lunes, 20 de marzo de 2023

Napoleón, su regresode la isla de Elba y un periódico parisino

 REVOLVIENDO LA BIBLIOTECA

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      En esta sección que llamamos "Revolviendo la biblioteca", incluimos distintos artículos de gran interés histórico, poco conocidos por el público en general, publicados hace ya muchísimos años. 


En el diario La Prensa, del 6 de setiembre de 2009, se publicó en la columna "Umbrales del tiempo" un interesante artículo sobre el comportamiento de un periódico parisino, ante el regreso de Napoleón a suelo francés, luego de estar confinado en la isla de Elba.

Napoleón y su exilio en la isla de Elba
Napoleón se fuga de la isla de Elba


Periodismo y poder

por OMAR LÓPEZ MATO 


Las relaciones entre la prensa y el poder de turno se parecen a las relaciones sexuales entre puercoespines, por lo menos deben ser cuidadosas, si no todos salen lesionados y en las partes que más duelen.

Muchos medios hacen leña del árbol caído cuando tiempo antes alababan las proezas del gobernante de turno. Si no, miren lo que le pasó al periódico parisino Le Monitor cuando Napoleón Bonaparte se cansó de sus vacaciones pagas en la isla de Elba y se dirigió solo a París a buscar lo que creía propio (léase el trono de Francia). El 12 de marzo de 1815 sorprendió a todo el mundo desembarcando en la Costa Azul; como aún hacía frío y entonces el look era usar una palidez mortecina, siguió viaje hacia la capital sin broncearse. Le Monitor le dedicó entonces un titular en letras catástrofe: “El ogro sanguinario de Córcega ha abandonado su prisión”. Como el Gran Corso no detenía su desafío, su antiguo subordinado y ahora oficial del rey, el mariscal Ney, el bravo entre los bravos, partió en su búsqueda prometiéndole al monarca justamente una bravuconada: “Os lo traeré en una jaula de oro”. Bueno, Ney cumplió su palabra porque cayó subyugado por el “charme' de Napoleón. Este continuó su avance y Ney se plegó a la troupe. Le Monitor le dedicó un titular menos llamativo: “El monstruo ha pasado la noche en Grenoble”, y al día siguiente: “El tirano ha pasado por Lyon”, pero ante el avance irrefrenable, el periódico sofrenó su lenguaje diciendo: “El usurpador se halla a 40 leguas de la Capital”. Aún un acto de coraje podía salvar a Francia del tirano-ogro-usurpador, pero al parecer nadie estaba dispuesto a hacerlo y Napoleón continuó su camino triunfal. Le Monitor modificó en tanto el uso de los adjetivos y en un brote de imparcialidad publicó: “Napoleón estará mañana al pie de nuestras murallas”. Y era verdad, hasta allí llegó, pero no conforme, continuó su camino derecho al trono, coronando su testa y el periplo editorial con un obsecuente “Su majestad imperial llega a la Capital de sus estados en medio de sus fieles súbditos”.

Comenzaban los históricos Cien Días, que finalizarían en Waterloo. Lamentablemente no contamos con ejemplares de Le Monitor posteriores a la campaña, pero podemos adivinar el tono de los titulares siguiendo el curso inverso de sus editoriales que entonces convirtieron al príncipe en sapo y al campeón en canillita, porque hay muchos que nunca aprenden ni siquiera una pequeña lección de discreción y menos aún de humildad.