REVOLVIENDO LA BIBLIOTECA
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"EL QUEBRACHO" 4 de junio de 1846
Por
Baldomero L. Lamela Perez
Casi desapercibida para la mayoría del pueblo argentino pasó
la fecha gloriosa del 4 de junio, aniversario del combate de "El
Quebracho" entre las fuerzas federales argentinas y la escuadra
Anglo-Francesa, que en alianza con los unitarios argentinos residentes en
Montevideo bloqueaban los ríos de La Plata y Paraná.
Las fuerzas federales argentinas que, al mando del General
Mansilla, defendían la soberanía de la nación contra los que pretendían
humillarla, según palabras textuales del Gran Capitán, se hallaban situadas
sobre la costa "El Quebracho", barranca cerca de San Lorenzo, habían
levantado baterías y estaban a la espera del paso de las naves.
Estas eran las consecuencias dignas de mejor estudio, para
que caigan las debidas sanciones sobre los culpables de las misiones que
cumplieron ante los gabinetes británicos y franceses los delegados del Comité
Civil de Montevideo. Las escuadras extranjeras, que habían recibido de los
federales patriotas inequívocas señales de patriotismo en defensa de su
soberanía amenazada, en la Vuelta de Obligado, Tonelero, San Lorenzo, y el 4 de
junio de 1846 cuando regresaba un convoy de buques mercantes, que custodiaban,
tuvieron que librar el más violento y encarnizado combate con las baterías de
"El Quebracho", que al mando del valiente General Mansilla lanzó un
fuego mortífero contra las naves enemigas, destruyendo casi por completo las
escuadras y sirvió para escarmiento de esos aventureros que desde esa fecha en
adelante no se internaron como dueños y señores por los ríos argentinos.
Puede con justicia afirmarse que la victoria de "El
Quebracho" significó el fin de la intervención anglo-francesa y de toda
otra tentativa de predominio auspiciada por los unitarios.
El mismo San Martín les decía que toda empresa de esta
índole sería inútil rigiendo los destinos de la patria un hombre del temple de
Rosas y la inmensa masa de pueblo que lo acompañaba.
En 1849, el gran ministro de Rosas, Felipe Arana, firmaba el
tratado Arana-Southern donde entre otras estipulaciones exigía que el pabellón
argentino que se había levantado en Martín García, Tonelero, Quebracho, Vuelta
de Obligado, etc., fuese saludado por 21 cañonazos.
Y la azul y blanca enseña que se pretendió humillar en esos
días celebres recibió de Ia más poderosa escuadra del mundo el más grande de
los homenajes.
Significativa y honda esa cláusula, que revela el fervoroso
patriotismo de los hombres que regían los destinos de la Nación y a quienes la
historia dirigida ha negado hasta el presente, pero, gracias a Dios, se ha
conseguido que la tradición de la patria se estudie a base de documentos
probatorios y no a base de leyendas urdidas por aquellas que, en su afán de
borrar sus desvíos y difamaciones, atacaron con patrañas al enemigo porque
fueron enemigos siempre, en las historia de los pueblos, los traidores y los
patriotas. Que la historia de la patria sea una sola, la verídica, y que la
sanción de la posteridad para sus buenos o malos hijos caiga con todo el rigor
necesario, ese debe ser el norte de todo estudioso de la historia.
"El Quebracho" quedará como una lección de
verdadero argentinismo y las figuras de MansiIla y de los hombres que con él
sacrificaron sus vidas merecen la gratitud de la Nación. Rosas defendió sus
tropas y con su pueblo la integridad del suelo que nos legaron los próceres de
Mayo. He aquí la verdadera acción de ese prócer que se niega.
Cuando se corra el velo con que algunos intereses creados
han cubierto la verdadera intriga diplomática de los delegados unitarios ante
los gabinetes de Francia e Inglaterra, ¡cuántos falsos ídolos se caerán de sus pedestales
y cuantos próceres negados resurgirán con justicia en la conciencia nacional
bien enseñada!
Que la verdad ilumine el panorama del pasado heroico.
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