miércoles, 25 de octubre de 2023

Fuerza Aérea Argentina - Estrechar la mano del enemigo

REVOLVIENDO LA BIBLIOTECA

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  En esta sección que llamamos "Revolviendo la biblioteca", incluimos distintos artículos de gran interés histórico, poco conocidos por el público en general, publicados hace ya muchísimos años. 

El interesante artículo que publicamos a continuación, salió en el diario La Prensa el 5 de octubre de 1989.

Pájaros de un mismo plumaje
Cuando se estrecha la mano del enemigo
por Pío Matassi

El piloto Pablo Carballo
Pablo Carballo
Después del conflicto del Atlántico sur, año 1982, mucho se ha escrito y hablado respecto a las infinitas facetas que el mismo presenta.
Después del conflicto del Atlántico sur, año 1982, mucho se ha escrito y hablado respecto a las infinitas facetas que el mismo presenta.
En todo el mundo, en distintos círculos culturales, con mayor o menor objetividad y con distintos grados de buena fe, esta guerra ha dado lugar a montañas de opiniones y análisis. Militares, estrategas, geopolíticos, políticos y periodistas, en Occidente y en Oriente, en el Norte o en el Sur, que se precien de su profesión, no han dejado de emitir sus opiniones y convicciones. Porque ésta atípica guerra tal vez sea la última de su clase y también su desencadenamiento ya nunca más lo permitan los mecanismos de seguridad del mundo del futuro.
Pero de todos sus infinitos aspectos, hay uno que, dejando de lado técnicas y doctrinas, apasiona a la opinión pública en todos lados y es el de la batalla aérea, es decir, los sistemas de armas aéreos, contra aéreos y antiaéreos que allí se emplearon en plenitud y que produjeron los acontecimientos bélicos más espectaculares. Y en la medida que se avanza se llega a la curiosidad por los hombres que manejaron esos prodigios de la técnica y se concluye que aquéllos eran a su vez, las grandes revelaciones de esta guerra. Y así, el interés periodístico tiende naturalmente a entrevistar y estudiar a esos personajes, los aviadores de ambos mandos; algo que no hace mucha justicia al resto de los combatientes pues ellos también se sacrificaron, y tal vez en mayor grado y su accionar puede haber determinado resultados más importantes y gravitantes, pero la opinión pública en general, la no especializada, quiere saber de la guerra aérea y allá van los periodistas.
En la Fuerza Aérea Argentina se han recibido, además de estudiosos y especialistas a muchos periodistas cuyo propósito principal es conocer de cerca a sus aviadores de combate. Y entre los más numerosos se encuentran los periodistas ingleses o que escriben para la prensa de Gran Bretaña. Creemos que los argentinos debiéramos conocer, cómo ve a nuestros aviadores la opinión pública inglesa.

“Los cracks entre los combatientes mundiales”
Así titula en la tapa, la revista "The Elite”, año 1988, con una foto del capitán Pablo Marcos Carvallo en la cabina de su A4 B, tomada cuando, junto a su escuadrilla regresaba del estrecho de San Carlos, luego de atacar a la fragata británica “Antelope” y perder uno de sus pilotos, el primer teniente Luciano Guadagnini, el 23 de mayo de 1982. La fragata estallaría esa noche cuando un equipo de especialistas en explosivos intentara desactivar las bombas de 500 kilos que esta escuadrilla había alojado en su interior y que no habían explotado en el momento del impacto.

Héroes de una derrota
También en febrero de 1986 la revista dominical del diario “Telegraph” (N° 485) de Londres, anuncia en toda su tapa un reportaje a los pilotos argentinos de Malvinas. El artículo, titulado “Héroes de una derrota”, fue escrito por el periodista Tony Alln Mills quien visitó (por primera vez un británico) a fines de 1985, nuestras unidades de caza estacionadas en San Luís y Mendoza. En su introducción el artículo dice: 
“Volando aviones incuestionablemente antiguos en sus límites operativos, asombraron a los británicos por su determinación y coraje para ejecutar los ataques. El almirante Woodward, Comandante de la fuerza de tareas británica, reconoció el valor de los aviadores argentinos, a pesar de los dolores de cabeza que le causaron. El ex secretario de Defensa John Nott declaró en los Comunes  que tenía que reconocer la enorme bravura de los pilotos, cuando lanzaban sus aviones dentro del dantesco fuego británico”. 
Y continúa expresando Allen Mills: 
"Pero quienes eran estos indomables paladines de las pampas? ¿Qué los hacia atacar sin temor, casi fanáticamente, a las fuerzas británicas armadas con Sea Cat, Blow Pipe, Sidewinder y Rapler?” 
Y luego de cinco páginas de entrevistas y observaciones  termina su artículo;
"En general los oficiales británicos reconocieron, después de la guerra, que habían subestimado el coraje y la determinación de los pilotos de la Fuerza Aérea. En una pared del casino de oficiales de Villa Reynolds se eleva el retrato de un ave halcón con su pecho hinchado y sus talones flexionados, abajo una inscripción dice: “Raza Argentina, descubierta por el Reino Unido en Malvinas. Mayo/Junio 1982".

Con la Fuerza Aérea Argentina
En septiembre de 1988 la revista especializada en temas Aeronáuticos,“Pilot”, de Inglaterra, ofreció un artículo de Maxi Gainza.
Como se percibirá, este periodista es un ciudadano argentino, corresponsal del diario “La Prensa" en Gran Bretaña y que reside en este país desde mucho antes de la guerra. Gainza,que además es piloto civil enamorado de la acrobacia aérea, un día tomó contacto a través de su amigo vicecomodoro Floralt con el Estado Mayor de la Fuerza Aérea Argentina, expresando sus deseos de visitar nuestras bases aéreas y conversar con los pilotos patriotas, “de quienes se sentía muy orgulloso” y... si fuera posible, dado su condición de piloto y de argentino, volar un Mirage. Sabía que estaba pidiendo mucho… pero muchos (y ya veremos por qué) podían ser los réditos de sus artículos. El Estado Mayor concretó una entrevista en uno de los viajes que realizaba Gainza a nuestro país y evaluó su interés. Le ofreció una visita a la base de Tandil pero sin volar... el avión de doble comando (de dos  asientos) estaba fuera de servicio, se arguyó, pero podría subir al entrenador terrestre (una réplica de la cabina, en un salón, que reproduce toda las actividades del avión en vuelo) y tomar contacto con los pilotos, con esos que, según sus propias palabras en este artículo, “son los compatriotas que seis años antes se habían ganado el respeto de muchos británicos, lo que permitió mantener  alta mi frente de argentino, mientras viva en Inglaterra, durante y después de aquella triste guerra”.
El resultado fue su primer artículo en “Pilot”: “Con la Fuerta Aérea Argentina”, “A seis años, la gloria y los  sinsabores de la guerra de Malvinas no se han desvanecido”. Y allí tomó contacto con los pilotos argentinos, veteranos de Malvinas; con el capitán Aguirre Faget que integró la escuadrilla que averió seriamente (y no sabe si hundió) a un destructor británico, el 1° de mayo de 1982 con el primer teniente Barrionuevo, integrante de la sección de A4B que hundió al destructor “HMS Coventry” el 25 de mayo de 1982, con el capitán Paredi que había regresado de una misión de ataque con su 4AC enchufado en el avión Hércules reabastecedor pues tenía sus tanques de combustible perforados; con el capitán lsaac que, junto a los Super Etendard navales había atacado el 30 de mayo, con su A4C al portaaviones que, “la Argentina declara” e “Inglaterra niega, era el “HMS Invencible”.
Y cuando Gainza se despide del jefe de la base, éste tratando de hacer un cumplido y en la seguridad de que el periodista se daría por satisfecho con el trajín del día pasado en Tandil le comentó: “El biposto entrará en servicio recién pasado mañana...” y ahí perdió.

Volando el Mirage/Dagger argentino
Este es el título de su segunda entrega, en la revista “Pilot”, aparecida en Gran Bretaña, el mes de octubre de 1988. Su herencia vasca, hizo que Gainza regresara a Tandil dos días después para cobrar lo prometido... y aquí se derrumbaron las defensas del jefe de base: “Mayor Dorado, llévelo a volar..." 
En este artículo, Gainza demuestra un noble sentimiento argentino que por otro lado campea en todos sus escritos. También deja salir de su pecho el cálido amor que siente por sus “pampas” donde él se crió.
Y estos nobles sentimientos, yo estoy seguro, es lo que gusta en Inglaterra. Lo hace creíble, respetable, porque ... en cuestiones de guerra (e incluso en competencias) esta autenticidad es la que secretamente, en la intimidad de su ser, halaga a los británicos.
Comienza relatando su viaje por la ruta 3, en medio de las estancias de Buenos Aires, de madrugada y cuando sale el sol “que al calentar los campos despertaba los olores de los pastos... que le recordaban su niñez”.
Luego pasa a pintar con mano maestra, el vuelo en Dagger con detalle de un agudo y entendido observador.  Es su primera experiencia en un reactor militar (y de la magnitud del Dagger). Según él dice: sentado sobre una bomba viva (en el asiento eyectable), escucha por los auriculares el indicativo de llamada que tendrá su vuelo (Gaucho) y comenta “qué hermoso Indicativo”. Despegan, ascienden Dorado, el piloto, le ofrece los comandos en altura y el Dagger tiende, solo, a acercarse a la velocidad del sonido. ¡Cuidado! Ya están sobre la costa Atlántica (cerca de Mar del Plata), pasan a vuelo rasante sobre el mar, la táctica argentina para penetrar las defensas británicas. Se internan y vuelven, siempre rasante; navegando ahora sobre un “mar de pastos” pampeano. Ascienden a 25.000 (ilegible). Nuevamente en los comandos, intenta un tonel (muy suave) y un looping (turbulento), etcétera. Todo lo observa, y relata como un experto.
“Ahora vamos a rehidratarnos” le dicen después del aterrizaje y lo invitan a la Sala de Pilotos. Aquí Gainza dialoga nuevamente con sus ya familiares pilotos argentinos. Acerca de los pilotos británicos, los argentinos, dice, hablan con respeto. Uno de ellos razona: “Tal vez seamos  parecidos a los pilotos británicos o tal vez los pilotos de caza sean iguales en todas partes del mundo, algunos mejor entrenados que otros, eso es todo...” Y Gainza se despido lamentando no poder quedarse a comer un asado en la base esa noche con ellos. Termina su artículo (agudeza y alta diplomacia periodística) diciendo: 
“No podría haber imaginado mejor compañía para comer un asado. Y no puedo dejar de pensar en aquel soñado día en que se unieran alrededor de nuestro mismo fuego, esa otra hermosa compañía que serían los pilotos británicos”.

Pájaros del mismo plumaje
O como diríamos aquí “astillas del mismo palo”.
Según tenemos entendido, estos dos artículos precedentes de “Pilot” interesaron a los organismos competentes de la Royal Navy y Gainza fue invitado a visitar la Base Aeronaval Principal (Yeovilton) y entrevistar a los pilotos navales británicos que, en su gran mayoría, fueron los que se enfrentaron con los argentinos en el Atlántico sur.
Era otro sueño de Gainza que se hacía realidad. Seguramente tendría ahora la oportunidad de volar el Sea Harrier. Aparece así su, hasta hoy, último artículo: “Pájaros de un mismo plumaje” (Birds of a feather), publicado esta vez en un diario de circulación masiva, el “Sunday Telegraph”, del 21 de mayo pasado.
En esta entrega Gainza emplea el mismo método que en las anteriores.
Relata su vuelo en el Harrier piloteado por el Lt. Cdr. Morgan, detalla tácticas de ataque sobre Gales del sur. Un ascenso vertical para evadir un supuesto misil antiaéreo; luego una maniobra, particular del Harrier, “el viffing”, que le permite saltar, como una langosta y evadir ser cazado por otro avión en su cola. Por ahí comienzan una picada violenta, alejándose hacia el mar por el canal de Bristol, mientras Gainza reflexiona: "(el mar) parecía calmo y salino. No barcos, no aviones, no odio. Solamente un británico y un argentino exorcizando juntos a los fantasmas que se habían interpuesto entre ellos mediante el gozo indescriptible de un vuelo fabuloso”.
El piloto del Harrier, Lt. Cdr. David Morgan, integraba durante la guerra el Escuadrón 800, a bordo del portaaviones Invencible y el 8 de Junio de 1982 fue lanzado en patrulla de combate, junto con otro Harrier piloteado por el Lt. Cdr. Smith, para defender los buques y las tropas británicas que estaban siendo atacadas en bahía  Agradable por la Fuerza Aérea Argentina; llegaron al lugar cuando la última escuadrilla argentina atacaba un lanchón de desembarco que pertenecía  al “HMS Fearless”, ya para entonces el “Sir Galahad", el “Sir Tristam" y la fragata “Plymouth” ardían. Y los cazaron desde la altura superior que “tenían respecto a los argentinos que volaban rasante sobre el lanchón. El resultado fue tres aviones argentinos derribados (dos por Morgan) y sus pilotos fallecidos (primer teniente Bolzan, teniente Arraras y alférez Vázquez).
"Para nosotros, los aviadores argentinos eran sólo blancos y nuestro trabajo consistía en obedecer órdenes pero no deseamos glorificarnos por lo que hicimos”, dijo Morgan.
Gainza vuelve ahora a relatar su vuelo... ya sus condiciones físicas se agotan y dice “estuve a punto de tirar la toalla”, cuando le ofrece Morgan los comandos del Harrier para que intente algunas maniobras acrobáticas.
“Pensé entonces en aquellos pilotos argentinos que darían lo que no tienen por volar un Harrier y… tomé los comandos”.
Se convierte entonces en un periodista singular que ha tenido la única oportunidad de volar esos monstruos piloteados por los mismos pilotos de Malvinas. Y aquí con autoridad ganada por sí mismo, pasa a comparar los aviones de lo que es su verdadero objetivo; a comparar los pilotos de ambos países para llegar a la conclusión de que son… “pájaros de un mismo plumaje”... astillas de un mismo palo.
Apela entonces a todo su profesionalismo para presentar los hechos y razones que lo llevarán a esa conclusión y lo logra indudablemente. Destaca la opinión del capitán Sánchez, quien integraba la escuadrilla que derribó a Morgan y fue el único que sobrevivió y que dice: "No tengo nada en contra de los (pilotos) británicos. Nos tiramos unos contra otros pero ambos estábamos haciendo nuestra tarea... por eso, los respeto”.
Y concluye su artículo:
“Podrán haber dejado atrás la guerra. Pero, ¿cómo explicar la necesidad que tienen de hablar con aquéllos que mataron a nuestros amigos? Tal vez haya heridas más profundas que sólo las pueden cicatrizar cuando se estrecha la mano del enemigo”.

Nuestra conclusión
Los años y la guerra de nuestras islas Malvinas comienzan a alejarse en el pasado. Al mismo tiempo van surgiendo, entre la bruma de los recuerdos, los valores imperecederos del hombre.
Dentro de ellos resalta la estatura moral y profesional de nuestros aviadores. Pero no son sólo ellos... (tal vez la espectacularidad de sus acciones guerreras haga sobresalir su amistad con todos, absolutamente todos los combatientes argentinos que tuvieron que pelear para salvar el honor nacional.  Tarde o temprano esta altísima dignidad valdrá, en el campo internacional, lo mucho o lo poco que otros hombres le quieran adjudicar).
Porque el caso de nuestras islas sigue sin resolverse. Ya se anuncian las nuevas acciones, ahora diplomáticas, que se ensayarán para tal solución. Los que ahora intervengan se unirán y serán comparados por el juicio de la historia con estos “indomables paladines de las pampas, al decir de un inglés. Pues un francés Pierre Closterman, refiriéndose también a esta guerra ya dijo, en 1983: “El mundo cree solamente en aquellas causas cuyos testigos se hacen matar por ellas”. 

El comodoro Pío Matassi desempeña en el actual Estado Mayor de la Fuerza Aérea Argentina, el cargo de presidente de la comisión de evaluación y análisis de lo batalla aérea de nuestras islas Malvinas.

Pájaros de un mismo plumaje