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sábado, 16 de agosto de 2025

El sable corvo de San Martín - Clarín - Norberto Chiviló

  Publicado en el el diario Clarín el 28 de mayo de 2025   


El sable de San Martín


El sable corvo de San Martín, en medio de una disputa insólita 
por Susana Reinoso
seccioncultura@clarin.com

¿Dónde está el sable corvo de San Martín? Esta fue la pregunta que Clarín le formuló a tres fuentes luego de acceder a la versión de que el famoso sable que constituye una de las dos reliquias del Museo Histórico Nacional (MHN) más visitadas por el público podría pasar a manos del Regimiento de Granaderos, donde ya estuvo custodiado y sin acceso de visitantes, conforme a un pedido que habría sido formulado al ministerio de Defensa.

Los historiadores sanmartinianos, celosos custodios del acervo del Padre de la Patria, se pusieron en alerta pues esta semana la versión se fortaleció con un “está decidido el traslado del sable del Libertador” del Histórico a Granaderos. Sin embargo, tanto las autoridades de Cultura de la Nación, que conduce Leonardo Cifelli, como de la Secretaría General de la Presidencia, a cargo de Karina Milei, estarían a favor de que se respete la donación de los herederos del preciado símbolo patrio. Eso es: los herederos de Juan Manuel de Rosas al MHN.

El sable del Libertador y la bandera de Macha, una de las dos que perteneció al Ejército de Manuel Belgrano y fue descubierta en 1883, son las dos piezas más valiosas del MHN. Según le cuenta a Clarín su director, el historiador Gabriel di Meglio, “el público viene muy especialmente a ver esas dos piezas originales al museo”. Incluso, comenta, el sable cuenta con custodia permanente de los Granaderos.

Antes del exilio

Las razones del pedido de Granaderos no están claras. Cuando San Martín dejó el país recaló en principio en los suburbios de París, antes de anclar en Boulogne sur Mer. Previo a su partida le cedió su sable a Juan Manuel de Rosas, para que en su huida posterior a la derrota en la batalla de Caseros, le facilitara su exilio en Inglaterra. Todo esto según nos contaron los historiadores.

A la muerte de Rosas, la espada quedó en manos de su hija Manuelita de Rosas quien se casó con Máximo Terrero. Los herederos del matrimonio tomaron la decisión de donar la espada al fundador del Museo Histórico, Adolfo Carranza. La institución fue creada en 1889.

Así quedó plasmado en una carta de puño y letra de Manuelita de Rosas Terrero, quien falleció en 1898. El Museo conserva en original y facsímil la carta de Manuelita, una de los tres hijos legítimos de Rosas (además tuvo otros no reconocidos con su amante Eugenia de Castro).

En la década del 60, concretamente en 1963 y en 1965, dos grupos armados, luego desmantelados, robaron el sable con la intención de llevárselo a Juan Domingo Perón a su residencia de Puerta de Hierro, en Madrid, España.

El ejército abortó los dos robos y un año después, por un decreto de Juan Carlos Onganía, cuyo golpe de Estado destituyó al presidente democrático Arturo Illia, se ordenó que el sable de San Martín pasara a ser custodiado por los Granaderos.

La vuelta al Histórico

Pasaron 49 años hasta que un nuevo decreto, de la entonces presidente Cristina Fernández de Kirchner en 2015, ordenó la restitución del sable del Libertador al acervo del MHN, donde se encuentra inventariado.

Las razones por las cuales ahora Granaderos, a través del ministerio de Defensa, está reclamando el emblemático sable sanmartiniano, no están claras. Sobre todo porque Defensa, según las fuentes consultadas, tiene algunos museos pequeños, pero el Histórico Nacional es el elegido por los herederos de la pieza histórica como reservorio y custodio.

No solo del sable del Libertador, sino también de todos los bienes que la familia Balcarce (sucesores por parte de Merceditas San Martín, única hija legítima del prócer) donaron al museo. Desgajar ese acervo sería realmente incomprensible.

De todos modos, como ya mencionamos, las autoridades de Cultura no han considerado sacar el sable del Museo Histórico para mandarlo al Regimiento de Granaderos. Por el momento.

“El sable le llegó a Rosas entre 1850 y 1851 justo antes de que cayera (luego de la batalla de Caseros). Se va a Inglaterra y se lleva el sable consigo. El sable vuelve al país en 1897, oportunidad en que fue entregada al museo”, cuenta a Clarín el director Di Meglio.

En las primeras décadas del siglo XX, un decreto del entonces presidente de facto José Uriburu fijó como destino del sable sanmartiniano al Museo Histórico Nacional.

En los años 60 uno de los robos de la espada sanmartiniana ocasionó la renuncia del director del Museo Histórico, capitán de navío Humberto Burzio. A partir del segundo robo, el comando del ejército lo puso en custodia del Regimiento de Granaderos a caballo en 1967. Así el famoso sable permaneció en Granaderos desde esa fecha hasta 2015.

El MHN tuvo distintos momentos en relación con la reliquia histórica. Hubo algunas gestiones en las que exigió el retorno de la pieza a su sede. Mientras no estuvo allí disponible hubo una vitrina vacía en la que se mencionaba que estaba preparada para el regreso del sable del Libertador.

Hubo directores que reclamaron el regreso del acervo sanmartiniano al Museo Histórico con excepción del sable. Este fue el caso del exdirector ya fallecido Juan José Cresto, que incluso lo hizo público.

En 2014 el Museo Histórico hizo la muestra San Martín, mucho más que un prócer. Este fue el último período de presencia del sable corvo en el Regimiento de Granaderos. La muestra se co-organizó entre el Instituto Sanmartiniano, el Museo Histórico, el Museo Udaondo y Granaderos que llevó el sable. Duró 10 semanas y la espada se exhibía de martes a sábados con custodia de los Granaderos.

Hubo un espectáculo muy atractivo con presencia renovada de Granaderos que custodiaban el sable y se turnaban en las guardias.

En 2015, el Museo le pidió a la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner el retorno del sable corvo a su acervo. Así se dictó el decreto que marcó el regreso de la reliquia histórica a su morada actual. Eso marcó un diferendo tenso entre Granaderos y el Museo Histórico, según nos comentaron las fuentes.

Desde entonces la campaña por trasladar la espada sanmartiniana no ha cesado, en virtud de que sufrió dos robos (claro que eso fue hace 60 años) y con el argumento de que las medidas de seguridad en el Histórico no son suficientes.

¿Por qué recrudece ahora esta versión? Por la medida adoptada por el ministro Federico Sturzenegger de disolver algunos institutos históricos, convertir al Instituto Nacional Sanmartiniano en Museo y ante la incertidumbre sobre qué pasará con los respectivos acervos de las instituciones que serán fusionadas en un solo organismo de investigaciones históricas.

* * * * * * * * * *

Como el artículo publicado en Clarín, adolecía de varias imprecisiones, mandé una carta mediante correo electrónico, dirigida a la autora de la nota, haciendo notar esos datos erróneos, pero no recibí ninguna respuesta. He aquí mi carta:

Villa Ballester, 30 de mayo de 2025

Sra. Susana Reinoso

De mi consideración.

                               Soy suscriptor de la edición digital del diario Clarín y motiva la presente, el artículo de su autoría publicado en el diario Clarín del día 28 ppdo. (pág. 48) “El sable corvo de San Martín…”

                               Me permito hacer algunas observaciones, sobre distintas apreciaciones realizadas en dicho artículo, aclarándole que en el N° 672 de enero de 2024 de la revista Todo es Historia, fundada por Félix Luna, hace ya más de 58 años, se publicó un artículo de mi autoría –que adjunto a la presente– sobre el testamento del Libertador y en el cual me refiero también por tener conexión con el mismo –como más adelante me referiré–, del preciado sable corvo.

                               Le señalaré cuáles son sus erróneas apreciaciones y la real historia:

1. Ud. manifiesta: “Previo a su partida le cedió su sable a Juan Manuel de Rosas, para que en su huida posterior a la derrota en la batalla de Caseros, le facilitara su exilio en Inglaterra”.

San Martín, dejó América por segunda vez en 1824, recalando en El Havre, para pasar de inmediato a Inglaterra y posteriormente a Bélgica. La primera vez lo había hecho siendo niño en compañía de padres y hermanos rumbo a España. Regresó al Río de la Plata en febrero de 1829, no desembarcando en Buenos Aires, disgustado por la situación de guerra civil originada por el motín de Lavalle el 1° de diciembre de 1828 y el posterior asesinato de Dorrego; sí desembarcó en Montevideo donde residió un par de meses, yéndose nuevamente a Europa, desde nunca más regresó a nuestra América. En ese momento Rosas estaba batallando contra los unitarios, liderados por Lavalle a la cabeza. No fue en esa circunstancia que San Martín “cedió” su sable a Rosas –a quien no conocía personalmente-, y menos aún tuviera en cuenta hechos que sucederían 23 años después cuando tuvo lugar la batalla de Caseros y Rosas se exilió en Inglaterra, por lo tanto el sable “no le facilitó (a Rosas) su exilio en Inglaterra”, no se explica tampoco que la tenencia del arma le hubiera facilitado el exilio. Los hechos históricos, son distintos a como Ud. lo relata y son los siguientes. No hubo ninguna cesión del sable; en su testamento ológrafo redactado por San Martín, en París el 23 de enero de 1844, en su cláusula 3ra., legó su sable a Juan Manuel de Rosas “…como una prueba de la satisfacción que como Argentino he tenido al ver la firmeza  con que ha sostenido el honor de la República contra las injustas pretensiones de los extranjeros que trataban de humillarla”. Cesión y legado testamentario son dos cosas distintas. Al fallecer el Libertador, le fue comunicado a Rosas de la manda testamentaria y por eso se le envió la reliquia, que el gobernador llevó en su exilio a Inglaterra, después de ser derrotado en Caseros.

2. En su artículo Ud. habla del sable y la espada de San Martín, como si fueran sinónimos, cuando, si bien ambas son armas blancas, la espada es de hoja recta y en el sable lo es curva, de allí que cuando nos referimos al arma sanmartiniana decimos correctamente “el sable corvo de San Martín”. Si bien debo decir también que Rosas en su testamento se refirió a la “espada que me dejó  el excelentísimo señor Capitán General Dn. José de San Martín…”. Muchos historiadores, también comenten el mismo error suyo. En realidad, debe hablarse de “sable”.

3. Ud. afirma: “A la muerte de Rosas, la espada quedó en manos de su hija Manuelita de Rosas quien se casó con Máximo Terrero. Los herederos del matrimonio tomaron la decisión de donar la espada al fundador del Museo Histórico, Adolfo Carranza. La institución fue creada en 1889”.

La verdad histórica, es esta: En su testamento ológrafo del 28 de agosto de 1862, Rosas hizo un legado del sable sanmartiniano a su “primer amigo” Juan Nepomuceno Terrero, a la muerte de este, pasaría a su esposa y ante su fallecimiento, a los hijos, por orden de nacimiento. Cuando falleció Rosas y ante ese mandato testamentario y habiendo fallecido el matrimonio Terrero, el sable pasó a su hijo Máximo, yerno de Rosas, ya que el mismo se encontraba casado con Manuelita Rosas –no Manuelita de Rosas-. Por lo tanto el sable fue propiedad de Máximo y no de Manuelita.

En 1896, el primer director del Museo Histórico Nacional Adolfo P. Carranza, inició las gestiones para obtener la donación de la reliquia a dicha institución, a cuyo fin le envió una carta a Manuelita que contenía elogiosos comentarios a su padre, a fin de obtener la donación del sable. Manuelita intercedió ante su esposo –propietario de la reliquia- quien accedió a realizar la donación “a la Nación Argentina”, expresando el deseo de su familia “en cuanto al destino que se le diera al sable, sería el que fuere depositado en el Museo Histórico Nacional, con su vaina y caja, tal cual fue recibido el legado del General San Martín”. Entonces vemos que Carranza no fue el destinatario de tan valiosa donación.

4. Cuando Ud. se refiere a la hija de Rosas, la nombra como: “Manuelita de Rosas” tal como lo señalé en el punto 3 y “Manuelita de Rosas Terrero”, lo cual no es correcto pues no se trata de un doble apellido. En realidad debió ser Manuelita Rosas de Terrero –“Manuelita” era como familiarmente se la llamaba y se la conoce en la historia, ya que su nombre era Manuela Robustiana Rosas-. Y lo “de”, pues ella era esposa de Máximo Terrero. Lo correcto es: Manuelita Rosas de Terrero.

5. Si bien esto que voy a decir no tiene que ver con lo por Ud. escrito, señalo, tal como lo pude comprobar en una oportunidad en que visité el MHN, que al sable exhibido, como lo muestra la fotografía que acompaña su artículo, le falta la “dragona”, que sí vi exhibida en el Cuartel de Granaderos, cuando el sable se encontraba allí, previo a ser trasladado al MHN.

                               Si a la dirección del diario le interesa una colaboración mía referente al tema del sable corvo, con todo gusto lo haría, sobre todo para brindar información precisa a los lectores, sobre un tema importante de nuestra historia y de acuerdo a la importancia de este medio gráfico nacional.

                               Además, si me permite, y con toda humildad, le aconsejo que cuando trate temas históricos se informe cabalmente sobre los mismos, para evitar incurrir en errores, que en definitiva desmerecen su trabajo y confunden al lector con datos erróneos.

                               Sin más la saludo con la mayor atención.

                                                                                                     Norberto Jorge Chiviló 

viernes, 18 de octubre de 2024

Rosas y los indios - Diario Clarín

 Diario Clarín del 29 de setiembre de 2024  

Diario Clarín




El 29 de setiembre de 2024, en la página 63 del diario Clarín, en la columna "Pido la palabra - Testimonios" se publicó el artículo "El estanciero que logró la suma de poder público"

Por disentir con algunos de los conceptos allí expresados, y como el artículo carecía de firma, le mandé una carta al director del diario, Sr. Héctor Magnetto" al correo electrónico institucional@grupoclarin.com

Hasta el momento no recibí ningún acuse de recibo, ni contestación, pero en el caso de recibir alguna respuesta, la misma será publicado en este blog.

Aquí el texto del artículo:

El estanciero que logró la suma del poder público 

“Nuestro hermano Juan Manuel, indio rubio y gigante que vino al desierto pasando a nado el Samborombón y el Salado, y que jineteaba y boleaba como los indios y se loncoteaba con los indios y que nos regaló vacas, yeguas, caña y prendas de plata, mientras él fue Cacique General nunca los indios malones invadimos, por la amistad que teníamos por Juan Manuel. Y cuando los cristianos lo echaron y lo desterraron, invadimos todos juntos”. Estela Ferreyra, “Próceres de papel y héroes olvidados en la Independencia argentina”. Año 2013. Fragmento. (La cita, de un aparente aborigen, no es compartida por ninguno de los historiadores que han rastreado, estudiado e investigado la vida del poderoso estanciero bonaerense. Un dato más que confirma que aún hoy, a casi un siglo y medio de su muerte, la figura de Juan Manuel de Rosas sigue envuelta en ardorosas polémicas. Algunos lo nominan por su rango de brigadier general y otros sólo lo ven como un tirano. Fue derrotado en Caseros por Urquiza, quien siguió facilitándole su manutención en su destierro en una granja en Southampton. Sus restos fueron repatriados en 1989, hace 35 años, por el presidente Carlos Menem. Gobernó la provincia de Buenos Aires entre 1829-1852 y a partir de 1835 lo hizo con “la suma del poder público”.)

Aquí el texto del correo electrònico enviado

Villa Ballester, 13 de octubre de 2014.

Sr. Director del diario Clarín,

Sr. Héctor Magnetto

De mi mayor consideración.

 

Soy suscriptor de ese diario y el día domingo 29 de setiembre pdo. leí la nota aparecida en la pág. 63, en la columna “Pido la palabra - Testimonios”: titulada “El estanciero que logró la suma del poder público”, y como la misma carece de firma, le remito a Ud. esta carta, con las siguientes consideraciones.

Me extraña –aunque no tanto-, que se escriba sobre nuestra historia con tanta ligereza y desconocimiento de los hechos históricos, lo que ya comprobé en ediciones anteriores.

La nota comienza con una frase de un “aparente aborigen, no es compartida por ninguno de los historiadores que han rastreado, estudiado e investigado la vida del poderoso estanciero bonaerense” y en el epígrafe de la ilustración de Rosas, que acompaña la nota, dice: “Rosas. ¿Hermano de indios?”.

La frase en cuestión pertenece ni más ni menos que al “aparente aborigen”, cacique Cipriano Catriel y se encuentra publicada en la obra “Roca y Tejedor” de Julio A. Costa, 2da. parte, 2da. edición, (Talleres Gráficos Mario, Buenos Aires, 1927). Me interesaría que el autor de la nota me informara quienes son los “historiadores que han rastreado, estudiado e investigado la vida del poderoso estanciero bonaerense”, según su opinión y por lo visto me parece que tanto no la han rastreado ni estudiado y menos aún investigado.

Se ignora, o mejor dicho se quiere ignorar que Rosas, fue para la población indígena un verdadero padre y hermano, ya que cuando pudo trató de protegerlos y ayudarlos, para integrarlos a la civilización, ya sea intentando asentar algunas tribus cerca de los fortines, para evitar que fueran atacados y masacrados por otras tribus enemigas y más belicosas. También les proveyó de elementos de labranza, bueyes, semillas y demás implementos, para que se asentaran en el territorio y dejaran de ser nómades. Los integró al ejército, otorgándoles grados militares. Los hizo vacunar contra la viruela -con la vacuna descubierta a fines del siglo XVIII por el científico inglés Edward Jenner-, ya que ese mal ocasionaba estragos en las poblaciones indias. En el diario “El Lucero”, de Buenos Aires, del 4 de enero de 1832, salió publicada la noticia de la distinción que la Sociedad Real Jenneriana de Londres decidió otorgar al gobernador Juan Manuel de Rosas y a los médicos que la aplicaban, designándolo Miembro Honorario de esa Sociedad, “en obsequio de los grandes servicios que ha rendido a la Humanidad, introduciendo con el mejor éxito la vacuna entre los indígenas del país”.

Adolfo Saldías cuenta en su obra “Historia de la Confederación Argentina”, (Librería El Ateneo Editorial, 1952), refiriéndose a un parlamento que Rosas mantuvo en Tandil con los indios pampas (fines de 1825, principios de 1826) que “en esas circunstancias se había desarrollado la viruela en algunas tribus. Como resistieron la vacuna Rosas citó ex profeso a los caciques con sus tribus y se hizo vacunar él mismo. Bastó esto para que los indios en tropel estirasen el brazo, por manera que en menos de un mes recibieron casi todos el virus”.

En una carta que Rosas envió al cacique Catriel, le decía con respecto al suministro de la vacuna: “Ustedes son los que deben ver lo que mejor les convenga. Entre nosotros los cristianos este remedio es muy bueno, porque nos priva de la enfermedad terrible de la viruela, pero es necesario para administrar la vacuna que el médico la aplique con cuidado…hay cosas que el grano que ha salido es falso y en tal caso el médico debe hablar la verdad para que el vacunado sepa que no le ha prendido bien que el grano que el que le ha salido es falso, para que con este aviso sepa que para el año que viene debe volver a vacunarse ...Después de esto si quieren ustedes que vacune a la gente puede el médico empezar a hacerlo…”, de esta forma Rosas deja que sean los indígenas quienes opten por aplicarse la vacuna, señalándoles que para los cristianos el “remedio era bueno”, a la par resaltaba la actuación del médico, quien era la persona que podría indicar sobre la administración y evolución de la vacuna. Además promovía la entrada del médico a las tolderías para tratar otras enfermedades de las tribus indias.

El inglés Sir Woodbine Parish citó en su libro “Buenos Aires y las Provincias del Río de la Plata” (Editorial Hachette), que en uno de los parlamentos efectuado por Rosas en la Chacarita de los Colegiales hacia 1831, se suministró la vacuna a muchos indios que integraban la comitiva de caciques pampas y vorogas. En el lugar existían también otros alojamientos especiales destinados para indios enfermos.

Como bien lo dijo Catriel, mientras Rosas fue gobernador, los indios se mantuvieron en paz, ya que el gobernador aplicó la llamada política del “trato pacífico”, por la cual el gobierno les proveía de ganado y otros elementos para su subsistencia como yerba, azúcar, ropa, tabaco, potrancas, etc., alejándolos del malón, que tanto daño ocasionaban a las poblaciones cercanas a la frontera, con la destrucción e incendios de las viviendas y el asesinato de sus pobladores y llevando cautivos, especialmente mujeres y niños. Los indígenas desollaban la planta de los pies de los cautivos, para evitar las fugas, y las mujeres o bien eran utilizadas por los indios para los placeres de la cama y para mejorar su raza o eran utilizadas por las chinas como sirvientas. Caído Rosas, los distintos gobiernos, descuidaron el problema indígena, por lo cual volvieron los malones que asolaron distintas poblaciones.

El buen trato mantenido por Rosas con los indios, le permitió recuperar cautivos, a cambio de animales y otros bienes.

Debería saberse que siendo niño, Rosas se afincó en las estancias fronterizas de sus familiares, por lo cual tuvo contacto permanente con los niños indios, aprendiendo sus juegos y su idioma, lo que le permitió tener cabal conocimiento del mundo indígena y el respeto y ascendiente sobre los mismos, reconocido por escritores que no son sus partidarios, y asimismo debemos recordar que redactó un diccionario y gramática de la lengua pampa.

Hay muchos testimonios sobre el comportamiento del gobernante porteño con respecto a sus amigos indígenas. Así Panguitruz Güer -o Gnor- (Zorro), hijo del cacique ranquel Painé Güer, quien siendo niño fue hecho bautizar por Rosas, quien le dio su apellido, por lo cual Pangitruz, pasó a llamarse Mariano Rosas, nombres que usó el resto de su vida, trabajó en la estancia El Pino –propiedad de Rosas-, donde aprendió a leer y escribir y realizar distintas tareas camperas, llegando a ser con el paso de los años, cacique ranquel. Mariano vistió como un gaucho durante su vida. Lucio Victorio Mansilla cuenta en su libro “Una excursión a los indios ranqueles” (Espasa-Calpe Argentina S.A., 1944), acerca de su encuentro personal con Mariano, que "Mariano Rosas conserva el más grato recuerdo de veneración por su padrino; hablaba de él con el mayor respeto, dice que cuanto es y sabe se lo debe a él; que después de Dios no ha tenido otro padre mejor; que por él sabe cómo se arregla y compone un caballo parejero; cómo se cuida el ganado vacuno, yeguarizo y lanar, para que se aumente pronto y esté en buenas carnes en toda estación; que él le enseñó a enlazar, a pialar y a bolear a lo gaucho. Que a más de tales beneficios le debe el ser cristiano, lo que le ha valido ser muy afortunado en sus empresas".

Hacia 1835, un año después de haber concluido la campaña al desierto, llega a los pagos de Azul, la noticia de que Rosas asumía de nuevo el gobierno, por lo que el 24 de junio aparece en la Guardia del Azul una cabalgata de cuarenta jinetes indios encabezados por los caciques Catriel, Cachul y Nicasio para festejar. El primero embrazaba un gran retrato de Rosas y se dirigieron todos a la plaza del poblado donde Catriel pronunció un discurso frente a numeroso público "Juan Manuel es mi amigo. Nunca me ha engañado. Yo y todos mis hermanos moriremos por él. Si no hubiera sido por Juan Manuel, no viviríamos como vivimos en fraternidad con los cristianos. Mientras viva Juan Manuel pasaremos una vida tranquila al lado de nuestras mujeres e hijos. Las palabras de Juan Manuel son lo mismo que la palabra de Dios. Todos los que están aquí saben que lo que Juan Manuel nos dijo ha sido cierto. Nunca nos mintió”. Ello surge de “Partes detallados de la expedición al desierto de Juan Manuel de Rosas en 1833, escritos comunicaciones y discursos”, recopilados por el coronel Juan Antonio Garretón, (Eudeba, 1975).

En el N° 457 de la revista Caras y Caretas del 6 de julio de 1907, se publicó una nota escrita por Alberto Tena, quien entrevistó al cacique Jacinto Primero -nieto del cacique Paraná Calvao-, que por aquél entonces contaba con 94 años, que había venido a la Capital en compañía de su hija María Coliqueo, para implorar que no se lo desalojara de la tierra que ocupaba en Los Toldos ya que “…esa tierra le fué dada por don Juan Manuel de Rozas en premio a los servicios guerreros de innúmeras batallas en las cuales su cabello flotante fue abrasado por la pólvora… Describe a Rozas, de quien fue amigo y capitán…” en la entrevista afirmó que “Hace sesenta años que cultiva doce cuadras de campo en Los Toldos; a ellas le ha entregado todas sus fuerzas viriles, todos sus bravos sudores. Y ahora tratan de echarlo a la calle en plena ancianidad, fatigado, después de haber esgrimido medio siglo la lanza al servicio del gobierno, después de haber poseído toda la llanura, adquirida hoy por empresas inglesas y súbditos italianos…”

En cuanto al ascendiente de Rosas sobre los pueblos indios dan fe muchos personajes, entre ellos Charles Darwin, quien integraba la expedición comandada por Fitz Roy en su travesía alrededor del mundo a bordo del HMS Beagle, desembarcó en la desembocadura del río Negro en agosto de 1833, y se dirigió al campamento de Rosas a orillas del río Colorado, durante la campaña al Desierto, donde se entrevistó con Rosas, resaltando en el libro “Diario del viaje del Beagle”, que escribió años después contando sus experiencias, y refiriéndose a los indios que acompañaban a la expedición, que “Supuse que el general Rosas tenía cerca de seiscientos aliados indios”.  Muchos de los cuales llevaban a sus familias.

“Pero hubo otro método que lo extraemos de otro hecho histórico: a fines de 1878 ya muerto Rosas, y durante la Campaña al Desierto de Roca, el cacique Vicente Pincen (Pin-Then que significa dueño del decir, hablar bien), es tomado prisionero y el coronel Villegas lo remite a Buenos Aires donde es alojado en el cuartel del Batallón 6 de Infantería de línea siendo visitado por personalidades como Roca, Estanislao Zevallos y otros para escuchar de labios del cacique sus hazañas en el desierto que al parecer sabía relatar muy bien haciendo honor a su nombre. En uno de sus cuentos, Pincen recordó que en su juventud llegó a conocer a Don Juan Manuel de Rosas, expresando ‘Juan Manuel ser muy bueno pero muy loco: nos regalaba potrancas, pero un gringo nos debía tajear el brazo, según él era un gualicho grande contra la viruela y algo de cierto debió ser porque no hubo más viruela por entonces’. De ese recuerdo de Pincen, parece desprenderse otra metodología para inducir a la vacunación. Un pequeño chantaje. Iban los suministros, pero después iba la vacuna.”, en “Rosas y sus relaciones con los indios” de Jorge O. Sulé, (Editorial Corregidor, 2007).

Podemos mencionar entre otros, a los siguiente autores, o bien adherentes a la “historia oficial”, antirrosistas o bien neutrales -omito mencionar a autores “rosistas”-, quienes se refirieron a la consideración y ascendiente que Rosas tenía sobre las tribus indias: el uruguayo Alejandro Magariños Cervantes, en “Estudios históricos, políticos y sociales sobre el Río de la Plata”, (Tipografía de Adolfo Blondeau, París, 1854), manifestó entre otras cosas: "El grande americano [Rosas], …niveló a sus compatriotas con el chaleco de grana, el bigote y la patilla federal, y sobre todo, con el roce de las últimas clases con las más ilustradas y opulentas. ¡Vergüenza da decirlo!...se alió con los indios salvajes del Chaco y de la Pampa, manumitió a los negros esclavos…"; el comerciante inglés William Mac Cann, quien en la versión argentina “Viaje a caballo por las provincias argentinas”, (Hyspamérica, 1985), expresó: "Se calcula en tres mil, el número de indios de lanza que pueden considerarse adictos a las autoridades de Azul y Tapalquén, pero, en caso necesario, esa cantidad podría duplicarse apelando a los caciques de Tierra adentro, que tienen una altísima idea del poder y la grandeza del general Rosas"; el historiador inglés Frederick Alexander Kirkpatrick, en su obra “A history of the Argentine Republic” publicada por la Universidad de Cambridge en 1931 y en su versión en castellano publicada en el mismo lugar y año, con el título “Compendio de Historia Argentina”, escribió sobre Rosas “…le habían rodeado de un prestigio casi principesco entre los gauchos y los indios del sur… este joven caudillo, capaz y decidido, hombre educado, de familia aristocrática, al mismo tiempo que hombre de negocios afortunado, y también el camarada y jefe de gauchos y de caciques indios… este jinete atlético este capitán de indios y de gauchos…”; el político radical Dermidio T. González en su obra “El hombre - Reedición de la obra y apuntes históricos - Documentos y hechos desconocidos de la historia argentina",  (Arturo E. López editor, Buenos Aires, 1912), manifestó “Rosas ha sido pues el gobernante más popular que se ha conocido en el país y puede asegurarse que nadie le ha igualado hasta ahora. El entusiasmo cunde en todas partes y especialmente en la provincia de Buenos Aires y hasta en las tolderías de los indios que tienen confianza 'en la palabra de Juan Manuel que era como la de Dios' "; Domingo F. Sarmiento en el “Facundo”, dice cuanto a la actitud del gobernador con los indios: "Para intimidar la campaña, atrajo a los fuertes del Sud algunas tribus salvajes, cuyos caciques estaban a su órdenes" y en el artículo titulado "Protesta", publicado en “Crónica” el 23 de diciembre de 1849, destaca la influencia de Rosas entre "los salvajes de la pampa", y dice: "El [Rosas] ha vivido toda su vida en contacto con las pampas; hizo su fortuna en el negocio pacifico, tráfico con los indios; para cuyo objeto lo creyeron idóneo los gobiernos sucesivos de Las Heras, Rivadavia y Dorrego. Él tiene grande influencia entre los salvajes de la pampa, con quienes no tengo yo, pues los títulos universitarios no valen gran cosa para ser respetado de los salvajes de cara cobriza o blanca, no importa. Es permitido, pues, creer por todos estos antecedentes, que don Juan Manuel Rosas, si no es enteramente salvaje, mucha afinidad debe tener con ellos…"; y por último –para no extenderme más- voy a concluir con la opinión de Ricardo Rojas en “Historia de la Literatura Argentina”, (Editorial Losada, Buenos Aires, 1948), donde manifestó: "Hay quienes dicen que Rosas era la barbarie, frente a la civilización representada por sus selectos enemigos; pero esto es dar a una frase de valor polémico en su tiempo un alcance de verdad científica que sus propios autores no pretendieron para ella cuando la lucha había pasado. Que Rosas representaba el sentimiento del país, no puede negarse, porque tuvo la adhesión de Buenos Aires y de las provincias, de los caudillos y de los pueblos, de la burguesía y de la plebe, de los indios y de los gauchos, de los negros libertos y de muchos blancos europeos”.

Sin más, saludo al Sr. Director, con la mayor consideración.

                      Norberto Jorge Chiviló - periódicoelrestaurador@yahoo.com.ar

viernes, 14 de abril de 2023

Sarmiento y Urquiza opinan sobre Rosas

 REVOLVIENDO LA BIBLIOTECA

169    

En esta sección que llamamos "Revolviendo la biblioteca", incluimos distintos artículos de gran interés histórico, poco conocidos por el público en general, publicados hace ya muchísimos años. 

Con motivo del cambio de nombre a la terminal del subte, Linea B, se enviaron a los diarios varias cartas en contrario a que se la denominara Juan Manuel de Rosas.
El día domingo 13 de enero de 2008 en el diario Clarín, sección Lectores y con el subtítulo Ida y Vuelta, se publicaron varias cartas, entre ella la que remití y que puede leerse a continuación. 

Sarmiento y Urquiza opinan sobre Rosas

sábado, 19 de septiembre de 2020

Dulevich Uzal y un “agravio” a Sarmiento

Una Agravio a Sarmiento - Periodico el Restaurador
Dulevich Uzal

Dulevich Uzal
y un “agravio” a Sarmiento



En los diarios de todo el país del día 29 de abril de 2014, se publicó la noticia de que el ministro de Defensa del Uruguay, Eleuterio Fernández Huidobro, en un acto realizado en la ciudad de Piriápolis, había cuestionado al “prócer argentino” Sarmiento, por haber promovido la matanza de gauchos.


El Ministro había dicho que Sarmiento fue “un grandísimo hijo de puta”, debido a que promovió la matanza de gauchos “diciendo que eran un buen abono para las pampas”.


Esas expresiones fueron duramente cuestionadas en los medios de prensa que reprodujeron la noticia y algunos lectores, muy indignados, mandaron cartas rechazando tales apreciaciones.


En la sección “Cartas al país”, del diario Clarín en su edición del día 6 de mayo de 2014, salió publicada ésta, remitida por el Sr. Ariel Dulevich Uzal, quien durante la presidencia del Dr. Raúl Alfonsín, fue Subsecretario de Turismo de la Nación.


La carta que llevaba como título: El agravio a Sarmiento fue una ofensa al país, decía así:


El agravio a la memoria de Domingo Faustino Sarmiento, a través del grosero insulto que profirió nada menos que el ministro de Defensa del Uruguay, Eleuterio Fernández Huidobro, compromete sin duda por la representatividad que inviste, al gobierno que integra y supone una grave ofensa al país, en tanto apunta a denostar la figura de uno de los próceres más venerados de nuestra nacionalidad, cuya ciclópea labor precursora en materia educacional, de proyección continental, derramó también sus beneficios a la nación hermana del Plata y le mereció el título de “Maestro de América”.


El exabrupto hiere a tal grado el sentimiento de los argentinos, que demanda el enérgico reclamo de nuestro Gobierno al de la república hermana, exigiendo la rectificación del gratuito e injurioso epíteto, en tanto el ataque a la memoria del “Gran Sanjuanino” nos ofende a todos.


Cabe, sin embargo al respecto, una alta dosis de escepticismo en cuanto a las posibilidades ciertas de la oportuna requisitoria, tomando en consideración que la gestión de la Presidenta en su afán por cambiar la historia -la más distante como la más reciente-, creó por decreto un “Instituto Nacional” que inspirado en el trasnochado revisionismo intenta en vano enervar el reconocimiento de la posteridad a Sarmiento y a toda una generación de figuras próceres que honraron el espíritu de Mayo y echaron los cimientos de una República que fue vanguardista en la lucha por la libertad de América Latina.


Ariel Dulevich Uzal

EDUCADOR
aduzal@fibertel.com.ar


Como figuraba el correo electrónico de Dulevich Uzal, decidí remitirle el día 15 de mayo de aquel año, el siguiente correo:


Sr. Ariel Dulevich Uzal

Mucho gusto.


Soy Norberto Jorge Chiviló, abogado y le remito el presente correo relacionado a su carta titulada "El agravio a Sarmiento fue una ofensa al país", publicada en el diario "Clarín" el martes 6 de mayo ppdo.


Señor, lo noté muy enojado y caliente por las palabras que el Ministro de Defensa del Uruguay -días atrás- vertió "sobre uno de los próceres más venerados de nuestra nacionalidad" el "Maestro de América" Domingo Faustino Sarmiento.


Si bien Ud. se sintió, como sarmientista que es, muy dolido por lo dicho por el Ministro "yorugua", tampoco me parece que sea para tanto porque en realidad el Ministro no mintió, ni inventó nada y solo repitió las palabras del "Gran Sanjuanino", cuando en carta a Mitre le aconsejaba "no ahorrar sangre de gauchos...".


En realidad quien mentía -y bastante- y además era embustero, era Sarmiento. Él mismo lo reconocía: “La familia de los Sarmientos tiene en San Juan una no disputada reputación, que la han heredado de padres a hijos, dirélo con mucha mortificación mía, de embusteros. Nadie les ha negado esa cualidad, y yo les he visto dar tan relevantes pruebas de esta innata y adorable disposición, que no me queda duda de que es alguna cualidad de familia”.


También me parece que el "yorugua" podía haber criticado al primer presidente uruguayo, Fructuoso Rivera, que tampoco era dechado de humanidad y no que viniera a mostrarnos la suciedad de nuestra casa y no la de él,... pero debo confesarle que a mí no me molesta y sobre todo creo -me parece- que debemos coincidir que uruguayos y argentinos somos más que hermanos (tenemos un pasado común)... y las críticas que nos hacen muchas veces tienen un fondo de verdad y no las encuentro mal intencionadas.


Pero bueno... al fin y al cabo si le han dado proyección americana al "Gran Sarmiento" designándoselo como "Maestro de América", no tenemos que quejarnos o rasgarnos las vestiduras si otros americanos recuerdan sus palabras; al contrario...


Señor: Yo le aconsejaría que con este asunto no hiciera mas "ola", ponga violín en bolsa, porque si el "yorugua" se aviva y se sacrifica leyendo las obras (53 pesados tomos) de Sarmiento, -que además seguramente Ud. las debe conocer al dedillo y coincidirá conmigo en que son un plomo- por ahí podría conocer cuál era la opinión de Sarmiento sobre árabes, judíos, españoles, indios, paraguayos y otros, -convendrá conmigo en que a Sarmiento no había p...atria que le viniera bien- el Ministro oriental podría tener más argumentos para criticarlo.


...O por ahí se enteraría que opinaba el "gran" maestro sobre la educación en esos momentos. Recuerde que decía que "Más de mil doscientos niños, educándose en Buenos Aires en 1800, dan más difundida la educación relativamente que ahora en que la instrucción elemental aún con la superior, no llega al grado de difusión que traía en aquella época. Se puede probar, con datos a la mano, que la educación estaba más difundida en Buenos Aires en 1800 que no lo está ahora un siglo después. La educación se ha detenido y atrasado en estos últimos años a causa de los gobiernos de doctores mal preparados para la vida civil".


...O que opinaba sobre los pobres y mendigos: "Las cámaras no deben votar partidas para caridad pública porque la caridad cristiana no es del dominio del Estado. El Estado no tiene caridad. No tiene alma. Si los pobres se han de morir que se mueran... El mendigo es como la hormiga. Recoge los desperdicios. De manera que es útil sin necesidad que se le dé dinero. ¿Qué importa que el Estado deje morir al que no puede vivir por causa de sus defectos? Los huérfanos son los últimos seres de la sociedad. No se les debe dar más que de comer".


...O sobre las huérfanas: "¿Qué servicio prestarán a la patria las huérfanas, hijas de padres viciosos o extraviados? ¿Por qué ha de gastar el Estado su dinero en alimentar a nadie? Son dineros mal empleados los destinados al colegio de huérfanas que, si cerrara, nada perdería en ello el Estado".


¡Se imagina que podría decir!


    ...O si leyera sobre la vida de nuestro personaje "uno de los próceres más venerados", y se enterara que le birló la mujer a un amigo.... o también se enterara que el "maestro inmortal", cuando se fue a Europa, por encargo del gobierno chileno, para estudiar la educación de aquellos países con todos los gastos pagos... y el "maestro" gastaba el dinero en putas y orgías..., eso sí y por supuesto, llevando cuenta detallaba de todo lo que gastaba en esas actividades eróticas.


Le aconsejo: no revuelva más el avispero, a ver si el Ministro pide que en vez de recordar a Sarmiento como "Maestro de América", pide se lo recuerde como "PUTANERO DE AMÉRICA".


Que tenga un muy buen día y que esta noche no tenga pesadillas con el Señor Ministro uruguayo.


Norberto Jorge Chiviló


ESTE CORREO NO FUE CONTESTADO


viernes, 28 de agosto de 2015

Polémica Moreno-Chiviló Artículo Clarín del 28 de Agosto 2015



Villa Ballester, 12 de setiembre de 2016
Sr. Marcelo A. Moreno
De mi consideración.

Hace dos años atrás le mandé un correo con relación a su columna -"Disparador"- publicada el domingo 13 de julio de 2014 en el diario "Clarín", en la cual se refería a Rosas como "tirano". No sé si Ud. se acuerda de mí.

Motiva esta nueva carta lo expresado en su columna publicada en la edición del 28 de agosto ppdo. cuyo título era "En nuestra bella sociedad, ser nazi sale de lo más barato".

En la misma -2da. columna, al final- Ud. nuevamente vuelve a mencionar a Rosas, cuando dice: "…opinión que quizás no hubiera compartido don Juan Manuel de Rosas que siendo el hombre fuerte de la política argentina en 1833, no pestañeó ante la toma británica de las islas".

La verdad que no logro entender porqué fue mencionado Rosas en su artículo, ya que nada tiene que ver con lo que allí se trataba. Evidentemente Ud. tiene una cuestión personal con el destinatario del sable corvo libertador que le legó el Gral. San Martín.

Hace ya un poco más de nueve años atrás, en ese diario, salió publicado un artículo, que motivó el envío de una carta mía a la directora del medio y que no fue publicada.

La carta decía:

Gral. San Martín, 1º de abril de 2007.

Señora Directora del
diario “Clarín”
Doña Ernestina Herrera de Noble

De mi mayor consideración:

Me dirijo a Ud. con respecto al artículo publicado en la edición del día de la fecha, “Tema del domingo”, relativo al “Diálogo sobre la diplomacia del conflicto” (de Malvinas).

En el desarrollo de la historia de Nuestras Islas Malvinas y al lado del retrato de Juan Manuel de Rosas, se informa que el desembarco de la fragata inglesa “Clio” el 2 de enero de 1833, fue “durante el gobierno de Rosas”.

Esa información tiene dos inexactitudes. La primera: Si bien el día 2 el comandante Oslow, intimó a las autoridades argentinas al desalojo de las Islas, la usurpación se produjo el día 3. La segunda: Que en esa fecha Rosas no era gobernador de la Provincia de Buenos Aires ya que el día 20 de diciembre de 1832, había transmitido el gobierno a Juan Ramón Balcarce. Rosas recién volvió al poder el abril de 1835.

Durante su segundo gobierno, Rosas en sus mensajes anuales dirigidos a la Junta de Representantes, siempre hizo mención a la confianza que abrigaba de recuperar la posesión de las Malvinas amparado en los derechos de la República que nunca abandonaría, a la par que realizaba reclamos a la potencia usurpadora.

En la protesta-reclamación de Rosas, que fue presentada por intermedio del Ministro Moreno (representante en Londres) el 10 de marzo de 1842, se expresa en forma terminante: “las Provincias Unidas, no pueden ni podrán jamás, conformarse con la resolución de S. M. B. (Su Majestad Británica) que califica de injusta y contraria a sus derechos, y en consecuencia el Gobierno de las Provincias Unidas formula esta protesta y le da todo el valor que en el presente y en cualquier otra ocasión puedan tener”.

Desalojado Rosas del poder, los sucesivos gobiernos de Urquiza, Derqui, Mitre, Sarmiento y Avellaneda, no sólo no hicieron alusión en sus mensajes a la cuestión de Malvinas, sino que tampoco efectuaron ninguna reclamación a Inglaterra.

Los reclamos recién volvieron a efectuarse durante el Gobierno de Roca, en 1884, valiéndose de un voluminoso legajo, con valiosa documentación, formado durante el gobierno de Rosas y rotulado de su puño y letra: “Importante sobre Malvinas”. Ese legajo, que Rosas atesoró y clasificó durante su exilio, formaba parte de la copiosa documentación entregada por Manuela Rosas al doctor Adolfo Saldías para escribir su importante “Historia de la Confederación Argentina”.

Para ilustración de los lectores de ese diario y a fin de salvar las inexactitudes incurridas, agradeceré la publicación de la presente.

Dr. Norberto Jorge Chiviló

Como lo aclaré en esa carta, Rosas no era gobernador de la provincia a la fecha de la usurpación de nuestra islas Malvinas y tampoco es un baldón para el gobierno de Balcarce -gobernador en aquella fecha- que el hecho ocurriera durante su mandato, pues bien poco podía hacerse desde el punto de vista militar en contra de aquella ocupación.

Evidentemente nuestro país no estaba en condiciones de disputar las islas a los británicos, primera potencia en todos los órdenes en aquella época.

Achacarle a Rosas por aquella ocupación, además de no corresponder, es canallesca y de mala fé y no se ajusta a la verdad histórica.

Sr. Moreno, con toda humildad le aconsejo que antes de poner mentiras sobre la vida y gobierno de Rosas, sea objetivo e infórmese.

No es de buen argentino, valerse de un medio periodístico para dar datos mentirosos, salvo que sean "inexactitudes a designio", como lo escribió el "gran" Sarmiento.

Sin más lo saludo muy atentamente.

Norberto Jorge Chiviló

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Sr:

El Gran Sarmiento tuvo virtudes incalculables, como la de no obligar a los ciudadanos a usar una divisa color punzó, con los cuales se los degradaba a la condición de súbditos, ni tampoco incurrió en el ridículo de prohibir un color, como hizo Rosas con el celeste.

Rosas era el hombre fuerte de la Provincia de Buenos Aires cuando ocurrió la ocupación de Malvinas y no levantó un dedo en defensa de las islas. No le importó. Esa es la verdad histórica y no otra. A lo mejor pensaba que eran Fakland y no Malvinas. Por algo eligió Londres para su exilio.

Moreno

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Villa Ballester, 14 de setiembre de 2016.

Sr. Moreno.

Buen día, ¿cómo anda?...

En verdad, debo decirle que nunca de todos los escritores antirrosistas que leí -y son muchos- nunca leí un disparate -perdón por lo de disparate- como lo que Ud. afirma. Nunca nadie dijo algo así sobre Rosas y las Malvinas. Mire que muchos disparates se dijeron sobre Rosas, pero esto es la primera vez que lo leo. También a esta altura, nadie o casi nadie pone en duda el patriotismo de Rosas. Ya muy pocos lo llaman "tirano" y lo de la mazorca ni a los pibes de la primaria asusta.

Le pregunto por el título que le dio a su columna, sobre el nazismo. ¿Qué raro que no lo vinculó con el "gran" Sarmiento?. Sabe lo que opinaba el "gran" sobre los judíos…? y también sobre indios, gauchos, árabes, españoles, italianos, irlandeses, paraguayos, huérfanos, vagabundos… Sarmiento el gran racista, partidario de los anglosajones… si bien él de anglosajón no tenía nada. Igual que los jerarcas nazis que hablaban de la raza aria, de los rubios, cuando ni siquiera Hitler era rubio y Goebbels -de cabello bien negro- que hablaba de la pureza de raza y él tenía un defecto en su pierna…-creo que una era más corta que la otra-. Con Sarmiento pasa lo mismo.

Volviendo a Malvinas… sabe lo que el "gran" opinaba sobre la ocupación británica de las islas…?. Averigüelo. ¿Cuántos dedos movió el "gran" para recuperar las Malvinas cuando fue presidente…? ¿Cuántos dedos movieron los presidentes de la época de la "civilización y el progreso"?. ¿Qué opinión tiene sobre la recuperación de las Malvinas en 1982?

Ud. habla de las "virtudes incalculables" del "gran"… lamentablemente tenemos como "Padre del Aula", a quien fue un maleducado en toda la regla, pendenciero, mentiroso -y cómo!- discriminador de la mujer, corrupto putanero -y aquí no me refiero a su vida privada, que respeto, sino que los gastos en orgías y putas, las cargaba al gobierno chileno- acumulador de cargos públicos -creo que 5!-, un verdadero corrupto!, antecesor de los que tuvimos durante los últimos 12 años.

Sabe Ud. que el "gran" movió todos sus dedos cuando emigrado en Chile, picaneó al gobierno trasandino, por medio de artículos publicados en el diario gubernamental "El Progreso", a la ocupación del Estrecho de Magallanes, en perjuicio de los derechos argentinos sobre el mismo, que culminaron con la ocupación chilena y la pérdida de dichos territorios por parte de nuestro país?. Este sí que era "un patriota" en toda la regla… pero chileno.

Estos artículos periodísticos, no fueron incorporados a las "Obras Completas" del "gran", ¿qué raro… no?.

Sabe lo que hacían los subalternos del tirano Lavalle tras el fusilamiento de Dorrego, con los federales y especialmente con los que llevaban la divisa colorada?, lea las memorias de Beruti.

Sabe Ud. que el gobierno de Montevideo -con el cual el "gran" tenía estrechas relaciones- prohibió bajo pena de muerte el uso de la divisa blanca…

Para conocer quién era el "gran", le aconsejo que lea sus memorias -52 tomos- que si bien son bastantes pesados de leer -más pesados que vaca en brazo- y no creo que Ud. aguante leer no más de uno o dos tomos, hay perlitas muy interesantes.

Sr. Moreno, Ud. anda flojito con la historia, Rosas no se exilió en Londres sino en una ciudad al sur de las islas: Southampton, donde recaló desde que fue trasladado desde nuestro país y del cual nunca más se movió. Si no era la pampa, cualquier otro lugar le resultó indiferente para vivir.

Volviendo al "gran", tan civilizado y demócrata, él que no prohibía colores, mire lo que hacían para ganar elecciones. En una carta que Sarmiento dirigió a Domingo de Oro el 17 de junio, –que cae en poder de Urquiza y que éste hace publicar–, cuenta con lujos de detalles como ganaron en tan democrática y civilizada elección. Dice: “Nuestra base de operaciones ha consistido en la audacia y el terror que empleados hábilmente, han dado este resultado admirable e inesperado… establecimos en varios puntos depósitos de armas y municiones, pusimos en cada parroquia cantones con gente armada, encarcelamos como unos veinte extranjeros complicados en una supuesta conspiración; algunas bandas de soldados armados recorrían de noche las calles de la ciudad acuchillando y persiguiendo a los mazorqueros; en fin: fue tal el terror que sembramos entre toda esa gente con éstos y otros medios que el 29 triunfamos sin oposición. Los gauchos que se resistieron a votar por los candidatos del gobierno fueron encarcelados, puestos en el cepo, enviados al ejército para que sirviesen en la frontera con los indios y muchos de ellos perdieron el rancho, sus escasos bienes y la mujer… El miedo es una enfermedad endémica en este pueblo; esta es la gran palanca con la que siempre se gobernará a los porteños; manejada hábilmente, producirá infaliblemente los mejores resultados”.

No prohibía colores pero "prohibía" a los opositores, fusilamientos y cortes de cabeza incluidos -averigüe que le pasó al Chaco Peñaloza y a otros federales-.

Por hoy es suficiente, si quiere podemos seguir hablando sobre otras perlitas del "gran".

Le mando un atento saludo.

Norberto Chiviló

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Sr:

Usted me habla pestes de Sarmiento -fundador y ejecutor de la eduación popular en la Argentina, el más gran plan de inclusión social que hubo en su historia- porque no puede defender a Rosas, que nada hizo por defender Malvinas y que obligaba -al mejor estilo Nerón- a la gente a usar y no usar determinados colores.

En sus disparates varios llega a minimizar a La Mazorca, verdadera Triple A del tirano.

En fin, si no me vuelve a escribir se lo agradeceré mucho.
Moreno

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Setiembre 16

Hola Sr. Moreno.

Se ve que Ud. no tiene argumentos históricos para sostener su posición. Puro bla, bla, bla y el cuentito ya conocido. La que fue la antecedente de la "triple A" fue lo que hizo Sarmiento, relatado en su carta que le transcribí. Inclusión?, lea lo que decía el "gran" con respecto a huérfanos, ciegos y vagabundos...

No hay mas ciego que el que no quiere ver.

Señor, por esto no le voy a volver a escribir, pero sí me reservo el derecho de hacerlo cuando Ud. desde su columna, vuelva a escribir "inexactitudes a designio", o para decirlo más claro, decir mentiras, cuando sabe que lo son.

Que tenga buenas tardes.

Norberto Jorge Chiviló


PD. Nada me dice que hizo el "gran" para recuperar las Malvinas... vamos, dígamelo. A que no puede, ¿qué le juego?