miércoles, 1 de junio de 2011

La guerra del Paraná

 Publicado en el Periódico El Restaurador - Año V N° 19 - Junio 2011 - Pag. 9 

LA GUERRA DEL PARANA. LOS BLOQUEOS NAVALES COLONIALISTAS AL RIO DE LA PLATA. EL ROBO DE LA ESCUADRA ARGENTINA.

                                                                                              Por el Dr. Guillermo M. Masciotra

Ciudad de Corrientes 1846 - Pintura de Gore Ouseley

En el año 1838 nuestra patria estaba amenazada desde diversos frentes geográficos pero con un gestor común: el colonialismo francés, que soñaba con crear un Protectorado en la Banda Oriental. En el Norte nos declaraba la guerra la Confederación Peruano Boliviana bajo el mando del Mariscal Andrés de Santa Cruz y en la Banda Oriental el Gral. Fructuoso Rivera con apoyo francés y unitario derrocaba a Manuel Oribe presidente constitucional del Uruguay. Francia venía ya desde el 1836 creando incidentes y desconociendo las leyes argentinas, buscando la manera de imponer la política de las cañoneras, ahora además aliada con Rivera y la Comisión Argentina (formada por expatriados argentinos unitarios) encabezada por Andrés Lamas.

Declara el bloqueo al Río de la Plata bajo el pretexto que no se conciliaban las relaciones diplomáticas franco argentinas y atacan Martín García con cuatro buques franceses y tres de bandera oriental riverista. Heroica defensa es la que realizan Gerónimo Costa y Juan Bautista Thorne que con solo 125 hombres enfrentan la coalición de siete buques y mas de 500 hombres (ver ER Nº 6). Cebados por la ocupación de la isla, los franceses no vacilan en operar contra Zárate, Atalaya y El Sauce, su impulso hace que Fructuoso Rivera firme un Pacto con la Provincia de Corrientes gobernada por Genaro Berón de Astrada para promover su independencia y así disgregar de nuestro territorio a la Mesopotamia. La Confederación Argentina seguía firme en su postura y se fortalecía.

Todo fracasa para el intento colonialista. En Marzo de 1839 la caballería entrerriana de la Confederación Argentina al mando del Gral. Justo J. de Urquiza derrota completamente en la Batalla de Pago Largo a las fuerzas correntinas, donde muere Berón de Astrada junto a 800 de sus hombres.

La Expedición del Gral. Juan Galo de Lavalle transportada por buques franceses se retira al Norte casi sin combatir y el Gral. Prudencio Rosas rápidamente sofoca la intentona de los hacendados del Sur de la Provincia de Buenos Aires.

En 1840 para Francia cambia su escenario y ahora ve el peligro británico en Medio Oriente, firma el Tratado Arana–Mackau, levanta el bloqueo de cerca de 950 días de duración y se retira, pero así comienza la Campaña Naval de la Banda Oriental en 1841, ya que Rivera decide seguir su guerra e incluso llevarla a Corrientes. La primera flota riverista al mando de John Coe, es completamente derrotada en aguas del Plata por el Alte Guillermo Brown. Pero siguen los intentos y en 1842 Rivera contrata a José Garibaldi para que al mando de una segunda división naval concurra para apoyar a Corrientes. El destino del italiano Garibaldi sería idéntico al intento de la anterior flotilla de Coe, remonta el Paraná pero en las cercanías de la localidad de Esquina, Guillermo Brown lo derrota en el Combate de Costa Brava. Luego el bravo irlandés con sus cinco buques bloquea Montevideo, la que también estaba sitiada por tierra por las fuerzas de Manuel Oribe.

La misión de Brown, que no causa incidentes, despierta nuevamente el interés francés, inglés y brasileño. Velozmente se estacionan frente a Montevideo 11 buques de guerra franceses, 10 británicos, 2 norteamericanos y aproximadamente entre 6 y 8 naves brasileñas en forma amenazante y generan entredichos diplomáticos con los buques al mando del Alte. Guillermo Brown con la velada intención de intervenir.

Así se produce sin previa declaración de guerra, lo que en la historia se conoce como “El robo de la escuadra”, donde las naves francesas e inglesas abren fuego, rodean con el apoyo de mas de 25 naves los cinco buques de la Confederación Argentina y como trofeo se las apropian y reparten: el “25 de Mayo” y “San Martín” para Francia y el “Echagüe”, “9 de Julio” y “Maipú” para Inglaterra, así se inicia el bloqueo anglo-francés, que durará casi tres años entre 1845 y 1848.

A partir de ese escandaloso momento y sin fuerzas navales propias, reaparece José Garibaldi para atacar en Gualeguaychú y Paysandú, y buques anglo franceses capturan mercantes argentinos de cabotaje en el Paraná.

La Guerra del Paraná, que se iniciaba en 1838, tenía en 1845 un nuevo capítulo, la expedición a Corrientes y Paraguay donde el Combate de Vuelta de Obligado constituye el enfrentamiento mayor en el cual la flota de 22 buques de guerra y mas de 70 mercantes deciden incursionar en el Río Paraná. Luego de este combate las fuerzas patriotas se reagruparon en Ramallo y fortificaron por instrucciones del Gral. Mansilla el Paso del Tonelero, donde se emboscaron las piezas de la artillería volante en las altas barrancas y en enero de 1846 en el combate que allí tiene lugar, los agresores comienzan a comprender lo difícil que será llegar a Corrientes y mas aún navegar río abajo, de regreso. Luego en San Lorenzo también son atacados los buques intrusos. Mientras que los navíos franceses detienen su viaje en La Bajada cerca de Paraná y solo llegan hasta Corrientes, los ingleses siguen río arriba y llegan hasta Asunción, muy maltrechos y desalentados.

A su regreso los aguardaban nuevamente las tropas de Lucio Mansilla, en Paso del Quebracho y aguas mas abajo nuevamente en Barrancas de San Lorenzo y Paso de la Ramada donde la experimentada táctica de empleo de artillería volante continúa castigando a los invasores. El episodio final es el fracasado ataque al Puerto de Atalaya, cerca de Magdalena en la Provincia de Buenos Aires.

Las noticias del fracaso expedicionario anglo francés también llegan a Londres y Paris donde las bajas, las pérdidas de naves y la frustración de los comerciantes europeos que no pueden comerciar en el Río de la Plata son comentadas en los círculos del gobierno inglés y francés. Tomás Guido resalta que las ricas compañías comerciales de Liverpool y Manchester, también levantan su voz al ver que tienen la mejor plaza del Atlántico Sur cerrada para sus productos y la Casa Baring hace saber a sus inversores con preocupación que uno de sus préstamos  efectuado precisamente a la Argentina, era uno de los pocos que se pagaba en sus servicios puntualmente y que con el ataque a la Confederación Argentina seguramente peligraría en adelante su cumplimiento.

Además la acción diplomática Argentina de Carlos de Alvear, divulgador de la Doctrina Monroe en los propios Estados Unidos, Mariano Balcarce en Francia y Manuel Moreno en Inglaterra crean tal conmoción que los anglofranceses deciden negociar con la Confederación Argentina pero pasarán tres años para la firma de los Tratados Southern–Arana y Arana–Lepredur que pondrán fin al conflicto.

De esta forma transcurren diez años de luchas por la Soberanía Nacional en las aguas del Paraná, Uruguay y el Plata, contra las potencias coloniales y sus aliados.