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En esta Sección del blog damos a conocer interesantes e importantes documentos.
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Sesión Secreta del día 6 de Julio por la mañana de 1816.
Señores Presidente. Vicepresidente. Serrano. Paso. Anchorena. Sáenz.
Darregueira. Rivera. Acevedo. Gorriti. Pacheco. Bulnes. Bustamante. Aráoz.
Medrano. Godoy. Maza. Uriarte. Oro. Gascón. Malabia. Gallo. Loria. Salguero.
Castro. Thames. Cabrera.
Reunidos los Señores Diputados en la Sala del Congreso a las nueve de la
mañana, con asistencia de los que se anotan al margen, después de discutidos y
acordados los puntos que constan del acta pública de ese día, el General Don
Manuel Belgrano en virtud de las órdenes que se le comunicaron en el anterior
(tachado), avisó estar presente, e introducido a la sala y tomando asiento en
ella en el lugar que le fue señalado, el Señor Presidente le hizo entender que
la soberanía le había llamado para que sus exposiciones sobre el estado actual
de la Europa, ideas que reinaban en ella, concepto que ante las Naciones de
aquella parte del globo se había formado de la revolución de las Provincias
Unidas y esperanza que estas podían tener de su protección, de todo lo cual lo
creía ilustrado después del desempeño de la comisión a que fue destinado,
pudieran orientarla más extensamente de tan interesantes objetos, estando
advertido que en el seno del Congreso había una comisión que entendía
exclusivamente en asuntos de relaciones exteriores, y que no debía hacer
exposiciones o contestar de un modo capaz de mandar idea de ellas y exponer el
secreto; en cuya conformidad, contestando a las preguntas que se le hicieron
por varios Señores Diputados, el citado General expuso todo lo que sigue:
Primero: que aunque la revolución de América en sus principios, por la marcha majestuosa con que empezó, había merecido un alto concepto entre los poderes de Europa, su declinación en el desorden y anarquía continuada por tan dilatado tiempo, habría servido de obstáculo a la protección, que sin ella se habría logrado de otros poderes, debiéndonos en el día contar reducidas a nuestras propias fuerzas.
Segundo: que había acaecido una mutación completa de ideas en la Europa, en lo respectivo a formas de gobierno; que como el espíritu general de las naciones en años anteriores era republicarlo todo, en el día se trataba de monarquizarlo todo; que la nación inglesa, con el grandor y majestad a que se ha elevado, no por sus armas y riquezas, si por una Constitución de monarquía temperada, había estimulado las demás a seguir su exemplo; que la Francia la había adoptado: que el Rey de Prusia, por sí mismo, y estando en el goce de un poder despótico, había hecho una revolución en su reino, y sujetádose a bases constitucionales iguales a las de la Nación inglesa; y que esto mismo habían practicado otras naciones.
Tercero: que conforme a estos principios, en su concepto la forma de gobierno más conveniente para estas provincias sería la de una monarquía temperada; llamando la dinastía de los incas por la justicia que en sí envuelve la restitución de esta casa tan inicuamente despojada del trono por una sangrienta revolución, que se evitaría para en lo sucesivo con esta declaración y el entusiasmo general de que se poseerían los habitantes del interior, con sola noticia de un paso para ellos tan lisonjero, y otras varias razones que expuso.
Cuarto: que el poder de España en la actualidad era demasiado débil e impotente por la ruina general a que la habían reducido las armas francesas, discordias que la devoraban, y poca probabilidad de que el gabinete inglés le auxiliase para subyugarnos, siempre que de nuestra parte cesasen los desórdenes que hasta el presente nos han devorado; pero que al fin, siempre tenía más poder que nosotros, y debíamos poner todo conato en robustecer nuestros ejércitos.
Quinto: que la venida de tropas portuguesas al Brasil no era efecto de combinación de aquel gabinete con la España, pues que la Casa de Braganza jamás podría olvidar la cooperación de la España a la entrada de los franceses en Lisboa, y desgracias que ha sentido por ella*; que el verdadero motivo de la venida de esas tropas era precaver la infección del territorio del Brasil; que el carácter del Rey D. Juan era sumamente pacífico y enemigo de conquista, y que estas provincias no debían temer movimientos de aquellas fuerzas contra ellas.* Después de todo lo cual y -evacuadas- otras preguntas que se le hicieron por algunos señores diputados, y se omiten por menos interesantes, se retiró de la Sala y terminó la sesión.
*Que enviado Salazar por el gabinete español cerca de S. M. F. para pedir temporalmente, y mientras de subyugaban esyas provincias, la posesión de la isla de Santa Catalina había recibido una terminante negativa y sólo se le habían ofrecido los auxilios que el derecho de gentes exigiere.
*Que a él se le había prometido en aquella Corte observar exactamente el armisticio mientras el Gobierno de las Provincia Unidas no faltase por su parte, y que así se había permitido, a pesar de reclamaciones del enviado español, la libre entrada y salida de aquel reino a los hijos de estas provincias.
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| Plato con el retrato de Belgrano. Principios del S. XX |
En la mui Noble y mui Leal Ciudad de la Santisima
Trinidad Puerto de Santa Mária de Buenos Aires
á veinte y tres de Mayo de mil ochocientos
diez. Los Señores del Excelentísimo Cavildo, asaber, Don
Juan José de Lezica y Don Martín Gregorio Yañiz,
Alcaldes de primero y segundo Voto, y Regidores
^ Alferez Rl. de
turno
Don Manuel Mansilla Alguacil maior, Don Manuel
José de Ocampo, Don Juan de Llano, Don
Jaime
^
Nadal y Guarda, Don Andres Domingues, tres Diputados
de Policía, Don Tomás Manuel de
Anchorena, Defensor general de Pobres y Fiel Egecutor,
y Don Santiago Gutierrez, Defensor general
de Menores, y el Caballero Sindico Procurador
general Doctor Don Julian de Leiva.
Por cuanto del Congreso general celebrado ayer
veinte y dos del corriente Mayo ha resultado a
pluralidad de votos debe derogarse el Mando
Superior de estas Provincias que exercia el
Excelentissimo Señor Don Baltasar Hidalgo de
Cisneros, y refundirse en este Exmo Cavildo
provisionalmente y hasta tanto se erija una Superior
Junta que haia de egercerlo dependiente
gobierne
siempre dela que legitimamente se instituia
á nombre del Sor. Don Fernando 7° hace saber así al
Publico por medio del presente Bando para Su
gobierno e inteligencia, y que deseche
qualesquiera (…) que haian podido infundirle
las ultimas infaustas noticias recividas dela Peninsula;
bien entendido que este Exmo Cavildo procederá inmediatamente
a la erección dela Junta que haia
de encargarse del mando Superior hasta que se
congreguen los Diputados que se comunicarán
delas Provincias interiores para establecer la
forma de Gobierno más conveniente.
Testado = se instituia = no vale = Entre renglones
= gobierne = vale = Entre renglones = Alferez Rl.
de turno = vale
Juan José de
Lezica Martín Gregorio Yañiz Manuel Mansilla Manuel José de Ocampo Jaime Nadal y Guarda Juan Manuel de Llano Andres Domingues Tomas Manuel de Anchorena Julian de Leiva
¡MUERAN LOS SALVAJES UNITARIOS!
¡MUERA EL LOCO TRAIDOR
SALVAJE UNITARIO URQUIZA!
PROGRAMA
DEL BAILE DEDICADO A
LA S.ta D.a MANUELITA DE ROSAS Y EZCURRA POR EL COMERCIO NACIONAL DE BUENOS
AYRES.
INVITACIÓN
Ocho dias antes del que se señale
para dar el Baile, la Comisión Directiva se presentará en casa de S. E. el
General Rosas á invitar á la Señorita Doña MANUELITA.
Inmediatamente despues, se
repartirán las tarjetas de invitacion, sirviendo cada tarjeta para una sola
persona. Las tarjetas de Señora serán de distinto color y tamaño á las de
hombre. Al repartirlas se rogará á las personas invitadas que las devuelvan con
anticipacion en caso que no piensen asistir.
Las tarjetas serán presentadas por los concurrentes á la Comision, que recibirá á la puerta de la casa.
RECIBIMIENTO
Las Comisiones reunidas hasta el número de treinta personas, estarán precisamente en la puerta de entrada á las 9 de la noche.
A medida que las familias se vayan
presentando, individuos de la Comision acompañarán á las Señoras hasta la
puerta del Salón de Tocador, y esperarán allí á que las Señoras salgan;
entonces las conducirán al Salon del Baile.
La Señorita Doña MANUELITA y su
comitiva, será acompañada en el mismo órden por el Presidente, y colocada en el
Salon en el lugar de distincion que está destinado para ella.
Al presentarse la Señorita Doña
MANUELITA en el Salon, se quemarán 21 bombas, y la orquesta ejecutará la Marcha
Nacional y el Himno Loor Eterno. Entonces dará principio el Baile.
Los caballeros dejarán sus sombreros
y capas en la pieza destinada para esto, tomando allí un billete numerado.
Iguales billetes se darán á las Señoras para reclamar después sus chales y
demas.
BAILE
El Salón estará dividido en cuatro
secciones, y dos bastoneros cuidarán el órden en cada una de ellas. Los
bastoneros llevarán un lazo de cinta punzó en el brazo izquierdo.
Una
gran tarjeta colocada el frente del palco de la orquesta, anunciará lo que ha
de bailarse.
AMBIGU
A
la una en punto entonará el Coro el Himno dedicado por el Comercio á la noble
hija del Gefe Supremo del Estado, y se abrirán las puertas del Salon del
Ambigú.
Anticipadamente
los bastoneros repartirán á sesenta caballeros tarjetas de entrada al Comedor
para que cada uno conduzca á la mesa dos Señoras, á quienes atenderá en pie
durante la cena; eceptuando de este órden la primera vez.
Algunos Señores designado por la
Comisión pronunciarán brindis alusivos á esta festividad.
Luego que dejen la mesa estas ciento
veinte Señoras, entrarán otras tantas conducidas por otros sesenta caballeros á
quienes se habrá dado billetes de entrada durante la permanencia de los
primeros en el Comedor. Así sucesivamente serán llevadas á la mesa todas las
Señoras.
En seguida de ellas entrarán á cenar
los caballeros, con tarjetas de entrada, repartidas oportunamente. Durante todo
el servicio deberá reinar el mayor órden, guardando en los brindis el decoro y
la moderación que exige la presencia de la hija de S. E. y del bello sexo
Argentino.
RETIRADA
Cuando la Señorita Doña MANUELITA se
retire, acompañada en la misma forma en que fué recibida, ejecutará la orquesta
los Himnos Nacional y Loor Eterno, se quemarán 21 bombas, y terminará el Baile.
Las Señoras y los Caballeros
ocurrirán con los billetes que recibieron á su entrada, á recoger los objetos
que les pertenezcan.
CARRUAGES
Para
llegar á la casa del Baile, los carruages vendrán por la Plaza de la Victoria y
la calle “Reconquista”, y luego pasarán á la Plaza “25 de Mayo” donde se
formarán en órden á los costados de la Recova.
Al retirarse entrarán por la Plaza “25 de
Mayo” y seguirán por la Plaza de la “Victoria” y calle “Reconquista”.
El órden estará cuidado
esteriormente por vigilantes de Policía á pié y á caballo.
IMPRENTA AMERICANA,
Calle la Defensa núm. 221.
El 1° de mayo del año 1851, el
gobernador de la provincia de Entre Ríos, general Justo José de Urquiza, aliado
con el Imperio del Brasil, el Estado del Uruguay y la provincia de Corrientes
produjo el Pronunciamiento contra el gobernador de la provincia de Buenos
Aires, Juan Manuel de Rosas, originándose así la segunda guerra entre nuestro
país y el Imperio del Brasil.
Después de pasar a la Banda Oriental,
donde logró la rendición del general Oribe, quien al frente de las tropas
argentinas y uruguayas sitiaban Montevideo, Urquiza al frente del Ejército
Aliado, se dirigió a Buenos Aires.
Ya con la amenaza de Urquiza, quien
avanzaba hacia Buenos Aires, el Comercio Nacional de Buenos Aires, dió un baile
en honor de la hija del gobernador, doña Manuelita Rosas, siendo la invitación
al mismo, el documento que ilustra este artículo.
La fiesta tuvo lugar el día 28 de
octubre de dicho año en el Coliseo.
Transcribimos a continuación lo
publicado en la obra "Manuelita de Rosas y Ezcurra - Verdad y leyenda de
su vida", de E.F. Sánchez Zinny", 2da. edición, Buenos Aires, 1942,
sobre distintos detalles del referido baile, siendo todo ello una interesante
descripción de lo allí vivido.
... A mediados de julio de ese año de 1851, sin otro argumento visible que los buernos deseos de los iniciadores, nació la idea de festejar a Manuelita...
La fiesta fue en el Coliseo, y es a la que se
refiere el programa mencionado antes.
Formaron en la comisión de festejos, caballeros de
estrecha vinculación con Rosas, presidida por su propio hermano Gervasio Ortiz
de Rozas. Completan la lista los señores Juan N, Fernández, Vicente Casares,
Felipe Senillosa y José Martínez Dios, (debe ser de Hoz).
La crónica del “Diario de la Tarde”, a 29 de
octubre, apuntaba: “Desde que anocheció, todas las inmediaciones del Coliseo
estaban lujosamente iluminadas y desde temprano, flameaban sobre las azoteas
multitud de pabellones”. Los postes circundando la fachada —recién terminada—
fueron revestidos por altas columnas de madera, imitando mármol en la pintura.
Sostienen faroles y las adornan trofeos de banderas federales. En la plaza,
cinco bandas de música, alternaban himnos y trozos de óperas populares. Sobre
el pórtico de entrada se leían, al trasparente, “las aspiraciones nacionales”,
al decir del cronista. “¡Viva la Confederación Argentina! ¡Mueran los salvajes,
asquerosos unitarios! ¡Muera el loco, traidor, salvaje unitario Urquiza!”
Eran las 8 de la noche, cuando de la plaza se elevó
un globo “como aéreo mensajero del júbilo de este pueblo”. La ciudad vió cruzar
el cielo esta estrella roja, rumbo al oeste, impulsada por la brisa del río.
Tras la reja que da frente al sur, abríase la
puerta de entrada a la fiesta, Traspuesto el dintel, penétrase al vestíbulo,
profusamente iluminado. Roja alfombra cubría el piso, hasta el cordón de la
vereda. Alinéanse en orden frente a la plaza 25 de Mayo los carruajes de la
concurrencia. Una comisión de 20 caballeros, recibían y acompañaban a las
damas.
Cruzado cl vestíbulo, se penetraba a una espaciosa
antesala tapizada de blanco y punzó, e iluminada por decenas de bujías.
Inmediatamente llegábase al suntuoso salón de baile
en forma semicircular. Cubria el recinto una superficie de 30 varas de largo
por 26 de ancho.
Deslumbrados debían sentirse los asistentes ante el
lujoso arreglo del salón. Si excesivo pudiera ser el derroche de espejos, de
flores, de adornos, era igualmente innegable que el mal gusto corría a la par
de la opulencia exhibida. Prodigalidad de sedas, bronces y cristales. El oro de
las consolas y el rojo de los tapizados del moblaje y cortinados, resplandecían
a la luz de las arañas, manteniendo encendidas centenares de bujías, Una, la
del centro, era un alarde en el arte de la cristalería, Pendía del cielo raso,
decorado con un enorme sol dorado, de roja y blanca cabellera; entre rutilantes
caireles y adornos de cristal tallado, sostenía a 500 bujías. Seis otras arañas
similares, pero menores, la rodeaban.
Púrpura era el paño cubriendo totalmente cl
pavimento. En la testera principal, alzábase un estrado destinado a Manuelita y
a su séquito de señoras respetables, esposas de generales y camaristas, Tras
él, en el muro, entre banderas de la Confederación, colgaban los retratos del
general Rosas y de doña Encarnación Ezcurra. A ambos lados de esa especie de
trono rojo, penden dos colosales cuadros de mala factura escenográfica. Les
sirven de base monumentales espejos. Representan uno, a la América protegida por Apolo y está a la derecha de la figura del
Restaurador. El otro, a la Inocencia en
peligro, se halla a la izquierda de doña Encarnación. Bordadas en los
cortinados de las puertas de acceso se ven estas cifras: J. M. R. Instálase la
orquesta en un gran palco a 6 varas de altura.
A las 9 de la noche, en el salón rebosaba la
concurrencia. “El buen gusto —dice la crónica— la elegancia esmerada, los caprichos
más felices, descollaban entre aquel matiz de trajes delicados, entre aquel
ramillete de flores, entre aquellos grupos encantadores que confundían sus
aéreos vestidos, sus lucientes atavíos; y donde las guirnaldas, las perlas y
los brillantes perdían su luz, entre sus cabellos de seda o ante sus ojos de
diosas”.
Manuelita llegó a las 10.
Al entrar al salón, entre una salva de aplausos, la
orquesta ejecuta el Himno Nacional y luego el himno: “Loor eterno al mignánimo
Rosas”, que el público escuchó de pie.
Vestía la princesa criolla un faustuoso traje
escarlata. Adornaba su cuello magnífico collar de brillantes; una diadema de
iguales piedras, resplandecía entre la mata oscura de sus cabellos. Manuelita
inició el baile con el general don Agustín de Pinedo. La orquesta ejecutaba un
minuet.
……………………
A la una de la mañana, los señores Miguel de
Riglos, Manuel José Cobo, Antonio Terrero, Manuel José Guerrico y don Diego de
Alvear, nombrados en comisión para el acto, invitan a Manuelita a pasar al
ambigú. El ministro de S. M. B., caballero Enrique Southern la condujo y tomó
asiento a su lado. Ocupó el lugar izquierdo el ministro doctor Manuel Insiarte.
Encabezaba el otro extremo de la mesa, el general Tomás Guido. Luego, el
general Pinedo, Prudencio Rosas, etc.
Fijado en la pared principal, leíase en un escudo
“¡SALUD A MANUELITA ROSAS!”.
A la hora de los brindis, Guido lo hizo por
Manuelita. Southern, por el general Rosas y “su virtuosa hija”. Roto el fuego, se
oyeron los consabidos mueras al loco, traidor Urquiza y los vivas al “Gran
Rosas”.
Aun se bailaba a las 7 de la mañana del 29 de
octubre en el Coliseo, durante la fiesta que el Comercio de Buenos Aires, diera
a la infanta de Palermo.
* * * * * * * * * * * * * * *
AMBIGÚ: Mesa
o mostrador donde se exponen y presentan un conjunto de platos (entremeses,
verduras, carnes, pescados o postres) de manera que los comensales pueden
escoger y servirse ellos mismos la comida que llevar a su mesa.
EL GENERAL
QUIROGA
A los Habitantes de las Provincias Interiores de la Republica Argentina.
MIS COMPATRIOTAS: Ninguna resolucion es más poderosa que la invocación de la Patria anunciando á sus hijos la ocasion de domar el orgullo de los opresores de los pueblos. Habia formado la decision de no volver á aparecer como hombre público; mas mis principios han sofocado tales propósitos. Me tenéis ya en campaña para contribuir á que desaparezcan esos seres funestos que osadamente han despedazado los vínculos entre el PUEBLO y LAS LEYES.
Las Provincias litorales despues de un largo sufrimiento de humillaciones muy marcadas en obsequio de la paz, y de haber perdido todas esperanzas de una reconciliacion fraternal y benéfica que consultase la libre existencia de todas, han puesto en accion sus recursos, para guardar sus libertades, y salvar las vuestras. Fieles y consecuentes á la amistad, han jurado, que las armas que han empuñado no las depondrán hasta no dejar salva la Patria, libres y en tranquilidad los pueblo oprimidos de la República Argentina.
Los instantes de crisis que apuntan el término de la existencia de los pérfidos anarquistas del primero de Diciembre, que os han sumido en los males que os agobian, se dejan sentir ya manifiestamente.
Ejércitos respetables marchan en diferentes direcciones para combatir y destruir en todos puntos á los anarquizadores. El Exmo. Señor Gobernador de Santa Fé, Brigadier D. ESTANISLAO LOPEZ, es el Gefe que manda las fuerzas combinadas de los Gobiernos litorales aliados en perpetua Federación, y que ya están en campaña. Una división de este Ejército a las órdenes del General D. FELIPE IBARRA, se interna a Santiago á engrozar las fuerzas que operan por esa parte; y el Exmo. Señor Gobernador de la Provincia de Buenos-Aires, General D. JUAN MANUEL DE ROSAS, se halla situado a los confines de su territorio por el Norte con un fuerte Ejèrcito de reserva. Enfin todo anuncia que ya podeis contaros en el número de los HIJOS DE LA LIBERTAD.
Estoy, pues, en campaña, mis amigos, al frente de una DivisiOn del Ejército combinado, y à las órdenes del Exmo. Señor General en Gefe, para redimiros del cautiverio. Marcho a protegeros y no a oprimiros. Vengo a haceros partícipes de los auspicios que os extienden las Provincias litorales, para aliviar vuestras desgracias; y à serviros de apoyo contra la crueldad y perfidia de vuestros opresores.
No trato de sorprenderos ni de llamaros en mi auxilio; lo primero sería engañaros, lo segundo un insulto á la decisión con que constantemente se han manifestado las Provincias por la causa de la libertad. Esta verdad se encuentra plenamente comprobada en el hecho mismo de que habeis formado tres Ejèrcitos de hombres puramente voluntarios para sostener los derechos de los Pueblos, sin haber tenido enganche que os halagase, ni la mas remota esperanza del miserable cebo del saqueo; la moral fué vuestra guía, y la seguisteis hasta la conclusion de los dos últimos Ejércitos, que fueron tan desgraciados, como feliz el primero. Si bien que vive vuestro amigo,
JUAN FACUNDO QUIROGA
* * * * * * * * * * * * * * * * * * * *
El contexto histórico
El 1° de diciembre de 1828, el general Juan Lavalle
se amotinó al frente de las veteranas tropas de la guerra contra el imperio del
Brasil, que habían regresado a Buenos Aires, derrocando al legítimo gobernador
de la provincia, coronel Manuel Dorrego, a quien derrotó días después en
batalla, para proceder a su fusilamiento el 13 de ese mes.
El coronel Juan Manuel de Rosas al frente de las
milicias, sabiendo de la imposibilidad de poder derrotar con sus milicianos a
las aguerridas tropas de Lavalle no ofreció combate y se dirigió a Santa Fe,
donde gobernaba el general Estanislao López, a fin de unir sus fuerzas. Había
aconsejado en tal sentido a Dorrego, pero este no le hizo caso y como era
previsible fue derrotado en la batalla de Navarro, pagando con su vida por el
error cometido.
Apoyado por López, Rosas regresó a Buenos Aires, poniendo
prácticamente sitio a la ciudad, después de que las tropas unitarias no
pudieron consolidar su poder en la campaña bonaerense, por la oposición de
fuerzas federales.
Después de vencer a Lavalle, en diciembre de 1829, Rosas fue
elegido por la legislatura de Buenos Aires, como el nuevo gobernador, iniciando
así su primer período de gobierno.
Producido el motín del 1° de diciembre de 1828, y ya en
poder de la gobernación, Lavalle había designado Ministro de Guerra a José
María Paz, experimentado estratega, quien comenzó a organizar un ejército de
800 veteranos, con el cual abandonó Buenos Aires y se dirigió a Córdoba para
derrocar al gobernador federal general Juan B. Bustos a quien derrotó en la
batalla de San Roque, convirtiéndose así en el nuevo gobernador.
Facundo Quiroga acudió en auxilio de caudillo cordobés,
pero fue vencido por Paz en las batallas de La Tablada (junio de 1829) y
Oncativo (febrero de 1830), como consecuencia de las decisivas maniobras militares ejecutadas por
el ejército comandado por Paz. Quiroga perdió todo su importante ejército y
tuvo que exiliarse en Buenos Aires.
Paz se hizo del poder de todas las provincias con
excepción de Buenos Aires y las litorales, conformando con nueve provincias
en agosto de 1830, la Liga Unitaria o Liga del Interior, que era una alianza
ofensiva y defensiva, siendo nombrado Jefe Supremo Militar, asumiendo
facultades dictatoriales.
Mientras tanto y para oponerse a la Liga Unitaria, Buenos
Aires, Santa Fe y Entre Ríos a las cuales posteriormente se les unió
Corrientes, firmaron el Pacto Federal el 3 de enero de 1831.
Quiroga, con la ayuda de Rosas, logró formar un ejército de
350 jinetes, con el cual se dirigió al sur de Córdoba, también López y un
ejército formado por Rosas, se dirigieron hacia la provincia mediterrána.
A principios de 1831, Quiroga avanzó por el sur de
Córdoba tomando Río Cuarto el 5 de marzo, y luego tomó el control de San Luis el
22 de marzo, mientras que sus partidarios recuperaron las provincias de San
Juan y La Rioja.
En estas circunstancias Quiroga dio su proclama a los “Habitantes
de las Provincias Interiores”.
El 10 de mayo, Paz fue tomado prisionero en el Tío (NE de Córdoba) por fuerzas de Estanislao López. Este hecho significó prácticamente el inicio del fin de la Liga Unitaria, ya que Gregorio Aráoz de Lamadrid, subalterno de Paz no tenía las cualidades militares de su jefe, por lo cual todas las provincias con gobiernos unitarios fueron cayendo en poder de las fuerzas federales.