miércoles, 1 de diciembre de 2010

Opiniones - Horacio Oyhanarte

  Publicado en el Periódico El Restaurador - Año V N° 17 - Diciembre 2010 - Pag. 12 

Opiniones 

Opinión sobre Rosas
Horacio Bernardo Oyhanarte

Horacio Bernardo Oyhanarte (1885-1946) fue un abogado exitoso, político destacado y diplomático. En 1905 participó de la revolución radical y dos años después se recibió de abogado. En 1914, fue elegido diputado nacional por la provincia de Buenos Aires, por su partido, la Unión Cívica Radical, y en el Congreso defendió la neutralidad argentina, durante la Primera Guerra Mundial. En 1916 escribió “El hombre”, sobre la vida de don Hipólito Yrigoyen. Fue Ministro de Relaciones Exteriores en los dos años de la segunda presidencia de Yrigoyen (1928-1930).

Producida la revolución del 6 de setiembre de 1930, que derrocó al régimen yrigoyenista, se exilió en el Uruguay.

Al morir Yrigoyen en 1933 regresó al país y frente a los restos de su líder político pronunció en el cementerio un emotivo discurso que comenzó con estas palabras: “Ha muerto mi padre”. No podía ser de otra manera, porque durante toda su vida fue un hombre de Yrigoyen, al que siempre admiró.

Durante seis meses estuvo preso y después de recuperar su libertad emigró a Francia y promediando la Segunda Guerra Mundial, pasó a Suiza y luego a Estados Unidos hasta 1944, regresando luego a nuestro país. Rechazó un ofrecimiento que le hizo el entonces Coronel Perón para que lo acompañara como Vicepresidente en la fórmula presidencial para las elecciones que tendrían lugar en 1946.

Descontento con la integración de la Unión Cívica Radical en la Unión Democrática, renunció al Comité Nacional de su partido.

Sus restos descansan junto con los de Alem e Yrigoyen en el Panteón de los Héroes de la Revolución de 1890, en el cementerio de la Recoleta.

Sus escritos políticos se titulan “Por la Patria desde el exilio digo”

En 1932, escribió sobre Rosas:

“Rosas representó a las masas, sobre todo campesinas, del país anarquizado y baldío, contra los pseudos aristócratas de Buenos Aires; contra el porteñismo ensimismado y vacuo que creía que la nacionalidad eran una docena de apellidos -entonces tenderos- de la antigua metrópoli colonial. Rosas realizó con sangre -lo que nunca se le perdonaba- la unidad política del país, domando al díscolo caudillismo que había quebrado la solidaridad ética y de origen en una multitud de feudos particulares que pretendían la categoría, casi, de estados independientes”.

Fuentes: http://diccionarioradical.blogspot.com / Wikipedia, la enciclopedia libre / Fermín Chávez, “La vuelta de Don Juan Manuel”