sábado, 1 de diciembre de 2007

El Periódico Cumple 1 Año

 Publicado en el Periódico El Restaurador - Año II N° 5 - Diciembre 2007 - Pag. 1 



Rosas. Óleo sobre tela – Raymund Quinsac Monvoisin
Hemos cumplido el primer año

Con la aparición de este número cumplimos nuestro primer año de vida. Fue este un año fecundo de realizaciones y creemos haber cumplido con las metas que nos habíamos impuesto. En primer lugar hemos logrado la continuidad, con la aparición cada tres meses de un nuevo número de la publicación. En segundo lugar estamos contando día a día con el apoyo creciente de nuestros lectores y avisadores y hemos incorporado a nuevas personas que colaboran con artículos, notas, poesías, etc. Las muestras de amistad y agradecimiento por la tarea cultural y de esclarecimiento que nos hemos impuesto, las recibimos a diario.

Desde estas páginas brindamos información histórica que creemos y sabemos verdadera, avalada en cada caso por la documentación pertinente. Nuestro único compromiso -como dijimos en nuestro primer número-, es con la verdad histórica, de la que nunca nos apartaremos un ápice. Como decía Miguel de Unamuno: “Primero, la verdad”.

Otra de nuestras metas fue que nuestro periódico fuera de fácil lectura, pues principalmente está destinado al público en general no adentrado en temas históricos y además que pueda leer toda la familia. Creemos que lo hemos logrado.

También durante este año distribuimos este periódico en Instituciones, Bibliotecas y Colegios de nuestro medio, donde somos bien recibidos.

No nos olvidamos tampoco de la Comunidad: instituimos una media beca, realizamos aportes y donaciones que en cada caso hicimos conocer a nuestros lectores.

No hemos apelado al recurso fácil muy en boga por algunos escritores (¿“historiadores”?) mediáticos actuales que emplean conceptos y palabras del S. XX, para lograr espectacularidad; quienes con cara adusta emplean por ejemplo la palabra “genocidio”, para ponerla a diestra y siniestra y calificando hechos y acontecimiento ocurridos en siglos anteriores, pero cuidándose siempre de no aplicarlo a personajes y regímenes que sí fueron genocidas y ¡cómo! en el Siglo XX. Tratamos de ser justos en nuestras apreciaciones, no midiendo con distintos patrones según sean los destinatarios de tales mediciones: Las muertes de los fulanos eran buenas y las de los menganos eran malas. Tampoco tomamos a los grupos humanos como bloques, p.e. los blancos contra los negros, los españoles contra los indios; los españoles contra los criollos; todo ello es muy simplista, como si entre los “blancos” no hubiera problemas, guerras y conquistas (toda la historia europea es una muestra de ello) y como si entre los “indios” no hubiere también problemas, guerras y conquista. Eso no sería hacer historia, sería al contrario llevarse a las “piñas” con la Historia –permítaseme la humorada-. Porque de explicarse la historia en forma tan simplista ¿cómo puede comprenderse entonces, que entre los más importantes jefes de los ejércitos realistas, muchos de ellos fueran criollos (caso de los brigadieres José Manuel de Goyeneche y Juan Pío de Tristán entre otros), o que indígenas del sur de Chile fueran aliados a los realistas frente a los ejércitos patriotas…? ¿Se sabe que los últimos que defendieron el poder realista en América fueron indios…?

Un escritor muy en boga y medíático ha dicho que Mariano Moreno fue el primer “desaparecido” de la historia argentina, ello es un disparate como el decir que el fusilamiento de Liniers y sus compañeros en Cabeza de Tigre –Córdoba- ordenado por la Primera Junta, por inspiración de Moreno, fue el primer acto de “terrorismo de estado” de la historia argentina.

Cuando leemos o estudiamos historia, lo primero que debemos hacer es “trasladarnos” al momento histórico en cuestión, para comprender los sucesos y los procederes de los hombres de aquellos momentos y poder analizar los hechos históricos lo mejor posible sin que nuestros actuales valores influyan en ellos.

Hoy día nos puede parecer horrible la esclavitud, pero debemos entender que hasta mediados del S. XIX, ello era normal y aceptado por muchas sociedades y que por el contrario procederes y conductas humanas que antes eran censurables y objeto de repulsa pública, hoy son admitidas por la sociedad. No podemos juzgar con criterios actuales hechos acaecidos en los siglos pasados.

Siempre tratamos de poner a nuestros lectores en el momento y lugar histórico en que los hechos se produjeron, haciendo asimismo aclaraciones que a lo mejor para un conocedor del tema pueden no ser necesarias pero sí lo son para el público en general. Valga como ejemplo, en el Nº 1 cuando nos referíamos a la anécdota del Gral. Mitre cuando niño intentó el cruce del río Salado en nuestra provincia y publicamos un mapa con el recorrido de ese río y una descripción con los datos más importantes, o en el Nº 3 cuando refiriéndonos a la Colonia Holandesa del Cabo de Buena Esperanza, aclarábamos que era el punto más al sur del continente africano, actual Sudáfrica.

Dedicamos también todo el Nº 3 de nuestro periódico a evocar la Reconquista y Defensa de Buenos Aires, acontecimientos fundamentales de nuestra historia, y de los cuales se cumplieron los 200 años. Miramos a nuestro alrededor y no encontramos ni actos oficiales trascendentes de evocación, ni tampoco publicaciones referidas a ellas –salvo excepciones-, por lo que la nuestra es un poco también la excepción. Destacamos la ausencia de festejos acordes a esos 200 años, lo que es demostrativo del poco interés que las autoridades nacionales, provinciales y municipales, le dieron al tema. Por ello nos sentimos orgullosos que nuestra publicación los recordara.

En el primer número decíamos que “Rosas es el ejemplo a seguir” y por ello lo tomábamos como bandera. Rosas fue –con sus aciertos y sus errores- el mejor gobernante que tuvo la República Argentina, en sus casi doscientos años de vida. Defendiendo la figura de Rosas defendemos a nuestra querida Argentina, porque Rosas fue la Argentina y la Argentina fue Rosas. Ah… me olvidaba, cuando Rosas ingresó en la política, era el hombre más rico de nuestro país y cuando se exilió no se llevó riquezas ni dinero, en el exilio vivió de su trabajo, y murió lejos de su amada Argentina, viejo y pobre. Único caso en nuestra América y no creo que haya otros muchos ejemplos en toda la Historia que puedan comparársele. ¡Qué distinto es en la actualidad! Muchos ingresan a la política pobres y se retiran enriquecidos.

Por último no queremos olvidarnos de agradecer a nuestros avisadores y colaboradores que en forma continua y desinteresada, han hecho su importante aporte para que “El Restaurador”, salga a la calle a decir su verdad.