LOS QUE SE FUERON AL MAZO
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Gral. San Martín, 11 de marzo de 2005.
Señor Luis J. Vincent de Urquiza
De mi mayor consideración:
El motivo de la presente es para referirme a conceptos vertidos en su carta publicada en el diario “La Prensa” el día 31 de enero ppdo. Por diversas circunstancias no pude remitirle la presente con anterioridad, pero creo que por el tema que Ud. abordó en dicha carta nunca es tarde para hacerlo.
Allí Ud. dice que Justo José de Urquiza el día 3 de febrero de 1852 a raíz de la batalla de Caseros “terminó con la tiranía y se comenzó a echar las bases de la Organización Nacional”.
En primer lugar el gobierno de Juan Manuel de Rosas, Gobernador legítimo de la Provincia de Buenos Aires y Encargado de las Relaciones Exteriores de la Confederación Argentina, no fue un tirano. Tirano es quien usurpa el poder, quien se mantiene por la fuerza en contra de la voluntad de la población y usufructúa en provecho propio ese poder.
Juan Manuel de Rosas siempre llegó al poder por medios legítimos y gobernó hasta que fue derrocado –por una alianza internacional- con el consenso del total de la población.
Su más enconado enemigo, Domingo Faustino Sarmiento, lo reconoció y dijo de él: “Nunca existió un gobierno más popular ni más deseado que el de Rosas”.
Ricardo Rojas en “Historia de la Literatura Argentina”, dijo de Rosas: “Representaba el sentimiento del país, porque tuvo la adhesión de Buenos Aires, de las provincias, de los caudillos y de los pueblos, de la burguesía y de la plebe, de los indios y de los gauchos, de los negros libertos y de muchos blancos europeos”.
John Murray Forbes, diplomático estadounidense, en “Once años en Buenos Aires” dijo también de Rosas: “…debe su gran popularidad entre los gauchos o campesino común, al hecho de haberse asimilado casi totalmente a su manera singular de vida, su indumentaria, sus labores y aun sus sports”.
Cabe destacar que cuando se acercaba Urquiza y el Ejército Grande por la Provincia de Buenos Aires, previo a los días de Caseros, nadie desertó de la filas rosistas para pasarse a los urquicistas y sólo encontraron los invasores indiferencia entre la población. Por el contrario sí desertaron muchos soldados del “Ejército Grande” para pasarse al de Rosas, inclusive una división completa así lo hizo –División Aquino– que después de Caseros fue masacrada por orden del “Libertador Urquiza”.
Cuando Rosas fue derrocado, en Buenos Aires, sus propiedades fueron respetadas por el pueblo, no hubo manifestaciones de júbilo, lo que no hubiera ocurrido de haber sido un Rosas un “tirano”.
El pueblo siempre le fue fiel hasta en el final y más aún. Cuenta un viajero extranjero que veinte años después de la caída del “tirano”, vio en una pulpería que los gauchos al entrar gritaban “Viva Rosas” y José M. Ramos Mejía en “Rosas y su tiempo” decía: “Allá por el año 1860 los candombes guardaban un discreto silencio pero conservaban, sin embargo, la oculta devoción íntima por el “grande hombre”, y su composición y sus ritos originales seguían inalterables su curso saturnal. El domingo, un rumor sordo solía levantarse en el silencio de la tarde; la negrada federal, ya que no por las calles de la ciudad como antes, hacía sus desfiles, bajo el parral y en la huerta del antiguo sitio, gesticulando su admiración por el amo viejo, ausente de cuerpo pero viviente dentro del espíritu fanatizado, que no lo olvidó jamás.”
Sr. Vincent de Urquiza: ¡basta de falsedades! y decir que Rosas fue “tirano”.
Ud. también dice que Urquiza echó las bases de la Organización Nacional; ello tampoco es como Ud. lo manifiesta. La Organización Nacional comenzó a gestarse con el Tratado de 1831 que creó la Confederación Argentina y fue tarea principal de Juan Manuel de Rosas, cabe aclarar también –una vez caído Rosas– que los Gobernadores con los cuales Urquiza firmó el tratado de San Nicolás eran los “Gobernadores” de Rosas.
Por otro lado, ¿fue suficiente el dictado de una Constitución –la del 53- para que en el país se acabaran los problemas? A no ser que sólo consideremos la “constitución”, como un “librito” estimo que no. La prueba lo dan los hechos posteriores a la caída del Restaurador –revolución del 11 de Setiembre de 1852 en Buenos Aires, secesión de esta Provincia creándose el Estado de Buenos Aires y las luchas civiles que siguieron por muchos más años–.
¿Además la Constitución del 53, fue cumplida o solamente era una formalidad?, me explico. La Constitución establece un sistema Republicano, Representativo y Federal.
Nuestro país después de la sanción de la Constitución y hasta el dictado de la Ley Sáenz Peña no tuvo un sistema representativo. Los “representantes” no eran elegidos por la población sino que ellos resultaban del acuerdo logrado en las tenidas masónicas. ¿Se puede afirmar con seriedad que los gobiernos posteriores al de Rosas fueron “representativos”?, ¿representativos de quienes?, si solamente representaban a una minoría! Después de la caída de Rosas fue respetado el sistema federal que la Constitución establece?
No estoy de acuerdo con Ud. en cuanto dice que después de Caseros se levantó el prestigio de la Argentina ante el mundo. Prestigio lo tuvo durante el Gobierno de Rosas, quien fue el verdadero forjador de la Unidad Nacional, fue el verdadero continuador de la obra del General San Martín, como defensor de la independencia nacional, como el propio Urquiza lo reconoció en carta al exiliado en Southampton el 24 de agosto de 1858 cuando en uno de sus párrafos le dice: “Ella no importa otra cosa que la expresión de buenos sentimientos que le guardan los mismos que contribuyeron a su caída, pero que no olvidan la consideración que se debe al que ha hecho tan gran figura en el país y a los servicios muy altos que le debe y que soi el primero en reconocer, servicios cuya gloria nadie puede arrebatarle, y que son los que se refieren a la energía con que siempre sostuvo los derechos de la soberanía e independencia nacional”. Rosas fue admirado en toda América y Europa y por ello se lo llamó “El Gran Americano” PORQUE
REPRESENTABA EL ESPÍRITU DE TODA LA AMÉRICA. En su carácter de Jefe indiscutido de la Confederación Argentina hizo respetar la independencia y la integridad territorial de la Nación a las dos más grandes potencias del mundo, Francia e Inglaterra, y les hizo reconocer entre otras cosas que los ríos interiores de la Confederación eran argentinos.
Yo no tengo en nada que alegrarme por la Batalla de Caseros, por el contrario considero que nuestra patria fue vencida por el Imperio del Brasil con la defección y complicidad de un General argentino –Urquiza– y el ejército colorado Oriental. Mi reconocimiento cada 3 de febrero es para el General San Martín y sus bravos granaderos, por la victoria de San Lorenzo. Pero también siento una tremenda pena por la derrota argentina de Caseros.
Le aclaro que cuando gobernaba la provincia el Restaurador de las Leyes mis antepasados no se encontraban en este país al que llegaron a fines del S. XIX y principios del XX, ni tengo ningún parentesco ni aún lejano con ninguna figura histórica del pasado nacional, le digo esto porque soy un estudioso de la historia nacional y me siento enraizado en este país y no tengo compromiso de familia con nadie.
El Urquiza que Ud. menciona en su carta es el Urquiza de la historia oficial –la gran historieta– pero no el de la HISTORIA con mayúsculas. La HISTORIA VERDADERA no tiene entre sus grandes hombres a los traidores, a aquellos que anteponen el interés particular al de su Patria y que olvidan los sagrados deberes del patriotismo y del interés nacional. Me explico.
A fines de 1849 y 1850 después de que las dos grandes potencias firman tratados con la Confederación, se retiran de la lucha y reconocen la soberanía argentina sobre los ríos interiores y el libre derecho argentino a seguir su política exterior, la Confederación Argentina se encuentra en su mejor momento con la posible reincorporación del Paraguay y del Estado Oriental a la Confederación, el reclamo al Brasil por las Misiones Orientales que nos pertenecían y que habían sido usurpadas, el fin del expansionismo del Imperio hacia el Sur, y la existencia de un poderoso ejército –Ejército de Operaciones de la Confederación Argentina– al mando del Gral. Urquiza.
Por el contrario, nuestro tradicional enemigo en esos momentos, el Imperio del Brasil se encontraba solo, con grandes problemas internos que podían significar el fin del Imperio –probable independencia de Río Grande y otras zonas como Pernambuco y Bahía, la opinión pública favorable a la instauración de la república, la abolición de la esclavitud, etc.- y por ello el partido gobernante considerando que la cuestión era “Rosas y la Confederación o el Imperio”, juega una última carta tanteando al Gral. Urquiza para que este quedara al margen de una futura guerra argentina-brasilera.
Urquiza se sintió ofendido y escribió: “Crea Ud. que me ha sorprendido sobremanera que el gobierno brasilero, como lo asevera, haya dado orden a su Encargado de Negocios en esa ciudad, para averiguar si podía contar con mi neutralidad… Yo, Gobernador y Capitan General de la Provincia de Entre Ríos, parte integrante de la Confederación Argentina y General en Jefe de su Ejército de Operaciones, que viese empeñada a esta o a su aliada la República Oriental en una guerra, en que por este medio se ventilasen cuestiones de vida o muerte vitales a su existencia o soberanía… ¿Cómo cree, pues, el Brasil, como lo ha imaginado por un momento, que permanecería frío e impasible espectador de esa contienda en que se juega nada menos que la suerte de nuestra nacionalidad o de sus más sagradas prerrogativas, sin traicionar a mi Patria, sin romper los indisolubles vínculos que a ella me unen y sin borrar con esta ignominiosa mancha mis antecedentes?”
“El Gabinete imperial al expresarse así me ha inferido una grave ofensa, suponiéndome capaz de faltar a mis santos y obligatorios deberes, olvidando que siempre los he llevado del modo que mejor posible me ha sido, y que así lo verificaré…Debe el Brasil estar cierto de que el General Urquiza con 14 ó 16 mil valientes entrerrianos y correntinos que tiene a su órdenes sabrá, en el caso que habrá indicado, lidiar en los campos de batalla por los derechos de la Patria y sacrificar si fuera necesario, su persona, sus intereses, fama, y cuanto posee” (publicada el 6 de junio de 1850 en El Federal Entre-Riano de Paraná).
Lamentablemente Urquiza no cumplió su palabra, los patacones que le ofreció el Imperio importaron más que el patriotismo, fue el Judas de la Historia Argentina. Que lástima para la Confederación Argentina, que oportunidad perdió también “el Libertador de un pueblo” de entrar a la HISTORIA por la puerta grande. Que suerte para el General Urquiza que el General San Martín, hubiera fallecido por esos días! ¡Qué no hubiera dicho nuestro héroe máximo de aquella traición! Conociendo por sus cartas, el pensamiento del LIBERTADOR, sobre aquellos que hacen alianzas con el extranjero para luchar contra su Patria, me imagino que hubiera dicho de la traición del Gral. Urquiza.
Ya las Partidas decían que es traidor el que “se pone con los enemigos para guerrear o facer mal al rey o al regno o los ayuda de fecho o de consejo”.
Digo que Caseros fue una dolorosa derrota argentina inferida por su más enconado adversario, el Imperio del Brasil, ayudado por un traidor general argentino, el Gral. Justo José de Urquiza.
Que vergüenza nacional que el 20 de febrero de 1852, aniversario de Ituzaingó, las tropas brasileras victoriosas en Caseros, desfilaran por la Ciudad de Buenos Aires a tambor batiente y con las banderas desplegadas!
Que vergüenza nacional que después de Caseros se haya decretado la libre navegación de los ríos interiores argentinos, regalando así lo que tanto había costado conseguir en Obligado, El Quebracho, San Lorenzo y otros combates gloriosos!
Qué vergüenza nacional que después de Caseros se haya reconocido la independencia de una provincia argentina, el Paraguay, tal como lo quería el Imperio del Brasil!
Que vergüenza nacional que después de Caseros se hayan perdido en manos del Brasil las Misiones Orientales que nos pertenecían!
Que vergüenza nacional que después de Caseros quedáramos como secundones de la política brasilera que años después nos llevará a la guerra contra el Paraguay!
¡QUE VERGÜENZA CASEROS!
¡QUE VERGÜENZA QUE ALGUNOS ARGENTINOS SE EMPEÑEN EN SEGUIR
FESTEJANDO CASEROS!
Quiero transcribir la carta que en un arrebato de patriotismo escribió Domingo Faustino Sarmiento al Gral. Urquiza, fechada en Yungay, el 13 de octubre de 1852: “Yo he permanecido dos meses en la Corte del Brasil, en el comercio casi íntimo de los hombres de estado de aquella nación, y conozco todos los detalles, General, y los pactos y transacciones por las cuales entró S.E. en la liga contra Rosas. Todo esto no conocido hoy del público, es ya dominio de la Historia, y está archivado en los Ministerios de Relaciones Exteriores del Brasil y del Uruguay”
“Tanta aberración he visto en estos años, como si dijeran que el emperador ha sentado plaza en el ejército de S.E. para corresponderle el servicio que le hizo S.E. conservándole la corona que lleva en la cabeza, como tuvo S.E. la petulancia de decirlo en barbas del Sr. Carneiro Leao, enviado Extraordinario del Emperador”.
“Se me caía la cara de vergüenza al oírle a aquel Enviado referir la irritante escena y los comentarios: ¡Si, los millones con que hemos tenido que comprarlo para derrocar a Rosas! Todavía, después de entrar en Buenos Aires, quería que le diese cien mil duros mensuales”.
¡¡¡QUE VERGÜENZA CASEROS!!!
Sr. Vincent de Urquiza, saludo a Usted, muy atentamente.
Dr. Norberto Jorge Chiviló
EL "ACADÉMICO" VINCENT DE URQUIZA, NO CONTESTÓ MI CORREO ELECTRÓNICO QUE SE LE ENVIÓ, POR LO CUAL PODEMOS AFIRMAR QUE SE FUE AL MAZO.
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