Publicado en el suplemento Campo del diario La Nación el 27 de setiembre de 2025
Novedades del Blog
Buscar en este Blog
El Restaurador
Dr. Norberto Jorge Chiviló
Visitas a este Histórico Blog
sábado, 27 de septiembre de 2025
Batalla de Tapalqué - Indios - Juan Manuel de Rosas - La Nación
viernes, 6 de diciembre de 2024
Pablo Mendelevich - Kicillof, Fernández de Kirchner y Rosas - Chiviló
Diario La Nación del 16 de noviembre de 2024
El 16 de noviembre de 2024, en la contratapa del diario La Nación se publicó en la columna "Miradas" el artículo del periodista Pablo Mendelevich: "Kicillof y su galería de próceres proscriptos".
Por no estar de acuerdo con algunos de los conceptos expresados, remití al correo de lectores de ese matutino, pero no fue publicada.
Ante ello decidí remitirle una carta al mencionado periodista, pero como desconozco cual es su correo electrónico, por medio de los correos accesodigital@lanacion.com.ar y lectores@lanacion.com.ar, me dirigí al director de ese medio señor Saguier, a fin de que por su intermedio, mi carta llegara a su destinatario.
A continuación publico el artículo del Sr. Mendelevich, la carta dirigida a la sección correo de lectores -no publicada- y la carta personal al periodista.
En el supuesto de recibir contestación del mismo, su carta también la publicaré en este blog.
Aquí el texto del artículo:
KICILLOF Y SU GALERÍA DE PRÓCERES PROSCRIPTOS por Pablo Mendelevich
Distorsionar la historia era hasta hace poco un
pertinaz hábito kirchnerista basado en carencias propias. Pero ahora cualquiera
acomoda el pasado según conveniencia, apuro y gustos. El uso político de la
historia, claro, existe desde tiempos inmemoriales; lo que se expandió es la
precariedad, la liviandad de las revisiones. O las invenciones.
Milei dijo al asumir que en la época del Centenario la Argentina era la primera potencia mundial (acaso le sonaría pobre solo recordar que figuraba entre los ocho primeros países). Victoria Villarruel pasó por Madrid y, amnésica de la Triple A y de las desapariciones durante aquel gobierno, se le ocurrió reivindicar a Isabel Perón. Tiempo después Milei desmintió que Alfonsín fuera el padre de la democracia: se trató de “un golpista” que derrocó a De la Rúa, aseguró.
Pues bien, ahora Axel Kicillof dice que a Cristina Kirchner la quieren proscribir como a Frondizi, Yrigoyen, San Martín, Rosas y Perón, a los que citó en ese orden. Más extraño fue el dato, destinado a explicar los porqués, de que “casi todos” ellos eran peronistas. Referencia certera, al cabo, en dos de seis (Perón y Cristina Kirchner), un tercio de la muestra. Las estadísticas nunca fueron el fuerte del gobernador de la provincia de Buenos Aires, quien como ministro de Economía resultó inolvidable. Seguramente por varias décadas.
Lo suyo anticipó la música que el peronismo se dispuso a remixar para hacerle frente en la calle a la sentencia de la Cámara de Casación. Aunque ya pasaron más de cincuenta años desde que el peronismo dejó de estar proscripto, el resabio victimológico se sirve recalentado en la mesa que lo solicite. Menem pasó un par de años diciéndose proscripto porque no le dejaban colar las piruetas estrambóticas que inventaba Rodolfo Barra para conseguir “la re-re”. Cristina Kirchner, aun pudiendo ser candidata a lo que fuere, se declara a su vez proscripta porque la condenaron debido a que direccionó fondos nacionales para la obra pública en favor de Lázaro Báez. Las proscripciones modernas al menos son más extravagantes que las de antaño: cuando se autopercibieron proscriptos, Menem era presidente de la Nación y Cristina Kirchner, vicepresidenta.
El 6 de diciembre de 2022, al conocerse el fallo por la causa Vialidad, Cristina anunció que no sería candidata “a nada”: lo justificó diciendo que no quería someter al peronismo a ser maltratado por culpa suya. Sin embargo, hizo todo lo contrario: se puso a sí misma, formalmente, al frente del peronismo.
De la caótica batalla doméstica por la presidencia del PJ, Kicillof se retiró con la cola entre las piernas. Enseguida sintió que debía purgar la sumisión atrasada. A lo mejor la obsecuencia urgente fue lo que lo obligó a saltearse el rigor histórico en sus comentarios.
La comparación con San Martín ni siquiera es original. Repite anteriores profanaciones de la memoria del Padre de la Patria realizadas por los aparatos de propaganda kirchneristas. San Martín se fue a Londres en 1824 en forma voluntaria, y si bien es conocida su desazón en el ostracismo, donde tuvo padecimientos económicos, no parece muy respetuoso compararlo con una política millonaria juzgada y condenada por quedarse con dineros públicos.
Lo de Juan Manuel de Rosas no es menos absurdo. Apunta, se supone, a la condena a muerte contra Rosas en ausencia –mientras estaba en el exilio de Southampton–, y al antirrosismo de exclusión que sería liquidado por Menem en 1989, cuando repatrió los restos. Pero Kicillof no se acuerda de Sarmiento, de Alberdi ni de otros perseguidos y exiliados del rosismo. Mucho menos de la Mazorca, de la despiadada violencia contra los “salvajes unitarios”.
A Menem, curiosamente, el gobernador no lo incluye en su lista de gloriosos proscriptos equiparables con Cristina Kirchner, pese a su triple condición de peronista, preso durante más de dos años por la dictadura y, sobre todo, expresidente perseguido por la Justicia por delitos de corrupción, resguardado varios años, todo igual que ella, en una banca del Senado. El cristinismo suele alternar dos victimizaciones para responder políticamente a los problemas judiciales de Cristina Kirchner. Una es la proscripción y la otra, el lawfare, imaginaria revancha mediático-judicial de los poderes concentrados. Alguien debería explicar por qué la proscripción castiga a ambos expresidentes peronistas acusados de cometer delitos de corrupción, pero el lawfare a Menem no lo afecta, solo se la agarra con ella.
Como el móvil de Kicillof no pasaba por honrar la verdad histórica, sino por recuperar el cariño de Cristina, en su búsqueda de presidentes peronistas perseguidos omitió a Isabel Perón, la heroína recuperada por Victoria Villarruel.
Aldous Huxley dijo: “Quizás la más grande lección de la historia es que nadie aprendió las lecciones de la historia”. Hay algo peor. Cuando la historia se convierte en un insumo acrítico de la cotidianeidad política.
Está claro que el móvil de Kicillof no pasaba por honrar la verdad histórica, sino por recuperar el cariño de Cristina Kirchner y purgar la sumisión atrasada tras la batalla doméstica
Con respecto al artículo “Kicillof y su galería
de próceres proscriptos”, publicado el día 16 ppdo., autoría del Sr. Pablo
Mendelevich, sobre las comparaciones efectuadas por Kicillof con respecto a la
situación procesal de la expresidente Fernández de Kirchner, comparándola con
otros personajes históricos y dejando de lado las desacertadas y desafortunadas
comparaciones realizadas por el gobernador Kicillof, me voy a referir a lo
manifestado por el autor de la nota en cuando imputa a Kicillof que “no se
acuerda” de Sarmiento, Alberdi, ni de otros perseguidos y exiliados del rosismo
y de la “despiadada violencia” de la Mazorca contra los “salvajes unitarios”.
Con respecto a Sarmiento, combatiente del
ejército unitario, después de ser prisionero en San Juan por las fuerzas
federales, se expatrió contando con pasaporte otorgado por el gobernador
federal Benavidez, quien le dio escolta y dinero para pasar a Chile y le salvó
la vida; Rosas no tuvo que ver en nada de ello. Alberdi manifestó en el libro
publicado en 1847 “La República Argentina 37 años después de la Revolución de
Mayo”: “En el suelo extranjero en que resido, no como proscripto, pues he
salido de mi patria según sus leyes, por franca y libre elección, como un
inglés o un francés de su país por conveniencia propia”. En cuando a la
“despiadada violencia de la Mazorca”, aclaro que en el juicio seguido a Rosas
por el entonces secesionado Estado de Buenos Aires, se mencionan en el apartado
“Degüellos de 1840 y 1842”, -nótese que no se mencionan años anteriores ni
posteriores- el nombre de 20 víctimas. Ello ocurrió en época de convulsión y en
medio de una guerra iniciada por Francia en 1838, y cuando el ejército de
Lavalle estaba a las puertas de la ciudad, debiéndose tener en cuenta que los
unitarios se habían aliado con los franceses en contra de su patria, por lo cual les cabía
la pena como traidores de lesa patria. Algunos de ellos fueron víctimas de
venganzas personales y no por otras razones.
En cuanto a lo de “salvajes unitarios”, fueron
así llamados por los pueblos antes de la llegada de Rosas al poder, por el
comportamiento de los ejércitos de esa facción política, quienes cometieron
todo tipo de tropelías contra la población civil –con mayor cantidad de
víctimas que los “degollados” de 1840/1842-, véanse las “Memorias” del general
Iriarte y “Memorias curiosas” de Juan Manuel Beruti.
Carta enviada al periodista Mendelevich
Villa Ballester, 7 de diciembre de 2024
Señor periodista Don Pablo Mendelevich
De mi mayor consideración.
Me dirijo a Ud. con relación a su artículo
publicado en el diario LA NACIÓN del día
16 de noviembre ppdo., titulado “Kicillof y su galería de próceres proscriptos”,
en el cual hace una crítica a los dichos del gobernador Kicillof, quien había comparado
la situación procesal de la expresidente Fernández de Kirchner, con el falso
argumento de que se la quiere “proscribir”, como según él, había ocurrido con cinco
personajes de nuestra historia nacional.
Dejando de lado las desafortunadas
comparaciones realizada por el gobernador, ya que la expresidenta afronta
procesos judiciales por actos de corrupción y por el saqueo sistemático del Estado
ocurridos durante los 20 años de gobiernos K, que la beneficiaron junto a su
entorno y amigotes de la oligarquía santacruceña, como también había ocurrido
con su extinto esposo y expresidente.
Ninguna comparación puede hacerse de la
situación procesal de esta “señora” y “abogada exitosa”, con aquellos
protagonistas nombrados por el Sr. Kicillof.
Salvo Juan Manuel de Rosas, juzgado por
tribunales ordinarios –a lo cual me voy a referir más abajo– y Juan D. Perón,
juzgado por un Tribunal de Honor de las FFAA; ninguno de los otros tres
personajes históricos afrontaron ningún tipo de juicio.
Además tampoco puede compararse la actuación
pública de estos cinco personajes, con el de la expresidente, en cuyos dos
mandatos, más el de su esposo Néstor Kirchner y el de su “elegido” Alberto
Fernández, los llamados “16 años K”, se
cometieron los actos de corrupción más graves y aberrantes de toda nuestra
historia y que son el símbolo de la corrupción desenfrenada, en el que se
sobrepasaron todos los límites en el saqueo sistemático del Estado, como
manifesté ut supra.
Solamente el delirio y chupamedismo del
gobernador de la provincia, Kicillof, puede hacer tales comparaciones.
Días pasados en el diario Clarín, su colega Pablo Vaca, también se refirió al mismo tema
tratado por Ud., efectuando casi sus mismas apreciaciones, a las que me refiero
infra.
Pero también me ha llamado la atención, cuando
Ud. se centra en la figura de Rosas, en este párrafo:
“Lo de Juan Manuel de Rosas
no es menos absurdo. Apunta, se supone, a la condena a muerte contra Rosas en
ausencia –mientras estaba en el exilio de Southampton–… Pero Kicillof no se
acuerda de Sarmiento, de Alberdi ni de otros perseguidos y exiliados del
rosismo. Mucho menos de la Mazorca, de la despiadada violencia contra los
‘salvajes unitarios’ ”.
Siempre que se trae a colación a Rosas, no hay
otra opción que hablar de la tiranía, del terror, la mazorca, de las
persecuciones, de la violencia, etc., etc.
¡Menos mal que Kicillof, no dijo que la
expresidenta había hecho un gobierno decente como lo fue el de Rosas!
Por supuesto que Rosas fue un gobierno de mano
dura y gracias a Dios que así lo fue, ya que le tocó actuar en época de
anarquía, de desunión nacional, y enfrentado por un partido –el unitario– que
no trepidó en aliarse con potencias extranjeras y promover la secesión del
territorio nacional, con tal de lograr sus fines y que no lo dejó gobernar ni
un instante, como lo reconoció el mismo Sarmiento. De no haber sido por Rosas,
nuestro país sería mucho más pequeño que el actual y posiblemente no hubiera
sido más que la provincia de Buenos Aires. Resaltemos que después de la caída
de Rosas, se produjo la secesión de la provincia de Buenos Aires, separándose
de sus hermanas y conformando el “Estado de Buenos Aires”.
Pero para no hacerla larga voy a referirme, uno
a uno, a sus erróneos dichos sobre Rosas. Si bien conozco sus logrados pergaminos
como periodista, me parece que en historia Ud. se ha quedado en el tiempo con
lo que le enseñaron cuando era chico sobre la “tiranía” de Rosas y no ha
buceado bajo la superficie buscando la verdad histórica.
Yo por suerte me “avivé” hace más de sesenta
años, en la adolescencia, de cómo venía la historia, pero hay grandulotes que
no se nunca se han avivado y siguen con el mismo versito de la “Gran
Historieta”, que es la llamada historia oficial, a la –que por sus
manifestaciones– Ud. adhiere. Y pienso que esos grandulotes, ya no se van a
avivar más, siguen creyendo que los niños nacen de un repollo.
Todos esos cuentos que Ud. toma como
verdaderos, no tiene ningún asidero de veracidad, sino que fueron inventos para
promover el derrocamiento de un gobierno apoyado por la totalidad de la
población, como lo reconocieron entre otros Sarmiento y Ricardo Rojas, mentiras
que personeros del unitarismo se encargaron de desparramar por toda Europa y
América, en combinación con gobiernos deseosos de gloria para enfrentar a un
país casi desconocido por aquellos tiempos, como lo fue el nuestro, promoviendo
y alentando la intervención de potencia extranjeras en nuestro suelo patrio,
cosa que lograron.
Voy a continuación a referirme a sus
afirmaciones:
1.
Juicio seguido a Rosas: En la Causa criminal seguida contra el ex-gobernador Juan Manuel de
Rosas ante los Tribunales Ordinarios de Buenos Aires que se le siguió a Rosas
en 1857 por el secesionado Estado de Buenos Aires, que dicho sea de paso se
tramitó en ausencia del imputado que se encontraba en Southampton, sin darle
posibilidad de defenderse, ni nombrar abogado defensor, ni siquiera
representado por el defensor oficial, violándose todas las garantías del debido
proceso, establecidas por la legislación vigente. En un apartado de esa causa:
“Degüellos de 1840 y 1842” se menciona el nombre de 20 “degollados”, la mayoría
de ellos correspondientes a octubre de 1840 y otros a marzo de 1842. Ello
ocurrió en época de convulsión y en medio de una guerra iniciada por Francia en
1838, y cuando el ejército de Lavalle estaba a las puertas de la ciudad,
debiéndose tener en cuenta que los unitarios se habían aliado con los
franceses en contra de su patria, por lo
cual les cabía, de acuerdo a la ley vigente y al sentido común, la pena de
muerte como traidores de lesa patria. También algunas de esas muertes fueron como
consecuencia de venganzas personales y ajenas a la política, como suele ocurrir
en estas circunstancias.
Note Ud. que en ese apartado se hace
referencia a los “degüellos” producidos en dos meses concretos y no hay hechos
mencionados con anterioridad ni posteriormente a los mismos, prueba de que la
violencia fue bastante limitada.
El historiador brasilero Joao Pandiá
Calógeras, describió muy claramente el proceder de Rosas y de sus enemigos, como
de la situación de la Confederación Argentina y las exageraciones en las que se
incurrían acerca de la personalidad del gobernante argentino. He aquí sus
opiniones vertidas en “Formação histórica do Brasil” (3°
edición, Editora Comphania Nacional, 1938):
"La campaña de panfletos,
artículos de diarios, revistas, libros, inundó América y Europa, y consiguió
colocar a la Argentina, a sus autoridades, y principalmente a su dictador bajo
la apariencia de una tierra de monstruos inauditos. Contra esto protestaban los
ministros diplomáticos, tanto europeos como americanos, mostrando las mentiras
de las acusaciones y demostrando que numerosos compatriotas suyos vivían y
prosperaban en la paz y el progreso. Estadísticas eran publicadas probando el
rumbo creciente de la riqueza del país. Documentos eran divulgados evidenciando
que, en los guarismos de las terribles hecatombes que se decían efectuadas por
el rosismo, figuraban las bajas de los combates entre las parcialidades
contendoras, y estas mismas muy aumentadas; que muchas personas indicadas como
asesinadas, estaban perfectamente vivas y en absoluta salud y tranquilidad.
Nada de eso valió para detener la calumnia, y hasta el día de hoy Rosas es
tenido como el más vil de los degolladores”.
“ 'La Sociedad Restauradora' contaba
en su seno ciudadanos prominentes de la capital. Es posible y natural que
incluyese algunos facinerosos y fanáticos. En momentos de exaltación pública y
de despiadada exacerbación de pasiones, hay siempre una turba de criminales y de
malhechores que emerge de los 'bas-fond' de la sociedad, prontos a los peores
excesos, sin que para tal cosa necesiten incitaciones, órdenes o instrucciones
de los jefes autorizados de los movimientos políticos".
"La honra de la Historia exige
que sean revistos tales juicios difamatorios. Sin duda el período era de
crueldad y de ausencia de piedad; mas ocurrían tales crímenes en ambos grupos
partidarios, y en cuanto a Rosas, parece haber tenido uno de los corazones
menos caldeados en la práctica de tales horrores, de los más propensos a evitar
el sufrimiento humano. La base de las acusaciones, de las mentiras y
exageraciones se encuentra en el odio de partido, en el 'o’te-toi de lá que je
móy mette', el venenoso rencor de enemigos de espíritu mezquino incapaces de
hacer lo que él realizó".
"Ciertamente que no era un jefe
blando o de manos leves: poseía un genio voluntarioso, un carácter incapaz de
doblegarse; era cruel como todos sus semejantes en esa época en la Argentina.
Pero era también un estadista, un hombre de ideales y de ejecución, cualidades
que no se encuentran tan frecuentemente como sería de desear".
"Los principales autores de ese
ambiente de exageraciones y calumnias fueron los miembros de la 'Comisión
Argentina' unitaria, de Montevideo. Entre ellos se hallaban hombres de alto
valer por su cultura, talento y coraje. Cegábalos empero la pasión partidaria.
Es posible probar que traicionaron a su patria, apelando a la invasión
extranjera y al oro francés para vencer a su propia tierra natal, con el solo
propósito de cumplir sus miras egoístas de militantes de un grupo político.
Rosas entre tanto, defendió la libertad e independencia y el respeto propio de
la Confederación".
La “Sociedad Restauradora”,
mencionada por Calógeras, era lo que los unitarios llamaban “Mas Horca” o
“Mazorca”.
Otro testimonio. El capitán de
fragata, François Théogène Page quien en 1840, formó parte de la Flota Francesa
de Operaciones en el Río de la Plata, bajo el comando del Vicealmirante Mackau,
en Buenos Aires, entrevistó a residentes franceses, llevándose la gran
sorpresa, informando a sus superiores, entre otras muchas e interesantes
observaciones, lo siguiente: "¿Nuestros compatriotas en Buenos Aires, eran
maltratados?. Escuchó sorprendido los informes de los propios franceses,
quienes le dijeron que, a pesar de las convulsiones de la república, nunca
habían gozado de mayor seguridad. De modo que todos aquellos asesinatos,
aquellos atentados contra la población francesa, de los que se daban tan
atroces detalles, ¡no eran más que simples inventos!". Ese informe se
publicó en “Revue de deux mondes” (Revista
de ambos mundos) en su edición del 1° de febrero de 1841, con el título “Affaires de Buénos Ayres - Expéditions de
la France contre la République Argentine”, traducido y editado en nuestro
país como “Guerra colonialista
Franco-Argentina 1838-1840”, con estudio preliminar de Juan Pablo Oliver, (
EUDEBA, Buenos Aires, 1973).
2.
Caso Sarmiento: Con respecto a Sarmiento, combatiente del ejército unitario, después
de ser prisionero en San Juan por las fuerzas federales, se expatrió en 1840 contando
con pasaporte otorgado por el gobernador federal Benavidez, quien le dio
escolta y dinero para pasar a Chile y le salvó la vida; Rosas no tuvo que ver
en nada de ello. (ver “Vida de Sarmiento.
El hombre de autoridad”, de Manuel Gálvez, Editorial Tor, 3ra. Edición,
págs. 62 a 68)
3.
Caso Alberdi: El tucumano, manifestó en su libro publicado en 1847 “La República Argentina 37 años después de
la Revolución de Mayo”: “En el suelo extranjero en que resido, no como
proscripto, pues he salido de mi patria según sus leyes, por franca y libre
elección, como un inglés o un francés de su país por conveniencia propia”. Más
claro echarle agua. Se fue de Buenos Aires porque quiso. Nadie lo perseguía, ni
nadie le impidió su salida.
4.
“Otros perseguidos y exiliados del
rosismo”: Sería interesante que Ud. individualizara, y
me informara a quienes se refiere en cuanto a “otros perseguidos y exiliados
del rosismo”, ¿en qué época se habría producidos las persecuciones y los
exilios y en qué circunstancias?, porque en Buenos Aires, no se perseguía sino
a quienes estaban en componendas para derrocar a un gobierno elegido según las
normas de la época o bien estaban en combinación con potencias extranjeras que
agredían a nuestro país, como ya manifesté.
El ciudadano, aunque fuera unitario,
que cumplía con las leyes, respetaba al gobierno y no estaba en componendas con
enemigos del país, de ninguna forma fueron perseguidos; por el contrario, pongo
el caso del jurista Dalmacio Vélez Sarsfield, conocido unitario, quien era
asiduo concurrente a las tertulias de Manuelita Rosas, realizadas en el caserón
que su padre poseía en Palermo de San Benito, y que incluso por sus
conocimientos jurídicos, era persona de consulta del gobernador (p.e. en el
caso de Camila O’Gorman).
5.
En cuando a la “despiadada violencia
de la Mazorca”. Me remito a lo expresado en el
punto 1. Aclaro que en el juicio seguido a Rosas por el entonces secesionado
Estado de Buenos Aires, se mencionan en el apartado “Degüellos de 1840 y 1842”,
-nótese que no se mencionan años anteriores ni posteriores- el nombre de 20
víctimas.
6.
En cuanto a lo de “salvajes
unitarios”, Ud. lo pone encomillado, como si
no lo hubiesen sido y eso hubiera sido un invento del gobierno de Rosas. Fueron
así llamados por los pueblos antes de la llegada de Rosas al poder, por el
comportamiento de los ejércitos de esa facción política, quienes cometieron
todo tipo de tropelías contra la población civil –con muchísima mayor cantidad
de víctimas que los “degollados” de 1840/1842–, véanse las “Memorias” del general Iriarte y “Memorias curiosas” de Juan Manuel Beruti.
El historiador canadiense H.S.Ferns
en su libro traducido y publicado en Buenos Aires: “Gran Bretaña y Argentina en el Siglo XIX”, dice: (Dorrego) “…estaba dispuesto a acordarles (a
los gauchos) un lugar en el cuerpo político. El conocimiento y simpatía que
tenía de la barbarie gaucha era la clave de su realismo como político. La única
falla de este realismo, como hubo de probarlo su cruel muerte, consistía en que
no supo apreciar en toda su magnitud el salvajismo y la pasión de poder que
alentaba en los hombres que se llamaban amigos de la civilización, de la
ilustración y del progreso…” Fíjese que habla del “salvajismo y la pasión de
poder que alentaba en los hombres que se llamaban amigos de la civilización, de
la ilustración y del progreso…”. No lo dice un autor revisionista, ni rosista,
lo dice un historiador extranjero que tiene una visión más acertada que muchos
nativos de nuestra historia y de los “grandulotes” de la “historia oficial”. Sí,
Señor, los unitarios eran SALVAJES, así, sin comillas y bastante salvajes y
además bárbaros.
Por supuesto que Ud. sabe lo que
pasó con el gobernador Manuel Dorrego, a quien su asesino, el general Lavalle,
no le dio la oportunidad de exiliarse o expatriarse, sino que simplemente lo
asesinó, cuando Dorrego no había cometido ningún crimen, ni siquiera se lo
juzgó, ya los “civilizados” miembros del partido unitario (Del Carril, Agüero,
entre otros “distinguidos” personajes, incitaron a la “espada sin cabeza” como
Echeverría, llamó al general Lavalle, a que asesinara al gobernador y simulara
un juicio, pidiéndole se deshiciera de todas las cartas que había recibido con
tales “consejos” para no dejar pruebas en contra. El tarambana de Lavalle, –si
bien reconozco en él que fue un valiente, demostrado en las guerras por la
independencia y en la primera guerra contra el Imperio del Brasil, en el caso
de Dorrego se comportó como un tarambana– les hizo caso y cometió ese
incalificable asesinato, luego así le fue a él. Esos eran los “civilizados”
unitarios, así actuaban. ¿Fueron o no salvajes?. Ud. ¿qué opina sobre este
hecho?. Me interesaría saber su visión sobre este hecho histórico… si se anima
a darlo…
A principios del año 1829 el
gobierno de facto de Lavalle inventó
el sistema de las "clasificaciones" formándose listas de los
adversarios políticos a fin de ponerlos en prisión o desterrarlos, lo que
ocurrió con miembros destacados del partido federal como los hermanos Juan José
y Tomás Manuel de Anchorena, Felipe Arana, Manuel Vicente Maza, Máximo Terrero,
Victorio García de Zúñiga, Manuel H.
Aguirre, Epitacio del Campo, los generales Juan Ramón Balcarce, Enrique
Martínez, el coronel Tomás de Iriarte, entre muchos otros, quienes en algunos
casos fueron desterrados a Bahía Blanca y Montevideo y en otros fueron puestos
en prisión en barcos y pontones. También sus propiedades quedaron incautadas
temporariamente por el gobierno.
La injusta muerte del gobernador
Dorrego llenó de indignación a los pueblos del interior, quienes se
pronunciaron unánimemente desconociendo la legitimidad al gobierno usurpador.
Paralelamente los amotinados,
aplicando métodos de terror trataron de acallar la reacción que se producía en
la campaña de Buenos Aires.
El mayor Manuel Mesa, a las órdenes
de Rosas continuó en la campaña bonaerense junto a otros la resistencia a los
amotinados. A principios de febrero los federales son derrotados en Las
Palmitas y Mesa fue tomado prisionero y el día
16, fue fusilado en la plaza del Retiro con otros prisioneros de guerra.
Antes de ser asesinado, Mesa se dirigió a los espectadores, recordando la
usurpación de Lavalle y la muerte de Dorrego y gritó "¡Lavalle es un
asesino!".
En el diario unitario El Pampero del 31 de mayo de 1829, se
promovía la represión: "...no es tiempo de emplear la dulzura, sino el
palo... ahora sangre y fuego en el campo de batalla, energía y firmeza en los
papeles públicos... Palo..., palo y de otro modo nos volveremos a ver como
hemos visto el año 20 y el año 28; palo, porque solo el palo, reduce a los que
hacen causa común con los salvajes; palo y de no, los principios se quedan
escritos, y la República sin Constitución". El método “civilizado de los
unitarios: “palo y palo” a sus enemigos políticos… ¿Lo sabía?
El general Tomás de Iriarte,
-primero a las órdenes de Rosas y luego pasado al bando unitario-, años más
tarde de aquellos sucesos escribió sus Memorias,
donde relató todos los excesos cometidos en aquellos oscuros y trágicos días:
“...después de la ejecución de Dorrego, Lavalle asolaba la campaña con su
arbitrario sistema, y el terror fue un medio de que con profusión hicieron uso
muchos de sus jefes subalternos. Se violaba el derecho de propiedad, y los
agraviados tenían que resignarse y sufrir en silencio los vejámenes que les
inferían, porque la más leve queja, la más sumisa reclamación costó a algunos
infelices la vida. Aquellos hombres despiadados trataban al país como si
hubiera sido conquistado, como si ellos fuesen extranjeros; y a sus
compatriotas les hacían sentir todo el peso del régimen militar, cual si fuesen
sus más implacables enemigos: se habían olvidado que eran sus compatriotas y,
como ellos mismos, hijos de la tierra. Semejante conducta grabó un odio
profundo en los oprimidos: hombres acostumbrados a la vida semisalvaje de los
campos y a una libertad análoga a la del hombre en el primitivo estado de la
naturaleza, los gauchos no era posible que soportasen largo tiempo tan pesado
yugo. Así es que la derrota que sufrieron en Las Palmitas no pudo apagar el
incendio que, aunque parcial, empezaba a manifestarse en distintos puntos de la
extensa llanura de la Provincia de Buenos Aires. Era una antipatía recíproca,
un odio torpemente fomentado por los hombres de la ciudad -los unitarios- la
que existía entre las tropas de Lavalle y los habitantes de la Pampa: los
gauchos".
Más adelante, continúa:
"Durante la contienda civil los jefes y oficiales de Lavalle cometieron en
la campaña las mayores violencias, las más inauditas crueldades, -crueldades de
invención para gozarse en el sufrimiento de las víctimas-, la palabra de guerra
era muerte al gaucho y efectivamente como a bestias feroces trataban a los
desgraciados que caían en sus manos. Era el encarnizamiento frenético, fanático
y descomunal de las guerras de religión. El coronel don Juan Apóstol Martínez,
hizo atar a la boca de un cañón a un desgraciado paisano: la metralla lo hizo
pedazos y sobre algunos restos que pudieron encontrarse, el mismo Martínez
esparció algunas flores. Otra vez el mismo jefe hizo que unos prisioneros
abriesen ellos mismos la fosa en que fueron enterrados”. "En el período de
Lavalle este jefe y su círculo cometieron inauditas crueldades, la vida no
estaba garantida –dígalo el asesinato del desgraciado Dorrego– las leyes
estuvieron en receso, ni había otra regla de conducta que la del soldado
gobernador. Se dejó ver en el corto período que ejerció la autoridad pública,
que tenían por sistema hacer uso del terror: ellos fueron los primeros que
establecieron en dogma la máxima antisocial «el que no está conmigo es mi
enemigo»; y si no hubieran estado tan distraídos en su defensa propia por la
guerra que el partido federal les hizo, si hubieran triunfado, bien se puede
asegurar, sin temor de formar un juicio aventurado, que muchos cadalsos habrían
levantado en Buenos Aires, al menos así debe conjeturarse si se tiene presente
el espíritu de intolerancia y de exclusivismo que dominaba en aquel círculo, y
sus hechos violentos y despiadados en el corto espacio de tiempo que pudieron
mandar, bien que rodeados más a defenderse de sus enemigos, que a consolidarse
en el poder”. Iriarte dice también: “Sería nunca acabar, si me propusiese
consignar aquí todas las crueldades y torpezas que perpetraron (los unitarios):
ellas han dejado en la campaña un indeleble recuerdo en el corazón de los
gauchos; un odio reconcentrado contra sus perseguidores: odio que más tarde
Rosas hizo servir en provecho de sus tiránicos planes”. Aquí Iriarte no puede
dejar de tirar por elevación a Rosas, "olvidando", que los unitarios,
fueron usurpadores del poder, ya que conspiraron e ilegítimamente depusieron al
gobernador Dorrego, haciéndose dueños por la fuerza del gobierno de la
provincia, desatando el terror indiscriminado como método para acabar con la
oposición de los bonaerenses –como él mismo lo relata–, no reparando en cometer
todo tipo de atrocidades y salvajadas, mientras que por el contrario Rosas en
su momento fue elevado al gobierno por el voto de la Legislatura, y años más
tarde al volver al poder, fue ratificado por el voto unánime de sus
conciudadanos expresado en plebiscito. Además Rosas no había sido el iniciador
de la violencia que existía en el país, violencia que sí habían iniciado los
unitarios, de la que siempre se sirvieron no solo en su lucha contra el
gobernador porteño, sino también muchos años después de su derrocamiento, como
se verá más adelante, en la llamada época de la “organización nacional” o de los
“gobiernos constitucionales”.
“Esta revolución cubrió de oprobio
al partido unitario -sigue Iriarte-, y puso en transparencia sus miras
ambiciosas de exclusivo dominio. Ellos habían, durante el período que ocuparon
la silla del poder, difundido la saludable doctrina de las vías legales,
pusieron en horror las vías de hecho a punto que el cabecilla más
revolucionario no se habría atrevido a emplearlas por temor del descrédito que
refluiría contra él: tan profundas raíces había echado en Buenos Aires la
propaganda política, y la antipatía al empleo de la fuerza para derribar el
poder. Pero desde que descendieron del mando y entraron en la arena de la
oposición empezaron a patentizar la inconsecuencia de sus principios: la revolución
del 1 de Diciembre acabó de desenmascararlos. Aparecieron violando la misma
doctrina que con tanto empeño habían difundido: anatematizaron las vías de
hecho cuando dirigían la marcha de la administración, porque se proponían en
pro de los intereses de su partido perpetuarse en el poder, pero luego que se
les escapó de las manos, emplearon las mismas vías para recuperarlo. Esta es la
historia de todas las facciones: sacrificando constantemente el bien general,
sus principios y sus más íntimas convicciones, a sus intereses de partido, sin
pararse en los medios, sin arredrarse por las funestas consecuencias de sus
aberraciones: el objeto es mandar y en comparación de este bien supremo, la
causa política, la prosperidad del país es un bien secundario. Los hechos han
acreditado que tal era el espíritu dominante, el programa político del partido
unitario: dominar a todo trance. Y no obstante sus hechos mismos, su conducta
injustificable, no han cesado desde aquella época malhadada de vituperar los
medios que empleó Dorrego para subir a la silla del gobierno: tienen el descaro
de proscribirlos, cuando el medio por ellos empleado es tan réprobo que deja
muy atrás y hasta hace válidos los de su antagonista".
Seguimos con los “civilizados”
métodos del partido unitario, esta vez por la pluma de Juan Manuel Beruti,
cuyas crónicas de aquellos aciagos días, junto con otras fueron compiladas en
libro y publicadas como “Memorias
curiosas”. Así lo relata: refiriéndose al motín del 1° de diciembre, dice:
"El pueblo de Buenos Aires ha tomado muy mal esta convulsión por el mal
ejemplo que han dado las tropas, sin anuencia del pueblo que estaba pacífico, y
que mañana, u otro día la fuerza armada, y ambición de otro jefe, querrá ser
gobernador y hará lo mismo con este mal ejemplo, haciéndose revoluciones
militares a la voz del pueblo, que está inocente; y últimamente sintiéndose de
que el pueblo va a tener que sufrir muchos males, por las consecuencias fatales
que se esperan...". Recibida en la ciudad
la noticia sobre la injusta muerte de Dorrego en Navarro, sigue el
relato de Beruti: "Esta infausta noticia la ha recibido la mayor parte del
pueblo con desagrado y sentimiento, porque en el tiempo que gobernó no hizo mal
a ninguno, no entró en su gobierno por revolución sino por la junta de la
provincia que lo nombró; y así cuanto dicen los papeles públicos contra él son
falsos, y sólo por cubrir el atroz atropellamiento que ha ejecutado Lavalle los
estampan para alucinar a los incautos; pero aunque hubiera tenido causa, es un
borrón que se ha echado sobre sí Lavalle y sus tropas; lo uno por el mal
ejemplo que ha dado en matar a un gobernador en su provincia, y lo otro por su
orden sin formarle causa ni oírlo en justicia, pues a los mayores facinerosos
se les deja el derecho natural de su defensa; por lo que ni en Turquía se ve
mayor despotismo que éste. Dorrego ha sido un hombre gran patriota... (Las
tropas que regresaron de la guerra contra el Brasil) al segundo día de su
llegada, faltando a la obediencia al gobierno, por medio de una revolución
militar, lo atropellan a su persona le quitan la vida; pero este mal ejemplo
hará que otro haga lo mismo, y en cada mudanza de gobierno, hecho con estos
mismos medios, será sacrificado el que mande, para cubrir el sublevado su
iniquidad calumniándolo, aunque Dorrego si padeció fue porque le temían, y de
haber existido, en cualquier lugar donde se hallase les había de hacer la
guerra, y el modo fue para evitarlo desaparecerlo, mandándolo sepultar en la
Iglesia o cementerio de Navarro".
"El 29 de abril de 1829. En
este día y noche siguieron los ciudadanos sobre las armas, con motivo de las
muchas partidas anarquistas (así llamaban a los federales, no obstante que
dieron pruebas de haberse comportado con orden y respeto hacia personas y bienes,
como el mismo Beruti lo reconoce en párrafos más abajo) que circulaban las
inmediaciones de la ciudad, llegando su atrevimiento a tanto que tomaron la
pólvora del almacén de Cueli, sacaron las armas y se llevaron al oficial
comandante de la guardia y soldados; se llevaron la caballada del estado, que
estaba pastoreando en el bajo de la Recoleta, y el ganado de novillos de los
corrales del abasto de la ciudad, que está en el alto e inmediaciones de la
misma Recoleta; todo a las nueve de la mañana, y sin oposición alguna; siendo
la partida que avanzó de los enemigos sobre 400 hombres, que en su entrada y
salida (los federales) no hicieron daño a ningún vecino".
Beruti se refiere al comportamiento
de las tropas a cargo de los jefes unitarios: "Van dos ocasiones que han
sacado las tropas voluntarias auxiliadas con las de línea a la distancia de una
o dos leguas de la ciudad, diciendo que son para ensayarlas y que se hagan a
las fatigas militares por si se ofrece verse con los enemigos; pero el objeto
no ha sido otro sino el robo y saqueo de las casas del campo de Palermo, arroyo de Maldonado y la
Calera hasta donde han llegado, y desde donde el mismo día antes del amanecer
que salían, regresaban a la tarde trayendo gallinas, pavos, huevos, grasa,
carne salada (de los saladeros), ganado, muebles, trapos y cuanto encontraban
en las casas de campo, que las más se hallaban abiertas y desamparadas por sus
dueños; y en las que en ellos estaban a su presencia eran insultados y
saqueados, trayendo a los peones y cuantos hombres encontraban en sus casas o
ranchos en su compañía y diciendo, para engañar al pueblo, ser montoneros que
tomaban incluso entre ellos algunos niños de 12 o 13 años, que los traían con
sus padres, porque no quedasen a perecer. También salieron carretas con la
misma división, ¡y para qué!, para entrar en las quintas de alfalfares, de
donde cortaron el que quisieron, llenáronlas de pasto y conducirlas a la
ciudad, como lo hicieron, para los caballos de las tropas, en número de 80
carretas, con perjuicio de sus pobres dueños; estas escenas se van repitiendo
por el punto de Barracas, para donde han salido otras divisiones de tropas,
bajo la capa de paseo militar, las que van mandadas por jefes, nada menos que
de coronel arriba, como el brigadier Alvear, actual ministro de guerra, el
mayor coronel don Ignacio Álvarez y el inspector general coronel don Blas
Pico".
"Lo que los montoneros (se
refiere así a los federales), en las muchas veces que han entrado en estos
puntos, han respetado y dejado a sus vecinos pacíficos, sin dañarlos ni
robarlos; a no ser sino uno u otro que en la soldadesca es irremediable, fuera
de la vista de sus jefes, lo han hecho los nuestros a presencia de los suyos;
esto prueba que unos llevan la fama y otros cargan la lana; así sucede nuestro
gobierno, proclama el orden, protección y seguridad en las propiedades
individuales, pero autoriza el robo, ¡qué mal se compadece de lo dicho al hecho!
por lo que se ve que la guerra no se ha vuelto sino una piratería y que tanto
padece el amigo del gobierno unitario como el enemigo federal, pues por lo que
se experimenta todos los bienes son comunes. Pobre patria que siendo tan rica y poderosa, va a quedar totalmente
arrasada por la ambición de mandar en algunos de sus hijos. El plan que se
formaron los de la facción del 1° de diciembre de 1828 fue sujetar todas las
provincias al gobierno de unitario, creyendo lograrlo por las fuerzas militares
que tenían a su mando; pero les va saliendo la mona capada, y lo que sus
famosos soldados no perecieron con los brasileños, van muriendo en manos de sus
paisanos que según se ve concluirán con todos, y sus planes quedarán
frustrados, como se va viendo, yendo por lana y salen trasquilados, porque lo
más florido de sus jefes, oficiales y soldados han perecido, bajo la cuchilla
de los gauchos de la campaña, y al fin tendrán que ceder, que no triunfa quien
ataca los pueblos".
"Pasajes sueltos, que se me han
contado por dos sujetos respetables, el presbítero don Manuel Ascorra y doctor
don Pedro Ignacio Rivero, abogado de la superior cámara de justicia, quienes me
lo han asegurado por ciertos y son los siguientes. Estando el señor Lavalle con
su ejército, en las inmediaciones del lugar llamado de Álvarez dos leguas del
puente de Márquez para el campo, entró en una casa y en ella encontró una
divisa de los que llevan los federales para distinguirse de los unitarios; y
por esto mandó pasar a cuchillo a toda la infeliz familia".
"El coronel comandante general
de la campaña del Sur don [Juan] Ramón Estomba tomó a un hombre, y creyéndolo
federal lo puso en la boca de un cañón: le hizo pegar fuego y con la metralla
lo levantó por los aires dividido en cuartos. Este señor estaba loco por lo que
lo trajeron a la ciudad; en donde ha muerto en este estado por no haber querido
comer; y cuando cometió este hecho, dicen, ya estaba tocado de su razón y no lo
habían conocido".
"El comandante general de
campaña del Norte, coronel don Federico Rauch, a cuantos hombres tomaba
prisioneros los fusilaba, cuyo hecho cometió con más de sesenta".
"Estos son pasajes sueltos
cometidos por los señores generales sin contar otros muchos cometidos por sus
soldados que omito relacionarlos por no llenar tanto papel con hechos tan
horrorosos".
A continuación Beruti destaca el
comportamiento de los federales: "Siguen otros pasajes, que me han contado
los mismos sujetos, hechos por los federales".
"Habiendo sabido don Juan
Manuel de Rosas, coronel y comandante general de las fuerzas de la campaña, que
por la escasez de carne se hallaban los hospitales y gente pobre de la ciudad
en mucha necesidad; bajo de un parlamento mandó al ejército de Lavalle 700
cabezas de ganado vacuno y 3.000 ovejas para que fueran socorridos; pero éstas
se aplicaron por dicho Lavalle a otros objetos diversos, por lo que se prohibió
sabido por Rosas el permitir totalmente la introducción en la ciudad de carnes,
omitiendo hacer nuevas generosas remesas".
"El cura de la parroquia de la
Piedad, doctor don Mariano Medrano, se hallaba de visita en casa de su feligrés
don Tomás Rebollo, cuando entró una partida de montoneros (federales), quienes
desnudaron al cura de sus vestidos, los que aprehendidos, les quitaron la ropa,
se devolvió al cura, y el ladrón o ladrones de orden de Rosas fueron
fusilados".
"Igualmente fue robado por otra
partida el doctor don Rafael Casagemas (abogado de esta excelentísima Cámara),
el que habiendo quejádose de haberle quitado 600 pesos sus soldados, no
habiendo podido ser averiguado quiénes lo hicieron, el mismo Rosas pagó al
doctor perjudicado los 600 pesos luego que lo supo".
"Un vecino llamado don Manuel
Moya, que vivía frente la pólvora de Cueli, fue robado por una partida, la que
antes de salir de la casa fue presa y desarmada por otra que la mandaba un
oficial que al mismo tiempo llegó; se le devolvieron sus prendas robadas,
llevaron al ejército de Rosas a los delincuentes que fueron diez los
aprehendidos e inmediatamente todos fueron fusilados".
"Compárese unos hechos con
otros de los dos contenedores y véase quién de los dos obra mejor".
....."Un comandante (unitario)
de partida llamado don Manuel Ramírez en el barrio del hospicio, encontró dos
paisanos medio embriagados, que iban sin armas, y pareciéndole montonero
(federales), contra una zanja los fusiló, sin embargo de que uno de los que lo
acompañaban le decían no eran tales montoneros".
"Un soldado robó una niña, la
madre se presentó a Lavalle contra el soldado reclamándola, y le contestó que
eran críticas las circunstancias para hacerle justicia, y así que esperase a
que concluyese la guerra, que entonces podría repetir".
Después del combate de Villamayor en
lo que era entonces Partido de la Matanza, las fuerzas federales al mando del
que fuera en 1838 héroe de Martín García, Jerónimo Costa, fueron vencidas por
las del gobierno unitario de Buenos Aires, cuyo jefe era el fundador del diario
en el cual escribe, Bartolomé Mitre. Costa fue ultimado, cuando ya se había
rendido y posteriormente fueron fusilado cerca de 140 de sus soldados. El
diario “El Nacional” en el cual escribía Sarmiento, celebró ese desenlace y
calificó al trofeo de la gloriosa espada de Costa, como la espada “ruin y
mohosa”… pobre Sarmiento, que poco sentido de patriotismo tenía este personaje.
Podría pasarle más testimonios del
proceder “civilizado” de los salvajes unitarios, pero, le voy a pedir que
averigüe que paso con la paz o tratado de La Banderita entre el Chacho Peñaloza
y las fuerzas federales (30 de mayo de 1862), cuando debieron intercambiarse
los prisioneros y pudo comprobarse el trato que brindaron las fuerzas
chachistas a sus prisioneros, en contraposición a las que recibieron los prisioneros
federales por parte de los “civilizados”… ahhh, recuerde cual fue el destino
del Chacho Peñaloza, muerto a lanzados encontrándose rendido y le fue cortada
la cabeza y expuesta en un palo en la plaza de Olta. Recuerde Ud. también el
consejo del “civilizado” Sarmiento a Mitre de no ahorrar sangre de gauchos y lo
contento que se puso el tipo cuando se enteró del destino del Chacho… todo un
ejemplo de lo que es ser un “civilizado”, como él se autopercibía y muchos
grandulotes lo siguen considerando.
Por último voy a transcribir el
texto de una carta mandada por el “civilizado” y “Padre del aula” a su amigo Domingo
de Oro sobre la forma en que se ganaron las elecciones de 1857, en el
secesionado Estado de buenos Aires, otro más de los ejemplos de esta gente tan
civilizada y “democrática”. Esa carta cayó en poder de Urquiza y que éste hace
publicar, y allí cuenta con lujos de detalles como hicieron para ganar tan
democrática y civilizada elección. Dice: “Nuestra base de operaciones ha
consistido en la audacia y el terror que empleados hábilmente, han dado este
resultado admirable e inesperado… establecimos en varios puntos depósitos de
armas y municiones, pusimos en cada parroquia cantones con gente armada,
encarcelamos como unos veinte extranjeros complicados en una supuesta
conspiración; algunas bandas de soldados armados recorrían de noche las calles
de la ciudad acuchillando y persiguiendo a los mazorqueros; en fin: fue tal el
terror que sembramos entre toda esa gente con éstos y otros medios que el 29
triunfamos sin oposición. Los gauchos que se resistieron a votar por los
candidatos del gobierno fueron encarcelados, puestos en el cepo, enviados al
ejército para que sirviesen en la frontera con los indios y muchos de ellos
perdieron el rancho, sus escasos bienes y la mujer… El miedo es una enfermedad
endémica en este pueblo; esta es la gran palanca con la que siempre se
gobernará a los porteños; manejada hábilmente, producirá infaliblemente los
mejores resultados”. Todo un ejemplo para ganar elecciones y "digno"
de imitar!
El diario La Prensa en un editorial publicado en el N° 2929 del 30 de marzo
de 1880, decía: "El señor Sarmiento ha sido el más funesto enemigo que han
tenido las instituciones y los derechos ciudadanos".
Ud. ¿conocía todo esto?. Si lo conocía y puso entre comillas “salvajes unitarios”, creo que es de una hipocresía descomunal y si no lo conocía, a ver si se aviva de una vez por todas, o me rebata acerca de todo lo que le manifesté sobre esta gente tan “civilizada” y “humanista”.
Le comento que soy titular del blog Periódico
El Restaurador (htpps.//periódico-el-restaurador.blogspot.com), donde publicaré
el texto de su artículo y de esta carta y también de la que Ud. llegara a
enviarme, lo que dudo.
Señor periodista: reciba de mi parte el mayor
de los respetos y lo saludo muy atentamente.
Norberto Jorge Chiviló
norbertochivilo@yahoo.com.ar /
periodicoelrestaurador@yahoo.com.ar
martes, 3 de diciembre de 2024
Sarmiento - La Nación - Carta de Chiviló
REVOLVIENDO LA BIBLIOTECA
269
CARTA PUBLICADA EN EL DIARIO LA NACION, EL 3 DE JUNIO DE 2014
SARMIENTO
La Asociación Sarmientina no ha podido permanecer ajena al agravio que, semanas atrás, perpetró el ministro de Defensa de la República Oriental del Uruguay contra la memoria del prócer argentino Domingo Faustino Sarmiento. Tamaña ofensa amerita, necesariamente, volver la vista a la acción de Sarmiento como educador, escritor, político, humanista y presidente de la Argentina. En esta carta sólo manifestaremos, como acto de reparación, la reflexión que el propio Sarmiento ofreció al pueblo uruguayo un día de 1887: "Me complazco en repetirme que orientales es un calificativo de argentinos. Ese Mar Dulce, como lo llamó Solís, lejos de separarnos, tiende sus brazos a ambos lados de su lecho, para pasar sobre su blando y ondulado seno".
Cabe recordar que el féretro que encerraba los restos de Sarmiento arribó a la Argentina proveniente del Paraguay cubierto, por expresa disposición del prócer, de las banderas de aquellas naciones que habían recogido su lucha en pos de una América mejor, los pabellones argentino, uruguayo, chileno y paraguayo.
Mónica Dacharry Sánchez
Presidenta Asociación Sarmientina
DNI 3.179.780
CARTA PUBLICADA EN EL DIARIO LA NACION, EL 8 DE JUNIO DE 2014
Días atrás leí la carta de lector que remitió la señora Dacharry Sánchez, presidenta de la Asociación Sarmientina, relacionada con los dichos del ministro de Defensa uruguayo sobre Sarmiento, que ella califica como "agravio" y "tamaña ofensa".
Las palabras recordadas por el ministro como dichas en su momento por Sarmiento ("...no ahorre sangre de gauchos...") fueron verdaderas y decir la verdad no es ofender ni agraviar a nadie. Decía Artigas que "con la verdad no ofendo ni temo" y creo que ello es el centro de la cuestión.
Al recordar el ministro uruguayo esas palabras de Sarmiento, a nadie ofendió ni menos aún agravió. Lo que sí resultaron una calamidad fueron las palabras de Sarmiento.
Norberto Jorge Chiviló
DNI 8.260.897
martes, 5 de noviembre de 2024
Rosas - Cartas a La Nación - Contestación Norberto Chiviló
REVOLVIENDO LA BIBLIOTECA
267
CARTA PUBLICADA EN EL DIARIO LA NACION, EL 29 de MAYO DE 2013
ROSAS
Las contradicciones del Gobierno no dejan de sorprender. En su discurso del 25 de Mayo último, en la Plaza de Mayo, la señora Presidenta esbozó una síntesis sesgada de nuestra historia patria, con contradicciones manifiestas que delatan un bagaje de confusos conocimientos. La Presidenta elogió a Rosas, que -mal que le pese al llamado revisionismo- fue un dictador, lo que choca con la política gubernamental de derechos humanos. Por lo demás, defender a Rosas por su proceder en favor de la soberanía nacional sería -salvando las distancias- como defender a Galtieri por su operativo bélico sobre las islas Malvinas. No sería coherente tener colgado un cuadro de Rosas en un salón oficial y por otro lado descolgar una foto oficial del dictador Videla. No se compadece lo uno con lo otro. No hay dictadores buenos y dictadores malos, todos son malos. No está de más recordar que Rosas fue por todo y obtuvo la suma del poder público, que lo llevó a confesar que podría equivocarse al decidir matar gente, pero con ello no cometía delito que "pueda causarme remordimiento" (sic), necia actitud que también tiene similitud con Videla.
Contradicción flagrante, a menos que la Presidenta tenga a Rosas como modelo y ejemplo del "vamos por todo".
Oscar Eduardo Torres Ávalos
oeta_emigdio@yahoo.com.ar
- - - - - - -
CARTA QUE REMITÍ EL 3 DE JUNIO DE 2013 A TORRES ÁVALOS
Villa Ballester 3 de junio de 2013.
Sr. Oscar Eduardo Torres Ávalos.
De mi mayor consideración.
Me dirijo a Ud. con motivo de su carta publicada en el diario La Nación el día 29 de mayo ppdo.
Con relación a sus comparaciones, me parece... no sé.... que comparar hechos y gobernantes de la primera mitad del S. XIX con los actuales es desacertado. Cada época tiene sus características y comparar algo así nos lleva a resultados equivocados, como -perdóneme- son los suyos.
“Todos los acontecimientos tienen que ser juzgados en una justa relación con las circunstancias del momento y solo desde ese punto de vista”, esto lo decía Winston S. Churchill (La crisis mundial 1911-1918, Barcelona 1944), como es también la opinión de muchos historiadores. Cuando leemos o historiamos un hecho pasado, lo primero que debemos hacer es "trasladarnos" a la época estudiada y dentro de lo posible. Nunca juzgar con criterios actuales, porque seguro nos equivocamos.
Estoy muy de acuerdo con Ud. en cuanto afirma "Las contradicciones del gobierno no dejan de sorprenderme" A mí tampoco, y más cuando desde este gobierno manchado de una total y desvergonzada corrupción nombra a Rosas, gobernante este patriota y honesto y que cuando partió al exilio en vez de llevarse dinero y riquezas -que no le faltaban- prefirió llevarse documentos que eran prueba de su honestidad, documentos estos que de haber quedado aquí hubieran "desaparecido", o quemados como lo relata Ernesto Quesada. Rosas está en las antípodas de este gobierno.
Efectivamente, Rosas fue dictador y lo fue por elección de todos los ciudadanos de Buenos Aires, nadie lo pone en duda, ni siquiera su más enconado adversario, Sarmiento, quien reconoció en Rosas a un republicano.
Creo que es una falacia lo que Ud. afirma: "No hay dictadores buenos y dictadores malos, todos son malos". Justamente el ejemplo de Rosas, demuestra lo contrario, Rosas fue un dictador necesario para nuestro país en aquellos momentos, que impidió la disgregación territorial y logró la unidad nacional, reconocido esto también por mucho de sus enemigos. Le aclaro que los enemigos de Rosas (entre otros Paz y Lamadrid), cuando se hacían del poder en una provincia, se hacían otorgar también facultades extraordinarias...
En cuanto a su falaz afirmación de que todos los dictadores son malos, le pregunto... y en cuando a los gobernantes "democráticos", cabría entonces la afirmación de que "No hay gobernantes democráticos buenos y gobernantes democráticos malos, todos son buenos"...(?). Porque con su razonamiento por el hecho de ser dictador es malo y lo contrario, es bueno...? me parece que hacer esas afirmaciones es desacertado.
En cuanto a su comparación de Rosas con Galtieri, me parece que tampoco merece el más mínimo serio análisis: Rosas resultó vencedor en las contiendas con los franceses (1838/1840) y con los ingleses y franceses juntos (en 1845), logrando la firma con estas dos potencias (más poderosas de su época), de los tratados "Arana-Mackau", "Arana-Southern" y "Arana-Lepredour", tratados estos que no tienen comparación con ningún otro firmado en ninguna otra parte del mundo. Lástima que Rosas fue vencido en el '52 por los brasileros ayudados por un general "argentino" traidor. No sé que hubiera pasado en el año 1982 si la Argentina hubiera vencido a los ingleses. No creo que Galtieri hubiere sido denostado como ahora ocurre, ¿no hubiera sido considerado un héroe...?, nunca se hizo la pregunta....?
En carta que Urquiza le remitió a Rosas, después de desalojarlo del poder le decía: “Ella no importaría otra cosa que la expresión de buenos sentimientos que le guardan los mismos que contribuyeron a su caída, pero que no olvidan la consideración que se debe al que ha hecho tan gran figura en el país, y a los servicios muy altos que le debe, y que soi el primero en reconocer, servicios cuya gloria nadie puede arrebatarle, y que son los que se refieren a la energía conque siempre sostuvo los derechos de la Soberanía é independencia nacional.” (Carta de Justo J. de Urquiza a Juan M. de Rosas, 24 de agosto de 1858).
Cuando leo cartas como las suyas, en seguida viene a mi memoria, las palabras que le dirigió el Gral. San Martín al Brig. Rosas: “...jamás he dudado que nuestra patria tuviese que avergonzarse de ninguna concesión humillante presidiendo usted a sus destinos”. (Carta del 2 de noviembre de 1848).
Y en la última carta que le remitió, el 6 de mayo de 1850, le dijo: "...como argentino me llena de un verdadero orgullo, al ver la prosperidad, la paz interior, el orden y el honor restablecidos en nuestra querida patria; y todos estos progresos efectuados en medio de circunstancias tan difíciles, en que pocos Estados se habrán hallado. Por tantos bienes realizados, yo felicito a Ud. sinceramente, como igualmente a toda la Confederación Argentina. Que goce Ud. de salud completa, y que al terminar su vida pública, sea colmado del justo reconocimiento de todo Argentino,..."
Por último además de lo expresado, Rosas al recibir el legado del sable corvo libertador, ha recibido el mejor homenaje a la que pudo haber aspirado un argentino, que no ha sido igualado antes, ni lo será en el futuro.
A mi me basta.
Lo saludo muy atentamente.
Norberto Jorge Chiviló
- - - - -
CARTA DEL 4 DE JUNIO DE 2013 QUE ME REMITIÓ TORRES ÁVALOS
Estimado señor Chivilo:
Le agradezco mucho la molestia que se ha tomado en formular observaciones a mi carta publicada en La Nación días pasados.
Sin duda sus observaciones deben ser objeto de consideraciones pues, dicho con todo respeto, Vd. ha hecho una interpretación superficial de las mismas.
Rosas fue un dictador con características propias de su realidad. La realidad que envolvió a muchos tiranuelos que azotaron a de Nuestra América, signos de la barbarie de aquellos tiempos.
Naturalmente siempre se encuentran explicaciones para justificar una dictadura. Esto se da en todos los tiempos. Churchill -ya que Vd. lo cita- apañó la instalación de la dictadura de Mussolini en Italia. Los argumentos-excusas suelen ser muy parecidos: el orden, terminar con el caos y argucias de ese tenor.
Entre nosotros, autores rosistas como el Dr. Carlos Ibarguren admiten la existencia de una dictadura amparada por la necesidad del orden. Más o menos siempre es igual. Ayer con Rosas siglo después con Hitler, con Mussolini, con Franco, con Stalin, etc.
El Orden siempre ese pretexto que le lleva a escribir nada menos que a André Malraux: "¡El orden! Multitud de esqueletos con túnicas bordadas, perdidos hacia el fondo del tiempo en asambleas inmóviles". Así fue con Rosas y con todas las dictaduras, negras, pardas o rojas.
En efecto, todos los dictadores son malos pero no todos los gobernantes democráticos son buenos. Los hay también malos. Pero hago una distinción pues muchos gobernantes llegan por la democracia pero la desvirtúan en los hechos. Hitler llegó virtualmente plebiscitado y fue Hitler. Perón se cansó de ganar elecciones, Stroessner idem, etc.
Pero no nos salgamos de Rosas. Accedió al poder con la suma del poder público fruto de intrigas e infinidad de malicias donde tuvo mucho que ver el puñal mazorquero como las silenciosas y hábiles manipulaciones de su mejor instrumento, Doña Encarnación Ezcurra quien le hizo la vida imposible a Balcarce como a Viamont en la carrera hacia el poder de su marido.
Todo gobernante, aun el más cruel, algo bueno hace. Rosas defendió airosamente la soberanía nacional (acaso para ser más justos cabría decir que defendió sus feudos). Hitler y Mussolini hicieron las redes viales de sus países que hasta hoy están en plena vigencia y articulación del transporte en Alemania como en Italia; Franco evitó que España entraras en la guerra; Stalin hizo construir las grandiosas represas en ríos de llanura. Hay numerosos ejemplos. Esto no justifica ninguna dictadura.
Vd. cita a Sarmiento, en buena hora. Fue él quien mejor caracterizó a Rosas: "Quién es Rosas un propietario de tierras, qué le hace a sus enemigos le saca las tierras, qué quiere Rosas: más tierras". No hay la menor duda que Rosas fue la gran expresión de la oligarquía vacuna y terrateniente de la Pcia. de Buenos Aires; expresión arquetípica de un conservadurismo cerril y restaurador del orden colonial. Fue, asimismo, expresión de un populismo mazorquero, señor de puñal, vida y hacienda. No obstante Sarmiento al recibir el libro de José Ma. Ramos Mejía sobre Rosas le escribe en que no se deje arrastrar por lo que su generación dijo de Rosas porque "habría de hacer circular moneda falsa". Con esto quiero decir que no todo en Rosas en condenable, pero la condena sobre su régimen es ilevantable. Al menos ese es mi parecer luego de largas lecturas y análisis en cuanto que Rosas sirve a la extrema derecha integrista para su justificación. El aplauso a Rosas aparece como lectura oficial de los golpismos del 6 de setiembre de 1930 y del 4 de junio de 1943 y a todas las manifestaciones totalitarias que aparecieron en el país con los autoritarismos de turno, casi siempre ubicados en la extrema derecha o en un populismo amamantado por la llamada "izquierda nacional". Un absurdo.
Síntesis: Rosas fue un tirano, expresión acabada de la oligarquía vacuna bonaerense, señor de puñal, vida y hacienda. Naturalmente que esto no justifica los errores unitarios ni sus crímenes como el de Dorrego, el verdadero abanderado de la causa federal y democrática, traicionado por el propio Rosas como lo prueban historiadores de la talla de Emilio Ravignani o Carlos Tonelli.
Para finalizar traigo a colación una observación de José Luis Busaniche cuando señala que el siglo XIX en nuestro país tiene dos etapas muy marcadas: una del pueblo sin liberalismo y otra del liberalismo sin pueblo.
Cordialmente. Oscar E. Torres Ávalos
- - - - - - -
MI CARTA DEL 8 DE JUNIO DE 2013 QUE LE ENVIÉ A TORRES ÁVALOS
8/6/13
Hola Sr. Torres Ávalos
Muchas gracias por haber contestado mi carta, a su vez le debo pedir disculpas por la demora en enviarle la presente, ya que razones de trabajo me impidieron hacerlo antes de ahora.
Antes que nada debo decirle que el haber contestado su carta para mí no es una molestia, sino todo lo contrario, lo hago como un humilde servicio a la verdad histórica y por la memoria de un hombre que fue el mejor gobernante que tuvo nuestro país... y le aclaro, desde ya, que ninguna relación de sangre me une a él ya que mis antepasados por aquella época estaban en Europa y vinieron a nuestro país a fines del S. XIX y principios del XX, pero como dice el Salmo 44: “Levántate y combate por la verdad, la piedad y la justicia” y también por “Amor a la verdad y odio a la mentira” como decía José de San Martín, en “Máximas para mi hija”. No tengo dudas que la verdad siempre vence.
Discúlpeme, pero me ha causado gracia en cuanto a que Ud. afirma de que "Rosas fue la gran expresión de la oligarquía vacuna y terrateniente de la Pcia. de Buenos Aires" y que fue "señor de puñal, vida y hacienda". Por el contenido de sus cartas presumo que es Ud. liberal, pero cuando esto escribe, parece un marxista. Bueno... en realidad y en cuanto a lo que a historia argentina se refiere, liberales y marxistas, concuerdan un montón. Ambos no pueden admitir que un estanciero, como lo fue Rosas -y por ello no hay nada malo- lo siguieran principalmente todas las clase sociales, tal como lo reconoció y afirmó Ricardo Rojas. Para ambos -marxistas y liberales-, el solo hecho de ser estanciero, ya es condenable. Ahora bien, si Rosas hubiera sido el representante de la "oligarquía vacuna", cree Ud. que la historia oficial lo hubiera tratado, como lo ha hecho? ¿Hubiera existido el levantamiento de "Los libre del sur" o como debiera ser llamada en honor a la verdad: "de los estancieros del sur" en el año '39. ¿Cómo se explica que los estancieros se levantaran justamente contra el representante de la "oligarquía vacuna"? Me parece que ahí se le queman todos los papeles. Cuando fue el bloqueo francés de 1838/40, justamente Rosas como todos los de su clase social fue perjudicado por no poder exportar cueros y demás productos y los mismos se pudrían en las barracas y pese a que muchos de sus amigos le escribieron para que arreglara con los franceses para poder proseguir con la exportación, Rosas no lo hizo sino hasta que los franceses reconocieron los derechos argentinos con la firma del tratado Arana-Mackau.
Por lo demás, me parece que correspondería aclarar que el estanciero Rosas, no fue como nuestros estancieros de principios del S. XX, que usufructuaban de las tierras y vivían más en Europa que en América. Desde chico, Rosas vivió en la frontera, donde el estanciero trabajaba a la par de la peonada y tenía que tener la oreja pegada al suelo para saber cuando venía un malón y defenderse del mismo. No era una posición nada fácil. Además el hecho de hacer rendir a la tierra es una de las actividades más nobles del hombre. Rosas no fue de esos señoritos de las ciudades que se la pasaban escribiendo poemas y bailando el minué. Fue una persona de arduo trabajo y por eso llegó a amasar una fortuna que fue una de las más importantes de aquel entonces. La frase que Ud. menciona de Sarmiento de que Rosas le sacaba la tierra a sus enemigos, es otro invento del "Maestro Inmortal"... de la mentira y el embuste, como él mismo lo reconoció en "Recuerdos de provincia", de que venía de una familia de embusteros. En carta a M.R.García del 28/10/1868 le escribía y reconocía: "Si miento lo hago como don de familia, con la naturalidad y la sencillez de la verdad"...Embustes que todavía se siguen repitiendo -como Ud. lo hace- como si fuera una verdad revelada.
Incluso, no sé si sabe que Rosas dejó sin efecto las confiscaciones de bienes que se venía practicando desde la Rev. de Mayo, estableció eso sí embargos de los enemigos, para que esos bienes no fueran utilizados en contra del país, bienes que le fueron restituídos a sus propietarios con posterioridad, encontrándose estos aumentados como el mismo Sarmiento lo reconoce: "Rosas hacía tiempo había levantado la confiscación de los bienes de los salvajes unitarios, mediante solicitud para obtenerlo, sucediendo muchas veces, encontrarse más ricos con los ganados reproducidos, gracias a un Juez de Paz benévolo o amigo, que tenían cuidados los bienes confiscados" (D.F. Sarmiento "Vélez Sarsfield", O. Completas T° XXVII, pág. 330).
El antirrosista Carlos Lemée editor de “Instrucciones para la administración de estancias” dijo: “Rozas entendía noblemente los deberes de vecindad… Rozas era un estanciero muy delicado y respetuoso de lo ajeno”. Tildar a Rosas de ladrón, hoy día no tiene ningún asidero, porque está más que demostrado que fue un hombre honrado.
Tampoco me asombra que para Ud. "la condena sobre su régimen (el de Rosas) es ilevantable". Mire Ud...?, su opinión es muy distinta de hombres más que respetables de aquella época, como el Gral. San Martín... sí del General San Martín... -y para citar a uno solo- y la opinión del Padre de la Patria, tiene para mí y muchísimos argentinos muchísimo más valor que la suya....y esto sin perjuicio del respeto que me merece su opinión. Cada uno tiene derecho a pensar como le plazca.
Me parece que Ud. estaría de acuerdo con el liberal y masón diputado Nicanor Albarellos quien en un discurso pronunciado en la Cámara de Diputados provincial el 1° de julio de 1857, mientras se discutía la ley que declaraba a Rosas, traidor y reo de lesa patria, expresó su juicio sobre la figura y actuación de Juan Manuel de Rosas, exigiendo la sanción de esa ley, entendiendo que con el dictado de la misma, la actuación del exgobernador no quedara librado al juicio de la historia.
Si bien se leen y analizan las palabras de Albarellos, ellas en realidad enaltecen la actuación de Rosas
“No puede librarse a la historia el fallo del tirano Rosas, ¿Qué dirá la historia cuando se vea que la Inglaterra ha devuelto a ese tirano los cañones tomados en acción de guerra y saludado su pabellón sangriento y manchado, con salvas de 21 cañonazos?…La Francia que hizo causa común con los enemigos de Rosas, que inició la cruzada en que figura el general Lavalle, a su tiempo lo abandonó, trató con Rosas y también debió saludar su pabellón con 21 cañonazos?... Yo pregunto, señor, si estos hechos no borrarán en la historia todo cuanto podamos decir los enemigos de Rosas, si no lo sancionamos con un acto legislativo como esta ley. ¿Qué se dirá en la historia –y esto es triste decirlo– cuando se sepa que el valiente general Brown, el héroe de la marina de guerra de la independencia, fue el almirante que defendió la tiranía de Rosas? ¿Qué el general San Martín, el vencedor de los Andes, el padre de las glorias argentinas, le hizo el homenaje más grandioso que puede hacerse a un militar entregándole su espada?... ¿Se verá a ese hombre, Rosas, dentro de 20, o de 50 años, tal como lo vemos nosotros a cinco años de su caída, si no nos adelantamos a votar una ley que lo castigue definitivamente con el dicterio de traidor?. . .No señor; no podemos dejar el juicio de Rosas a la historia, porque si no decimos desde ahora que era un traidor y enseñamos en la escuela a odiarlo, Rosas no será considerado por la historia como un tirano, y tal vez lo sería como el más grande y más glorioso de los argentinos”. “…no conseguiremos que sea condenado como tirano, y sí, tal vez, que fuese en ella el más grande y glorioso de los argentinos... Juicios como éstos no deben dejarse a la historia. ¿Qué se dirá, qué se podrá decir, cuando se viere que la Inglaterra le ha devuelto sus cañones tomados en acción de guerra y saludado su pabellón sangriento y manchado con sangre inocente con la salva de 21 cañonazos? ¿Qué la Francia misma que inició la cruzada en que figuraba el general Lavalle, trató con Rosas y saludó su pabellón con 21 cañonazos?... ¿Qué el valiente general Brown, el héroe de la Marina de Guerra de la Independencia, era el almirante que defendió los derechos de Rosas? ¿Qué el general San Martín, el padre de las glorias argentinas, le hizo el homenaje más grandioso legándole su espada? ¿Se creerá dentro de 20 años, ó 50, todo cuanto digamos contra el monstruo, si no lo marcamos con una sanción legislativa para que siquiera quede marcado por nosotros, voz del pueblo soberano? Se dirá que no ha sido un tirano; lejos de ello ha sido un grande hombre. ¡Ese monstruo, señor!!...” (extractado del Diario de Sesiones de la Cámara de Diputados de Buenos Aires, año 1857, sesión del 1º de julio).
Aquí está el quid de la cuestión. Había que instalar la idea de que Rosas era un tirano, "tiranuelo" -como Ud. lo llama, haciendo más despectivo el término- un monstruo para que sus opositores no fueran considerados traidores -como que lo habían sido- sino grandes defensores de la civilización!.
Verdaderamente Rosas fue un dictador..., sí lo fue… y por voluntad popular… plebiscitado por toda la población de Buenos Aires, como lo reconoció el propio Sarmiento. Pero de dictador a tirano hay un larguísimo trecho. Tirano es el que usurpa el poder, se mantiene por la fuerza y esclaviza a su pueblo. Nada de ello puede achacársele a Rosas. Llegó al poder por la voluntad popular, nunca se mantuvo por la fuerza ya que contó con el beneplácito de toda la población y tampoco esclavizó a su pueblo. Cuando Lavalle invadió Bs. As. en su Campaña "Libertador", le escribió a su mujer que había encontrado "esclavos muy contentos con sus cadenas".
Ahora, le pregunto cataloga Ud. a Lavalle, Lamadrid, Paz, los generales mandados por Mitre… cuando estaban al frente de alguna provincia… ¿permitían la libre expresión de ideas?, ¿respetaban al contrario?, ¿toleraron a la oposición política?... y en Montevideo, donde gobernaba Rivera…? me parece que le faltar leer bastante sobre el tema. A todos estos personajes les caben la acepción del término “tirano” en primer lugar porque todos ellos usurparon el poder y se mantuvieron por la fuerza, oprimiendo al pueblo. ¿Cómo define Ud. el fusilamiento de Dorrego?... ¿el del Chacho…?, …¿el de Benavidez…? Para nombrar a unos pocos.
Como cataloga a los gobiernos surgidos después de la mal llamada "Organización nacional", elegidas sus autoridades tras bambalinas en las logias masónicas? me interesa su opinión.
Por hoy creo que es bastante, aprovecho para saludarlo con la mayor atención.
Norberto Jorge Chiviló
- - - - - - -
CARTA DEL 8 DE JUNIO DE 2013 QUE RECIBÍ DE TORRES ÁVALOS
Estimado señor Chiviló:
Sólo me permito transmitirle que habré de contestar sus puntos de vista, a mi juicio totalmente erróneos. En cuanto a mi liberalismo no tenga duda que soy liberal, ¿se puede ser racionalmente otra cosa?, pero mi liberalismo no se entiende con el liberalismo económico y conservador. Por lo demás le despejo de toda duda. No soy marxista, nunca lo fui aunque nunca vi nada de malo serlo (aunque yo no lo sea); Alfredo Palacios, Juan B. Justo o Nicolás Repetto eran marxistas, pero no eran marxistas leninistas.
Yo estoy en las antípodas del leninismo, como del fascismo, del franquismo, del peronismo (en cualesquiera de sus variables), etc.
No todo lo que hizo Rosas fue malo, el peor de los gobiernos algo tienen bien hecho. Mussolini y Hitler hicieron el tronco vial de sus países que todavía tiene plena vigencia. Franco hizo una buena gestión económica y evitó que España entrara en la guerra. Eso no quita lo que fueron el desastre que fueron.
Por lo demás, para despejar cualquier duda sobre mi identidad ideológica, me entiendo perfectamente con una posición nacional y popular; nacional por mi identificación con la República y popular por mi identificación con la democracia. Saque Vd. sus conclusiones sobre mi status político y filosófico. Con más tiempo le diré cosas sobre el tirano Rosas, expresión de los intereses más reaccionarios y conservadores de la oligarquía. No tiene nada de malo ser hacendado pero si trabajar para sus intereses y los de su clase. Además Rosas fue un enemigo declarado de la cultura, insisto señor de puñal, vidas y haciendas. Mis respetos.
Oscar Eduardo Torres Ávalos
- - - - - - - - -
NUEVA CARTA DEL 9 DE JUNIO DE 2013 ENVIADA POR TORRES ÁVALOS
Sr. Chivilo:
Cuando sus antepasados estaban en Europa los míos ya estaban en estas tierras, corría el siglo XVII. Así que tengo alguna raíz en este suelo. A su vez le diré que terminada la batalla de Caseros, mi tatarabuelo -el Cnel. Larrosa- fue degollado junto con su primo el Cnel. Martín Santa Coloma, por orden de Urquiza. Como verá mis ancestros son federales hasta los tuétanos. Pasaron los años y mi abuelo Don Joaquín hizo profesión de fe conservadora y mitrista, llegando a ser elector a Presidente de Roque Sáenz Peña y jefe de la campaña electoral del Gral. Justo en tiempos de la Concordancia. Debo apuntar que su nieto -o sea yo- estoy en las antípodas de mi abuelo Joaquín, a quien no conocí -menos mal porque nos hubiéramos peleado agriamente
El odiaba a Yrigoyen. Yo lo cultivo. Tengo una formación absolutamente federal dorreguista y defino su fusilamiento como uno de los crímenes más abyectos de nuestra historia. Dorrego, fue traicionado por Rosas cuando huyó a Santa Fe con el pretexto de pedirle ayuda a Estanislao López, entregando a Dorrego al Mayor Escribano quien en definitiva lo entregó a Lavalle para luego ser fusilado. Naturalmente Rosas fue el beneficiario de aquella barbaridad unitaria. Después vinieron las intrigas donde Doña Encarnación tuvo un rol preponderante tejiendo toda clase de intrigas contra el gobernador Viamonte. Después vino la suma del poder público ¿Quiénes apoyaron a Rosas, pues bien los hacendados, acosados por la Ley de Enfietusis rivadaviana (un principio de reforma agraria inmediata y profunda). Rosas fue representante de una clase feudal (como lo fue Urquiza en Entre Ríos) y si Vd. me apura coincidiré con Alberdi en cuanto que aquellas disputas se hicieron en torno a quien se apropiaba de la Aduana de Buenos Aires, de la que se adueñó Rosas a puñal e intrigas. Por lo demás, Rosas fue expresión del oscurantismo consecuencia de la cultura colonial que no se resignaba a vivir en una estado de cambio y transformación. Rosas defendió su suelo porque en ese suelo era propietario de nada menos que 308 mil hectáreas, junto con sus primos Anchorena y mientras Dorrego, Lavalle y tantos más pelaban por la independencia, el tirano se dedicaba a incrementar su patrimonio.
El cuento de San Martín sobre la donación del sable es cierto pero también lo es que este grande estaba en Francia recluido y absolutamente desinformado de lo que realmente pasaba en Buenos Aires. Tenía algunas referencias pero no estaba empapado de la situación. Quienes pudieron verlo y conversar con él en Boulougne Sur Mer lo acreditan. Si la memoria no me falla en las memorias del Gral. Guido hay algo de ello.
Le salpico estas consideraciones porque mi mirada sobre Rosas difiere mucho de la suya, aun reconociendo algunos aspectos positivos que pueda haber hecho, que los hizo. Perón también hizo cosas buenas, la Libertadora también lo hizo, pero los balances fueron un desastre. Rosas fue un tirano, de lo peor, sanguinario, oscurantista enemigo declarado de la cultura. Por lo demás fue un necio que se agotó en si mismo, como le ocurre a los tiranos llámense Hitler, Mussolini, Castro, Stalin, o Franco, Stroessner, Trujillo o Batista.
Una última consideración sobre Rosas. La Mazorca y personajes como Ciriaco Cuitiño, Andrés Parra y otros pájaros de andanza tenebrosa, policías bravos del tirano o para decirlo que términos actuales barras bravas de Rosas, responsables de graves atropellos y crímenes. La cosa era así, estos tipos eran la Triple A de Rosas, la Mazorca que comenzó en la Sociedad Popular Restauradora que habían organizado los niños bian de la sociedad porteña rosista, después terminó en la Mazorca integrada por malevos y plebe del bajo ambiente (hoy llamaríamos "lampen").
Rosas=Mazorca. Indefendible, cualquier argumento "nacional" de inmediato se transforma en argucia. Vd. menciona el levantamiento de los hacendados del Sur (los Libres del Sur) donde estaba mezclado Castelli -prócer de la independencia- y Prudencio Rosas, hermano de Juan Manuel. Eran, efectivamente hacendados que tenían conciencia del significado de Rosas y su régimen tiránico. No tenían conciencia de clase sino de nación libre y soberana, de libertad y justicia. En fin eran hombres que amaban la libertad.
Rosas fusiló a casi todos (se salvó Prudencio).
Con todo respeto
Oscar Eduardo Torres Ávalos
- - - - - -
OTRA CARTA DE TORRES ÁVALOS QUE ME ENVIÓ EL 13 DE JUNIO DE 2013.
Estimado Sr. Chivilo.
Estoy atrasado en mi respuesta a su gentil carta donde deposita todas sus simpatías por el revisionismo histórico o sea por el rosismo. No estoy de acuerdo con Vd. y ratifico mis punto de vista sobre Rosas quien -para mi- fue un déspota sanguinario, señor de horca y cuchillo, expresión de la oligarquía vacuna bonaerense y del oscurantismo colonial.
Esto no es gratuito. Rosas que para Vd. fue el mejor gobernante argentino para mi es un anti argentino pues renegó su patria en forma alevosa. Lo que digo no es caprichoso. Lo fundo en su discurso del 25 de mayo de 1836 donde elogia la lealtad al Rey de España aduciendo que la Revolución de Mayo fue un acto de lealtad a la Corona hispana, aduciendo que aquella Revolución se hizo "no para romper con los vínculos que nos ligaban a los españoles sino para fortalecerlos más por el amor y gratitud poniéndolos en disposición de auxiliarlos con mejor éxito en su desgracia. No para introducir la anarquía sino para preservarnos de ella...." Puede encontrar el texto completo en "Tomás de Anchorena" de Julio Irazusta, Buenos Aires,1950.
Rosas era la colonia. Ese era el "orden" que añoraba Rosas del que se hizo llamar "Restaurador".
Por lo demás los revisionistas atacan a Roca por su campaña del Desierto acusándolo de mataindios (genocida) y no les falta razón, pero se cuidan de acusar de lo mismo a Rosas quien en su campaña al desierto mandó a matar indios sin contemplaciones; así lo rebelan sus instrucciones que le transmite al Coronel Pedro Gallo a quien le instruye: "... luego que no haya nadie en el campamento los puede echar al monte (a los indios prisioneros) y allí fusílelos... Ese era Rosas, señor de horca y cuchillo.
Que haya defendido la soberanía nacional no justifica su despreció por los derechos del pueblo al que utilizó bajo su sistema paternal-populista. Rosas no fue popular, fue populista, de mentalidad autoritaria y colonial. Un perverso que incluso usó cínicamente a su mujer a la que convirtió en un instrumento político de intrigas y manipulaciones sobre todo contra los gobiernos de Balcarce y Viamonte y contra los auténticos federales, los "lomos negros" (por unas boletas electorales que tenían los bordes negros). Ello está documentado en la clásica biografía "Rosas" del Dr, Carlos Ibarguren, quien fue un panegirista del dictador.
Por lo demás creo -dicho con respeto por las opiniones diferentes- que el revisionismo es hijo de la ideología de extrema derecha de Francia expresada por Charles Maurras. Rosas sirvió a nuestros fascistas que, ¡oh casualidad! nacen cuando es derrocado el gobierno "plebeyo" de Yrigoyen instaurando una dictadura con vocación corporativista como fue la del Gral. Uriburu en la que, dicho sea de paso, intervino un tal Capitán Juan Domingo Perón. ¿Por qué será?.
Mis respetos.
Oscar Eduardo Torres Ávalos
- - - - -
MI CARTA DE CONTESTACIÓN A TORRES ÁVALOS DEL 22 DE JUNIO DE 2013.
Villa Ballester, 22 de junio de 2013
Hola Sr. Torres Ávalos
Ud. ha contestado mi última carta, tres veces. Si le parece bien, a todas se las voy a contestar con la presente
Ud. dice que "No todo los que hizo Rosas fue malo, el peor de los gobiernos algo tienen bien hecho", acto seguido me pone ejemplos de Mussolini, Hitler, Franco, etc. Para mí no me interesa en estos momentos discutir que hicieron de bueno o malo otros gobiernos europeos del siglo pasado, me gustaría centrarme en nuestro país. ¿Qué fue lo que hizo de bueno Rosas, para Ud.?, porque hasta ahora por lo que afirma, nada bueno hizo este gobernante.
Ud. también dice que "no tiene nada de malo ser hacendado pero si trabajar para sus intereses y los de su clase". Sinceramente no veo tampoco que hay de malo en ello, SIEMPRE Y CUANDO ESOS INTERESES FUERAN EN BENEFICIO TAMBIÉN DEL PAÍS, como ocurrió con Rosas, no así como sucedió después de la caída del Restaurador. Le pregunto: ¿Qué tendría que haber hecho... malos negocios...?. Sinceramente no lo entiendo. Le recuerdo que también Yrigoyen fue estanciero, que por supuesto no tiene nada de malo sino todo lo contrario y se lo recuerdo porque Ud. hace fe de yrigoyenismo.
Rosas, ¿fué un enemigo declarado de la cultura?. dejando de lado ese mito, me parece... no sé... que no fué así. Los hombres que actuaron en política años después de la caída de Rosas, ¿donde habían estudiado..., donde se habían formado...?
Para ser ordenado en mi contestación y no largar afirmaciones sin ton ni son, (como hace Ud: Rosas estaba en contra de la cultura, era señor de horca y cuchillo, señor feudal, quería restaurar la colonia y otras... mas), voy a referirme a distintos temas por Ud. esbozados.
Rosas y Dorrego: Ud. afirma que Rosas traicionó a Dorrego cuando se retiró a Santa Fe. Coinciden todos los historiadoras en apreciar la distinta calidad de las tropas de ambos bandos. A las órdenes de Lavalle, estaban las tropas de línea, veteranas en la Guerra contra el Brasil, aguerridas y con una experiencia invalorable, mandadas por verdaderos militares. Las de Dorrego y Rosas, era milicias que no tenían la preparación de aquellas ni la experiencia de guerra. No se podían comparar unas con otra y por eso las milicias federales fueron derrotadas por las mas aguerridas y experimentadas y mejor mandadas de los alzados. Los hechos posteriores, demostraron que las apreciaciones de Rosas, de retirarse a Santa Fe y buscar la ayuda de López fueron acertadas y otro hubiera sido el desenlace para la vida de Dorrego si hubiera aceptado ese consejo de Rosas. A Dorrego no lo traicionó Rosas, sino su propia y errónea apreciación de la realidad, ya que no solo no se retiró sino que solito se fue a meter en la boca del lobo. Seguramente como desconfiaba de Rosas -a mi entender injustificadamente-, creyó que Rosas le daba mal consejo y por seguir su propia intuición, así le fue al desgraciado Dorrego (este término lo digo en el sentido de la desgracia en la que cayó Dorrego y que le costó la vida, no por "desgraciado" en sentido peyorativo). Si Rosas no se hubiera retirado a Santa Fe (como gracias a Dios, lo hizo) hubiera seguido el mismo desgraciado camino de su amigo. Me parece que cuando Ud. afirma que Rosas "entregó" (?) a Dorrego al Mayor Escribano, además de carecer del más mínimo asidero, es tan inverosímil esa afirmación que no tiene ni sentido en ser contestada y no quisiera ser desubicado en esa contestación. Me parece que está demás hacerlo. Le aclaro que yo también admiro la figura de Dorrego.
H.S.Ferns historiador canadiense en “Gran Bretaña y Argentina en el Siglo XIX”, dice: (Dorrego) “…estaba dispuesto a acordarles (a los gauchos) un lugar en el cuerpo político. El conocimiento y simpatía que tenía de la barbarie gaucha era la clave de su realismo como político. La única falla de este realismo, como hubo de probarlo su cruel muerte, consistía en que no supo apreciar en toda su magnitud el salvajismo y la pasión de poder que alentaba en los hombres que se llamaban amigos de la civilización, de la ilustración y del progreso…”
Me parece que como dice Ferns a Dorrego le faltó ese sentido de la realidad, que sí la tuvo Rosas.
El "cuento" de la "donación" del sable de San Martín: En primer lugar debo decirle que lo de la "donación" del sable es un "cuento"... pero suyo. Yendo al asunto del sable, debo aclararle cual es la verdadera historia: en primer lugar que no se trató de una "donación".
Una "donación" es la entrega gratuita de una cosa que una persona (donante) hace a otra (donatario) y aquí no hubo ni "donante" ni "donatario". Aquí se trató de una "legado" establecido en el testamento del Gral. San Martín, redactado el 23 de enero de 1844 y le transcribo la 3ra. cláusula del testamento ológrafo del Libertador (testamento ológrafo: testamento escrito de puño y letra por el testador, se lo aclaro por si lo desconoce) ya que me parece que Ud. no la conoce, como creo que sucede ya que habla de "donación". En el testamento en los que San Martín enuncia sus títulos militares, entre otros el de "Brigadier General de la Confederación Argentina", (sí note que San Martín se declara "Brigadier General de la Confederación Argentina") en la clausula 3ra. dice: “El sable que me ha acompañado en toda la guerra de la independencia de la América del Sud, le será entregado al general de la República Argentina, Dn. Juan Manuel de Rosas, como una prueba de la satisfacción que como argentino he tenido, al ver la firmeza con que ha sostenido el honor de la República contra las injustas pretensiones de los extranjeros que trataban de humillarla”. Ese legado tiene su origen en el reconocimiento del Libertador al Gral. Rosas, por la decidida defensa de la soberanía y el honor nacional con motivo del bloqueo francés (1838/1840).
El "tontito" de San Martín. Lo de "tontito", lo pongo encomillado porque no es una afirmación mía, sino que podría deducirse de lo que Ud. afirma cuando dice que San Martín estaba en Francia "recluido", "absolutamente desinformado", "no estaba empapado de la situación". ¿Recluido... San Martín...?, ...desinformado? ... no estaba empapado de la situación?. ... justo San Martín? ...Ud. cree que San Martín era un tonto?. Discúlpeme Sr. Torres Ávalos pero creo que el que está absolutamente desinformado de cómo estaba el Gral. San Martín, es Ud. y de esa forma no quiere aceptar la realidad. Le doy el sano consejo de que lea (para que se informe y se ilustre) toda la correspondencia intercambiada entre los dos grandes de nuestra historia: San Martín y Rosas y también la de San Martín, con otros personajes de la época.
En cierto modo también lo "comprendo" porque para un antirrosista debe ser muy duro admitir que el Gral. San Martín, apoyó a Rosas y se declaró "Brigadier General de la Confederación Argentina". Como Ud. tiene un odio tremendo a Rosas como la tuvieron y la tienen la mayoría de los liberales, no pueden concebir que San Martín haya sido un verdadero amigo del Restaurador y un hombre esclarecido por eso lo que Ud. afirma. Me parece por todo lo que surge de toda esa correspondencia que San Martín no era un desinformado ni un "tontito", creo, eso sí que no se dejó influenciar por los diarios de Francia, que en su mayoría de Rosas decían cualquier barbaridad.
Una pregunta: ¿Quiénes son los que pudieron hablar con él en Grand Bourg y acreditan lo que afirma...?
Revolución en el Sur: En primer lugar Ud. está totalmente desinformado y fuera de época en cuanto refiere que en esa revolución estaba mezclado el prócer de la independencia "Castelli". Le aclaro que Juan José Castelli, el vocal de la Primera Junta había fallecido en 1812. Sí fue uno de los líderes de esa "revolución", su hijo, de nombre Pedro Bonifacio Sabino.
Me causa mucha gracia en cuanto afirma acerca de los hacendados promotores de aquella revolución: "No tenían conciencia de clase sino de nación libre y soberana, de libertad y justicia. En fin eran hombres que amaban la libertad". Mire Ud. ..."no tenían conciencia de clase"?, que bárbaro!... sino de "nación libre y soberana"? sensacional!, ..."de libertad y justicia"...?, ooh!... "eran hombres que amaban la libertad"...? ¡Que patriotas!!!, yo agregaría (y le faltó poner Ud.): ¡Sanmartinianos puros!!!.
En lo que tampoco estoy de acuerdo en cuanto a que afirma "Rosas fusiló a casi todos"... creo que fusiló a bastante pocos, debió haberlo hecho con todos y por traidores!. No sé si a "casi todos", pero sí fueron fusilados los más notables (a Castelli no se lo fusiló, sino que un soldado le cortó la cabeza y fue expuesta en una pica en Dolores, permaneciendo allí varios años. esa es la verdad)... ya que muchos, embarcados en naves francesas... sí: F-R-A-N-C-E-S-A-S pasaron a Montevideo incluso, el hermano de Rosas, de nombre Gervasio (no Prudencio como Ud. confunde, ya que Prudencio comanda las fuerzas de la Confederación que vencen a los revolucionarios del sur) que si bien no había tomado participación directa en la revolución, ocultó a su hermano lo que estaba pasando, pasó a Montevideo y ello demuestra que Rosas no perdonaba ni a familiares ni a nadie cuando atentaban contra la soberanía nacional. Como le manifesté, debieron haberse fusilado a mas revolucionarios de los que realmente fueron muertos, ya que se admitió con mucha liberalidad la excusas que muchos manifestaron para evitar ser sancionados, argumentaron que habían sido engañados y compelidos a participar en la rebelión.
Mi amiga, la Prof. Beatriz Celina Doallo en el artículo "Traición en el Sur" (Publicado en la "Revista del Instituto Nacional de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas" N° 61 de octubre/diciembre de 2000), al final de su meduloso artículo, afirma: "La rebelión de 1839 en la provincia de Buenos Aires ingresó a las páginas de la historia argentina con el título de "La Revolución de los Libres del Sur". La única libertad que anhelaban los estancieros conjurados era la de vender tasajo a ultramar, algo que les estaba vedado por el bloqueo francés. Esta pérdida de ganancias originó disgusto contra el mandatario que rehusaba aceptar las condiciones impuestas por Francia para retirar su flota. Resentimiento que sirvió para captar a Pedro Castelli y a un puñado de terratenientes cuya avidez de lucro no reparó en que estaban en juego la defensa de nuestra soberanía y los legítimos intereses de nuestra Patria. La codicia, de rango en los militares, de dinero en los hacendados, fue la causante de la revolución de 1839 en el Sur de la provincia de Buenos Aires. Todo lo demás, es historia oficial".
En estas pocas palabras -que hago mías- están sintetizadas, que los complotados sí tenían motivos de clase para estar en contra de Rosas y que no había más "ideales" que los económicos.
"Pero los motivos que levantan a los estancieros contra Rosas, tienen más que ver con sus intereses económicos que con un supuesto celo patriótico. Ellos no interpretan la política exterior de Rosas como una muestra de soberanía de la nación, sino como un capricho demagógico del Restaurador, "que los indispone con la Francia". El bloqueo, además, los priva de los ingresos provenientes de la exportación de los productos rurales. Pero la causa de fondo, la que mueve decisivamente a los hacendados, es la nueva legislación sobre tierras. Agotado el erario provincial y privado de los ingresos de la aduana, Rosas debe echar mano al recurso de las tierras concedidas en enfiteusis. Por leyes anteriores se podía renovar el contrato enfitéutico todos los años, pero en mayo de 1838 dicta el Restaurador un decreto que prácticamente comprende a todos los estancieros del Sur, en el que anula la renovación y se ponen en venta las tierras que se hallaban bajo concesión, otorgando prioridad para la compra a sus actuales locatarios. Los pocos que quedaban exceptuados de esta última alternativa seguirían bajo contrato pero pagando el doble que antes. Para estos hacendados, si la persona de Rosas les había resultado medianamente soportable hasta ese momento, desde allí pensarían solamente en derrocarlo...". ("Los libres del Sur", por Ignacio Manuel Iriarte, Revista Todo es Historia N° 47, pág. 78)
Rosas era uno de los hacendados más importantes de la provincia y el bloqueo también lo perjudica económicamente, pero no es hombre de anteponer su interés particular ni de clase al interés de la Patria y de la Nación. A Rosas solo le interesa el honor de la Argentina. He aquí también su grandeza como gobernante. No es hombre que se deje amedrentar por los cañones de una poderosa flota invasora, como es la francesa en ese momento histórico y la segunda potencia mundial. Justamente la intransigencia de Rosas en pactar con los franceses motivo el levantamiento de los estancieros.
Rosas que defendía el honor y la independencia nacional en contra de sus propios intereses económicos para Ud. es la "oligarquía vacuna" y aquellos estancieros traidores, sí T-R-A-I-D-O-R-E-S, tenían conciencia de "nación libre y soberana"?, Dios mío, que mescolanza tiene Ud. en su cabeza. ¡Qué confusión!. No lo entiendo definiéndose como dorregista e yrigoyenista. Le hago una pregunta: ¿Alguno de sus ascendientes participó en aquella revolución... o fue fusilado?
Las Partidas definían al traidor. Es el que “se pone con los enemigos para guerrear o facer mal al rey o al regno o los ayuda de fecho o de consejo”.
Y las leyes vigentes en la época en que se produjo la revolución de los "libres" del sur establecían la pena de muerte para el traidor.
“Art.26- Los que emprendieren cualquier sedición, conspiración o motín, o indujeron a cometer estos delitos contra mi real servicio, seguridad de las plazas y países de mis dominios, contra la tropa, su comandante u oficiales, serán ahorcados, en cualquier número que sean.” (Colón reformado, tomo III, pág. 278)
“Art.168.- Los que induciendo y determinando a los rebeldes hubieren promovido o sostuvieren la rebelión, y los caudillos principales de ésta, serán castigados con la pena de muerte.” (Colón reformado, tomo III, pág. 43.)
Cuando se produjo esta "revolución" la Confederación Argentina se encontraba en guerra con Francia, por lo cual los complotados incurrieron en el delito de "traición a la Patria" y la muerte era la sanción que les correspondía y es una vergüenza que Ud. se refiera a aquellos traidores como que querían una "nación libre y soberana"!!
Como afirmó el historiador y escritor mejicano Carlos Pereyra “El gran defensor de la nacionalidad es Rosas” en su “Rosas y Thiers”.
Mire Ud. cuales eran según el Contraalmirante Leblanc (escritas en su Diario) las intenciones de Francia: “Es posible y probable que con los aliados que los agentes franceses se han procurado y los recursos puestos a su disposición, triunfaremos sobre Rosas; pero sería más seguro, más digno de la Francia, enviar fuerzas de tierra que unidas a las de Don Frutos y de Lavalle concluirían pronto con el monstruo y establecerían de una manera permanente en el Río de la Plata la influencia de la Francia”.
Mire Ud. también, como Lavalle en comunicación con los agentes franceses les exigirá "Yo encuentro que los auxilios que se han prestado hasta ahora no son suficientemente eficaces, y en consecuencia exijo: 1º) Un millón de francos para los gastos de guerra, que entrará en caja del ejército. 2º) La destrucción de la batería del Rosario y la ocupación del Paraná” Lavalle a los agentes Franceses, durante la campaña del Ejército Libertador". Tenga en cuenta que los revolucionarios del sur y el Gral. Lavalle tenían las mismas miras.
Félix Frías en “La Gloria del tirano Juan Manuel Rosas” dirá “…Con el objeto de mantener (Lavalle) su comunicación con las fuerzas navales francesas, con cuya cooperación contaba siempre”. ¿De qué nación libre y soberana soñaban aquellos hacendados TRAIDORES del Sur...?
El Gral. San Martín, en carta del 10 de junio del 39 dirigida a Rosas, en juicio lapidario contra los unitarios que se han aliado a Francia le dice: "...pero lo que no puedo concebir es el que haya americanos que por un indigno espíritu de partido se unan al extranjero para humillar su patria y reducirla a una condición peor que la que sufríamos en tiempo de la dominación española; una tal felonía ni el sepulcro la puede hacer desaparecer". Aquí el Padre de la Patria dice que una tal felonía ni la muerte la puede hacer desaparecer. Después de leer esto Ud. se animaría a afirmar que San Martín estaba desinformado...?
“Hemos visto al gobierno de Montevideo dar favor y ayuda a los injustos agresores, lo mismo que a los descontentos de Buenos Aires refugiados allí… En medio de esto un héroe vemos brillar: este héroe es el presidente de Buenos Aires, el general Rozas. Llámenle enhorabuena tirano sus enemigos; llámenle déspota, nada nos importa todo esto; él es patriota, tiene firmeza, tiene valor, tiene energía, tiene carácter y no sufre la humillación de su patria”. Esto lo dirá “Noticiero de Ambos Mundos”, editado en Nueva York, a consecuencia del bloqueo francés de 1838-1840. Seguramente para Ud. los que esto escribían desde Nueva York, también estaban "desinformados".
Rosas y la Revolución de Mayo. Rosas "renegó de su patria": Rosas renegó de su Patria?????. Por favor!, el que más la defendió cuantas veces pudo... es para Ud. un "renegado". Sería interesante que Ud. opinara que piensa de Echeverría, Lavalle, Alberdi (en su época joven), Sarmiento, Mitre y toda la pléyade de "próceres" liberales.
Ud. afirma que Rosas fue "anti argentino pues renegó de su patria en forma alevosa" ("alevosa"???) y para hacer tan insólita afirmación se basa en el discurso pronunciado por Rosas en el Fuerte, el 25 de Mayo de 1836 ante el cuerpo diplomático acreditado en Buenos Aires que se había reunido para saludarlo en tan magna fecha. El texto lo conozco en su totalidad (Julio Irazusta, Vida política de Juan Manuel de Rosas, T° III) y me parece de un realismo extraordinario. Es para pensar y meditar los términos del mismo y creo que es la visión más realista acerca de lo sucedido el 25 de mayo.
En primer lugar hay que ver que los habitantes del Virreinato se consideraban -porque lo eran- españoles. Si bien eran americanos, pero en definitiva eran españoles. Con las banderas españolas y en nombre del rey se luchó contra los ingleses en 1806 y 1807. Evidentemente lo que no quisieron los hombre de Mayo fue seguir la suerte de España -dominada por franceses- ni caer bajo la influencia de Francia. Le recuerdo que la llamada Primera Junta juró lealtad a Fernando VII, de rodillas ante un crucifijo y los Santos Evangelios, jurando "desempeñar legalmente el cargo, conservar íntegra esta parte de América a nuestro augusto soberano el señor don Fernando VII y a sus legítimos sucesores y guardar puntualmente las leyes del reino". Me cuesta creer que no hubiera sido sincero tal juramento teniendo en cuenta la religiosidad de aquellos hombres que conformaban la Junta entre los que había religiosos, porque de lo contrario hubieran incurrido en perjuro. Me cuesta creer tal cosa y considerar a tales hombre de haber actuado con doble intención como hipócritas.
Si bien las ideas independentistas pudieron estar en las mentes de algunos personajes de la época, en 1810 no estaba en la mente de la población. Esa idea se fue desarrollando con posterioridad justamente incrementada también por las actitudes desacertadas del monarca español quien al volver al trono, en vez de congraciarse con sus antiguos súbditos, hizo más grande la diferencia.
Lo invito a leer el texto completo del discurso en forma desapasionada y analizándolo de acuerdo a las circunstancias que existieron en aquella época de 1810.
Ricardo Rojas (en "La Literatura Argentina"), de quien no puede decir que simpatizara con el "tirano", dirá : “el sistema de Rosas es un fruto de los dos sentimientos más fecundos creados por la revolución de Mayo: el americanismo y la democracia”.
La mazorca. Los crímenes que se le atribuyen a la Mazorca, la mayoría son producto de leyendas y falsedades que se encargó de difundir Rivera Indarte en "Las tablas de sangre".
La "Revista de Ambos Mundos" -francesa-, T° XXV, dirá que un oficial que en 1840, acompañaba en su misión diplomática al Barón de Mackau “no quedó poco sorprendido al saber por los mismos franceses de Buenos Aires que a pesar de las conmociones sociales de la República, jamás habían gozado de una seguridad más completa. Así, pues, todos los asesinatos y atentados de que había sido víctima la colonia francesa, y que se narraban con los más espantosos detalles, eran cuentos e invenciones mal intencionadas …”.
En realidad los "crímenes" que se atribuyen a la Mazorca, pero que en realidad, fueron "cometidos", por fuerzas policiales, ocurrieron en 1840, con motivo de la invasión al territorio patrio de la "Legión Libertadora" y con personas que estaban en contacto con franceses y sus auxiliares argentinos. En contrapartida Ud. tendría que preguntarse qué pasaba en el Montevideo asediada por Oribe, con las personas que vivían en esa ciudad y tuvieran contacto con los sitiadores. Además que cree que hacían los generales unitarios con los federales, cuando se hacían con el poder de alguna Ciudad?. En toda guerra los que están en contacto con los enemigos son considerados traidores y sufren los peores castigos.
Vea lo que decía Sarmiento en carta a Domingo de Oro el 17 de junio de 1857, con motivo de haberse realizado una elección para la Cámara de Representantes sobre como ganaron en tan democrática y civilizada elección. Decía el "mazorquero" (lo digo por los métodos que empleaba el "Maestro Inmortal") Sarmiento: “Nuestra base de operaciones ha consistido en la audacia y el terror que empleados hábilmente, han dado este resultado admirable e inesperado…establecimos en varios puntos depósitos de armas y municiones, pusimos en cada parroquia cantones con gente armada, encarcelamos como unos veinte extranjeros complicados en una supuesta conspiración; algunas bandas de soldados armados recorrían de noche las calles de la ciudad acuchillando y persiguiendo a los mazorqueros; en fin: fue tal el terror que sembramos entre toda esa gente con éstos y otros medios que el 29 triunfamos sin oposición. Los gauchos que se resistieron a votar por los candidatos del gobierno fueron encarcelados, puestos en el cepo, enviados al ejército para que sirviesen en la frontera con los indios y muchos de ellos perdieron el rancho, sus escasos bienes y la mujer… El miedo es una enfermedad endémica en este pueblo; esta es la gran palanca con la que siempre se gobernará a los porteños; manejada hábilmente, producirá infaliblemente los mejores resultados”. Fíjese que habla del "terror", ¿Qué tal? ¿Qué opina?
Rosas "Restaurador". Mal afirma Ud. que Rosas se hizo llamar "Restaurador". El título de "Restaurador de las Leyes e Instituciones de la Provincia de Buenos Aires" le fue impuesta por la Junta de Representantes de Buenos Aires, por decreto del 25 de enero de 1830 en razón que en agosto de 1829 había repuesto la legislatura que había sido disuelta por el motín del 1° de diciembre de 1828. Ese fue el único título que consintió que fuera llamado, desechando otros con los cuales quisieron homenajearlo.
Rosas era la colonia: Rosas era la colonia...? Qué colonia...? Rosas fue el verdadero organizador de la Confederación Argentina, siendo una persona de orden y contrario a la anarquía. Fue el verdadero hacedor de la unidad nacional argentina. Gracias a Dios, que tuvimos a un Rosas, pues de lo contrario lo que hoy conocemos como Argentina no existiría, la misma hubiera sido desmembrada en cinco o seis países distintos como lo intentaron los "próceres" liberales. Todo argentino bien nacido, tiene que estarle agradecido por esa obra de unidad y engrandecimiento patrio.
Oia..., encontré algo que decía San Martín: “El mejor gobierno no es el más liberal en sus principios, sino aquel que hace la felicidad de los que obedecen”.
Rosas, los indios y el "genocidio". Le aclaro que el término "genocidio" fue creado en el segundo lustro la década de los 40 del S. XX y me parece que es incorrecto históricamente emplear ese término por hechos ocurridos en siglos anteriores.
Le aclaro que yo no ataco a Roca por la Conquista del Desierto, porque con todos los errores que pudieron haberse cometido y que se cometieron seguramente, logró incorporar en forma definitiva la Patagonia al territorio argentino y por eso tenemos que estarle agradecidos.
Pero vayamos a Rosas. Acusar a Rosas de "mataindios", tampoco tiene ningún asidero histórico. Una vez me preguntaron si Rosas había "hecho" matar indios. Le contesté que si bien la mayoría de los indígenas eran amigos de Rosas, había otros que en sus tolderías daban asilo a unitarios y otros renegados y a los cuales sí Rosas les hizo la guerra, pero de allí a decir de Rosas que "mataba indios" hay un gran abismo. Ud. menciona un párrafo de una carta, no aclarando cuando ocurrió, si lo fue con motivo de la guerra, de qué etnia eran los indios, porque esos indios y no otros, etc.
Nadie más que Rosas hizo por los indígenas y le recomiendo lea el libro de Jorge Sulé "Rosas y sus relaciones con los indios". Rosas no propugnó el exterminio de indios, sino lo contrario, trató de integrarlos al mundo cristiano. Si Rosas fue duro, si por supuesto, no era ningún mano blanda. Con determinados grupos de indios y en determinadas circunstancia, como también lo fue con algunos blancos. Pero no fue una cuestión racial.
Si hubiera sido la intención de Rosas el exterminio del indígena, ¿porqué les suministraba la vacuna antivariólica?, ¿porqué les enseñó a ser agricultores, regalándoles herramientas de cultivo, semillas, y tratando de que se asentaran cerca de los fortines para protegerlos de tribus enemigas, etc.?, ¿porqué prohibió el arresto de indios por deudas de dinero?, ¿porqué los asimiló a grados militares?, ¿porqué les suministra víveres, ganados...?, ¿porqué los hacía bautizar y a alguno de ellos le dió su apellido?, estas y otras preguntas que se pudieran hacer son demostrativas de lo que afirmo.
Yendo a otro tema relacionado, también en la época de Yrigoyen -personaje que también me gusta- hubo hechos, que alguna gente -no para mí- tildan de "genocidas", como ser la represión en la llamada Semana Trágica, la represión de los anarquistas en la Patagonia. ¿Qué opinión tiene de todo ello? emplea el mismo metro que el usado con Rosas?
Su abuelo antiyrigoyenista. Ud. me contó que uno de sus abuelos era antiyrigoyenista y partidario del Gral. Justo. No sea tan duro con su abuelo, porque seguramente pensaba como Ud. sobre Rosas, como de igual forma pensaba el Gral. Justo quien llamaba a Rosas el "tirano".
No me contestó lo que le pregunté en mi anterior carta: ¿qué opinión tiene de los "próceres" liberales del S. XIX?.
Ahora le preguntaría, si Ud. hubiera vivido en 1839 ¿hubiera estado con los estancieros del sur?... en realidad esta pregunte no es necesario que me la conteste porque anticipo su respuesta, pero... ¿no siente un sudor frío que le corre por la espalda al saber la opinión del Gral. San Martín, en la carta que le transcribí más arriba?.
Por hoy es demasiado, le mando un cordial saludo y le deseo tenga un buen día...
Norberto Jorge Chiviló
- - - - -
CARTA DEL 22 DE JUNIO 2013 DE TORRES ÁVALOS.
Estimado señor:
Sus largas consideraciones serán contestadas debidamente cuando mi tiempo me lo permita (confío que sea pronto). Al leer sus conceptos recordé aquello de El Principito: "eres como las personas grandes, todos lo confundes". Con todo respeto: le es pertinente.
Cordialmente.
Oscar Eduardo Torres Ávalos
- - - - - - - - - -
ÚLTIMA CARTA DEL 22 DE JUNIO DE 2013 QUE LE REMITI A TORRES ÁVALOS
Sr. Torres Ávalos.
Tómese todo el tiempo que sea necesario. Yo tampoco tengo todo el tiempo que quisiera, pero mis contestaciones trato que sean fundadas, por eso mi tardanza. Aquí no tenemos tiempos ni plazos, su respuesta será siempre considerada y contestada cuando corresponda.
Lo de El Principito, no sé si será así porque nunca tuve interés en leerlo, pero en realidad sería así: "eres como las personas grandes, todo lo confundes". Tampoco creo que me sea pertinente, pues en primer lugar no me creo ni me considero "persona grande" y menos aún -modestia aparte- que "todo" lo confunda. Me parece que el que afirmaba aquello, en este caso El Principito, estaba sí un poco confundido.
Tampoco creo que a Ud. "todo" lo confunda, pues espero me diga que hecho considera bueno en Rosas.
Que tenga buenas tardes y con el mayor respeto.
Norberto Jorge Chiviló.
- - - - - - - - - -
NO OBSTANTE LO MANIFESTADO EN SU ÚLTIMA CARTA POR TORRES ÁVALOS, NUNCA MÁS RECIBÍ CONTESTACIÓN, NO OBSTANTE HABER TRANSCURRIDO MÁS DE 11 AÑOS.