sábado, 1 de diciembre de 2018

Las Patidas de Alfonso "el Sabio"

  Publicado en el Periódico El Restaurador - Año XIII N° 49 - Diciembre 2018 - Pag. 7 

José de San Martín
Las Siete Partidas

Las Partidas de Alfonso “el Sabio”


El “Libro de las Leyes”, como se lo llamó originariamente, o sencillamente llamado de las “Partidas”, era un conjunto de normas redactadas en Castilla durante el reinado de Alfonso X (n: 1221 – f. 1284), a quien la historia conoce y distingue como Alfonso “el Sabio”.

Las Partidas abarcaban todo el saber jurídico de la época –considerado una summa de derecho– y es la obra jurídica más importante de la Edad Media y podemos afirmar que lo fue también de todos los tiempos, pues rigió en España e Hispamérica hasta que tuvieron lugar las codificaciones en los distintos países; inclusive en algunos de ellos rigieron hasta la segunda década del siglo XX y muchas de las actuales leyes o códigos de estos países, tienen su origen en aquel cuerpo jurídico.

Su redacción demandó aproximadamente el trabajo durante diez años por una comisión de juristas, bajo la dirección de Alfonso X.

Se divide en siete Secciones, por lo cual también se la conoce con este otro nombre “Las Siete Partidas”. 

La última Partida, que es la que a nosotros en este momento nos interesa, tiene 34 Títulos y 363 Leyes, dedicada al derecho penal y procesal penal.

El Título 2, trata de las traiciones y dice “Traición es una de los mayores yerros y denuestos en que los hombres pueden caer… y ennegrece y mancilla la fama de los que de aquel linaje descienden, aunque no tengan en ello culpa, de manera que siempre quedan infamados por ello”.

La Ley 1 corresponde al peor de los delitos, la “Laese maiestatis crimen [Crimen de lesa majestad o de lesa patria]… la traición es la más vil cosa y la peor que puede caer en corazón de hombre… La segunda manera es si alguno se pone con los enemigos para guerrear o hacer mal al rey o al reino, o les ayuda de hecho o de consejo, o les envía carta o mandado por el que los aperciba de algunas cosas contra el rey, a daño de la tierra…”

La Ley 2, complementando a la anterior, establecía la pena: “Cualquier hombre que hiciese alguna de las maneras de traición que dijimos… debe morir por ellos… Y además todos sus hijos que son varones deben quedar infamados para siempre…”