miércoles, 1 de junio de 2011

Himno a Rosas

 Publicado en el Periódico El Restaurador - Año V N° 19 - Junio 2011 - Pag. 8  


“El Qué y el Porqué” del Himno a Rosas

                                                                                       Por el Prof. Carlos Adamo Barbera (*)

Los himnos se originaron como cantos de alabanzas a Dios. Así nacen los 150 salmos de la Biblia, que son himnos como el Gloria y el Sanctus del Ordinario de la Santa Misa, que alaban al Señor.

Los griegos loaban a sus dioses cantando himnos. En su mitología tenían himnos a Zeus o Júpiter: dioses del Olimpo, de la fuerza y destreza física; a Apolo: dios de la luz, inspirador de músicos y poetas; a Dioniso o Baco: dioses de las bacanales “Leneas y orgías”; a Deméter: diosa de la tierra y la agricultura; a Palas Atenea o Minerva: diosas de las artes y la sabiduría.

En América los incas tenían gran variedad de himnos sagrados, uno de los más difundidos es el dedicado a Wiracocha (el restaurador del mundo). En el noroeste argentino, los aborígenes le dedicaban sus plegarias y sus himnos a Pachamama (la madre tierra).

En el siglo XVIII después de la Revolución Francesa, se despierta el sentimiento de patria y nacionalidad. Comienza el periodo de alabanzas a las nacientes repúblicas. El 24 de abril de 1792 el capitán francés de Ingenieros Claude Joseph de Lisle que se hallaba de guarnición en Estrasburgo, compone un canto de guerra para el Ejército del Rin, la famosa Marsellesa, himno nacional de Francia.

El primer himno en América fue compuesto por el medico poeta Vicente Salías en 1810, con música de Juan Landaeta, que se convirtió por decreto presidencial en 1881 en el Himno Nacional de la República de Venezuela. El 11 de mayo de 1813, en las Provincias Unidas del Río de la Plata, la Asamblea General Constituyente aprueba la Marcha Patriótica –llamado posteriormente Himno Nacional Argentino–, letra del diputado Vicente López y Planes y música de Blas Parera Morat.

En el siglo XIX imitando a los Bardos que cantaban las hazañas de sus héroes, característica que los diferenciaba del resto de cantores medievales como los Troveros, Trovadores o Juglares; comienza las alabanzas personales cantando himnos a los grandes hombres.

En nuestro país, Sarmiento tuvo su himno a los 25 años de su muerte, el autor fue el Inspector de Escuela Leopoldo Corretjer.

Pasaron cien años para que el general don José de San Martín tuviese un himno que lo recordase. Fue el gobierno del general Perón que en 1950 a través del Instituto Sanmartiniano, llamó a un concurso abierto, resultando ganadores: en la letra Segundo Argarañaz y en la música Arturo Luzzatti.

Habiendo transcurrido 125 años de su muerte y siendo Don Juan Manuel de Rosas el único prócer que gobernó por más de 20 años, en épocas dificilísimas defendiendo la soberanía nacional en hechos heroicos como Obligado o Punta del Quebracho, –merecedor del sable del Padre de la Patria que le legara por testamento ológrafo, según reza la cláusula tercera– sin que tuviera un himno y más aun, que ninguna entidad oficial o privada hablaba sobre ese descuido, decidí entonces en el año 2002, por responsabilidad ciudadana escribir la letra y componer la música de un himno que recuerde en el presente y en las futuras generaciones a quien terminó con la anarquía y creó la Nación; a quien defendió con honor y firmeza la independencia y creó el Pacto Federal; a quien sin él, el país se hubiese dividido en varias republiquetas.

El himno esta registrado en el Registro Nacional de la Propiedad Intelectual y en SADAIC. Lamentablemente ningún organismo del Estado se preocupó de oficializarlo, solo la “Cooperadora del Museo Regional de Gral. San Martín, Juan Manuel de Rosas” con su Presidente el Escribano Néstor R. Güichal y el “Mojón Cultural de la Soberanía Nacional - Santos Lugares de Rosas”, con su Director el Dr. Carlos M. Torreira le han dado una importante difusión local, al que se suma ahora este periódico del Dr. Norberto J. Chiviló, motivo por el cual tienen mi agradecimiento y leal amistad.

 

Análisis técnico-estético de la composición

Letra: desarrollada en una sucesión de versos que sin contener un relato histórico completo de la vida y obra de Rosas, constituye la expresión de un estado anímico sentimental subjetivo. Las cuartetas han sido construidas con rima consonante entre los versos pares.

El texto se corresponde con la forma musical de Lied o canción: cuatro estrofas de cuatro versos cada una y un coro de cuatro versos en forma de coda, todo dentro de la categoría de “versos estróficos”, que relatan hechos históricos.

En general cada nota de la melodía se corresponde con una sílaba del verso (estilo silábico). El uso de la sinalefa, diéresis y prolongación de sílabas, transforma el pie métrico-rítmico en versos endecasílabos, por ser uno de los más comunes en nuestra lengua.

Música: esquemáticamente construido dentro de la forma binaria de canción “Lied” o de Himno, es decir: dos semifrases forman la frase; dos frases el semiperiodo; dos semiperiodos el periodo; dos periodos la canción. Total 32 compases, más la introducción y el coro de uso libre.

El periodo está modelado sobre la base rítmica de la estrofa. El tema ha sido desarrollado en dos periodos y un coro, para afirmarse en la mente y en el sentimiento del oyente, como algo vital y relativamente completo. Con respecto a la tonalidad, el esquema se ha propuesto en Fa Mayor en la primera parte por su carácter solemne y psicológicamente pastoril, teniendo en cuenta la relación de Rosas con el campo. Se ha dejado a la segunda parte (tercera y cuarta estrofa) a la tonalidad de Re Menor, para afirmar el carácter emotivo de las estrofas. El coro retoma la tonalidad mayor por la firmeza del texto.

(*) Carlos Adamo Barbera es Docente. Profesor Nacional de Música y Licenciado en Historia. Autor del libro "El Seductor de los Pampas" y varias obras musicales, entre las cuales se encuentran los himnos a los Colegios: "José Hernández"; "Agustiniano" y Nacional Nº 2 "Eduardo Wilde"; al "Servicio de Bandas del Ejército"; al "Instituto de Inteligencia de las Fuerzas Armadas" y al "Museo del Ejército". Académico del Instituto de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas de Gral. San Martín.

Himno a Rosas
Soldados federales


Himno a Rosas

 

¡Oh! Gran Rosas, tu nombre es recuerdo

de grandeza, justicia y verdad;

que este canto repitan los bardos,

como ejemplo a la posteridad.

 

General, de estirpe estanciero.

Restauraste, la ley y el honor;

a un pueblo que ya agonizaba,

olvidando su mayo esplendor.

 

Migueletes dio el púrpura grana,

a milicias que a costas vistió…

colorado del monte Cerrillo,

frente al pampa el acero templó.

 

Obligado fue el símbolo cuna,

de la estoica Confederación...

enfrentando a un fiero enemigo

con Mansilla el herido, cañón.

 

Coro

Gloria eterna al bravo soldado,

Gloria eterna de Rosas honrar…

que lo canten del sud hasta el norte,

que resuene del Ande hasta el mar.

 

Labrador transformado en guerrero

que los campos del Sud recorrió;

sosteniendo el honor de la Patria

San Martín, con el sable le honró.

 

Renovemos de Rosas virtudes

que el respeto impone al honor;

reviviendo al presente las glorias

de la Patria, el antiguo esplendor.

 

Si firmeza que otrora pudiera,

restaurar la ley como ayer;

y a la Patria amada le diera

el orgullo, que no debió perder.

 

Y al caer traicionado el soldado,

por el crimen de lesa-Nación;

sus hazañas galopan los vientos

como aldaba, de resurrección.

 

Coro