LOS QUE SE FUERON AL MAZO
5
En esta sección que llamamos "Los que se fueron al mazo", incluimos cartas publicadas en distintos medios de prensa por furibundos antirrosistas, que cuando se les contesta "se van al mazo", ya que como esta frase lo indica, no tienen barajas para seguir jugando, ni para mantener sus criterios históricos, bastantes primitivos y carentes de sustento documental e histórico, cuando no totalmente tergiversados.
La contestación a esta carta, que hizo el director de este blog:
Gral. San Martín, 11 de setiembre de 2005.
Señor Eugenio Luis Bezzola.
De mi mayor consideración:
Me dirijo a Ud. con relación a la carta de lectores de su autoría, publicada en el diario “La Prensa” en el día de hoy.
Su carta comentaba un artículo publicado en ese diario el día 4 pasado relativo al peñón de Gibraltar y su relación con el caso de nuestras Islas Malvinas.
La carta la finaliza Ud. con este párrafo “Aunque cabe recordar que en la actualidad la posesión del archipiélago (malvinense) por parte de Gran Bretaña también estaría jurídicamente avalada, si hubiese tenido “éxito”, los reiterados ofrecimientos del gobierno de Juan Manuel de Rosas de cederlas definitivamente a cambio de la cancelación de la deuda con la banca “Baring”.
Es increíble!. Justo a Juan Manuel de Rosas quien fue verdadero hacedor de la unidad nacional y que defendió palmo a palmo cada centímetro del territorio patrio se le pretende endilgar una vez más actitudes antipatrióticas, como el de querer negociar alegremente el territorio de Malvinas.
Seguramente, Ud. como buen antirrosista que aparentemente es, conocerá ¿o no? lo que dijo el “Maestro del aula”, don Domingo Faustino Sarmiento sobre las Malvinas, en “El Progreso” de Santiago, Chile, del 25 de noviembre de 1842: "La Inglaterra se estaciona en las Malvinas para ventilar después el derecho que para ello tenga… Seamos francos: esta invasión es útil a la civilización y al progreso" (En el artículo mencionado también promovió la ocupación de Magallanes y que Chile –a raíz de esa campaña periodística– realizó en 1843 en perjuicio de nuestro país).
Si Ud. es admirador de Sarmiento, seguramente estará de acuerdo con lo dicho por el “Gran Sanjuanino”, no sólo con respecto a Malvinas sino también en cuanto a su prédica por Magallanes… o no?.
Pero vayamos a la cuestión Rosas y las Malvinas:
1) En el año 1824, durante la presidencia del “mas Grande Hombre Civil Argentino”, del “Gran Visionario” Rivadavia se contrató con la casa “Baring Brothers y Cía” de Londres el primer empréstito de 1.000.000 de libras para la construcción de un puerto en Buenos Aires –así se dijo- . Ese empréstito fue un verdadero fraude, como bien lo saben hacer los ingleses, contando siempre con miserables auxiliares nativos, en nuestro caso el Señor Rivadavia y quienes lo secundaban. De ese préstamo solamente se recibieron el equivalente de 530.000 de libras… pero en letras a descontar a los comerciantes ingleses de Buenos Aires. Flor de negocio… para los ingleses. Ni el puerto se construyó, ni siquiera nos sirvió para financiar la guerra contra el Brasil. Por el contrario en plena guerra con el Imperio, nuestro país se vió en la necesidad de vender dos navíos (las fragatas “Asia” y “Congreso”) para pagar los intereses del empréstito!!. Pero, ¿cual era la garantía al cumplimiento del empréstito?, nada mas y menos que todo el territorio de la Nación.
El “presidente Rivadavia”, por intermedio del Dr. Salvador María del Carril que era su ministro de Hacienda por nota de Abril 27 de 1826, dice: “Comunico a los señores Baring “Brothers y Cía. que tomaba medidas para asegurar el servicio, haciéndoles notar que el empréstito estaba ahora garantido por todo el territorio de las Provincias Unidas del Río de la Plata.”
Así se hipotecó todo el suelo de la Nación para garantizar ese empréstito. ¡Que patriota este Rivadavia!. ¿Lo sabía Ud.?
2) Durante el primer gobierno de Rosas se produce una cuestión diplomática con los Estados Unidos a raíz del apresamiento de naves de aquella nacionalidad en las aguas de Malvinas y del ataque de la corbeta de guerra norteamericana “Lexington” al establecimiento argentino de la Isla de la Soledad, ejecutado el 31 de diciembre de 1831. La Confederación reclama al gobierno de EEUU.
3) El 3 de enero de 1833 durante el gobierno de Balcarce se produce la usurpación de nuestras Malvinas, sin que la Goleta argentina Sarandí intentara defensa alguna.
4) Durante el segundo Gobierno de Rosas, en los mensajes anuales a la Legislatura se manifestaba la confianza que se abrigaba de recuperar la posesión de las Malvinas amparado en los derechos de la República que nunca se abandonarían y también se hacían las protestas pertinentes ante el Gobierno Inglés, por la usurpación de las islas.
5) Desalojado Rosas del poder, ni Urquiza, ni Derqui, ni Mitre, ni Sarmiento, ni Avellaneda efectuaron reclamos diplomáticos ante el Reino Unido por la usurpación de las Malvinas. Aquí se ve la importancia que le dieron al tema los primeros gobiernos “constitucionales”. Nadie cuestiona a aquellos “Presidentes”, por tan antipatriótica actitud. O en realidad tales gobernantes eran coherentes con lo que pensaban –Sarmiento- y hacían. Recién se volvieron a hacer esas reclamaciones en 1884 durante el Gobierno de Roca, quien se basó en la documentación y legajos que se habían formado sobre la cuestión durante el Gobierno rosista. En efecto fue en esa oportunidad que se creyó que sería un valioso aporte utilizar un voluminoso legajo que contenía importante documentación rotulado “Importante sobre Malvinas” de puño y letra de Rosas, que Manuelita Rosas había entregado al doctor Adolfo Saldías para escribir su importante Historia de la Confederación Argentina; y ese legajo fue entregado en mano al propio Presidente Roca por Saldías y para ser utilizados en la nueva demanda argentina que ese año debía presentarse a los gobierno de S.M.B. y de los Estados Unidos. Note Ud. la importancia que Rosas había dado al asunto de Malvinas. Ese Legajo contenía notas de puño y letra de Rosas.
6) En la protesta del 10 de marzo de 1842, presentada por el gobierno de la Confederación al de Gran Bretaña se expresa en forma terminante: “las Provincias Unidas, no pueden ni podrán jamás, conformarse con la resolución de S.M.B. que califica de injusta y contraria a sus derechos, y en consecuencia el Gobierno de las Provincias Unidas formula esta protesta y le da todo el valor que en el presente y en cualquier otra ocasión puedan tener”. Como se ve, esta nota es de un valor extraordinario y evidencia la preocupación de don Juan Manuel por todo lo que significa afirmar los derechos de soberanía argentinos sobre las islas Malvinas.
7) Durante el año 1842 se presentó en Buenos Aires un representante de los Banqueros acreedores, exigiendo a Rosas el arreglo de la deuda, porque los pagos se habían suspendido hacía muchísimos años. La situación de la Confederación Argentina era apremiante e Inglaterra era la primera potencia mundial.
La deuda ascendía a 1.900.000 libras o sea 9.500.000 pesos fuertes, que, al cambio de la época equivalía a una suma mayor de 200.000.000 de pesos moneda corriente; es decir, que la deuda sobrepasaba el monto total del presupuesto de gobierno en casi cinco veces, pues, en 1842 era de 43.000.000 de pesos moneda corriente. Los ingleses esperaban cualquier motivo para intervenir en nuestro país, como poco tiempo después ocurrió.
8) Rosas, efectivamente, ofreció a los banqueros las Malvinas en pago del empréstito inglés de 1824 y sus servicios adeudados. Pero veamos como fue y con qué intención se hizo.
En el año 1881 se le encomendó al Dr. Pedro Agote un estudio sobre la deuda argentina. “En desempeño de su encargo –dice el Dr. Agote en su informe– el ministro Insiarte manifestó a aquel señor (el representante de los acreedores) en nota de 17 de febrero de 1843, las dificultades con que había tropezado el gobierno para hacer este servicio, y le anunció, en testimonio del deseo que le asistía de hacer un arreglo con los acreedores, haber autorizado al Ministro Argentino en Londres para hacer al gobierno de su Majestad Británica la proposición de ceder las islas Malvinas en pago de la deuda.”
…“Esta nota –agrega el Dr. Agote– abunda en consideraciones acerca de los derechos de la República a aquellas islas, y la confianza que tiene de que ellos sean reconocidos por el gobierno británico.”
En las notas que el ministro Arana dirigió al Dr. Moreno (representante argentino en Londres) y al agente señor Dickson en diciembre 23 de 1842, se dice: “el Sor. Gobor. ha creido que esta es también la oportunidad de que el Sor. Moreno en conformidad a sus instrucciones demande del Gvno. de S.M.B. una indemnización por el derecho de las Islas Malvinas, y que entre en esta el empréstito y sus rentas vencidas y por vencer”…
Dice también Agote: “El ministro doctor Insiarte en nota de 20 de marzo de 1844, reitera el ofrecimiento de las Malvinas e insiste en la legitimidad de los derechos de la República al territorio de “dichas islas, cuya cesión a los prestamistas ingleses era el medio más pronto y eficaz para cubrir esta deuda.”
Las notas cambiadas entre el ministro Arana y el ministro argentino en Londres fueron estrictamente confidenciales entre ellos; el gobierno inglés no conoció oficialmente este ofrecimiento y no tenía otro propósito que dar tiempo para buscar una solución ventajosa con el representante de los acreedores, como efectivamente sucedió.
Esa fue la realidad. Pero en el supuesto de no haber sido ello así, se hubiera tratado de una transacción internacional, como se dieron en varios casos, en América y Europa, como p. e. la venta de Alaska y la Florida por parte de Rusia y Espeña respectivamente a los Estados Unidos o cesiones de territorio al país del norte y que pertenecieron a Francia. ¿Eran traidores aquellos gobiernos?
Pero en el caso de las islas Malvinas, la condición primera era que Inglaterra reconociera nuestra soberanía, porque nadie puede dar algo que no le pertenece y que indemnizara a nuestro país por la usurpación. Rosas no era tonto, ya que por un lado ofrecía una solución al pago de lo adeudado –no daba motivo para la intervención armada inglesa– y demostraba su voluntad de cumplir con el compromiso asumido por el gobierno argentino (Rivadavia), pero por el otro lo condicionaba al reconocimiento de la soberanía argentina sobre el archipiélago. Tampoco el archipiélago estaba poseído por la Argentina, como tampoco lo está en la actualidad. En cuanto a los valores en pugna, el monto de lo adeudado excedía en mucho el valor de la Islas Malvinas. Además si todo el territorio de la Nación se encontraba hipotecado, no era tampoco descabellado ofrecer una parte del territorio muy pequeño para solucionar la cuestión. Pero como tampoco los ingleses son tontos, tampoco “picaron el anzuelo”.
Si Ud., Sr. Bezzola, tiene hipotecada su casa y en caso de necesidad ofrece –para salvar su propiedad– ceder al acreedor el galponcito del fondo y cancelar la totalidad de la deuda, no veo tampoco que ello se tratare de una situación disvaliosa hacia su persona sino por el contrario lo calificaría de prudente y acertada. Lo he visto muchas veces en el ejercicio de mi profesión y es algo que he aconsejado también en muchas oportunidades.
Ahora, fíjese Ud., que si Rosas ha tratado de solucionar una cuestión que a nuestro país le costó muchos millones de moneda fuerte cancelar ese empréstito y recién se pudo hacerlo a principios del S. XX, se le pretende achacar falta de patriotismo, nada se dice con respecto a quien hipotecó todo el territorio de la Nación –el “númen” Rivadavia–. Usted condena a quien trata de solucionar el problema y absuelve a quien lo ocasionó. ¡Muy acertado concepto de Justicia el suyo!
Nada se dice tampoco con todos aquellos “próceres”, quienes con su prédica y acción –y aquí englobamos a todos los próceres de la “Historia Oficial”– trataron siempre de empequeñecer a nuestro país (Sarmiento: con su prédica en diarios chilenos para que el país trasandino tomara el Estrecho de Magallanes y la Patagonia; La Comisión Argentina en Chile que promovió la secesión de las provincias cuyanas para ser incorporadas a Chile; los intentos unitarios para secesionar Salta y Jujuy y su anexión a Bolivia; la Comisión Argentina en Montevideo con la creación de un estado independiente de la Mesopotamia Argentina; y la permanente traición del partido unitario cuyos integrante promovieron cuantas intervenciones extranjeras –de Francia, Inglaterra y Brasil– pudieron, siempre aliados a poderes extranjeros, etc, etc.). Esos sí que eran “patriotas”. Por favor!!
Si Rosas “ofreció” las Malvinas en pago de una deuda -que su gobierno no había contraído, ni nunca contrajo, y que siempre se bastó con propios recursos-, para evitar una intervención armada y una guerra inminente con la poderosa Inglaterra, primera potencia sin discusión en esos momentos, ¿Ud. cree que tal actitud es antipatriótica? ¿Que opinión le merecen entonces a Ud. las renuncias a derechos que nos correspondían sobre porciones mas importantes en superficie y riqueza del territorio nacional, que las Islas Malvinas y que gobiernos posteriores al de Rosas cedieron a países vecinos (Al Brasil, Bolivia, Chile. Reconocimiento de la independencia de la provincia argentina del Paraguay, pérdida de las Misiones Orientales, libre navegación de los ríos, etc. etc), sin que hubiera deuda alguna de por medio?.
Piense y medite. No por nada el Libertador y General de la Confederación Argentina, don José de San Martín, le legó el sable corvo a Juan Manuel de Rosas. Ese es el mas alto reconocimiento –y que no podrá ser superado nunca– que pudo haber tenido un argentino, antes, ahora y para siempre. ¡Que otro homenaje podría pretender Juan Manuel de Rosas que haber tenido la amistad del Padre de la Patria!!.
Dentro de poco más de dos meses se cumple el 160° Aniversario del Combate de la Vuelta de Obligado y de la Guerra del Paraná. Hazaña maravillosa de aquellos ARGENTINOS a cuyo frente estaba JUAN MANUEL DE ROSAS. Piense y recapacite.
Saludo a Usted muy atentamente.
Norberto Jorge Chiviló
norbertochivilo@yahoo.com.ar
EL SR. BEZZOLA NO CONTESTÓ EL CORREO ELECTRÓNICO QUE SE LE ENVIÓ, POR LO CUAL PODEMOS AFIRMAR QUE SE FUE AL MAZO.
.jpg)