sábado, 1 de marzo de 2014

Cartas - Manuelita Rosas - Adolfo P. Carranza

   Publicado en el Periódico El Restaurador - Año VIII N° 30 - Marzo 2014 - Pag. 13  

CARTAS

5 de setiembre de 1896.

Señora Manuela Rozas de Terrero

Distinguida señora:

Durante el largo período de Gobierno que ejerció su señor padre en este país, tocóle defender y mantener sus derechos e integridad comprometida por la agresión de dos poderosas naciones europeas.

Han pasado los años, se han calmado las pasiones que se agitaban en aquellos días, y hoy creo poder asegurarle se ha hecho opinión general, lo que fue entonces por algunos resistido, y es que con su actitud, salvó el honor de nuestra bandera y protestó bizarramente contra el proceder de la diplomacia extranjera.

Entre las manifestaciones que él recibió de aplausos por su conducta, tan correcta como decidida es sin duda; la de mayor importancia, la que mereció del ilustre General San Martín, quien para dar más energía a sus declaraciones le legó por testamento, el sable que le había acompañado en toda la guerra de la independencia de la América del Sur.

Y bien, señora, hoy cuando la República Argentina, constituida a través de casi un siglo de dolorosa anarquía, posee un Establecimiento donde se reúnen y guardan, los recuerdos de épocas y hombres que pertenecen a la historia y donde se encuentran como se impondrá V. por el catálogo adjunto, muchas de las reliquias del grande hombre, me permito solicitar de V. y con destino al Museo que dirijo, aquella espada redentora de un mundo, para que aquí, en el seno de la patria que le dio el ser, pueda ser contemplada por los que la habitan y sea ella en todo tiempo la que les inspire para defender la soberanía nacional, como en la ocasión que originó se la obsequiaran a su señor padre.

Considero que nada sería más satisfactorio para Vd. señora, que obtener el agradecimiento de sus conciudadanos, y en este caso lo tendría y sería en bien de la memoria de su padre, entregarle a la patria, lo que es de ella, lo que es el símbolo de su antigua gloria, de su acción benefactora en la guerra de la emancipación americana.

Animado de propósitos patrióticos y persuadido de que no apelo en vano a ese sentimiento que debe palpitar perenne en su corazón por la tierra de su amor y de sus ascendientes; vengo a rogar a V. haga donación al Museo Histórico, en nombre de su señor padre, del sable que recibió, como una prueba de satisfacción, por la firmeza con que sostuvo el honor de la República, contra las injustas pretensiones de los extranjeros que trataban de humillarla.

A la espera de su contestación para repetir esta misma en mi carácter oficial, tiene el agrado de saludarla con toda consideración.

                                                                                  Adolfo P. Carranza

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25 de noviembre de 1896

Señor Dr. Dn. Adolfo P. Carranza

Director del Museo Histórico Nacional

Oportunamente recibí su fina carta de 5 de septiembre último, la que es para mi esposo, para mí y nuestros hijos; tan interesante por la justicia que hace Ud. en ella a la actitud heroica con que mi lamentado padre el General Dn. Juan Manuel de Rosas durante su gobierno, salvó el honor de nuestra bandera ultrajada por potencias extranjeras que trataban de humillarla.

Por disposición testamentaria de mi padre, el sable que le fue legado por el Ilustre Capitán General Dn. José de San Martín, valiosísima prenda que con palabras tan gratas me pide Ud. destino al Museo Histórico Nacional de nuestro país, hoy pertenece a mi esposo, y como fácilmente lo comprenderá Ud. mucho le cuesta a él, como a todos nosotros hacer el sacrificio de desprendernos de ella. Es esta la razón por la demora de mi contestación a su pedido.

AI fin mi esposo, con la entera aprobación mía y de nuestros hijos, se ha decidido en donar a la "Nación Argentina" este monumento de gloria para ella, reconociendo que el verdadero hogar del sable del Libertador, debiera ser en el seno del país que libertó. Por lo tanto puede Ud. señor Carranza contar con que al recibo del pedido oficial que Ud. ofrece la contestación será el envío del sable.

Mandaremos también dos objetos históricos que pensamos-serán de valor para el Museo Histórico Nacional.

En unión con mi esposo y nuestros hijos saludamos a Ud. cordialmente y soy su atenta segura servidora.

                                                       Manuela de Rozas de Terrero