, todos son buenos"...(?). Porque con su razonamiento por el hecho de ser dictador es malo y lo contrario, es bueno...? me parece que hacer esas afirmaciones es desacertado.

En cuanto a su comparación de Rosas con Galtieri, me parece que tampoco merece el más mínimo serio análisis: Rosas resultó vencedor en las contiendas con los franceses (1838/1840) y con los ingleses y franceses juntos (en 1845), logrando la firma con estas dos potencias (más poderosas de su época), de los tratados "Arana-Mackau", "Arana-Southern" y "Arana-Lepredour", tratados estos que no tienen comparación con ningún otro firmado en ninguna otra parte del mundo. Lástima que Rosas fue vencido en el '52 por los brasileros ayudados por un general "argentino" traidor. No sé que hubiera pasado en el año 1982 si la Argentina hubiera vencido a los ingleses. No creo que Galtieri hubiere sido denostado como ahora ocurre, ¿no hubiera sido considerado un héroe...?, nunca se hizo la pregunta....?

En carta que Urquiza le remitió a Rosas, después de desalojarlo del poder le decía: “Ella no importaría otra cosa que la expresión de buenos sentimientos que le guardan los mismos que contribuyeron a su caída, pero que no olvidan la consideración que se debe al que ha hecho tan gran figura en el país, y a los servicios muy altos que le debe, y que soi el primero en reconocer, servicios cuya gloria nadie puede arrebatarle, y que son los que se refieren a la energía conque siempre sostuvo los derechos de la Soberanía é independencia nacional.” (Carta de Justo J. de Urquiza a Juan M. de Rosas, 24 de agosto de 1858).

Cuando leo cartas como las suyas, en seguida viene a mi memoria, las palabras que le dirigió el Gral. San Martín al Brig. Rosas: “...jamás he dudado que nuestra patria tuviese que avergonzarse de ninguna concesión humillante presidiendo usted a sus destinos”. (Carta del 2 de noviembre de 1848).

Y en la última carta que le remitió, el 6 de mayo de 1850, le dijo: "...como argentino me llena de un verdadero orgullo, al ver la prosperidad, la paz interior, el orden y el honor restablecidos en nuestra querida patria; y todos estos progresos efectuados en medio de circunstancias tan difíciles, en que pocos Estados se habrán hallado. Por tantos bienes realizados, yo felicito a Ud. sinceramente, como igualmente a toda la Confederación Argentina. Que goce Ud. de salud completa, y que al terminar su vida pública, sea colmado del justo reconocimiento de todo Argentino,..."

Por último además de lo expresado, Rosas al recibir el legado del sable corvo libertador, ha recibido el mejor homenaje a la que pudo haber aspirado un argentino, que no ha sido igualado antes, ni lo será en el futuro.

A mi me basta.

Lo saludo muy atentamente.

Norberto Jorge Chiviló

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CARTA DEL 4 DE JUNIO DE 2013 QUE ME REMITIÓ TORRES ÁVALOS


Estimado señor Chivilo: 

Le agradezco mucho la molestia que se ha tomado en formular observaciones a mi carta publicada en La Nación días pasados.

Sin duda sus observaciones deben ser objeto de consideraciones pues, dicho con todo respeto, Vd. ha hecho una interpretación superficial de las mismas.

Rosas fue un dictador con características propias de su realidad. La realidad que envolvió a muchos tiranuelos que azotaron a de Nuestra América,  signos de la barbarie de aquellos tiempos.

Naturalmente siempre se encuentran explicaciones para justificar una dictadura. Esto se da en todos los tiempos. Churchill -ya que Vd. lo cita- apañó la instalación de la dictadura de Mussolini en Italia. Los argumentos-excusas suelen ser muy parecidos: el orden, terminar con el caos y argucias de ese tenor.

Entre nosotros,  autores rosistas como el Dr. Carlos Ibarguren admiten la existencia de una dictadura amparada por la necesidad del orden. Más o menos siempre es igual. Ayer con Rosas siglo después con Hitler, con Mussolini, con Franco, con Stalin, etc.

El Orden siempre ese pretexto que le lleva a escribir nada menos que a André Malraux: "¡El orden! Multitud  de esqueletos con túnicas bordadas, perdidos hacia el fondo del tiempo en asambleas inmóviles". Así fue con Rosas y con todas las dictaduras, negras, pardas o rojas.

En efecto, todos los dictadores son malos pero no todos los gobernantes democráticos son buenos. Los hay también malos. Pero hago una distinción pues muchos gobernantes llegan por la democracia pero la desvirtúan en los hechos. Hitler llegó virtualmente plebiscitado y fue Hitler. Perón se cansó de ganar elecciones, Stroessner idem, etc. 

Pero no nos salgamos de Rosas. Accedió al poder con la suma del poder público fruto de intrigas e infinidad de malicias donde tuvo mucho que ver el puñal mazorquero como las silenciosas y hábiles manipulaciones de su mejor instrumento, Doña Encarnación Ezcurra quien le hizo la vida imposible a Balcarce como a Viamont en la carrera hacia el poder de su marido.

Todo gobernante, aun el más cruel, algo bueno hace. Rosas defendió airosamente la soberanía nacional (acaso para  ser más justos cabría decir que defendió sus feudos). Hitler y Mussolini hicieron las redes viales de sus países que hasta hoy están en plena vigencia y articulación del transporte en Alemania como en Italia; Franco evitó que España entraras en la guerra; Stalin hizo construir las grandiosas represas en ríos de llanura. Hay numerosos ejemplos. Esto no justifica ninguna dictadura. 

Vd. cita a Sarmiento, en buena hora. Fue él quien mejor caracterizó a Rosas: "Quién es Rosas un propietario de tierras, qué le hace a sus enemigos le saca las tierras, qué quiere Rosas: más tierras". No hay la menor duda que Rosas fue la gran expresión de la oligarquía vacuna y terrateniente de la Pcia. de Buenos Aires; expresión arquetípica de un conservadurismo cerril y restaurador del orden colonial. Fue, asimismo, expresión de un populismo mazorquero, señor de puñal, vida y hacienda. No obstante Sarmiento al recibir el libro de José Ma. Ramos Mejía sobre Rosas le escribe en que no se deje arrastrar por lo que su generación dijo de Rosas porque "habría de hacer circular moneda falsa". Con esto quiero decir que no todo en Rosas en condenable, pero la condena sobre su régimen es ilevantable. Al menos ese es mi parecer luego de largas lecturas y análisis en cuanto que Rosas sirve a la extrema derecha integrista para su justificación. El aplauso a Rosas aparece como lectura oficial de los golpismos del 6 de setiembre de  1930 y del 4 de junio de 1943 y a todas las manifestaciones totalitarias que aparecieron en el país con los autoritarismos de turno, casi siempre ubicados en la extrema derecha o en un populismo amamantado por la llamada "izquierda nacional". Un absurdo.

Síntesis: Rosas fue un tirano, expresión acabada de la oligarquía vacuna bonaerense, señor de puñal, vida y hacienda. Naturalmente que esto no justifica los errores unitarios ni sus crímenes como el de Dorrego, el verdadero abanderado de la causa federal y democrática, traicionado por el propio Rosas como lo prueban historiadores de la talla de Emilio Ravignani o Carlos Tonelli.  

Para finalizar traigo a colación una observación de José Luis Busaniche cuando señala que el siglo XIX en nuestro país tiene dos etapas muy marcadas: una del pueblo sin liberalismo y otra del liberalismo sin pueblo.

Cordialmente. Oscar E. Torres Ávalos

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MI CARTA DEL 8 DE JUNIO DE 2013 QUE LE ENVIÉ A TORRES ÁVALOS


8/6/13

Hola Sr. Torres Ávalos

Muchas gracias por haber contestado mi carta, a su vez le debo pedir disculpas por la demora en enviarle la presente, ya que razones de trabajo me impidieron hacerlo antes de ahora.

Antes que nada debo decirle que el haber contestado su carta para mí no es una molestia, sino todo lo contrario, lo hago como un humilde servicio a la verdad histórica y por la memoria de un hombre que fue el mejor gobernante que tuvo nuestro país... y le aclaro, desde ya, que ninguna relación de sangre me une a él ya que mis antepasados por aquella época estaban en Europa y vinieron a nuestro país a fines del S. XIX y principios del XX, pero como dice el Salmo 44: “Levántate y combate por la verdad, la piedad y la justicia” y también por “Amor a la verdad y odio a la mentira” como decía José de San Martín, en “Máximas para mi hija”. No tengo dudas que la verdad siempre vence.

Discúlpeme, pero me ha causado gracia en cuanto a que Ud. afirma de que "Rosas fue la gran expresión de la oligarquía vacuna y terrateniente de la Pcia. de Buenos Aires" y que fue "señor de puñal, vida y hacienda". Por el contenido de sus cartas presumo que es Ud. liberal, pero cuando esto escribe, parece un marxista. Bueno... en realidad y en cuanto a lo que a historia argentina se refiere, liberales y marxistas, concuerdan un montón. Ambos no pueden admitir que un estanciero, como lo fue Rosas -y por ello no hay nada malo- lo siguieran principalmente todas las clase sociales, tal como lo reconoció y afirmó Ricardo Rojas. Para ambos -marxistas y liberales-, el solo hecho de ser estanciero, ya es condenable. Ahora bien, si Rosas hubiera sido el representante de la "oligarquía vacuna", cree Ud. que la historia oficial lo hubiera tratado, como lo ha hecho? ¿Hubiera existido el levantamiento de "Los libre del sur" o como debiera ser llamada en honor a la verdad: "de los estancieros del sur" en el año '39. ¿Cómo se explica que los estancieros se levantaran justamente contra el representante de la "oligarquía vacuna"? Me parece que ahí se le queman todos los papeles. Cuando fue el bloqueo francés de 1838/40, justamente Rosas como todos los de su clase social fue perjudicado por no poder exportar cueros y demás productos y los mismos se pudrían en las barracas y pese a que muchos de sus amigos le escribieron para que arreglara con los franceses para poder proseguir con la exportación, Rosas no lo hizo sino hasta que los franceses reconocieron los derechos argentinos con la firma del tratado Arana-Mackau.

Por lo demás, me parece que correspondería aclarar que el estanciero Rosas, no fue como nuestros estancieros de principios del S. XX, que usufructuaban de las tierras y vivían más en Europa que en América. Desde chico, Rosas vivió en la frontera, donde el estanciero trabajaba a la par de la peonada y tenía que tener la oreja pegada al suelo para saber cuando venía un malón y defenderse del mismo. No era una posición nada fácil. Además el hecho de hacer rendir a la tierra es una de las actividades más nobles del hombre. Rosas no fue de esos señoritos de las ciudades que se la pasaban escribiendo poemas y bailando el minué. Fue una persona de arduo trabajo y por eso llegó a amasar una fortuna que fue una de las más importantes de aquel entonces. La frase que Ud. menciona de Sarmiento de que Rosas le sacaba la tierra a sus enemigos, es otro invento del "Maestro Inmortal"... de la mentira y el embuste, como él mismo lo reconoció en "Recuerdos de provincia", de que venía de una familia de embusteros. En carta a M.R.García del 28/10/1868 le escribía y reconocía: "Si miento lo hago como don de familia, con la naturalidad y la sencillez de la verdad"...Embustes que todavía se siguen repitiendo -como Ud. lo hace- como si fuera una verdad revelada.

Incluso, no sé si sabe que Rosas dejó sin efecto las confiscaciones de bienes que se venía practicando desde la Rev. de Mayo, estableció eso sí embargos de los enemigos, para que esos bienes no fueran utilizados en contra del país, bienes que le fueron restituídos a sus propietarios con posterioridad, encontrándose estos aumentados como el mismo Sarmiento lo reconoce: "Rosas hacía tiempo había levantado la confiscación de los bienes de los salvajes unitarios, mediante solicitud para obtenerlo, sucediendo muchas veces, encontrarse más ricos con los ganados reproducidos, gracias a un Juez de Paz benévolo o amigo, que tenían cuidados los bienes confiscados" (D.F. Sarmiento "Vélez Sarsfield", O. Completas T° XXVII, pág. 330).

El antirrosista Carlos Lemée editor de “Instrucciones para la administración de estancias” dijo: “Rozas entendía noblemente los deberes de vecindad… Rozas era un estanciero muy delicado y respetuoso de lo ajeno”. Tildar a Rosas de ladrón, hoy día no tiene ningún asidero, porque está más que demostrado que fue un hombre honrado.

Tampoco me asombra que para Ud. "la condena sobre su régimen (el de Rosas) es ilevantable". Mire Ud...?, su opinión es muy distinta de hombres más que respetables de aquella época, como el Gral. San Martín... sí del General San Martín... -y para citar a uno solo- y la opinión del Padre de la Patria, tiene para mí y muchísimos  argentinos muchísimo más valor que la suya....y esto sin perjuicio del respeto que me merece su opinión. Cada uno tiene derecho a pensar como le plazca.

Me parece que Ud. estaría de acuerdo con el liberal y masón diputado Nicanor Albarellos quien en un discurso pronunciado en la Cámara de Diputados provincial el 1° de julio de 1857, mientras se discutía la ley que declaraba a Rosas,  traidor y reo de lesa patria, expresó su juicio sobre la figura y actuación de Juan Manuel de Rosas, exigiendo la sanción de esa ley, entendiendo que con el dictado de la misma, la actuación del exgobernador no quedara librado al juicio de la historia.

Si bien se leen y analizan las palabras de Albarellos, ellas en realidad enaltecen la actuación de Rosas

“No puede librarse a la historia el fallo del tirano Rosas, ¿Qué dirá la historia cuando se vea que la Inglaterra ha devuelto a ese tirano los cañones tomados en acción de guerra y saludado su pabellón sangriento y manchado, con salvas de 21 cañonazos?…La Francia que hizo causa común con los enemigos de Rosas, que inició la cruzada en que figura el general Lavalle, a su tiempo lo abandonó, trató con Rosas y también debió saludar su pabellón con 21 cañonazos?... Yo pregunto, señor, si estos hechos no borrarán en la historia todo cuanto podamos decir los enemigos de Rosas, si no lo sancionamos con un acto legislativo como esta ley. ¿Qué se dirá en la historia –y esto es triste decirlo– cuando se sepa que el valiente general Brown, el héroe de la marina de guerra de la independencia, fue el almirante que defendió la tiranía de Rosas? ¿Qué el general San Martín, el vencedor de los Andes, el padre de las glorias argentinas, le hizo el homenaje más grandioso que puede hacerse a un militar entregándole su espada?... ¿Se verá a ese hombre, Rosas, dentro de 20, o de 50 años, tal como lo vemos nosotros a cinco años de su caída, si no nos adelantamos a votar una ley que lo castigue definitivamente con el dicterio de traidor?. . .No señor; no podemos dejar el juicio de Rosas a la historia, porque si no decimos desde ahora que era un traidor y enseñamos en la escuela a odiarlo, Rosas no será considerado por la historia como un tirano, y tal vez lo sería como el más grande y más glorioso de los argentinos”. “…no conseguiremos que sea condenado como tirano, y sí, tal vez, que fuese en ella el más grande y glorioso de los argentinos... Juicios como éstos no deben dejarse a la historia. ¿Qué se dirá, qué se podrá decir, cuando se viere que la Inglaterra le ha devuelto sus cañones tomados en acción de guerra y saludado su pabellón sangriento y manchado con sangre inocente con la salva de 21 cañonazos? ¿Qué la Francia misma que inició la cruzada en que figuraba el general Lavalle, trató con Rosas y saludó su pabellón con 21 cañonazos?... ¿Qué el valiente general Brown, el héroe de la Marina de Guerra de la Independencia, era el almirante que defendió los derechos de Rosas? ¿Qué el general San Martín, el padre de las glorias argentinas, le hizo el homenaje más grandioso legándole su espada? ¿Se creerá dentro de 20 años, ó 50, todo cuanto digamos contra el monstruo, si no lo marcamos con una sanción legislativa para que siquiera quede marcado por nosotros, voz del pueblo soberano? Se dirá que no ha sido un tirano; lejos de ello ha sido un grande hombre. ¡Ese monstruo, señor!!...” (extractado del Diario de Sesiones de la Cámara de Diputados de Buenos Aires, año 1857, sesión del 1º de julio).

Aquí está el quid de la cuestión. Había que instalar la idea de que Rosas era un tirano, "tiranuelo" -como Ud. lo llama, haciendo más despectivo el término- un monstruo para que sus opositores no fueran considerados traidores -como que lo habían sido- sino grandes defensores de la civilización!.

Verdaderamente Rosas fue un dictador..., sí lo fue… y por voluntad popular… plebiscitado por toda la población de Buenos Aires, como lo reconoció el propio Sarmiento. Pero de dictador a tirano hay un larguísimo trecho. Tirano es el que usurpa el poder, se mantiene por la fuerza y esclaviza a su pueblo. Nada de ello puede achacársele a Rosas. Llegó al poder por la voluntad popular, nunca se mantuvo por la fuerza ya que contó con el beneplácito de toda la población y tampoco esclavizó a su pueblo. Cuando Lavalle invadió Bs. As. en su Campaña "Libertador", le escribió a su mujer que había encontrado "esclavos muy contentos con sus cadenas".

Ahora, le pregunto cataloga Ud. a Lavalle, Lamadrid, Paz, los generales mandados por Mitre… cuando estaban al frente de alguna provincia… ¿permitían la libre expresión de ideas?, ¿respetaban al contrario?, ¿toleraron a la oposición política?... y en Montevideo, donde gobernaba Rivera…? me parece que le faltar leer bastante sobre el tema. A todos estos personajes les caben la acepción del término “tirano” en primer lugar porque todos ellos usurparon el poder y se mantuvieron por la fuerza, oprimiendo al pueblo. ¿Cómo define Ud. el fusilamiento de Dorrego?... ¿el del Chacho…?, …¿el de Benavidez…? Para nombrar a unos pocos.

Como cataloga a los gobiernos surgidos después de la mal llamada "Organización nacional", elegidas sus autoridades tras bambalinas en las logias masónicas? me interesa su opinión.

Por hoy creo que es bastante, aprovecho para saludarlo con la mayor atención.

Norberto Jorge Chiviló

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CARTA DEL 8 DE JUNIO DE 2013 QUE RECIBÍ DE TORRES ÁVALOS


Estimado señor Chiviló: 

Sólo me permito transmitirle que habré de contestar sus puntos de vista, a mi juicio totalmente erróneos. En cuanto a mi liberalismo no tenga duda que soy liberal, ¿se puede ser racionalmente otra cosa?, pero mi liberalismo no se entiende con el liberalismo económico y conservador. Por lo demás le despejo de toda duda. No soy marxista, nunca lo fui aunque nunca vi nada de malo serlo (aunque yo no lo sea); Alfredo Palacios, Juan B. Justo o Nicolás Repetto eran marxistas, pero no eran marxistas leninistas. 

Yo estoy en las antípodas del leninismo, como del fascismo, del franquismo, del peronismo (en cualesquiera de sus variables), etc. 

No todo lo que hizo Rosas fue malo, el peor de los gobiernos algo tienen bien hecho. Mussolini y Hitler hicieron el tronco vial de sus países que todavía tiene plena vigencia. Franco hizo una buena gestión económica y evitó que España entrara en la guerra.  Eso no quita lo que fueron el desastre que fueron. 

Por lo demás, para despejar cualquier duda sobre mi identidad ideológica, me entiendo perfectamente con una posición nacional y popular; nacional por mi identificación con la República y popular por mi identificación con la democracia. Saque Vd. sus conclusiones sobre mi status político y filosófico. Con más tiempo le diré cosas sobre el tirano Rosas, expresión de los intereses más reaccionarios y conservadores de la oligarquía. No tiene nada de malo ser hacendado pero si trabajar para sus intereses y los de su clase. Además Rosas fue un enemigo declarado de la cultura, insisto señor de puñal, vidas y haciendas.  Mis respetos.  

Oscar Eduardo Torres Ávalos

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NUEVA CARTA DEL 9 DE JUNIO DE 2013 ENVIADA POR TORRES ÁVALOS


Sr. Chivilo: 

Cuando sus antepasados estaban en Europa los míos ya estaban en estas tierras, corría el siglo XVII. Así que tengo alguna raíz en este suelo. A su vez le diré que terminada la batalla de Caseros, mi tatarabuelo -el Cnel. Larrosa- fue degollado junto con su primo el Cnel.  Martín Santa Coloma, por orden de Urquiza. Como verá mis ancestros son federales hasta los tuétanos. Pasaron los años y mi abuelo Don Joaquín hizo profesión de fe conservadora y mitrista, llegando a ser elector a Presidente de Roque Sáenz Peña y jefe de la campaña electoral del Gral. Justo en tiempos de la Concordancia. Debo apuntar que su nieto -o sea yo- estoy en las antípodas de mi abuelo Joaquín, a quien no conocí -menos mal porque nos hubiéramos peleado agriamente 

El odiaba a Yrigoyen. Yo lo cultivo. Tengo una formación absolutamente federal dorreguista y defino su fusilamiento  como uno de los crímenes más abyectos de nuestra historia.  Dorrego, fue traicionado por  Rosas cuando huyó a Santa Fe con el pretexto de pedirle ayuda a Estanislao López, entregando a Dorrego al Mayor Escribano quien en definitiva lo entregó a Lavalle para luego ser fusilado. Naturalmente Rosas fue el beneficiario de aquella barbaridad unitaria. Después vinieron las intrigas donde Doña Encarnación tuvo un rol preponderante tejiendo toda clase de intrigas contra el gobernador Viamonte. Después  vino la suma del poder público ¿Quiénes apoyaron a Rosas, pues bien los hacendados, acosados por la Ley de Enfietusis rivadaviana (un principio de reforma agraria inmediata y profunda). Rosas fue representante de una clase feudal (como lo fue Urquiza en Entre Ríos) y si Vd. me apura coincidiré con Alberdi en cuanto que aquellas disputas se hicieron en torno a quien se apropiaba de la Aduana de Buenos Aires, de la que se adueñó Rosas a puñal e intrigas. Por lo demás, Rosas fue expresión del oscurantismo consecuencia de la cultura colonial que no se resignaba a vivir en una estado de cambio y transformación. Rosas defendió su suelo porque en ese suelo era propietario de nada menos que 308 mil hectáreas, junto con sus primos Anchorena y mientras Dorrego, Lavalle y tantos más pelaban por la independencia, el tirano se dedicaba a incrementar su patrimonio.

El cuento de San Martín sobre la donación del sable es cierto pero también lo es que este grande estaba en Francia recluido y absolutamente desinformado de lo que realmente pasaba en Buenos Aires. Tenía  algunas referencias pero no estaba empapado de la situación. Quienes pudieron verlo y conversar con él en Boulougne Sur Mer lo acreditan. Si la memoria no me falla en las memorias del Gral. Guido hay algo de ello.

Le salpico estas consideraciones porque mi mirada sobre Rosas difiere mucho de la suya, aun reconociendo algunos aspectos positivos que pueda haber hecho, que los hizo.  Perón también hizo cosas buenas, la Libertadora también lo hizo, pero los balances fueron un desastre. Rosas fue un tirano, de lo peor, sanguinario, oscurantista enemigo declarado de la cultura. Por lo demás fue un necio que se agotó en si mismo, como le ocurre a los tiranos llámense Hitler, Mussolini, Castro, Stalin, o Franco, Stroessner, Trujillo o Batista.

Una última consideración sobre Rosas. La Mazorca y personajes como Ciriaco Cuitiño, Andrés Parra y otros pájaros de andanza tenebrosa, policías bravos del tirano o para decirlo que términos actuales barras bravas de Rosas, responsables de graves atropellos y crímenes. La cosa era así, estos tipos eran la Triple A de Rosas, la Mazorca que comenzó en la Sociedad Popular Restauradora que habían organizado los niños bian de la sociedad porteña rosista, después terminó en la Mazorca integrada por malevos y plebe del bajo ambiente (hoy llamaríamos "lampen").

Rosas=Mazorca. Indefendible, cualquier argumento "nacional" de inmediato se transforma en argucia. Vd. menciona el levantamiento de los hacendados del Sur (los Libres del Sur) donde estaba mezclado Castelli -prócer de la independencia- y Prudencio Rosas, hermano de Juan Manuel. Eran, efectivamente hacendados que tenían conciencia del significado de Rosas y su régimen tiránico. No tenían conciencia de clase sino de nación libre y soberana, de libertad y justicia. En fin eran hombres que amaban la libertad. 

Rosas fusiló a casi todos (se salvó Prudencio). 

Con todo respeto 

Oscar Eduardo Torres Ávalos

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OTRA CARTA DE TORRES ÁVALOS QUE ME ENVIÓ EL 13 DE JUNIO DE 2013.


Estimado Sr. Chivilo. 

Estoy atrasado en mi respuesta a su gentil carta donde deposita todas sus simpatías por el revisionismo histórico o sea por el rosismo. No estoy de acuerdo con Vd. y ratifico mis punto de vista sobre Rosas quien -para mi- fue un déspota sanguinario, señor de horca y cuchillo, expresión de la oligarquía vacuna bonaerense y del oscurantismo colonial.

Esto no es gratuito. Rosas que para Vd. fue el mejor gobernante argentino para mi es un anti argentino pues renegó su patria en forma alevosa. Lo que digo no es caprichoso. Lo fundo en su discurso del 25 de mayo de 1836 donde elogia la lealtad al Rey de España aduciendo que la Revolución de Mayo fue un acto de lealtad a la Corona hispana, aduciendo que aquella Revolución se hizo "no para romper con los vínculos que nos ligaban a los españoles sino para fortalecerlos más por el amor y gratitud poniéndolos en disposición de auxiliarlos con mejor éxito en su desgracia. No para introducir la anarquía sino para preservarnos de ella...." Puede encontrar el texto completo en "Tomás de Anchorena" de Julio Irazusta, Buenos Aires,1950.

Rosas era la colonia. Ese era el "orden" que añoraba Rosas del que se hizo llamar "Restaurador".

Por lo demás los revisionistas atacan a Roca por su campaña del Desierto acusándolo de mataindios (genocida) y no les falta razón, pero se cuidan de acusar de lo mismo a Rosas quien en su campaña al desierto mandó a matar indios sin contemplaciones;  así lo rebelan sus instrucciones que le transmite al Coronel Pedro Gallo a quien le instruye: "... luego que no haya nadie en el campamento los puede echar al monte (a los indios prisioneros) y allí fusílelos... Ese era Rosas, señor de horca y cuchillo.

Que haya defendido la soberanía nacional no justifica su despreció por los derechos del pueblo al que utilizó bajo su sistema paternal-populista. Rosas no fue popular, fue populista, de mentalidad autoritaria y colonial. Un perverso que incluso usó cínicamente a su mujer a la que convirtió en un instrumento político de intrigas y manipulaciones sobre todo contra los gobiernos de Balcarce y Viamonte y contra los auténticos federales, los "lomos negros" (por unas boletas electorales que tenían los bordes negros). Ello está documentado en la clásica biografía "Rosas" del Dr, Carlos Ibarguren, quien fue un panegirista del dictador.   

Por lo demás creo -dicho con respeto por las opiniones diferentes- que el revisionismo es hijo de la ideología de extrema derecha de Francia expresada por Charles Maurras. Rosas sirvió a nuestros fascistas que, ¡oh casualidad! nacen cuando es derrocado el gobierno "plebeyo" de Yrigoyen instaurando una dictadura con vocación corporativista como fue la del Gral. Uriburu en la que, dicho sea  de paso, intervino un tal Capitán Juan Domingo Perón. ¿Por qué será?.

Mis respetos. 

Oscar Eduardo Torres Ávalos

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MI CARTA DE CONTESTACIÓN A TORRES ÁVALOS DEL 22 DE JUNIO DE 2013.


Villa Ballester, 22 de junio de 2013

Hola Sr. Torres Ávalos   

Ud. ha contestado mi última carta, tres veces. Si le parece bien, a todas se las voy a contestar con la presente

Ud. dice que "No todo los que hizo Rosas fue malo, el peor de los gobiernos algo tienen bien hecho", acto seguido me pone ejemplos de Mussolini, Hitler, Franco, etc. Para mí no me interesa en estos momentos discutir que hicieron de bueno o malo otros gobiernos europeos del siglo pasado, me gustaría centrarme en nuestro país. ¿Qué fue lo que hizo de bueno Rosas, para Ud.?, porque hasta ahora por lo que afirma, nada bueno hizo este gobernante.

Ud. también dice que "no tiene nada de malo ser hacendado pero si trabajar para sus intereses y los de su clase". Sinceramente no veo tampoco que hay de malo en ello, SIEMPRE Y CUANDO ESOS INTERESES FUERAN EN BENEFICIO TAMBIÉN DEL PAÍS, como ocurrió con Rosas, no así como sucedió después de la caída del Restaurador. Le pregunto: ¿Qué tendría que haber hecho... malos negocios...?. Sinceramente no lo entiendo. Le recuerdo que también Yrigoyen fue estanciero, que por supuesto no tiene nada de malo sino todo lo contrario y se lo recuerdo porque Ud. hace fe de yrigoyenismo.

Rosas, ¿fué un enemigo declarado de la cultura?. dejando de lado ese mito, me parece... no sé... que no fué así. Los hombres que actuaron en política años después de la caída de Rosas, ¿donde habían estudiado..., donde se habían formado...?

Para ser ordenado en mi contestación y no largar afirmaciones sin ton ni son, (como hace Ud: Rosas estaba en contra de la cultura, era señor de horca y cuchillo, señor feudal, quería restaurar la colonia y otras... mas), voy  a referirme a distintos temas por Ud. esbozados.

Rosas y Dorrego: Ud. afirma que Rosas traicionó a Dorrego cuando se retiró a Santa Fe. Coinciden todos los historiadoras en apreciar la distinta calidad de las tropas de ambos bandos. A las órdenes de Lavalle, estaban las tropas de línea, veteranas en la Guerra contra el Brasil, aguerridas y con una experiencia invalorable, mandadas por verdaderos militares. Las de Dorrego y Rosas, era milicias que no tenían la preparación de aquellas ni la experiencia de guerra.  No se podían comparar unas con otra y por eso las milicias federales fueron derrotadas por las mas aguerridas y experimentadas y mejor mandadas de los alzados. Los hechos posteriores, demostraron que las apreciaciones de Rosas, de retirarse a Santa Fe y buscar la ayuda de López fueron acertadas y otro hubiera sido el desenlace para la vida de Dorrego si hubiera aceptado ese consejo de Rosas. A Dorrego no lo traicionó Rosas, sino su propia y errónea apreciación de la realidad, ya que no solo no se retiró sino que solito se fue a meter en la boca del lobo. Seguramente como desconfiaba de Rosas -a mi entender injustificadamente-, creyó que Rosas le daba mal consejo y por seguir su propia intuición, así le fue al desgraciado Dorrego (este término lo digo en el sentido de la desgracia en la que cayó Dorrego y que le costó la vida, no por "desgraciado" en sentido peyorativo). Si Rosas no se hubiera retirado a Santa Fe (como gracias a Dios, lo hizo) hubiera seguido el mismo desgraciado camino de su amigo. Me parece que cuando Ud. afirma que Rosas "entregó" (?) a Dorrego al Mayor Escribano, además de carecer del más mínimo asidero, es tan inverosímil esa afirmación que no tiene ni sentido en ser contestada y no quisiera ser desubicado en esa contestación. Me parece que está demás hacerlo. Le aclaro que yo también admiro la figura de Dorrego.

H.S.Ferns historiador canadiense en “Gran Bretaña y Argentina en el Siglo XIX”, dice:  (Dorrego) “…estaba dispuesto a acordarles (a los gauchos) un lugar en el cuerpo político. El conocimiento y simpatía que tenía de la barbarie gaucha era la clave de su realismo como político. La única falla de este realismo, como hubo de probarlo su cruel muerte, consistía en que no supo apreciar en toda su magnitud el salvajismo y la pasión de poder que alentaba en los hombres que se llamaban amigos de la civilización, de la ilustración y del progreso…”

Me parece que como dice Ferns a Dorrego le faltó ese sentido de la realidad, que sí la tuvo Rosas.

El "cuento" de la "donación" del sable de San Martín: En primer lugar debo decirle que lo de la "donación" del sable es un "cuento"... pero suyo. Yendo al asunto del sable, debo aclararle cual es la verdadera historia: en primer lugar que no se trató de una "donación". 

Una "donación" es la entrega gratuita de una cosa que una persona (donante) hace a otra (donatario) y aquí no hubo ni "donante" ni "donatario".  Aquí se trató de una "legado" establecido en el testamento del Gral. San Martín, redactado el 23 de enero de 1844 y le transcribo la 3ra. cláusula del testamento ológrafo del Libertador (testamento ológrafo: testamento escrito de puño y letra por el testador, se lo aclaro por si lo desconoce) ya que me parece que Ud. no la conoce, como creo que sucede ya que habla de "donación". En el testamento en los que San Martín enuncia sus títulos militares, entre otros el de "Brigadier General de la Confederación Argentina", (sí note que San Martín se declara "Brigadier General de la Confederación Argentina") en la clausula 3ra. dice: “El sable que me ha acompañado en toda la guerra de la independencia de la América del Sud, le será entregado al general de la República Argentina, Dn. Juan Manuel de Rosas, como una prueba de la satisfacción que como argentino he tenido, al ver la firmeza con que ha sostenido el honor de la República contra las injustas pretensiones de los extranjeros que trataban de humillarla”. Ese legado tiene su origen en el reconocimiento del Libertador al Gral. Rosas, por la decidida defensa de la soberanía y el honor nacional con motivo del bloqueo francés (1838/1840).

El "tontito" de San Martín. Lo de "tontito", lo pongo encomillado porque no es una afirmación mía, sino que podría deducirse de lo que Ud. afirma cuando dice que San Martín estaba en Francia "recluido", "absolutamente desinformado", "no estaba empapado de la situación". ¿Recluido... San Martín...?, ...desinformado? ... no estaba empapado de la situación?.   ... justo San Martín? ...Ud. cree que San Martín era un tonto?. Discúlpeme Sr. Torres Ávalos pero creo que el que está absolutamente desinformado de cómo estaba el Gral. San Martín, es Ud. y de esa forma no quiere aceptar la realidad. Le doy el sano consejo de que lea (para que se informe y se ilustre) toda la correspondencia intercambiada entre los dos grandes de nuestra historia: San Martín y Rosas y también la de San Martín, con otros personajes de la época. 

En cierto modo también lo "comprendo" porque para un antirrosista debe ser muy duro admitir que el Gral. San Martín, apoyó a Rosas y se declaró "Brigadier General de la Confederación Argentina". Como Ud. tiene un odio tremendo a Rosas como la tuvieron y la tienen la mayoría de los liberales, no pueden concebir que San Martín haya sido un verdadero amigo del Restaurador y un hombre esclarecido por eso lo que Ud. afirma. Me parece por todo lo que surge de toda esa correspondencia que San Martín no era un desinformado ni un "tontito", creo, eso sí que no se dejó influenciar por los diarios de Francia, que en su mayoría de Rosas decían cualquier barbaridad. 

Una pregunta: ¿Quiénes son los que pudieron hablar con él en Grand Bourg y acreditan lo que afirma...?

Revolución en el Sur: En primer lugar Ud. está totalmente desinformado y fuera de época en cuanto refiere que en esa revolución estaba mezclado el prócer de la independencia "Castelli". Le aclaro que Juan José Castelli, el vocal de la Primera Junta había fallecido en 1812. Sí fue uno de los líderes de esa "revolución", su hijo, de nombre Pedro Bonifacio Sabino.

Me causa mucha gracia en cuanto afirma acerca de los hacendados promotores de aquella revolución: "No tenían conciencia de clase sino de nación libre y soberana, de libertad y justicia. En fin eran hombres que amaban la libertad". Mire Ud. ..."no tenían conciencia de clase"?, que bárbaro!... sino de "nación libre y soberana"? sensacional!, ..."de libertad y justicia"...?, ooh!... "eran hombres que amaban la libertad"...? ¡Que patriotas!!!, yo agregaría (y le faltó poner Ud.): ¡Sanmartinianos puros!!!. 

En lo que tampoco estoy de acuerdo en cuanto a que afirma "Rosas fusiló a casi todos"... creo que fusiló a bastante pocos, debió haberlo hecho con todos y por traidores!. No sé si a "casi todos", pero sí fueron fusilados los más notables (a Castelli no se lo fusiló, sino que un soldado le cortó la cabeza y fue expuesta en una pica en Dolores, permaneciendo allí varios años. esa es la verdad)... ya que muchos, embarcados en naves francesas... sí: F-R-A-N-C-E-S-A-S  pasaron a Montevideo incluso, el hermano de Rosas, de nombre Gervasio (no Prudencio como Ud. confunde, ya que Prudencio comanda las fuerzas de la Confederación que vencen a los revolucionarios del sur) que si bien no había tomado participación directa en la revolución, ocultó a su hermano lo que estaba pasando, pasó a Montevideo y ello demuestra que Rosas no perdonaba ni a familiares ni a nadie cuando atentaban contra la soberanía nacional. Como le manifesté, debieron haberse fusilado a mas revolucionarios de los que realmente fueron muertos, ya que se admitió con mucha liberalidad la excusas que muchos manifestaron para evitar ser sancionados, argumentaron que habían sido engañados y compelidos a participar en la rebelión. 

Mi amiga, la Prof. Beatriz Celina Doallo en el artículo "Traición en el Sur" (Publicado en la "Revista del Instituto Nacional de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas" N° 61 de octubre/diciembre de 2000), al final de su meduloso artículo, afirma: "La rebelión de 1839 en la provincia de Buenos Aires ingresó a las páginas de la historia argentina con el título de "La Revolución de los Libres del Sur". La única libertad que anhelaban los estancieros conjurados era la de vender tasajo a ultramar, algo que les estaba vedado por el bloqueo francés. Esta pérdida de ganancias originó disgusto contra el mandatario que rehusaba aceptar las condiciones impuestas por Francia para retirar su flota. Resentimiento que sirvió para captar a Pedro Castelli y a un puñado de terratenientes cuya avidez de lucro no reparó en que estaban en juego la defensa de nuestra soberanía y los legítimos intereses de nuestra Patria. La codicia, de rango en los militares, de dinero en los hacendados, fue la causante de la revolución de 1839 en el Sur de la provincia de Buenos Aires. Todo lo demás, es historia oficial". 

En estas pocas palabras -que hago mías- están sintetizadas, que los complotados sí tenían motivos de clase para estar en contra de Rosas y que no había más "ideales" que los económicos.

"Pero los motivos que levantan a los estancieros contra Rosas, tienen más que ver con sus intereses económicos que con un supuesto celo patriótico. Ellos no interpretan la política exterior de Rosas como una muestra de soberanía de la nación, sino como un capricho demagógico del Restaurador, "que los indispone con la Francia". El bloqueo, además, los priva de los ingresos provenientes de la exportación de los productos rurales. Pero la causa de fondo, la que mueve decisivamente a los hacendados, es la nueva legislación sobre tierras. Agotado el erario provincial y privado de los ingresos de la aduana, Rosas debe echar mano al recurso de las tierras concedidas en enfiteusis. Por leyes anteriores se podía renovar  el contrato enfitéutico todos los años, pero en mayo de 1838 dicta el Restaurador un decreto que prácticamente comprende a todos los estancieros del Sur, en el que anula la renovación y se ponen en venta las tierras que se hallaban bajo concesión, otorgando prioridad para la compra a sus actuales locatarios. Los pocos que quedaban exceptuados de esta última alternativa seguirían bajo contrato pero pagando el doble que antes. Para estos hacendados, si la persona de Rosas les había resultado medianamente soportable hasta ese momento, desde allí pensarían solamente en derrocarlo...". ("Los libres del Sur", por Ignacio Manuel Iriarte, Revista Todo es Historia N° 47, pág. 78)

Rosas era uno de los hacendados más importantes de la provincia y el bloqueo también lo perjudica económicamente, pero no es hombre de anteponer su interés particular ni de clase al interés de la Patria y de la Nación. A Rosas solo le interesa el honor de la Argentina. He aquí también su grandeza como gobernante. No es hombre que se deje amedrentar por los cañones de una poderosa flota invasora, como es la francesa en ese momento histórico y la segunda potencia mundial. Justamente la intransigencia de Rosas en pactar con los franceses motivo el levantamiento de los estancieros.

Rosas que defendía el honor y la independencia nacional en contra de sus propios intereses económicos para Ud. es la "oligarquía vacuna" y aquellos estancieros traidores, sí T-R-A-I-D-O-R-E-S, tenían conciencia de "nación libre y soberana"?, Dios mío, que mescolanza tiene Ud. en su cabeza. ¡Qué confusión!. No lo entiendo definiéndose como dorregista e yrigoyenista. Le hago una pregunta: ¿Alguno de sus ascendientes participó en aquella revolución... o fue fusilado?

Las Partidas definían al traidor. Es el que “se pone con los enemigos para guerrear o facer mal al rey o al regno o los ayuda de fecho o de consejo”.

Y las leyes vigentes en la época en que se produjo la revolución de los "libres" del sur establecían la pena de muerte para el traidor.

“Art.26- Los que emprendieren cualquier sedición, conspiración o motín, o indujeron a cometer estos delitos contra mi real servicio,  seguridad  de las plazas y países de mis dominios, contra la tropa, su comandante u oficiales, serán  ahorcados, en cualquier número que sean.” (Colón reformado, tomo III, pág. 278)

“Art.168.- Los que induciendo y determinando a los rebeldes hubieren promovido o sostuvieren la rebelión, y los caudillos principales de ésta, serán castigados con la pena de muerte.”  (Colón reformado, tomo III, pág. 43.)

Cuando se produjo esta "revolución" la Confederación Argentina se encontraba en guerra con Francia, por lo cual los complotados incurrieron en el delito de "traición a la Patria" y la muerte era la sanción que les correspondía y es una vergüenza que Ud. se refiera a aquellos traidores como que querían una "nación libre y soberana"!!

Como afirmó el historiador y escritor mejicano Carlos Pereyra “El gran defensor de la nacionalidad es Rosas” en su “Rosas y Thiers”.

Mire Ud. cuales eran según el Contraalmirante Leblanc (escritas en su Diario) las intenciones de Francia: “Es posible y probable que con los aliados que los agentes franceses se han procurado y los recursos puestos a su disposición, triunfaremos sobre Rosas; pero sería más seguro, más digno de la Francia, enviar fuerzas de tierra que unidas a las de Don Frutos y de Lavalle concluirían pronto con el monstruo y establecerían de una manera permanente en el Río de la Plata la influencia de la Francia”.

Mire Ud. también, como Lavalle en comunicación con los agentes franceses les exigirá "Yo encuentro que los auxilios que se han prestado hasta ahora no son suficientemente eficaces, y en consecuencia exijo: 1º) Un millón de francos para los gastos de guerra, que entrará en caja del ejército. 2º) La destrucción de la batería del Rosario y la ocupación del Paraná” Lavalle a los agentes Franceses, durante la campaña del Ejército Libertador". Tenga en cuenta que los revolucionarios del sur y el Gral. Lavalle tenían las mismas miras.

Félix Frías en “La Gloria del tirano Juan Manuel Rosas” dirá  “…Con el objeto de mantener (Lavalle) su comunicación con las fuerzas navales francesas, con cuya cooperación contaba siempre”. ¿De qué nación libre y soberana soñaban aquellos hacendados TRAIDORES del Sur...?

El Gral. San Martín, en carta del 10 de junio del 39 dirigida a Rosas, en juicio lapidario contra los unitarios que se han aliado a Francia le dice: "...pero lo que no puedo concebir es el que haya americanos que por un indigno espíritu de partido se unan al extranjero para humillar su patria y reducirla a una condición peor que la que sufríamos en tiempo de la dominación española; una tal felonía ni el sepulcro la puede hacer desaparecer". Aquí el Padre de la Patria dice que una tal felonía ni la muerte la puede hacer desaparecer. Después de leer esto Ud. se animaría a afirmar que San Martín estaba desinformado...?

“Hemos visto al gobierno de Montevideo dar favor y ayuda a los injustos agresores, lo mismo que a los descontentos de Buenos Aires refugiados allí… En medio de esto un héroe vemos brillar: este héroe es el presidente de Buenos Aires, el general Rozas. Llámenle enhorabuena tirano sus enemigos; llámenle déspota, nada nos importa todo esto; él es patriota, tiene firmeza, tiene valor, tiene energía, tiene carácter y no sufre la humillación de su patria”. Esto lo dirá “Noticiero de Ambos Mundos”, editado en Nueva York, a consecuencia del bloqueo francés de 1838-1840. Seguramente para Ud. los que esto escribían desde Nueva York, también estaban "desinformados".

Rosas y la Revolución de Mayo.  Rosas "renegó de su patria": Rosas renegó de su Patria?????. Por favor!, el que más la defendió cuantas veces pudo... es para Ud. un "renegado".  Sería interesante que Ud. opinara que piensa de Echeverría, Lavalle, Alberdi (en su época joven), Sarmiento, Mitre y toda la pléyade de "próceres" liberales. 

Ud. afirma que Rosas fue "anti argentino pues renegó de su patria en forma alevosa" ("alevosa"???) y para hacer tan insólita afirmación se basa en el discurso pronunciado por Rosas en el Fuerte, el 25 de Mayo de 1836 ante el cuerpo diplomático acreditado en Buenos Aires que se había reunido para saludarlo en tan magna fecha. El texto lo conozco en su totalidad (Julio Irazusta, Vida política de Juan Manuel de Rosas, T° III) y me parece de un realismo extraordinario. Es para pensar y meditar los términos del mismo y creo que es la visión más realista acerca de lo sucedido el 25 de mayo.

En primer lugar hay que ver que los habitantes del Virreinato se consideraban -porque lo eran- españoles. Si bien eran americanos, pero en definitiva eran españoles. Con las banderas españolas y en nombre del rey se luchó contra los ingleses en 1806 y 1807. Evidentemente lo que no quisieron los hombre de Mayo fue seguir la suerte de España -dominada por franceses- ni caer bajo la influencia de Francia. Le recuerdo que la llamada Primera Junta juró lealtad a Fernando VII, de rodillas ante un crucifijo y los Santos Evangelios, jurando "desempeñar legalmente el cargo, conservar íntegra esta parte de América a nuestro augusto soberano el señor don Fernando VII y a sus legítimos sucesores y guardar puntualmente las leyes del reino". Me cuesta creer que no hubiera sido sincero tal juramento teniendo en cuenta la religiosidad de aquellos hombres que conformaban la Junta entre los que había religiosos, porque de lo contrario hubieran incurrido en perjuro. Me cuesta creer tal cosa y considerar a tales hombre de haber actuado con doble intención como hipócritas. 

Si bien las ideas independentistas pudieron estar en las mentes de algunos personajes de la época, en 1810 no estaba en la mente de la población. Esa idea se fue desarrollando con posterioridad justamente incrementada también por las actitudes desacertadas del monarca español quien al volver al trono, en vez de congraciarse con sus antiguos súbditos, hizo más grande la diferencia.

Lo invito a leer el texto completo del discurso en forma desapasionada y analizándolo de acuerdo a las circunstancias que existieron en aquella época de 1810.

Ricardo Rojas (en "La Literatura Argentina"), de quien no puede decir que simpatizara con el "tirano", dirá : “el sistema de Rosas es un fruto de los dos sentimientos más fecundos creados por la revolución de Mayo: el americanismo y la democracia”.

La mazorca. Los crímenes que se le atribuyen a la Mazorca, la mayoría son producto de leyendas y falsedades que se encargó de difundir Rivera Indarte en "Las tablas de sangre".

La "Revista de Ambos Mundos" -francesa-, T° XXV, dirá que un oficial que en 1840, acompañaba en su misión diplomática al Barón de Mackau “no quedó poco sorprendido al saber por los mismos franceses de Buenos Aires que a pesar de las conmociones sociales de la República, jamás habían gozado de una seguridad más completa. Así, pues, todos los asesinatos y atentados de que había sido víctima la colonia francesa, y que se narraban con los más espantosos detalles, eran cuentos e invenciones mal intencionadas …”.

En realidad los "crímenes" que se atribuyen a la Mazorca, pero que en realidad, fueron "cometidos", por fuerzas policiales, ocurrieron en 1840, con motivo de la invasión al territorio patrio de la "Legión Libertadora" y con personas que estaban en contacto con franceses y sus auxiliares argentinos. En contrapartida Ud. tendría que preguntarse qué pasaba en el Montevideo asediada por Oribe, con las personas que vivían en esa ciudad y tuvieran contacto con los sitiadores. Además que cree que hacían los generales unitarios con los federales, cuando se hacían con el poder de alguna Ciudad?. En toda guerra los que están en contacto con los enemigos son considerados traidores y sufren los peores castigos.

Vea lo que decía Sarmiento en carta a Domingo de Oro el 17 de junio de 1857, con motivo de haberse realizado una elección para la Cámara de Representantes sobre como ganaron en tan democrática y civilizada elección. Decía el "mazorquero" (lo digo por los métodos que empleaba el "Maestro Inmortal") Sarmiento: “Nuestra base de operaciones ha consistido en la audacia y el terror que empleados hábilmente, han dado este resultado admirable e inesperado…establecimos en varios puntos depósitos de armas y municiones, pusimos en cada parroquia cantones con gente armada, encarcelamos como unos veinte extranjeros complicados en una supuesta conspiración; algunas bandas de soldados armados recorrían de noche las calles de la ciudad acuchillando y persiguiendo a los mazorqueros; en fin: fue tal el terror que sembramos entre toda esa gente con éstos y otros medios que el 29 triunfamos sin oposición. Los gauchos que se resistieron a votar por los candidatos del gobierno fueron encarcelados, puestos en el cepo, enviados al ejército para que sirviesen en la frontera con los indios y muchos de ellos perdieron el rancho, sus escasos bienes y la mujer… El miedo es una enfermedad endémica en este pueblo; esta es la gran palanca con la que siempre se gobernará a los porteños; manejada hábilmente, producirá infaliblemente los mejores resultados”. Fíjese que habla del "terror", ¿Qué tal? ¿Qué opina?

Rosas "Restaurador". Mal afirma Ud. que Rosas se hizo llamar "Restaurador". El título de "Restaurador de las Leyes e Instituciones de la Provincia de Buenos Aires" le fue impuesta por la Junta de Representantes de Buenos Aires, por decreto del 25 de enero de 1830 en razón que en agosto de 1829 había repuesto la legislatura que había sido disuelta por el motín del 1° de diciembre de 1828. Ese fue el único título que consintió que fuera llamado, desechando otros con los cuales quisieron homenajearlo.

Rosas era la colonia: Rosas era la colonia...? Qué colonia...? Rosas fue el verdadero organizador de la Confederación Argentina, siendo una persona de orden y contrario a la anarquía. Fue el verdadero hacedor de la unidad nacional argentina. Gracias a Dios, que tuvimos a un Rosas, pues de lo contrario lo que hoy conocemos como Argentina no existiría, la misma hubiera sido desmembrada en cinco o seis países distintos como lo intentaron los "próceres" liberales. Todo argentino bien nacido, tiene que estarle agradecido por esa obra de unidad y engrandecimiento patrio.

Oia..., encontré algo que decía San Martín: “El mejor gobierno no es el más liberal en sus principios, sino aquel que hace la felicidad de los que obedecen”.

Rosas, los indios y el "genocidio". Le aclaro que el término "genocidio" fue creado en el segundo lustro la década de los 40 del S. XX y me parece que es incorrecto históricamente emplear ese término por hechos ocurridos en siglos anteriores. 

Le aclaro que yo no ataco a Roca por la Conquista del Desierto, porque con todos los errores que pudieron haberse cometido y que se cometieron seguramente, logró incorporar en forma definitiva la  Patagonia al territorio argentino y por eso tenemos que estarle agradecidos.

Pero vayamos a Rosas. Acusar a Rosas de "mataindios", tampoco tiene ningún asidero histórico. Una vez me preguntaron si Rosas había "hecho" matar indios. Le contesté que si bien la mayoría de los indígenas eran amigos de Rosas, había otros que en sus tolderías daban asilo a unitarios y otros renegados y a los cuales sí Rosas les hizo la guerra, pero de allí a decir de Rosas que "mataba indios" hay un gran abismo. Ud. menciona un párrafo de una carta, no aclarando cuando ocurrió, si lo fue con motivo de la guerra, de qué etnia eran los indios, porque esos indios y no otros, etc.

Nadie más que Rosas hizo por los indígenas y le recomiendo lea el libro de Jorge Sulé "Rosas y sus relaciones con los indios". Rosas no propugnó el exterminio de indios, sino lo contrario, trató de integrarlos al mundo cristiano. Si Rosas fue duro, si por supuesto, no era ningún mano blanda. Con determinados grupos de indios y en determinadas circunstancia, como también lo fue con algunos blancos. Pero no fue una cuestión racial.

Si hubiera sido la intención de Rosas el exterminio del indígena, ¿porqué les suministraba la vacuna antivariólica?, ¿porqué les enseñó a ser agricultores, regalándoles herramientas de cultivo, semillas, y tratando de que se asentaran cerca de los fortines para protegerlos de tribus enemigas, etc.?, ¿porqué prohibió el arresto de indios por deudas de dinero?, ¿porqué los asimiló a grados militares?, ¿porqué les suministra víveres, ganados...?, ¿porqué los hacía bautizar y a alguno de ellos le dió su apellido?, estas y otras preguntas que se pudieran hacer son demostrativas de lo que afirmo.

Yendo a otro tema relacionado, también en la época de Yrigoyen -personaje que también me gusta- hubo hechos, que alguna gente -no para mí- tildan de "genocidas", como ser la represión en la llamada Semana Trágica, la represión de los anarquistas en la Patagonia. ¿Qué opinión tiene de todo ello? emplea el mismo metro que el usado con Rosas?

Su abuelo antiyrigoyenista. Ud. me contó que uno de sus abuelos era antiyrigoyenista y partidario del Gral. Justo. No sea tan duro con su abuelo, porque seguramente pensaba como Ud. sobre Rosas, como de igual forma pensaba el Gral. Justo quien llamaba a Rosas el "tirano".

No me contestó lo que le pregunté en mi anterior carta: ¿qué opinión tiene de los "próceres" liberales del S. XIX?.

Ahora le preguntaría, si Ud. hubiera vivido en 1839 ¿hubiera estado con los estancieros del sur?... en realidad esta pregunte no es necesario que me la conteste porque anticipo su respuesta, pero... ¿no siente un sudor frío que le corre por la espalda al saber la opinión del Gral. San Martín, en la carta que le transcribí más arriba?.

Por hoy es demasiado, le mando un cordial saludo y le deseo tenga un buen día...

Norberto Jorge Chiviló

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CARTA DEL 22 DE JUNIO 2013 DE TORRES ÁVALOS.


Estimado señor: 

Sus largas consideraciones serán contestadas debidamente cuando mi tiempo me lo permita (confío que sea pronto). Al leer sus conceptos recordé aquello de El Principito: "eres como las personas grandes, todos lo confundes". Con todo respeto: le es pertinente. 

Cordialmente.

Oscar Eduardo Torres Ávalos

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ÚLTIMA CARTA DEL 22 DE JUNIO DE 2013 QUE LE REMITI A TORRES ÁVALOS


Sr. Torres Ávalos.

Tómese todo el tiempo que sea necesario. Yo tampoco tengo todo el tiempo que quisiera, pero mis contestaciones trato que sean fundadas, por eso mi tardanza. Aquí no tenemos tiempos ni plazos, su respuesta será siempre considerada y contestada cuando corresponda.

Lo de El Principito, no sé si será así porque nunca tuve interés en leerlo, pero en realidad sería así: "eres como las personas grandes, todo lo confundes". Tampoco creo que me sea pertinente, pues en primer lugar no me creo ni me considero "persona grande" y menos aún -modestia aparte- que "todo" lo confunda. Me parece que el que afirmaba aquello, en este caso El Principito, estaba sí un poco confundido.

Tampoco creo que a Ud. "todo" lo confunda, pues espero me diga que hecho considera bueno en Rosas.

Que tenga buenas tardes y con el mayor respeto. 

Norberto Jorge Chiviló.

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NO OBSTANTE LO MANIFESTADO EN SU ÚLTIMA CARTA POR TORRES ÁVALOS, NUNCA MÁS RECIBÍ CONTESTACIÓN, NO OBSTANTE HABER TRANSCURRIDO MÁS DE 11 AÑOS.