jueves, 21 de noviembre de 2024

Pablo Vaca - Diario Clarín - Artículo sobre Kicillof, Cristina Kirchner y Rosas . Chiviló

Diario Clarín del 12 de noviembre de 2024


Pablo Vaca

El 12 de noviembre de 2024, en la página 2 del diario Clarín, en la columna "DEL EDITOR" se publicó el artículo "Cristina, Rosas y Perón, un solo corazón", cuyo autor fue el periodista Pablo Vaca.

Por no estar de acuerdo con algunos de los conceptos expresados, le remití al autor del artículo una carta a su correo electrónico pvaca@clarin.com 

Hasta el momento no recibí ninguna contestación, no obstante que mi correo fue recibido por el destinatario, pues no fue devuelto, y en el caso de recibir alguna respuesta, la misma será publicado en este blog.


Aquí el texto del artículo:


Cristina, Rosas y Perón, un solo corazón

DEL EDITOR

Pablo Vaca - pvaca@clarin.com


En su afán por defenderla, Kicillof no se anduvo con chiquitas: “Se convierte en un caso de persecución políticojudicial y proscripción, como pasó con otros líderes del campo popular de la historia argentina, todos del peronismo o casi todos porque les ocurrió a Frondizi, Yrigoyen, pasando por San Martín, Rosas, Perón y por supuesto que Cristina”, dijo ayer el gobernador.

Hablaba, por supuesto, del fallo de Casación que se conocerá mañana, sobre el cual se asegura que ratificará la condena a 6 años de prisión e inhabilitación perpetua a la expresidenta por corrupción.

La lista de Kicillof de “líderes del campo popular” llama la atención. Sostiene que son “todos del peronismo o casi todos”. En realidad, son dos de seis: Perón y Cristina. A los demás -Frondizi, Yrigoyen, San Martín y Rosas- resulta difícil o imposible considerarlos peronistas: tres de ellos habían muerto cuando el General fundó su movimiento.

Además, cataloga como caso de “persecución político-judicial y proscripción” a Juan Manuel de Rosas, sobre quien se pueden discutir muchas cosas, pero no que encabezó un gobierno autoritario que mandó al destierro a cuanto opositor pudo. Y ni hablar de La Mazorca, su cuerpo parapolicial, responsable de crímenes que hoy se considerarían terrorismo de estado.

Es cierto que tras ser derrotado en Caseros debió marchar al exilio, pero poner a Rosas en la categoría de perseguido sin recordar su rol de perseguidor demuestra una mirada peculiar de la historia.

Kicillof no ahorró adjetivos para criticar el fallo que emitirá la Cámara. Lo calificó de “horror”, de “escándalo jurídico” y de “derecho fantasía”. Las pruebas que existen en la causa parecen insuficientes para el exministro de Economía, evidentemente también versado en leyes.

La enjundia del gobernador refleja la importancia del momento para la expresidenta. Hoy “estrenará” su cargo como presidenta del PJ en una “reunión de trabajo” en el sindicato de los mecánicos. Será la previa a la difusión de la sentencia, ocasión para la que se ha convocado a otra movilización a Comodoro Py, que contará con la presencia de Juan Grabois, el ministro de Justicia bonaerense, Juan Martín Mena, y hasta una referente del Partido Comunista de Brasil, entre otros. Ella, sin embargo, escuchará el fallo en el Instituto Patria.

Todo esto, en un contexto político que muestra a Cristina reafirmada en su rol como principal opositora, y que ha recuperado algunos puntos de imagen positiva, más cerca de sus números históricos.

La notable centralidad de la expresidenta -que parecía en baja pero que siempre renace- es celebrada en principio por el Gobierno. La ven como la mejor rival posible, porque estiman que su alto rechazo hace altamente improbable que les gane en las urnas.

Otros abren el paraguas y alertan que puede repetirse la historia que atormentó a Macri en 2017. Cristina perdió en esas elecciones, pero demostró que estaba viva, y las dudas sobre la viabilidad del plan económico macrista se multiplicaron lo suficiente como para que, con Alberto Fernández como mascarón de proa y ella como vice, en 2019 volviera al poder.

Que su condena por corrupción sea ratificada no altera en lo más mínimo sus chances. Donald Trump, electo de manera abrumadora pese a haber sido hallado culpable de falsear su contabilidad para pagar el silencio de una actriz porno, prueba una vez más que se vota con el bolsillo, no con la moral.


Aquí el texto de mi carta:

Villa Ballester,  20 de noviembre de 2024 – Aniversario del Combate de Vuelta de Obligado

Señor Pablo Vaca

De mi mayor consideración.

Dirijo a Ud. la presente con motivo de haber leído la columna “DEL EDITOR” publicada el día 12 ppdo. en el diario Clarín, titulada “Cristina, Rosas y Perón, un solo corazón”, de su autoría.

Su artículo tuvo su origen en las desacertadas palabras y comparaciones realizadas por el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, quien quiso igualar la situación actual de la expresidente Cristina Fernández de Kirchner –en el momento de aparecer la nota a punto de confirmarse por parte del Tribunal de Casación Penal la pena que había sido dictada por el tribunal inferior con las de otros personajes históricos: San Martín, Rosas, Yrigoyen, Frondizi y Perón.

Ninguna comparación puede hacerse de la situación procesal de la expresidenta, con aquellos protagonistas nombrado por el Sr. Kicillof.

Salvo Juan Manuel de Rosas, juzgado por tribunales ordinarios –a lo cual me voy a referir más abajo y Juan D. Perón, juzgado por un Tribunal de Honor de las FFAA; ninguno de los otros tres personajes históricos afrontaron ningún tipo de juicio.

Además tampoco puede compararse la actuación pública de estos cinco personajes, con el de la expresidente, en cuyos dos mandatos, más el de su esposo Néstor Kirchner y el de su “elegido” Alberto Fernández, los llamados  “16 años K”, se cometieron los actos de corrupción más graves y aberrantes de toda nuestra historia y que son el símbolo de la corrupción desbocada, en el que se sobrepasaron todos los límites en el saqueo sistemático del Estado, en beneficio propio y de sus amigotes.

Ni el Brigadier General de la Confederación Argentina, José de San Martín, ni el Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, quien tenía el manejo de las RREE de la Confederación Argentina Juan Manuel de Rosas, ni los otros tres presidente argentinos mencionados –los cuales podrán tener sus luces y sus sombras, y nos podrán gustar o no tuvieron actos de corrupción.

Solamente el delirio del gobernador de la provincia, Kicillof, puede hacer tales comparaciones.

Pero también me ha llamado la atención, cuando Ud. se centra en la figura de Rosas, en estos dos párrafos:

“Además, cataloga como caso de ‘persecución político-judicial y proscripción’ a Juan Manuel de Rosas, sobre quien se pueden discutir muchas cosas, pero no que encabezó un gobierno autoritario que mandó al destierro a cuanto opositor pudo. Y ni hablar de La Mazorca, su cuerpo parapolicial, responsable de crímenes que hoy se considerarían terrorismo de estado”.

“Es cierto que tras ser derrotado en Caseros debió marchar al exilio, pero poner a Rosas en la categoría de perseguido sin recordar su rol de perseguidor demuestra una mirada peculiar de la historia”.

Siempre que se trae a colación a Rosas, no hay otra opción que hablar de terror, la mazorca, perseguidor, etc., etc.

Por supuesto que fue un gobierno de mano dura y gracias a Dios que así lo fue, ya que le tocó actuar en época de anarquía, de desunión nacional, y enfrentado por un partido –el unitario que no trepidó en aliarse con potencias extranjeras y promover la secesión del territorio nacional, con tal de lograr sus fines. De no haber sido por Rosas, nuestro país no comprendería a las provincias que lo forman, sino que posiblemente no hubiera sido más que lo que era la provincia de Buenos Aires.

Con un criterio actual algunos podrían catalogarlo como “autoritario”, como también lo fueron Dorrego, Lavalle, Viamonte, Balcarce, etc. (gobernadores de Buenos Aires) y  Paz, Lamadrid y otros que también actuaron de la misma forma cuando se hicieron con el poder en las provincias que dominaban y ni que decir de algunos gobiernos constitucionales como los de Urquiza, Mitre, Sarmiento, que fueron más que “autoritarios” y bastantes violentos. Debemos decir en verdad que en todos sus gobiernos, Rosas fue un gobernante que no se hizo del poder por la fuerza, sino que su acceso fue legal y de acuerdo a las normas vigentes, incluso antes de asumir su segundo mandato en 1835, pidió se realizara un plebiscito popular, que fue el primer acto de elección en nuestro país de un gobernante por medio de elección democrática, como su mismo enemigo, Sarmiento, lo reconoció: Rosas era un republicano. Era la expresión de la voluntad del pueblo y en verdad que las actas de elección así lo muestran. El gobernante se inclina ante la soberanía popular representada por la legislatura. Grandes y poderosos ejércitos lo sirvieron, grandes y notables capitalistas lo apoyaron y sostuvieron. Abogados de nota tuvo en los profesores patentados de derecho. Verdadero entusiasmo era el de millares que lo proclamaban el Héroe del Desierto y el Gran Americano. Rosas era popular... Rosas era una manifestación social, una fórmula de una manera de ser de un pueblo. La suma del poder público le fue otorgada por aclamación y plebiscito, sometiendo al pueblo la cuestión, ver Obras Completas, Tomo XXVII.

Durante todo el tiempo que Rosas gobernó la provincia, contó con el apoyo de todas las clases sociales, desde las más bajas hasta los más encumbrados, como lo hizo notar Ricardo Rojas, autor del Santo de la Espada, en su libro La literatura argentina, quien afirmó sobre Rosas: “Representaba el sentimiento del país, porque tuvo la adhesión de Buenos Aires, de las provincias, de los caudillos y de los pueblos, de la burguesía y de la plebe, de los indios y de los gauchos, de los negros libertos y de muchos blancos europeos… el sistema de Rosas es un fruto de los dos sentimientos más fecundos creados por la revolución de Mayo: el americanismo y la democracia”. Otros personajes históricos también lo consideraron así.

El historiador polaco-estadounidense Miron Burgin en su obra The Economic Aspects of Argentine Federalism,  que fue traducida y publicada en nuestro país en el año 1960 con el título Aspectos económicos del federalismo argentino, coincide con la apreciación de Ricardo Rojas en cuanto destaca la popularidad del gobernante porteño en todas las capas de la sociedad: [En 1835]...Rosas halló en la provincia poca oposición. En realidad nunca había tenido la provincia un gobierno más popular que el que encabezaba Rosas. No sólo los terratenientes y los gauchos del campo, sino también los productores de carne, los artesanos y los pequeños comerciantes de la ciudad aclamaban a Rosas y a su gobierno como la única forma de restaurar la paz y el orden en la provincia destrozada por la guerra. Los elementos disidentes, exhaustos y desilusionados, eran impotentes frente al entusiasmo de la enorme mayoría.

Además no hay que perder de vista el contexto histórico en el que Rosas gobernó la provincia y ejerció el manejo de las relaciones exteriores de la Confederación Argentina, siendo en la práctica el “presidente” de la Nación, como en alguna oportunidad José de San Martín, se refirió a él.

Por supuesto que es necesario aclarar, como decía Winston Churchill en el libro La crisis mundial 1911-1918 Todos los acontecimientos tienen que ser juzgados en una justa relación con las circunstancias del momento y solo desde ese punto de vista”, esa es también la opinión de muchos historiadores. Aplicar criterios actuales para “juzgar” hechos acaecidos casi dos siglos después, es irracional y no es serio, como tampoco aplicar términos como el de “autoritario” y “terrorismo de estado”.

En el mismo sentido que Churchill, Alfredo L. Palacios, destacado político socialista, en la sesión del 21 de noviembre de 1914 en la Cámara de Diputados, en la discusiones sobre el presupuesto nacional, refiriéndose a Rosas, manifestó “Cuando estudiemos el pasado, no juzguemos a los hombres, desvinculados de su época…” y en 1933, en la revista Caras y Caretas del 23 de diciembre, preguntado sobre su posición sobre la repatriación de los restos de Rosas, dijo que se debe “considerar a Rosas, históricamente sin separarlo de su época…”

En su columna, justamente Ud. separa a Rosas de su época y de las críticas circunstancias en las que le tocó gobernar. Como si Rosas hubiera caído del cielo en medio de un país en paz, cuando fue todo lo contrario.

Rosas accedió a la gobernación de la provincia, como consecuencia del amotinamiento de Lavalle contra el legítimo gobernador Manuel Dorrego, a quien mandó asesinar bajo la forma de “fusilamiento”, sin juicio alguno y por su sola voluntad, azuzado por conspicuos miembros del partido unitario –a los cuales Ud. seguramente no osaría en criticar– quienes lo apoyaron e incitaron en ese delirio. La represión desatada por el partido unitario, mediante el empleo de las fuerza militares sublevadas contra el pueblo federal, que son detalladamente contadas por Juan Manuel Beruti, un observador de aquella época, que periódicamente anotaba todo lo que ocurría en Buenos Aires y que después esas crónicas fueron compiladas en un libro que se llama Memorias curiosas, que le aconsejo leer para analizar el porqué de la Legislatura provincial le otorgó el poder a Rosas y las facultades extraordinarias. Asimismo el general Iriarte en sus Memorias, se refiere de igual forma al actuar salvaje de los ejércitos unitarios.

Ud. tendría que leer esos libros para ver las salvajadas cometidas por las tropas unitarias, contra la población civil y el comportamiento correcto de las tropas federales a cargo del Comandante de Campaña, Rosas, lo que ya había ocurrido en octubre de 1820 en la época que en la historia se conoce como “Anarquía del año XX”.

Aunque a mí no me gusta calificar hechos del pasado con definiciones actuales –como más arriba lo señalé de acuerdo al criterio usado por Ud., sí podría catalogarse a la actuación de las fuerzas militares unitarias como “terrorismo de estado”.

Ud. dice que Kicillof tiene una “mirada peculiar de la historia” –con lo que coincido, pero ello le es aplicable también a Ud. quien no solo tiene una mirada peculiar de la historia, sino también sesgada. Se ha quedado con la gran historieta armada por la llamada Historia Oficial, alejada de la verdad histórica, llena de inventos y mentiras contra el “tirano”, “el Calígula del Plata”, “el degollador”, etc.

Ud. se quedó con lo que le enseñaron de chico sobre Rosas y la Mazorca, que por la calle se mataba a la gente, que en el mercado junto a los duraznos se exponían las cabezas cortadas de los unitarios y todos esos cuentos que no tiene ningún asidero de veracidad, sino que fueron inventos para promover el derrocamiento de un gobierno apoyado por el total de la población y que personeros del unitarismo se encargaron de desparramar por toda Europa y América, para lograr la intervención de potencia extranjeras en nuestro suelo patrio, cosa que lograron.

Ud. afirma que Rosas “mandó al destierro a cuanto opositor pudo”. Ello no es cierto, uno de sus mayores opositores, Juan Bautista Alberdi, afirmó en 1847 en su libro La República Argentina 37 años después de la Revolución de Mayo: “En el suelo extranjero en que resido, no como proscripto, pues he salido de mi patria según sus leyes, por franca y libre elección, como un inglés o un francés de su país por conveniencia propia”.

Si Ud. pondría como ejemplo que después de la mal llamada Revolución de los “Libres de Sur” –más adecuado debería llamarse de los “hacendados del sur” en octubre y noviembre de 1839, muchos complotados debieron exiliarse por considerarse perseguidos,… y sí… pero debemos tener en cuenta que en esos momentos nuestro país estaba siendo agredido por Francia y que esa Revolución se había hecho en combinación con Lavalle, quien mandaba el “Ejército Libertador”, que era un ejército auxiliar de los franceses. Las leyes de la época, y diría que de cualquier época, quien teje alianza con un país enemigo de su Patria y con el cual se encuentra en guerra, es reo de lesa patria y por lo tanto le cabe la pena de fusilamiento. Rosas en la ocasión fue más que benigno, pues no hizo fusilar a quienes sí debieron serlo y muchos de ellos se refugiaron en Montevideo, donde gobernaban el partido unitario, aliados al gobernante partido colorado, enemigo de nuestra patria cuyo “presidente” era el “Pardejón”, como llamaba Rosas a Fructuoso Rivera. Inclusive un hermano del Restaurador, Gervasio Rozas, quien estaba en contacto con los complotados, debió cruzar el “charco”, ya que para el Gobernador Rosas, en cuestiones de traiciones a la independencia nacional, no valían ni el parentesco, ni la pertenencia al partido federal.

En cuando a la “despiadada violencia de la Mazorca”, le aclaro que mientras el ciudadano cumpliera con la ley no era molestado, no importaba su preferencia política. Y es más, Rosas era más riguroso con los federales que quebraban la ley que con los unitarios, le pongo el ejemplo del exaltado federal Rivera Indarte, autor de himnos a Rosas, pero que cuando cometió delitos, su filiación política no lo salvó ir a la cárcel. Debido a ello y recobrada la libertad, vengativo, se convirtió en un exaltado unitario y opositor al gobernador, pasado a Montevideo, donde escribió las famosas Tablas de Sangre, llena de mentiras pero que algunos grandulotes todavía lo tienen como libro de cabecera. Indarte cobró de los interventores ingleses una suma por cada muerto nombrado en su libro, por lo cual los muertos se multiplicaron  para lograr una mayor ganancia.

Los unitarios residentes en Buenos Aires, que cumplían con la ley, no fueron molestados y algunos personajes como Vélez Sarsfield, inclusive eran asiduos concurrentes a las tertulias que organizaba Manuelita Rosas en la residencia de su padre en Palermo.

Incluso muchos emigrados a Montevideo, cuando años después regresaron a nuestro país, no fueron ni siquiera molestados.

La Sociedad Popular Restauradora, llamada la “Mazorca” o “Mas horca”, según los unitarios, no era un grupo armado, sino de apoyo al gobierno, formado por las personas más respetables de Buenos Aires. Los llamados “mazorqueros” por los unitarios, formaban el cuerpo de Policía y serenos, siendo los primeros quienes usaban uniforme y fueron los encargados durante la agresión francesa de controlar a aquellos grupos relacionados con los agresores enemigos, como correspondía, o según Ud. tendrían que haberlos dejado complotar libremente?.

Burgin en su libro también señala todas las dificultades por las que debió atravesar el gobierno de Rosas por rebeliones internas y guerras internacionales y sus consecuencias. El resultado que la rebelión y las guerras con otros países continuaron intermitentemente durante todo el gobierno de Rosas. El conflicto con Francia, la revolución del sur de la provincia, la guerra con Santa Cruz, el dictador de Bolivia, la intervención en el Uruguay y el bloqueo anglofrancés, fueron conflictos que impusieron pesadas cargas a la Tesorería provincial. Rosas se vio obligado a mantener un ejército permanente bastante grande, para defender el régimen contra los ataques, directos e indirectos, de los unitarios, y a enviar ayuda, en hombres, dinero y materiales a sus aliados de las otras provincias y del exterior. Le pregunto, Sr. Vaca: Según su criterio ¿Qué actitud debió tomar Rosas ante las alianzas espúreas con los extranjeros por parte de los unitarios?, ¿Debió dejarlos actuar libremente o reprimir tales traiciones de lesa nación?

Es muy esclarecedor el juicio de San Martín, cuando en una carta enviada el 10 de junio del 39 dirigida a Rosas, en juicio lapidario contra los unitarios que se han aliado a Francia le dice: ...pero lo que no puedo concebir es el que haya americanos que por un indigno espíritu de partido se unan al extranjero para humillar su patria y reducirla a una condición peor que la que sufríamos en tiempo de la dominación española; una tal felonía ni el sepulcro la puede hacer desaparecer. Analice Ud. “una tal felonía ni el sepulcro la puede hacer desaparecer”, es decir que ni la muerte puede hacer desaparecer tal traición. Fuerte… no?

El escritor mejicano Carlos Pereyra, en su obra Rosas y Thiers, la diplomacia europea en el Río de la Plata, 1838-1850, se pregunta: “Justamente lo que convendría averiguar es quién derramó la sangre de que se hace responsable personal a Rosas, y estudiar no solamente la que él derramó, sino la que derramaron sus enemigos”.

Quien también la vio claro fue el historiador brasilero João Pandiá Calógeras , quien en Formação histórica do Brasil, escribió lo siguiente: La campaña de panfletos, artículos de diarios, revistas, libros, inundó América y Europa, y consiguió colocar a la Argentina, a sus autoridades, y principalmente a su dictador bajo la apariencia de una tierra de monstruos inauditos. Contra esto protestaban los ministros diplomáticos, tanto europeos como americanos, mostrando las mentiras de las acusaciones y demostrando que numerosos compatriotas suyos vivían y prosperaban en la paz y el progreso. Estadísticas eran publicadas probando el rumbo creciente de la riqueza del país. Documentos eran divulgados evidenciando que, en los guarismos de las terribles hecatombes que se decían efectuadas por el rosismo, figuraban las bajas de los combates entre las parcialidades contendoras, y estas mismas muy aumentadas; que muchas personas indicadas como asesinadas, estaban perfectamente vivas y en absoluta salud y tranquilidad. Nada de eso valió para detener la calumnia, y hasta el día de hoy Rosas es tenido como el más vil de los degolladores”.

“ 'La Sociedad Restauradora' contaba en su seno ciudadanos prominentes de la capital. Es posible y natural que incluyese algunos facinerosos y fanáticos. En momentos de exaltación pública y de despiadada exacerbación de pasiones, hay siempre una turba de criminales y de malhechores que emerge de los 'bas-fond' de la sociedad, prontos a los peores excesos, sin que para tal cosa necesiten incitaciones, órdenes o instrucciones de los jefes autorizados de los movimientos políticos.

La honra de la Historia exige que sean revistos tales juicios difamatorios. Sin duda el período era de crueldad y de ausencia de piedad; mas ocurrían tales crímenes en ambos grupos partidarios, y en cuanto a Rosas, parece haber tenido uno de los corazones menos caldeados en la práctica de tales horrores, de los más propensos a evitar el sufrimiento humano. La base de las acusaciones, de las mentiras y exageraciones se encuentra en el odio de partido, en el 'o’te-toi de lá que je móy mette', el venenoso rencor de enemigos de espíritu mezquino incapaces de hacer lo que él realizó.

Ciertamente que no era un jefe blando o de manos leves: poseía un genio voluntarioso, un carácter incapaz de doblegarse; era cruel como todos sus semejantes en esa época en la Argentina. Pero era también un estadista, un hombre de ideales y de ejecución, cualidades que no se encuentran tan frecuentemente como sería de desear.

Los principales autores de ese ambiente de exageraciones y calumnias fueron los miembros de la 'Comisión Argentina' unitaria, de Montevideo. Entre ellos se hallaban hombres de alto valer por su cultura, talento y coraje. Cegábalos empero la pasión partidaria. Es posible probar que traicionaron a su patria, apelando a la invasión extranjera y al oro francés para vencer a su propia tierra natal, con el solo propósito de cumplir sus miras egoístas de militantes de un grupo político. Rosas entre tanto, defendió la libertad e independencia y el respeto propio de la Confederación

En la Causa criminal seguida contra el ex-gobernador Juan Manuel de Rosas ante los Tribunales Ordinarios de Buenos Aires que se le siguió a Rosas en 1857 por el secesionado Estado de Buenos Aires, que dicho sea de paso se tramitó en ausencia del imputado que se encontraba en Southampton, sin darle posibilidad de defenderse, ni nombrar abogado defensor, ni siquiera representado por el defensor oficial, violándose todas las garantías constitucionales de la provincia. En un apartado “Degüellos de 1840 y 1842” de esa causa, se menciona el nombre de 20 “degollados”, la mayoría de ellos correspondientes a octubre de 1840 y otros a marzo de 1842. Debemos tener en cuenta que en esos momentos Francia era agresora de la República y los unitarios apoyaban a la potencia agresora, eran considerados –como por ley correspondía como traidores, pero algunas otras fueron muertas debido a cuestiones personales o por venganza y ajenas a la política, como suele ocurrir en estos casos. Note Ud. que en ese apartado se hace referencia a los “degüellos” producidos en dos meses concretos y no hay hechos mencionados con anterioridad ni posteriormente a los mismos, prueba de que la violencia fue bastante limitada.

El historiador canadiense, H.S.Ferns en su libro Gran Bretaña y Argentina en el Siglo XIX, dice con referencia a Dorrego y los unitarios:  “…estaba dispuesto a acordarles (a los gauchos) un lugar en el cuerpo político. El conocimiento y simpatía que tenía de la barbarie gaucha era la clave de su realismo como político. La única falla de este realismo, como hubo de probarlo su cruel muerte, consistía en que no supo apreciar en toda su magnitud el salvajismo y la pasión de poder que alentaba en los hombres que se llamaban amigos de la civilización, de la ilustración y del progreso…” ¡Qué bien que catalogó Ferns a los unitarios!

François Théogène Page, quien en 1840 con el grado de capitán de fragata, formó parte de la Flota Francesa de Operaciones en el Río de la Plata, bajo el comando del Vicealmirante Mackau, de quien fue edecán, estuvo encargado de redactar un informe reservado para su gobierno, con todas las alternativas de la guerra que había involucrado a argentinos y franceses. Un extracto del mismo fue publicado en París en la importante publicación fundada en 1829 y que todavía hoy se sigue editando Revue de deux mondes Revista de ambos mundos en su edición del 1° de febrero de 1841, con el título Affaires de Buénos Ayres - Expéditions de la France contre la République Argentine, ese artículo fue editado como, Guerra colonialista Franco-Argentina 1838-1840, con estudio preliminar de Juan Pablo Oliver, Por Théogène Page (EUDEBA, Buenos Aires, 1973).

Ese artículo es prueba irrefutable sobre la injusta agresión que nuestra nación recibió de la Francia y contiene varias opiniones sobre Rosas, su gobierno y el ascendiente que éste tenía sobre la población.

Dice  Page ...se presentaba a Rosas como un tirano demente, como un jefe desacreditado sin influencias en su país, y a quien una simple amenaza de Francia podía llevar al arrepentimiento o derribar infaliblemente... Se cometía un extraño error en la apreciación de los recursos del general Rosas... Casi al final del informe, afirma: ...[Rosas] era poderoso en el momento de la declaración del bloqueo y es aún poderoso en medio de su pueblo: tres años de guerra no lo han quebrantado.

...se presentó al general Rosas como un tirano execrado universalmente, como un loco furioso maldecido por sus compatriotas y que sólo conservaba una apariencia de autoridad valiéndose del terror y de las más atroces ruindades. Se decía que eran tan unánimes los votos por la caída de ese monstruo, que bastaría con ofrecer un punto de apoyo a ese pueblo sacrificado para que la nación entera se levantara como un solo hombre y pidiera a su verdugo cuenta de todos sus crímenes. Con sólo enviar Francia un batallón de sus soldados a suelo argentino y levantar una bandera a cuya sombra pudieran cobijarse cuantos se manifestasen contrarios a Rosas, Buenos Aires sería nuestra: ciudad y campaña, liberadas del sangriento yugo, saludarían a Francia como a su libertadora, y el tirano, abandonado por todos, no encontraría refugio sino a bordo de las naves de Inglaterra.

En medio de ese concierto de repudio contra Rosas, donde ninguna voz se alzaba para moderar la exaltación general, nuestros representantes, llevados por el ímpetu de sus propios anhelos, se dejaban mecer por la halagadora idea de que su cólera personal era la expresión del voto unánime, y. que el destino los designaba para romper el yugo de un hombre odiado por todos. Esta opinión les pareció irrefutable, y fue así como, creyendo perseguir a un tirano detestado, en nombre de todas las relaciones sociales, de la civilización, de la humanidad, encendieron la guerra civil en el seno de las provincias argentinas... cuando tomamos partido en los intereses locales... nuestros esfuerzos no tuvieron ya por objetivo principal obtener las satisfacciones debidas a la Francia, sino voltear a Rosas.

En este informe, y con referencia a la ayuda que le fue prestada con todo tipo de recursos al general Lavalle, en su lucha contra Rosas y que el objetivo era el ya enunciado: el derrocamiento de gobernante argentino, así lo expresa: El general Lavalle y sus argentinos, tenían por único objetivo el regresar a Buenos Aires y el derrocamiento de Rosas; esa era también nuestra meta.

Page, reconoció que ...los hombres que todavía aman a su patria se unen en torno al general Rosas, cuyo nombre es poderoso ante el pueblo cuya voluntad nunca es menospreciada en vano, que dispone del ejército y que es el único que puede salvar todavía la república... y también que Desde hace muchos años Francia no conoce acerca de ese hombre extraordinario más que lo que le transmiten  las informaciones de los proscriptos enemigos, sus furiosos enemigos... Este hombre que fundó su poder en el afecto del pueblo.. [y que] nunca se ha destacado por algún famoso hecho de armas, nadie le niega coraje.

Page reflexiona: ¿Cómo explicar, si Rosas fuera solamente un bárbaro, la consagración absoluta de sus partidarios, la confianza ilimitada en su palabra? ¿Acaso alguno de sus oficiales ha traicionado espontáneamente su causa?... ¡Que se cite el número de sus soldados que se pasaron al enemigo!

En otra parte de su informe cuenta la visita que hicieron los residentes franceses en Buenos Aires, al Vicealmirante Mackau, cuando este se encontraba en Buenos Aires: ¿Nuestros compatriotas en Buenos Aires, eran maltratados?. Escuchó sorprendido los informes de los propios franceses, quienes le dijeron que, a pesar de las convulsiones de la república, nunca habían gozado de mayor seguridad. De modo que todos aquellos asesinatos, aquellos atentados contra la población francesa, de los que se daban tan atroces detalles, ¡no eran más que simples inventos!.

Por último y para ir cerrando esta carta, voy a citar las palabras del general San Martín, en su última carta remitida a Rosas fechada el 6 de mayo de 1850, y que también es un mandato moral para todo argentino, cuando le dijo: ...como argentino me llena de un verdadero orgullo, al ver la prosperidad, la paz interior, el orden y el honor restablecidos en nuestra querida patria; y todos estos progresos efectuados en medio de circunstancias tan difíciles, en que pocos Estados se habrán hallado. Por tantos bienes realizados, yo felicito a Ud. sinceramente, como igualmente a toda la Confederación Argentina. Que goce Ud. de salud completa, y que al terminar su vida pública, sea colmado del justo reconocimiento de todo Argentino,...

Sr. Vaca, avívese de cómo viene la historia, la verdadera, no la mentirosa de la llamada “Historia oficial”, que de historia no tiene nada.

Antes de despedirme y saludarlo le comento que esta carta la publicaré en mi Blog “periódico El Restaurador”, como así también publicaré su artículo mencionado y su contestación a esta carta en caso de que Ud. lo hiciera, lo cual espero, porque cada uno debe hacerse responsable de sus dichos, sobre todo cuando es vertido en un medio público, como es su caso.

Sin más, lo saludo con la mayor atención.

                   Norberto Jorge Chiviló 

martes, 5 de noviembre de 2024

Revisión N° 3

 REVOLVIENDO LA BIBLIOTECA

268

En esta sección que llamamos "Revolviendo la biblioteca", incluimos distintos artículos de gran interés histórico, poco conocidos por el público en general, publicados hace ya muchísimos años.
En julio de 1959 comenzó a publicarse el periódico/revista REVISION.
Agradecemos al Instituto Bibliográfico Antonio Zinny, poseedora de los periódicos en versión papel, el habernos facilitado la versión digital.
A continuación publicamos el N° 3 

Para obtener información sobre el periódico/revista Revisión, hacer click en el siguiente link:



Revista Revisión N° 3

Revisión N° 3

Instituto Juan Manuel de Rosas

Revista Revisión del Instituto Rosas

Revisión N°3

El artículo completo de Juan P. Oliver puede leerse a través del siguiente link:

Instituto de Investigaciones Histporicas Rosas

Revisión Instituto Rosas

Revisión N° 3

Rosas - Cartas a La Nación - Contestación Norberto Chiviló

 REVOLVIENDO LA BIBLIOTECA

267

En esta sección que llamamos "Revolviendo la biblioteca", incluimos distintos artículos de gran interés histórico, poco conocidos por el público en general, publicados hace ya muchísimos años.
El 29 de mayo de 2013, se publicó en la sección "De los lectores" del diario La Nación, una carta enviada por el Sr. Oscar Eduardo Torres Ávalos sobre Rosas.
Como debajo del remitente figuraba su correo electrónico, procedí a contestarla.
Ello motivó un intercambio que doy a conocer a continuación, que considero interesante por los argumentos esgrimidos por dicho Sr., los que traté de rebatir en cada oportunidad.



CARTA PUBLICADA EN EL DIARIO LA NACION, EL 29 de MAYO DE 2013


ROSAS

Las contradicciones del Gobierno no dejan de sorprender. En su discurso del 25 de Mayo último, en la Plaza de Mayo, la señora Presidenta esbozó una síntesis sesgada de nuestra historia patria, con contradicciones manifiestas que delatan un bagaje de confusos conocimientos. La Presidenta elogió a Rosas, que -mal que le pese al llamado revisionismo- fue un dictador, lo que choca con la política gubernamental de derechos humanos. Por lo demás, defender a Rosas por su proceder en favor de la soberanía nacional sería -salvando las distancias- como defender a Galtieri por su operativo bélico sobre las islas Malvinas. No sería coherente tener colgado un cuadro de Rosas en un salón oficial y por otro lado descolgar una foto oficial del dictador Videla. No se compadece lo uno con lo otro. No hay dictadores buenos y dictadores malos, todos son malos. No está de más recordar que Rosas fue por todo y obtuvo la suma del poder público, que lo llevó a confesar que podría equivocarse al decidir matar gente, pero con ello no cometía delito que "pueda causarme remordimiento" (sic), necia actitud que también tiene similitud con Videla.

Contradicción flagrante, a menos que la Presidenta tenga a Rosas como modelo y ejemplo del "vamos por todo".

Oscar Eduardo Torres Ávalos

oeta_emigdio@yahoo.com.ar

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CARTA QUE REMITÍ EL 3 DE JUNIO DE 2013 A TORRES ÁVALOS


Villa Ballester 3 de junio de 2013.

Sr. Oscar Eduardo Torres Ávalos.

De mi mayor consideración.

Me dirijo a Ud. con motivo de su carta publicada en el diario La Nación el día 29 de mayo ppdo.

Con relación a sus comparaciones, me parece... no sé.... que comparar hechos y gobernantes de la primera mitad del S. XIX con los actuales es desacertado. Cada época tiene sus características y comparar algo así nos lleva a resultados equivocados, como -perdóneme- son los suyos.

“Todos los acontecimientos tienen que ser juzgados en una justa relación con las circunstancias del momento y solo desde ese punto de vista”, esto lo decía Winston S. Churchill (La crisis mundial 1911-1918, Barcelona 1944), como es también la opinión de muchos historiadores. Cuando leemos o historiamos un hecho pasado, lo primero que debemos hacer es "trasladarnos" a la época estudiada y dentro de lo posible. Nunca juzgar con criterios actuales, porque seguro nos equivocamos.

Estoy muy de acuerdo con Ud. en cuanto afirma "Las contradicciones del gobierno no dejan de sorprenderme" A mí tampoco, y más cuando desde este gobierno manchado de una total y desvergonzada corrupción nombra a Rosas, gobernante este patriota y honesto y que cuando partió al exilio en vez de llevarse dinero y riquezas -que no le faltaban- prefirió llevarse documentos que eran prueba de su honestidad, documentos estos que de haber quedado aquí hubieran "desaparecido", o quemados como lo relata Ernesto Quesada. Rosas está en las antípodas de este gobierno.

Efectivamente, Rosas fue dictador y lo fue por elección de todos los ciudadanos de Buenos Aires, nadie lo pone en duda, ni siquiera su más enconado adversario, Sarmiento, quien reconoció en Rosas a un republicano.

Creo que es una falacia lo que Ud. afirma: "No hay dictadores buenos y dictadores malos, todos son malos". Justamente el ejemplo de Rosas, demuestra lo contrario, Rosas fue un dictador necesario para nuestro país en aquellos momentos, que impidió la disgregación territorial y logró la unidad nacional, reconocido esto también por mucho de sus enemigos. Le aclaro que los enemigos de Rosas (entre otros Paz y Lamadrid), cuando se hacían del poder en una provincia, se hacían otorgar también facultades extraordinarias...

En cuanto a su falaz afirmación de que todos los dictadores son malos, le pregunto... y en cuando a los gobernantes "democráticos", cabría entonces la afirmación de que "No hay gobernantes democráticos buenos y gobernantes democráticos malos, todos son buenos"...(?). Porque con su razonamiento por el hecho de ser dictador es malo y lo contrario, es bueno...? me parece que hacer esas afirmaciones es desacertado.

En cuanto a su comparación de Rosas con Galtieri, me parece que tampoco merece el más mínimo serio análisis: Rosas resultó vencedor en las contiendas con los franceses (1838/1840) y con los ingleses y franceses juntos (en 1845), logrando la firma con estas dos potencias (más poderosas de su época), de los tratados "Arana-Mackau", "Arana-Southern" y "Arana-Lepredour", tratados estos que no tienen comparación con ningún otro firmado en ninguna otra parte del mundo. Lástima que Rosas fue vencido en el '52 por los brasileros ayudados por un general "argentino" traidor. No sé que hubiera pasado en el año 1982 si la Argentina hubiera vencido a los ingleses. No creo que Galtieri hubiere sido denostado como ahora ocurre, ¿no hubiera sido considerado un héroe...?, nunca se hizo la pregunta....?

En carta que Urquiza le remitió a Rosas, después de desalojarlo del poder le decía: “Ella no importaría otra cosa que la expresión de buenos sentimientos que le guardan los mismos que contribuyeron a su caída, pero que no olvidan la consideración que se debe al que ha hecho tan gran figura en el país, y a los servicios muy altos que le debe, y que soi el primero en reconocer, servicios cuya gloria nadie puede arrebatarle, y que son los que se refieren a la energía conque siempre sostuvo los derechos de la Soberanía é independencia nacional.” (Carta de Justo J. de Urquiza a Juan M. de Rosas, 24 de agosto de 1858).

Cuando leo cartas como las suyas, en seguida viene a mi memoria, las palabras que le dirigió el Gral. San Martín al Brig. Rosas: “...jamás he dudado que nuestra patria tuviese que avergonzarse de ninguna concesión humillante presidiendo usted a sus destinos”. (Carta del 2 de noviembre de 1848).

Y en la última carta que le remitió, el 6 de mayo de 1850, le dijo: "...como argentino me llena de un verdadero orgullo, al ver la prosperidad, la paz interior, el orden y el honor restablecidos en nuestra querida patria; y todos estos progresos efectuados en medio de circunstancias tan difíciles, en que pocos Estados se habrán hallado. Por tantos bienes realizados, yo felicito a Ud. sinceramente, como igualmente a toda la Confederación Argentina. Que goce Ud. de salud completa, y que al terminar su vida pública, sea colmado del justo reconocimiento de todo Argentino,..."

Por último además de lo expresado, Rosas al recibir el legado del sable corvo libertador, ha recibido el mejor homenaje a la que pudo haber aspirado un argentino, que no ha sido igualado antes, ni lo será en el futuro.

A mi me basta.

Lo saludo muy atentamente.

Norberto Jorge Chiviló

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CARTA DEL 4 DE JUNIO DE 2013 QUE ME REMITIÓ TORRES ÁVALOS


Estimado señor Chivilo: 

Le agradezco mucho la molestia que se ha tomado en formular observaciones a mi carta publicada en La Nación días pasados.

Sin duda sus observaciones deben ser objeto de consideraciones pues, dicho con todo respeto, Vd. ha hecho una interpretación superficial de las mismas.

Rosas fue un dictador con características propias de su realidad. La realidad que envolvió a muchos tiranuelos que azotaron a de Nuestra América,  signos de la barbarie de aquellos tiempos.

Naturalmente siempre se encuentran explicaciones para justificar una dictadura. Esto se da en todos los tiempos. Churchill -ya que Vd. lo cita- apañó la instalación de la dictadura de Mussolini en Italia. Los argumentos-excusas suelen ser muy parecidos: el orden, terminar con el caos y argucias de ese tenor.

Entre nosotros,  autores rosistas como el Dr. Carlos Ibarguren admiten la existencia de una dictadura amparada por la necesidad del orden. Más o menos siempre es igual. Ayer con Rosas siglo después con Hitler, con Mussolini, con Franco, con Stalin, etc.

El Orden siempre ese pretexto que le lleva a escribir nada menos que a André Malraux: "¡El orden! Multitud  de esqueletos con túnicas bordadas, perdidos hacia el fondo del tiempo en asambleas inmóviles". Así fue con Rosas y con todas las dictaduras, negras, pardas o rojas.

En efecto, todos los dictadores son malos pero no todos los gobernantes democráticos son buenos. Los hay también malos. Pero hago una distinción pues muchos gobernantes llegan por la democracia pero la desvirtúan en los hechos. Hitler llegó virtualmente plebiscitado y fue Hitler. Perón se cansó de ganar elecciones, Stroessner idem, etc. 

Pero no nos salgamos de Rosas. Accedió al poder con la suma del poder público fruto de intrigas e infinidad de malicias donde tuvo mucho que ver el puñal mazorquero como las silenciosas y hábiles manipulaciones de su mejor instrumento, Doña Encarnación Ezcurra quien le hizo la vida imposible a Balcarce como a Viamont en la carrera hacia el poder de su marido.

Todo gobernante, aun el más cruel, algo bueno hace. Rosas defendió airosamente la soberanía nacional (acaso para  ser más justos cabría decir que defendió sus feudos). Hitler y Mussolini hicieron las redes viales de sus países que hasta hoy están en plena vigencia y articulación del transporte en Alemania como en Italia; Franco evitó que España entraras en la guerra; Stalin hizo construir las grandiosas represas en ríos de llanura. Hay numerosos ejemplos. Esto no justifica ninguna dictadura. 

Vd. cita a Sarmiento, en buena hora. Fue él quien mejor caracterizó a Rosas: "Quién es Rosas un propietario de tierras, qué le hace a sus enemigos le saca las tierras, qué quiere Rosas: más tierras". No hay la menor duda que Rosas fue la gran expresión de la oligarquía vacuna y terrateniente de la Pcia. de Buenos Aires; expresión arquetípica de un conservadurismo cerril y restaurador del orden colonial. Fue, asimismo, expresión de un populismo mazorquero, señor de puñal, vida y hacienda. No obstante Sarmiento al recibir el libro de José Ma. Ramos Mejía sobre Rosas le escribe en que no se deje arrastrar por lo que su generación dijo de Rosas porque "habría de hacer circular moneda falsa". Con esto quiero decir que no todo en Rosas en condenable, pero la condena sobre su régimen es ilevantable. Al menos ese es mi parecer luego de largas lecturas y análisis en cuanto que Rosas sirve a la extrema derecha integrista para su justificación. El aplauso a Rosas aparece como lectura oficial de los golpismos del 6 de setiembre de  1930 y del 4 de junio de 1943 y a todas las manifestaciones totalitarias que aparecieron en el país con los autoritarismos de turno, casi siempre ubicados en la extrema derecha o en un populismo amamantado por la llamada "izquierda nacional". Un absurdo.

Síntesis: Rosas fue un tirano, expresión acabada de la oligarquía vacuna bonaerense, señor de puñal, vida y hacienda. Naturalmente que esto no justifica los errores unitarios ni sus crímenes como el de Dorrego, el verdadero abanderado de la causa federal y democrática, traicionado por el propio Rosas como lo prueban historiadores de la talla de Emilio Ravignani o Carlos Tonelli.  

Para finalizar traigo a colación una observación de José Luis Busaniche cuando señala que el siglo XIX en nuestro país tiene dos etapas muy marcadas: una del pueblo sin liberalismo y otra del liberalismo sin pueblo.

Cordialmente. Oscar E. Torres Ávalos

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MI CARTA DEL 8 DE JUNIO DE 2013 QUE LE ENVIÉ A TORRES ÁVALOS


8/6/13

Hola Sr. Torres Ávalos

Muchas gracias por haber contestado mi carta, a su vez le debo pedir disculpas por la demora en enviarle la presente, ya que razones de trabajo me impidieron hacerlo antes de ahora.

Antes que nada debo decirle que el haber contestado su carta para mí no es una molestia, sino todo lo contrario, lo hago como un humilde servicio a la verdad histórica y por la memoria de un hombre que fue el mejor gobernante que tuvo nuestro país... y le aclaro, desde ya, que ninguna relación de sangre me une a él ya que mis antepasados por aquella época estaban en Europa y vinieron a nuestro país a fines del S. XIX y principios del XX, pero como dice el Salmo 44: “Levántate y combate por la verdad, la piedad y la justicia” y también por “Amor a la verdad y odio a la mentira” como decía José de San Martín, en “Máximas para mi hija”. No tengo dudas que la verdad siempre vence.

Discúlpeme, pero me ha causado gracia en cuanto a que Ud. afirma de que "Rosas fue la gran expresión de la oligarquía vacuna y terrateniente de la Pcia. de Buenos Aires" y que fue "señor de puñal, vida y hacienda". Por el contenido de sus cartas presumo que es Ud. liberal, pero cuando esto escribe, parece un marxista. Bueno... en realidad y en cuanto a lo que a historia argentina se refiere, liberales y marxistas, concuerdan un montón. Ambos no pueden admitir que un estanciero, como lo fue Rosas -y por ello no hay nada malo- lo siguieran principalmente todas las clase sociales, tal como lo reconoció y afirmó Ricardo Rojas. Para ambos -marxistas y liberales-, el solo hecho de ser estanciero, ya es condenable. Ahora bien, si Rosas hubiera sido el representante de la "oligarquía vacuna", cree Ud. que la historia oficial lo hubiera tratado, como lo ha hecho? ¿Hubiera existido el levantamiento de "Los libre del sur" o como debiera ser llamada en honor a la verdad: "de los estancieros del sur" en el año '39. ¿Cómo se explica que los estancieros se levantaran justamente contra el representante de la "oligarquía vacuna"? Me parece que ahí se le queman todos los papeles. Cuando fue el bloqueo francés de 1838/40, justamente Rosas como todos los de su clase social fue perjudicado por no poder exportar cueros y demás productos y los mismos se pudrían en las barracas y pese a que muchos de sus amigos le escribieron para que arreglara con los franceses para poder proseguir con la exportación, Rosas no lo hizo sino hasta que los franceses reconocieron los derechos argentinos con la firma del tratado Arana-Mackau.

Por lo demás, me parece que correspondería aclarar que el estanciero Rosas, no fue como nuestros estancieros de principios del S. XX, que usufructuaban de las tierras y vivían más en Europa que en América. Desde chico, Rosas vivió en la frontera, donde el estanciero trabajaba a la par de la peonada y tenía que tener la oreja pegada al suelo para saber cuando venía un malón y defenderse del mismo. No era una posición nada fácil. Además el hecho de hacer rendir a la tierra es una de las actividades más nobles del hombre. Rosas no fue de esos señoritos de las ciudades que se la pasaban escribiendo poemas y bailando el minué. Fue una persona de arduo trabajo y por eso llegó a amasar una fortuna que fue una de las más importantes de aquel entonces. La frase que Ud. menciona de Sarmiento de que Rosas le sacaba la tierra a sus enemigos, es otro invento del "Maestro Inmortal"... de la mentira y el embuste, como él mismo lo reconoció en "Recuerdos de provincia", de que venía de una familia de embusteros. En carta a M.R.García del 28/10/1868 le escribía y reconocía: "Si miento lo hago como don de familia, con la naturalidad y la sencillez de la verdad"...Embustes que todavía se siguen repitiendo -como Ud. lo hace- como si fuera una verdad revelada.

Incluso, no sé si sabe que Rosas dejó sin efecto las confiscaciones de bienes que se venía practicando desde la Rev. de Mayo, estableció eso sí embargos de los enemigos, para que esos bienes no fueran utilizados en contra del país, bienes que le fueron restituídos a sus propietarios con posterioridad, encontrándose estos aumentados como el mismo Sarmiento lo reconoce: "Rosas hacía tiempo había levantado la confiscación de los bienes de los salvajes unitarios, mediante solicitud para obtenerlo, sucediendo muchas veces, encontrarse más ricos con los ganados reproducidos, gracias a un Juez de Paz benévolo o amigo, que tenían cuidados los bienes confiscados" (D.F. Sarmiento "Vélez Sarsfield", O. Completas T° XXVII, pág. 330).

El antirrosista Carlos Lemée editor de “Instrucciones para la administración de estancias” dijo: “Rozas entendía noblemente los deberes de vecindad… Rozas era un estanciero muy delicado y respetuoso de lo ajeno”. Tildar a Rosas de ladrón, hoy día no tiene ningún asidero, porque está más que demostrado que fue un hombre honrado.

Tampoco me asombra que para Ud. "la condena sobre su régimen (el de Rosas) es ilevantable". Mire Ud...?, su opinión es muy distinta de hombres más que respetables de aquella época, como el Gral. San Martín... sí del General San Martín... -y para citar a uno solo- y la opinión del Padre de la Patria, tiene para mí y muchísimos  argentinos muchísimo más valor que la suya....y esto sin perjuicio del respeto que me merece su opinión. Cada uno tiene derecho a pensar como le plazca.

Me parece que Ud. estaría de acuerdo con el liberal y masón diputado Nicanor Albarellos quien en un discurso pronunciado en la Cámara de Diputados provincial el 1° de julio de 1857, mientras se discutía la ley que declaraba a Rosas,  traidor y reo de lesa patria, expresó su juicio sobre la figura y actuación de Juan Manuel de Rosas, exigiendo la sanción de esa ley, entendiendo que con el dictado de la misma, la actuación del exgobernador no quedara librado al juicio de la historia.

Si bien se leen y analizan las palabras de Albarellos, ellas en realidad enaltecen la actuación de Rosas

“No puede librarse a la historia el fallo del tirano Rosas, ¿Qué dirá la historia cuando se vea que la Inglaterra ha devuelto a ese tirano los cañones tomados en acción de guerra y saludado su pabellón sangriento y manchado, con salvas de 21 cañonazos?…La Francia que hizo causa común con los enemigos de Rosas, que inició la cruzada en que figura el general Lavalle, a su tiempo lo abandonó, trató con Rosas y también debió saludar su pabellón con 21 cañonazos?... Yo pregunto, señor, si estos hechos no borrarán en la historia todo cuanto podamos decir los enemigos de Rosas, si no lo sancionamos con un acto legislativo como esta ley. ¿Qué se dirá en la historia –y esto es triste decirlo– cuando se sepa que el valiente general Brown, el héroe de la marina de guerra de la independencia, fue el almirante que defendió la tiranía de Rosas? ¿Qué el general San Martín, el vencedor de los Andes, el padre de las glorias argentinas, le hizo el homenaje más grandioso que puede hacerse a un militar entregándole su espada?... ¿Se verá a ese hombre, Rosas, dentro de 20, o de 50 años, tal como lo vemos nosotros a cinco años de su caída, si no nos adelantamos a votar una ley que lo castigue definitivamente con el dicterio de traidor?. . .No señor; no podemos dejar el juicio de Rosas a la historia, porque si no decimos desde ahora que era un traidor y enseñamos en la escuela a odiarlo, Rosas no será considerado por la historia como un tirano, y tal vez lo sería como el más grande y más glorioso de los argentinos”. “…no conseguiremos que sea condenado como tirano, y sí, tal vez, que fuese en ella el más grande y glorioso de los argentinos... Juicios como éstos no deben dejarse a la historia. ¿Qué se dirá, qué se podrá decir, cuando se viere que la Inglaterra le ha devuelto sus cañones tomados en acción de guerra y saludado su pabellón sangriento y manchado con sangre inocente con la salva de 21 cañonazos? ¿Qué la Francia misma que inició la cruzada en que figuraba el general Lavalle, trató con Rosas y saludó su pabellón con 21 cañonazos?... ¿Qué el valiente general Brown, el héroe de la Marina de Guerra de la Independencia, era el almirante que defendió los derechos de Rosas? ¿Qué el general San Martín, el padre de las glorias argentinas, le hizo el homenaje más grandioso legándole su espada? ¿Se creerá dentro de 20 años, ó 50, todo cuanto digamos contra el monstruo, si no lo marcamos con una sanción legislativa para que siquiera quede marcado por nosotros, voz del pueblo soberano? Se dirá que no ha sido un tirano; lejos de ello ha sido un grande hombre. ¡Ese monstruo, señor!!...” (extractado del Diario de Sesiones de la Cámara de Diputados de Buenos Aires, año 1857, sesión del 1º de julio).

Aquí está el quid de la cuestión. Había que instalar la idea de que Rosas era un tirano, "tiranuelo" -como Ud. lo llama, haciendo más despectivo el término- un monstruo para que sus opositores no fueran considerados traidores -como que lo habían sido- sino grandes defensores de la civilización!.

Verdaderamente Rosas fue un dictador..., sí lo fue… y por voluntad popular… plebiscitado por toda la población de Buenos Aires, como lo reconoció el propio Sarmiento. Pero de dictador a tirano hay un larguísimo trecho. Tirano es el que usurpa el poder, se mantiene por la fuerza y esclaviza a su pueblo. Nada de ello puede achacársele a Rosas. Llegó al poder por la voluntad popular, nunca se mantuvo por la fuerza ya que contó con el beneplácito de toda la población y tampoco esclavizó a su pueblo. Cuando Lavalle invadió Bs. As. en su Campaña "Libertador", le escribió a su mujer que había encontrado "esclavos muy contentos con sus cadenas".

Ahora, le pregunto cataloga Ud. a Lavalle, Lamadrid, Paz, los generales mandados por Mitre… cuando estaban al frente de alguna provincia… ¿permitían la libre expresión de ideas?, ¿respetaban al contrario?, ¿toleraron a la oposición política?... y en Montevideo, donde gobernaba Rivera…? me parece que le faltar leer bastante sobre el tema. A todos estos personajes les caben la acepción del término “tirano” en primer lugar porque todos ellos usurparon el poder y se mantuvieron por la fuerza, oprimiendo al pueblo. ¿Cómo define Ud. el fusilamiento de Dorrego?... ¿el del Chacho…?, …¿el de Benavidez…? Para nombrar a unos pocos.

Como cataloga a los gobiernos surgidos después de la mal llamada "Organización nacional", elegidas sus autoridades tras bambalinas en las logias masónicas? me interesa su opinión.

Por hoy creo que es bastante, aprovecho para saludarlo con la mayor atención.

Norberto Jorge Chiviló

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CARTA DEL 8 DE JUNIO DE 2013 QUE RECIBÍ DE TORRES ÁVALOS


Estimado señor Chiviló: 

Sólo me permito transmitirle que habré de contestar sus puntos de vista, a mi juicio totalmente erróneos. En cuanto a mi liberalismo no tenga duda que soy liberal, ¿se puede ser racionalmente otra cosa?, pero mi liberalismo no se entiende con el liberalismo económico y conservador. Por lo demás le despejo de toda duda. No soy marxista, nunca lo fui aunque nunca vi nada de malo serlo (aunque yo no lo sea); Alfredo Palacios, Juan B. Justo o Nicolás Repetto eran marxistas, pero no eran marxistas leninistas. 

Yo estoy en las antípodas del leninismo, como del fascismo, del franquismo, del peronismo (en cualesquiera de sus variables), etc. 

No todo lo que hizo Rosas fue malo, el peor de los gobiernos algo tienen bien hecho. Mussolini y Hitler hicieron el tronco vial de sus países que todavía tiene plena vigencia. Franco hizo una buena gestión económica y evitó que España entrara en la guerra.  Eso no quita lo que fueron el desastre que fueron. 

Por lo demás, para despejar cualquier duda sobre mi identidad ideológica, me entiendo perfectamente con una posición nacional y popular; nacional por mi identificación con la República y popular por mi identificación con la democracia. Saque Vd. sus conclusiones sobre mi status político y filosófico. Con más tiempo le diré cosas sobre el tirano Rosas, expresión de los intereses más reaccionarios y conservadores de la oligarquía. No tiene nada de malo ser hacendado pero si trabajar para sus intereses y los de su clase. Además Rosas fue un enemigo declarado de la cultura, insisto señor de puñal, vidas y haciendas.  Mis respetos.  

Oscar Eduardo Torres Ávalos

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NUEVA CARTA DEL 9 DE JUNIO DE 2013 ENVIADA POR TORRES ÁVALOS


Sr. Chivilo: 

Cuando sus antepasados estaban en Europa los míos ya estaban en estas tierras, corría el siglo XVII. Así que tengo alguna raíz en este suelo. A su vez le diré que terminada la batalla de Caseros, mi tatarabuelo -el Cnel. Larrosa- fue degollado junto con su primo el Cnel.  Martín Santa Coloma, por orden de Urquiza. Como verá mis ancestros son federales hasta los tuétanos. Pasaron los años y mi abuelo Don Joaquín hizo profesión de fe conservadora y mitrista, llegando a ser elector a Presidente de Roque Sáenz Peña y jefe de la campaña electoral del Gral. Justo en tiempos de la Concordancia. Debo apuntar que su nieto -o sea yo- estoy en las antípodas de mi abuelo Joaquín, a quien no conocí -menos mal porque nos hubiéramos peleado agriamente 

El odiaba a Yrigoyen. Yo lo cultivo. Tengo una formación absolutamente federal dorreguista y defino su fusilamiento  como uno de los crímenes más abyectos de nuestra historia.  Dorrego, fue traicionado por  Rosas cuando huyó a Santa Fe con el pretexto de pedirle ayuda a Estanislao López, entregando a Dorrego al Mayor Escribano quien en definitiva lo entregó a Lavalle para luego ser fusilado. Naturalmente Rosas fue el beneficiario de aquella barbaridad unitaria. Después vinieron las intrigas donde Doña Encarnación tuvo un rol preponderante tejiendo toda clase de intrigas contra el gobernador Viamonte. Después  vino la suma del poder público ¿Quiénes apoyaron a Rosas, pues bien los hacendados, acosados por la Ley de Enfietusis rivadaviana (un principio de reforma agraria inmediata y profunda). Rosas fue representante de una clase feudal (como lo fue Urquiza en Entre Ríos) y si Vd. me apura coincidiré con Alberdi en cuanto que aquellas disputas se hicieron en torno a quien se apropiaba de la Aduana de Buenos Aires, de la que se adueñó Rosas a puñal e intrigas. Por lo demás, Rosas fue expresión del oscurantismo consecuencia de la cultura colonial que no se resignaba a vivir en una estado de cambio y transformación. Rosas defendió su suelo porque en ese suelo era propietario de nada menos que 308 mil hectáreas, junto con sus primos Anchorena y mientras Dorrego, Lavalle y tantos más pelaban por la independencia, el tirano se dedicaba a incrementar su patrimonio.

El cuento de San Martín sobre la donación del sable es cierto pero también lo es que este grande estaba en Francia recluido y absolutamente desinformado de lo que realmente pasaba en Buenos Aires. Tenía  algunas referencias pero no estaba empapado de la situación. Quienes pudieron verlo y conversar con él en Boulougne Sur Mer lo acreditan. Si la memoria no me falla en las memorias del Gral. Guido hay algo de ello.

Le salpico estas consideraciones porque mi mirada sobre Rosas difiere mucho de la suya, aun reconociendo algunos aspectos positivos que pueda haber hecho, que los hizo.  Perón también hizo cosas buenas, la Libertadora también lo hizo, pero los balances fueron un desastre. Rosas fue un tirano, de lo peor, sanguinario, oscurantista enemigo declarado de la cultura. Por lo demás fue un necio que se agotó en si mismo, como le ocurre a los tiranos llámense Hitler, Mussolini, Castro, Stalin, o Franco, Stroessner, Trujillo o Batista.

Una última consideración sobre Rosas. La Mazorca y personajes como Ciriaco Cuitiño, Andrés Parra y otros pájaros de andanza tenebrosa, policías bravos del tirano o para decirlo que términos actuales barras bravas de Rosas, responsables de graves atropellos y crímenes. La cosa era así, estos tipos eran la Triple A de Rosas, la Mazorca que comenzó en la Sociedad Popular Restauradora que habían organizado los niños bian de la sociedad porteña rosista, después terminó en la Mazorca integrada por malevos y plebe del bajo ambiente (hoy llamaríamos "lampen").

Rosas=Mazorca. Indefendible, cualquier argumento "nacional" de inmediato se transforma en argucia. Vd. menciona el levantamiento de los hacendados del Sur (los Libres del Sur) donde estaba mezclado Castelli -prócer de la independencia- y Prudencio Rosas, hermano de Juan Manuel. Eran, efectivamente hacendados que tenían conciencia del significado de Rosas y su régimen tiránico. No tenían conciencia de clase sino de nación libre y soberana, de libertad y justicia. En fin eran hombres que amaban la libertad. 

Rosas fusiló a casi todos (se salvó Prudencio). 

Con todo respeto 

Oscar Eduardo Torres Ávalos

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OTRA CARTA DE TORRES ÁVALOS QUE ME ENVIÓ EL 13 DE JUNIO DE 2013.


Estimado Sr. Chivilo. 

Estoy atrasado en mi respuesta a su gentil carta donde deposita todas sus simpatías por el revisionismo histórico o sea por el rosismo. No estoy de acuerdo con Vd. y ratifico mis punto de vista sobre Rosas quien -para mi- fue un déspota sanguinario, señor de horca y cuchillo, expresión de la oligarquía vacuna bonaerense y del oscurantismo colonial.

Esto no es gratuito. Rosas que para Vd. fue el mejor gobernante argentino para mi es un anti argentino pues renegó su patria en forma alevosa. Lo que digo no es caprichoso. Lo fundo en su discurso del 25 de mayo de 1836 donde elogia la lealtad al Rey de España aduciendo que la Revolución de Mayo fue un acto de lealtad a la Corona hispana, aduciendo que aquella Revolución se hizo "no para romper con los vínculos que nos ligaban a los españoles sino para fortalecerlos más por el amor y gratitud poniéndolos en disposición de auxiliarlos con mejor éxito en su desgracia. No para introducir la anarquía sino para preservarnos de ella...." Puede encontrar el texto completo en "Tomás de Anchorena" de Julio Irazusta, Buenos Aires,1950.

Rosas era la colonia. Ese era el "orden" que añoraba Rosas del que se hizo llamar "Restaurador".

Por lo demás los revisionistas atacan a Roca por su campaña del Desierto acusándolo de mataindios (genocida) y no les falta razón, pero se cuidan de acusar de lo mismo a Rosas quien en su campaña al desierto mandó a matar indios sin contemplaciones;  así lo rebelan sus instrucciones que le transmite al Coronel Pedro Gallo a quien le instruye: "... luego que no haya nadie en el campamento los puede echar al monte (a los indios prisioneros) y allí fusílelos... Ese era Rosas, señor de horca y cuchillo.

Que haya defendido la soberanía nacional no justifica su despreció por los derechos del pueblo al que utilizó bajo su sistema paternal-populista. Rosas no fue popular, fue populista, de mentalidad autoritaria y colonial. Un perverso que incluso usó cínicamente a su mujer a la que convirtió en un instrumento político de intrigas y manipulaciones sobre todo contra los gobiernos de Balcarce y Viamonte y contra los auténticos federales, los "lomos negros" (por unas boletas electorales que tenían los bordes negros). Ello está documentado en la clásica biografía "Rosas" del Dr, Carlos Ibarguren, quien fue un panegirista del dictador.   

Por lo demás creo -dicho con respeto por las opiniones diferentes- que el revisionismo es hijo de la ideología de extrema derecha de Francia expresada por Charles Maurras. Rosas sirvió a nuestros fascistas que, ¡oh casualidad! nacen cuando es derrocado el gobierno "plebeyo" de Yrigoyen instaurando una dictadura con vocación corporativista como fue la del Gral. Uriburu en la que, dicho sea  de paso, intervino un tal Capitán Juan Domingo Perón. ¿Por qué será?.

Mis respetos. 

Oscar Eduardo Torres Ávalos

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MI CARTA DE CONTESTACIÓN A TORRES ÁVALOS DEL 22 DE JUNIO DE 2013.


Villa Ballester, 22 de junio de 2013

Hola Sr. Torres Ávalos   

Ud. ha contestado mi última carta, tres veces. Si le parece bien, a todas se las voy a contestar con la presente

Ud. dice que "No todo los que hizo Rosas fue malo, el peor de los gobiernos algo tienen bien hecho", acto seguido me pone ejemplos de Mussolini, Hitler, Franco, etc. Para mí no me interesa en estos momentos discutir que hicieron de bueno o malo otros gobiernos europeos del siglo pasado, me gustaría centrarme en nuestro país. ¿Qué fue lo que hizo de bueno Rosas, para Ud.?, porque hasta ahora por lo que afirma, nada bueno hizo este gobernante.

Ud. también dice que "no tiene nada de malo ser hacendado pero si trabajar para sus intereses y los de su clase". Sinceramente no veo tampoco que hay de malo en ello, SIEMPRE Y CUANDO ESOS INTERESES FUERAN EN BENEFICIO TAMBIÉN DEL PAÍS, como ocurrió con Rosas, no así como sucedió después de la caída del Restaurador. Le pregunto: ¿Qué tendría que haber hecho... malos negocios...?. Sinceramente no lo entiendo. Le recuerdo que también Yrigoyen fue estanciero, que por supuesto no tiene nada de malo sino todo lo contrario y se lo recuerdo porque Ud. hace fe de yrigoyenismo.

Rosas, ¿fué un enemigo declarado de la cultura?. dejando de lado ese mito, me parece... no sé... que no fué así. Los hombres que actuaron en política años después de la caída de Rosas, ¿donde habían estudiado..., donde se habían formado...?

Para ser ordenado en mi contestación y no largar afirmaciones sin ton ni son, (como hace Ud: Rosas estaba en contra de la cultura, era señor de horca y cuchillo, señor feudal, quería restaurar la colonia y otras... mas), voy  a referirme a distintos temas por Ud. esbozados.

Rosas y Dorrego: Ud. afirma que Rosas traicionó a Dorrego cuando se retiró a Santa Fe. Coinciden todos los historiadoras en apreciar la distinta calidad de las tropas de ambos bandos. A las órdenes de Lavalle, estaban las tropas de línea, veteranas en la Guerra contra el Brasil, aguerridas y con una experiencia invalorable, mandadas por verdaderos militares. Las de Dorrego y Rosas, era milicias que no tenían la preparación de aquellas ni la experiencia de guerra.  No se podían comparar unas con otra y por eso las milicias federales fueron derrotadas por las mas aguerridas y experimentadas y mejor mandadas de los alzados. Los hechos posteriores, demostraron que las apreciaciones de Rosas, de retirarse a Santa Fe y buscar la ayuda de López fueron acertadas y otro hubiera sido el desenlace para la vida de Dorrego si hubiera aceptado ese consejo de Rosas. A Dorrego no lo traicionó Rosas, sino su propia y errónea apreciación de la realidad, ya que no solo no se retiró sino que solito se fue a meter en la boca del lobo. Seguramente como desconfiaba de Rosas -a mi entender injustificadamente-, creyó que Rosas le daba mal consejo y por seguir su propia intuición, así le fue al desgraciado Dorrego (este término lo digo en el sentido de la desgracia en la que cayó Dorrego y que le costó la vida, no por "desgraciado" en sentido peyorativo). Si Rosas no se hubiera retirado a Santa Fe (como gracias a Dios, lo hizo) hubiera seguido el mismo desgraciado camino de su amigo. Me parece que cuando Ud. afirma que Rosas "entregó" (?) a Dorrego al Mayor Escribano, además de carecer del más mínimo asidero, es tan inverosímil esa afirmación que no tiene ni sentido en ser contestada y no quisiera ser desubicado en esa contestación. Me parece que está demás hacerlo. Le aclaro que yo también admiro la figura de Dorrego.

H.S.Ferns historiador canadiense en “Gran Bretaña y Argentina en el Siglo XIX”, dice:  (Dorrego) “…estaba dispuesto a acordarles (a los gauchos) un lugar en el cuerpo político. El conocimiento y simpatía que tenía de la barbarie gaucha era la clave de su realismo como político. La única falla de este realismo, como hubo de probarlo su cruel muerte, consistía en que no supo apreciar en toda su magnitud el salvajismo y la pasión de poder que alentaba en los hombres que se llamaban amigos de la civilización, de la ilustración y del progreso…”

Me parece que como dice Ferns a Dorrego le faltó ese sentido de la realidad, que sí la tuvo Rosas.

El "cuento" de la "donación" del sable de San Martín: En primer lugar debo decirle que lo de la "donación" del sable es un "cuento"... pero suyo. Yendo al asunto del sable, debo aclararle cual es la verdadera historia: en primer lugar que no se trató de una "donación". 

Una "donación" es la entrega gratuita de una cosa que una persona (donante) hace a otra (donatario) y aquí no hubo ni "donante" ni "donatario".  Aquí se trató de una "legado" establecido en el testamento del Gral. San Martín, redactado el 23 de enero de 1844 y le transcribo la 3ra. cláusula del testamento ológrafo del Libertador (testamento ológrafo: testamento escrito de puño y letra por el testador, se lo aclaro por si lo desconoce) ya que me parece que Ud. no la conoce, como creo que sucede ya que habla de "donación". En el testamento en los que San Martín enuncia sus títulos militares, entre otros el de "Brigadier General de la Confederación Argentina", (sí note que San Martín se declara "Brigadier General de la Confederación Argentina") en la clausula 3ra. dice: “El sable que me ha acompañado en toda la guerra de la independencia de la América del Sud, le será entregado al general de la República Argentina, Dn. Juan Manuel de Rosas, como una prueba de la satisfacción que como argentino he tenido, al ver la firmeza con que ha sostenido el honor de la República contra las injustas pretensiones de los extranjeros que trataban de humillarla”. Ese legado tiene su origen en el reconocimiento del Libertador al Gral. Rosas, por la decidida defensa de la soberanía y el honor nacional con motivo del bloqueo francés (1838/1840).

El "tontito" de San Martín. Lo de "tontito", lo pongo encomillado porque no es una afirmación mía, sino que podría deducirse de lo que Ud. afirma cuando dice que San Martín estaba en Francia "recluido", "absolutamente desinformado", "no estaba empapado de la situación". ¿Recluido... San Martín...?, ...desinformado? ... no estaba empapado de la situación?.   ... justo San Martín? ...Ud. cree que San Martín era un tonto?. Discúlpeme Sr. Torres Ávalos pero creo que el que está absolutamente desinformado de cómo estaba el Gral. San Martín, es Ud. y de esa forma no quiere aceptar la realidad. Le doy el sano consejo de que lea (para que se informe y se ilustre) toda la correspondencia intercambiada entre los dos grandes de nuestra historia: San Martín y Rosas y también la de San Martín, con otros personajes de la época. 

En cierto modo también lo "comprendo" porque para un antirrosista debe ser muy duro admitir que el Gral. San Martín, apoyó a Rosas y se declaró "Brigadier General de la Confederación Argentina". Como Ud. tiene un odio tremendo a Rosas como la tuvieron y la tienen la mayoría de los liberales, no pueden concebir que San Martín haya sido un verdadero amigo del Restaurador y un hombre esclarecido por eso lo que Ud. afirma. Me parece por todo lo que surge de toda esa correspondencia que San Martín no era un desinformado ni un "tontito", creo, eso sí que no se dejó influenciar por los diarios de Francia, que en su mayoría de Rosas decían cualquier barbaridad. 

Una pregunta: ¿Quiénes son los que pudieron hablar con él en Grand Bourg y acreditan lo que afirma...?

Revolución en el Sur: En primer lugar Ud. está totalmente desinformado y fuera de época en cuanto refiere que en esa revolución estaba mezclado el prócer de la independencia "Castelli". Le aclaro que Juan José Castelli, el vocal de la Primera Junta había fallecido en 1812. Sí fue uno de los líderes de esa "revolución", su hijo, de nombre Pedro Bonifacio Sabino.

Me causa mucha gracia en cuanto afirma acerca de los hacendados promotores de aquella revolución: "No tenían conciencia de clase sino de nación libre y soberana, de libertad y justicia. En fin eran hombres que amaban la libertad". Mire Ud. ..."no tenían conciencia de clase"?, que bárbaro!... sino de "nación libre y soberana"? sensacional!, ..."de libertad y justicia"...?, ooh!... "eran hombres que amaban la libertad"...? ¡Que patriotas!!!, yo agregaría (y le faltó poner Ud.): ¡Sanmartinianos puros!!!. 

En lo que tampoco estoy de acuerdo en cuanto a que afirma "Rosas fusiló a casi todos"... creo que fusiló a bastante pocos, debió haberlo hecho con todos y por traidores!. No sé si a "casi todos", pero sí fueron fusilados los más notables (a Castelli no se lo fusiló, sino que un soldado le cortó la cabeza y fue expuesta en una pica en Dolores, permaneciendo allí varios años. esa es la verdad)... ya que muchos, embarcados en naves francesas... sí: F-R-A-N-C-E-S-A-S  pasaron a Montevideo incluso, el hermano de Rosas, de nombre Gervasio (no Prudencio como Ud. confunde, ya que Prudencio comanda las fuerzas de la Confederación que vencen a los revolucionarios del sur) que si bien no había tomado participación directa en la revolución, ocultó a su hermano lo que estaba pasando, pasó a Montevideo y ello demuestra que Rosas no perdonaba ni a familiares ni a nadie cuando atentaban contra la soberanía nacional. Como le manifesté, debieron haberse fusilado a mas revolucionarios de los que realmente fueron muertos, ya que se admitió con mucha liberalidad la excusas que muchos manifestaron para evitar ser sancionados, argumentaron que habían sido engañados y compelidos a participar en la rebelión. 

Mi amiga, la Prof. Beatriz Celina Doallo en el artículo "Traición en el Sur" (Publicado en la "Revista del Instituto Nacional de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas" N° 61 de octubre/diciembre de 2000), al final de su meduloso artículo, afirma: "La rebelión de 1839 en la provincia de Buenos Aires ingresó a las páginas de la historia argentina con el título de "La Revolución de los Libres del Sur". La única libertad que anhelaban los estancieros conjurados era la de vender tasajo a ultramar, algo que les estaba vedado por el bloqueo francés. Esta pérdida de ganancias originó disgusto contra el mandatario que rehusaba aceptar las condiciones impuestas por Francia para retirar su flota. Resentimiento que sirvió para captar a Pedro Castelli y a un puñado de terratenientes cuya avidez de lucro no reparó en que estaban en juego la defensa de nuestra soberanía y los legítimos intereses de nuestra Patria. La codicia, de rango en los militares, de dinero en los hacendados, fue la causante de la revolución de 1839 en el Sur de la provincia de Buenos Aires. Todo lo demás, es historia oficial". 

En estas pocas palabras -que hago mías- están sintetizadas, que los complotados sí tenían motivos de clase para estar en contra de Rosas y que no había más "ideales" que los económicos.

"Pero los motivos que levantan a los estancieros contra Rosas, tienen más que ver con sus intereses económicos que con un supuesto celo patriótico. Ellos no interpretan la política exterior de Rosas como una muestra de soberanía de la nación, sino como un capricho demagógico del Restaurador, "que los indispone con la Francia". El bloqueo, además, los priva de los ingresos provenientes de la exportación de los productos rurales. Pero la causa de fondo, la que mueve decisivamente a los hacendados, es la nueva legislación sobre tierras. Agotado el erario provincial y privado de los ingresos de la aduana, Rosas debe echar mano al recurso de las tierras concedidas en enfiteusis. Por leyes anteriores se podía renovar  el contrato enfitéutico todos los años, pero en mayo de 1838 dicta el Restaurador un decreto que prácticamente comprende a todos los estancieros del Sur, en el que anula la renovación y se ponen en venta las tierras que se hallaban bajo concesión, otorgando prioridad para la compra a sus actuales locatarios. Los pocos que quedaban exceptuados de esta última alternativa seguirían bajo contrato pero pagando el doble que antes. Para estos hacendados, si la persona de Rosas les había resultado medianamente soportable hasta ese momento, desde allí pensarían solamente en derrocarlo...". ("Los libres del Sur", por Ignacio Manuel Iriarte, Revista Todo es Historia N° 47, pág. 78)

Rosas era uno de los hacendados más importantes de la provincia y el bloqueo también lo perjudica económicamente, pero no es hombre de anteponer su interés particular ni de clase al interés de la Patria y de la Nación. A Rosas solo le interesa el honor de la Argentina. He aquí también su grandeza como gobernante. No es hombre que se deje amedrentar por los cañones de una poderosa flota invasora, como es la francesa en ese momento histórico y la segunda potencia mundial. Justamente la intransigencia de Rosas en pactar con los franceses motivo el levantamiento de los estancieros.

Rosas que defendía el honor y la independencia nacional en contra de sus propios intereses económicos para Ud. es la "oligarquía vacuna" y aquellos estancieros traidores, sí T-R-A-I-D-O-R-E-S, tenían conciencia de "nación libre y soberana"?, Dios mío, que mescolanza tiene Ud. en su cabeza. ¡Qué confusión!. No lo entiendo definiéndose como dorregista e yrigoyenista. Le hago una pregunta: ¿Alguno de sus ascendientes participó en aquella revolución... o fue fusilado?

Las Partidas definían al traidor. Es el que “se pone con los enemigos para guerrear o facer mal al rey o al regno o los ayuda de fecho o de consejo”.

Y las leyes vigentes en la época en que se produjo la revolución de los "libres" del sur establecían la pena de muerte para el traidor.

“Art.26- Los que emprendieren cualquier sedición, conspiración o motín, o indujeron a cometer estos delitos contra mi real servicio,  seguridad  de las plazas y países de mis dominios, contra la tropa, su comandante u oficiales, serán  ahorcados, en cualquier número que sean.” (Colón reformado, tomo III, pág. 278)

“Art.168.- Los que induciendo y determinando a los rebeldes hubieren promovido o sostuvieren la rebelión, y los caudillos principales de ésta, serán castigados con la pena de muerte.”  (Colón reformado, tomo III, pág. 43.)

Cuando se produjo esta "revolución" la Confederación Argentina se encontraba en guerra con Francia, por lo cual los complotados incurrieron en el delito de "traición a la Patria" y la muerte era la sanción que les correspondía y es una vergüenza que Ud. se refiera a aquellos traidores como que querían una "nación libre y soberana"!!

Como afirmó el historiador y escritor mejicano Carlos Pereyra “El gran defensor de la nacionalidad es Rosas” en su “Rosas y Thiers”.

Mire Ud. cuales eran según el Contraalmirante Leblanc (escritas en su Diario) las intenciones de Francia: “Es posible y probable que con los aliados que los agentes franceses se han procurado y los recursos puestos a su disposición, triunfaremos sobre Rosas; pero sería más seguro, más digno de la Francia, enviar fuerzas de tierra que unidas a las de Don Frutos y de Lavalle concluirían pronto con el monstruo y establecerían de una manera permanente en el Río de la Plata la influencia de la Francia”.

Mire Ud. también, como Lavalle en comunicación con los agentes franceses les exigirá "Yo encuentro que los auxilios que se han prestado hasta ahora no son suficientemente eficaces, y en consecuencia exijo: 1º) Un millón de francos para los gastos de guerra, que entrará en caja del ejército. 2º) La destrucción de la batería del Rosario y la ocupación del Paraná” Lavalle a los agentes Franceses, durante la campaña del Ejército Libertador". Tenga en cuenta que los revolucionarios del sur y el Gral. Lavalle tenían las mismas miras.

Félix Frías en “La Gloria del tirano Juan Manuel Rosas” dirá  “…Con el objeto de mantener (Lavalle) su comunicación con las fuerzas navales francesas, con cuya cooperación contaba siempre”. ¿De qué nación libre y soberana soñaban aquellos hacendados TRAIDORES del Sur...?

El Gral. San Martín, en carta del 10 de junio del 39 dirigida a Rosas, en juicio lapidario contra los unitarios que se han aliado a Francia le dice: "...pero lo que no puedo concebir es el que haya americanos que por un indigno espíritu de partido se unan al extranjero para humillar su patria y reducirla a una condición peor que la que sufríamos en tiempo de la dominación española; una tal felonía ni el sepulcro la puede hacer desaparecer". Aquí el Padre de la Patria dice que una tal felonía ni la muerte la puede hacer desaparecer. Después de leer esto Ud. se animaría a afirmar que San Martín estaba desinformado...?

“Hemos visto al gobierno de Montevideo dar favor y ayuda a los injustos agresores, lo mismo que a los descontentos de Buenos Aires refugiados allí… En medio de esto un héroe vemos brillar: este héroe es el presidente de Buenos Aires, el general Rozas. Llámenle enhorabuena tirano sus enemigos; llámenle déspota, nada nos importa todo esto; él es patriota, tiene firmeza, tiene valor, tiene energía, tiene carácter y no sufre la humillación de su patria”. Esto lo dirá “Noticiero de Ambos Mundos”, editado en Nueva York, a consecuencia del bloqueo francés de 1838-1840. Seguramente para Ud. los que esto escribían desde Nueva York, también estaban "desinformados".

Rosas y la Revolución de Mayo.  Rosas "renegó de su patria": Rosas renegó de su Patria?????. Por favor!, el que más la defendió cuantas veces pudo... es para Ud. un "renegado".  Sería interesante que Ud. opinara que piensa de Echeverría, Lavalle, Alberdi (en su época joven), Sarmiento, Mitre y toda la pléyade de "próceres" liberales. 

Ud. afirma que Rosas fue "anti argentino pues renegó de su patria en forma alevosa" ("alevosa"???) y para hacer tan insólita afirmación se basa en el discurso pronunciado por Rosas en el Fuerte, el 25 de Mayo de 1836 ante el cuerpo diplomático acreditado en Buenos Aires que se había reunido para saludarlo en tan magna fecha. El texto lo conozco en su totalidad (Julio Irazusta, Vida política de Juan Manuel de Rosas, T° III) y me parece de un realismo extraordinario. Es para pensar y meditar los términos del mismo y creo que es la visión más realista acerca de lo sucedido el 25 de mayo.

En primer lugar hay que ver que los habitantes del Virreinato se consideraban -porque lo eran- españoles. Si bien eran americanos, pero en definitiva eran españoles. Con las banderas españolas y en nombre del rey se luchó contra los ingleses en 1806 y 1807. Evidentemente lo que no quisieron los hombre de Mayo fue seguir la suerte de España -dominada por franceses- ni caer bajo la influencia de Francia. Le recuerdo que la llamada Primera Junta juró lealtad a Fernando VII, de rodillas ante un crucifijo y los Santos Evangelios, jurando "desempeñar legalmente el cargo, conservar íntegra esta parte de América a nuestro augusto soberano el señor don Fernando VII y a sus legítimos sucesores y guardar puntualmente las leyes del reino". Me cuesta creer que no hubiera sido sincero tal juramento teniendo en cuenta la religiosidad de aquellos hombres que conformaban la Junta entre los que había religiosos, porque de lo contrario hubieran incurrido en perjuro. Me cuesta creer tal cosa y considerar a tales hombre de haber actuado con doble intención como hipócritas. 

Si bien las ideas independentistas pudieron estar en las mentes de algunos personajes de la época, en 1810 no estaba en la mente de la población. Esa idea se fue desarrollando con posterioridad justamente incrementada también por las actitudes desacertadas del monarca español quien al volver al trono, en vez de congraciarse con sus antiguos súbditos, hizo más grande la diferencia.

Lo invito a leer el texto completo del discurso en forma desapasionada y analizándolo de acuerdo a las circunstancias que existieron en aquella época de 1810.

Ricardo Rojas (en "La Literatura Argentina"), de quien no puede decir que simpatizara con el "tirano", dirá : “el sistema de Rosas es un fruto de los dos sentimientos más fecundos creados por la revolución de Mayo: el americanismo y la democracia”.

La mazorca. Los crímenes que se le atribuyen a la Mazorca, la mayoría son producto de leyendas y falsedades que se encargó de difundir Rivera Indarte en "Las tablas de sangre".

La "Revista de Ambos Mundos" -francesa-, T° XXV, dirá que un oficial que en 1840, acompañaba en su misión diplomática al Barón de Mackau “no quedó poco sorprendido al saber por los mismos franceses de Buenos Aires que a pesar de las conmociones sociales de la República, jamás habían gozado de una seguridad más completa. Así, pues, todos los asesinatos y atentados de que había sido víctima la colonia francesa, y que se narraban con los más espantosos detalles, eran cuentos e invenciones mal intencionadas …”.

En realidad los "crímenes" que se atribuyen a la Mazorca, pero que en realidad, fueron "cometidos", por fuerzas policiales, ocurrieron en 1840, con motivo de la invasión al territorio patrio de la "Legión Libertadora" y con personas que estaban en contacto con franceses y sus auxiliares argentinos. En contrapartida Ud. tendría que preguntarse qué pasaba en el Montevideo asediada por Oribe, con las personas que vivían en esa ciudad y tuvieran contacto con los sitiadores. Además que cree que hacían los generales unitarios con los federales, cuando se hacían con el poder de alguna Ciudad?. En toda guerra los que están en contacto con los enemigos son considerados traidores y sufren los peores castigos.

Vea lo que decía Sarmiento en carta a Domingo de Oro el 17 de junio de 1857, con motivo de haberse realizado una elección para la Cámara de Representantes sobre como ganaron en tan democrática y civilizada elección. Decía el "mazorquero" (lo digo por los métodos que empleaba el "Maestro Inmortal") Sarmiento: “Nuestra base de operaciones ha consistido en la audacia y el terror que empleados hábilmente, han dado este resultado admirable e inesperado…establecimos en varios puntos depósitos de armas y municiones, pusimos en cada parroquia cantones con gente armada, encarcelamos como unos veinte extranjeros complicados en una supuesta conspiración; algunas bandas de soldados armados recorrían de noche las calles de la ciudad acuchillando y persiguiendo a los mazorqueros; en fin: fue tal el terror que sembramos entre toda esa gente con éstos y otros medios que el 29 triunfamos sin oposición. Los gauchos que se resistieron a votar por los candidatos del gobierno fueron encarcelados, puestos en el cepo, enviados al ejército para que sirviesen en la frontera con los indios y muchos de ellos perdieron el rancho, sus escasos bienes y la mujer… El miedo es una enfermedad endémica en este pueblo; esta es la gran palanca con la que siempre se gobernará a los porteños; manejada hábilmente, producirá infaliblemente los mejores resultados”. Fíjese que habla del "terror", ¿Qué tal? ¿Qué opina?

Rosas "Restaurador". Mal afirma Ud. que Rosas se hizo llamar "Restaurador". El título de "Restaurador de las Leyes e Instituciones de la Provincia de Buenos Aires" le fue impuesta por la Junta de Representantes de Buenos Aires, por decreto del 25 de enero de 1830 en razón que en agosto de 1829 había repuesto la legislatura que había sido disuelta por el motín del 1° de diciembre de 1828. Ese fue el único título que consintió que fuera llamado, desechando otros con los cuales quisieron homenajearlo.

Rosas era la colonia: Rosas era la colonia...? Qué colonia...? Rosas fue el verdadero organizador de la Confederación Argentina, siendo una persona de orden y contrario a la anarquía. Fue el verdadero hacedor de la unidad nacional argentina. Gracias a Dios, que tuvimos a un Rosas, pues de lo contrario lo que hoy conocemos como Argentina no existiría, la misma hubiera sido desmembrada en cinco o seis países distintos como lo intentaron los "próceres" liberales. Todo argentino bien nacido, tiene que estarle agradecido por esa obra de unidad y engrandecimiento patrio.

Oia..., encontré algo que decía San Martín: “El mejor gobierno no es el más liberal en sus principios, sino aquel que hace la felicidad de los que obedecen”.

Rosas, los indios y el "genocidio". Le aclaro que el término "genocidio" fue creado en el segundo lustro la década de los 40 del S. XX y me parece que es incorrecto históricamente emplear ese término por hechos ocurridos en siglos anteriores. 

Le aclaro que yo no ataco a Roca por la Conquista del Desierto, porque con todos los errores que pudieron haberse cometido y que se cometieron seguramente, logró incorporar en forma definitiva la  Patagonia al territorio argentino y por eso tenemos que estarle agradecidos.

Pero vayamos a Rosas. Acusar a Rosas de "mataindios", tampoco tiene ningún asidero histórico. Una vez me preguntaron si Rosas había "hecho" matar indios. Le contesté que si bien la mayoría de los indígenas eran amigos de Rosas, había otros que en sus tolderías daban asilo a unitarios y otros renegados y a los cuales sí Rosas les hizo la guerra, pero de allí a decir de Rosas que "mataba indios" hay un gran abismo. Ud. menciona un párrafo de una carta, no aclarando cuando ocurrió, si lo fue con motivo de la guerra, de qué etnia eran los indios, porque esos indios y no otros, etc.

Nadie más que Rosas hizo por los indígenas y le recomiendo lea el libro de Jorge Sulé "Rosas y sus relaciones con los indios". Rosas no propugnó el exterminio de indios, sino lo contrario, trató de integrarlos al mundo cristiano. Si Rosas fue duro, si por supuesto, no era ningún mano blanda. Con determinados grupos de indios y en determinadas circunstancia, como también lo fue con algunos blancos. Pero no fue una cuestión racial.

Si hubiera sido la intención de Rosas el exterminio del indígena, ¿porqué les suministraba la vacuna antivariólica?, ¿porqué les enseñó a ser agricultores, regalándoles herramientas de cultivo, semillas, y tratando de que se asentaran cerca de los fortines para protegerlos de tribus enemigas, etc.?, ¿porqué prohibió el arresto de indios por deudas de dinero?, ¿porqué los asimiló a grados militares?, ¿porqué les suministra víveres, ganados...?, ¿porqué los hacía bautizar y a alguno de ellos le dió su apellido?, estas y otras preguntas que se pudieran hacer son demostrativas de lo que afirmo.

Yendo a otro tema relacionado, también en la época de Yrigoyen -personaje que también me gusta- hubo hechos, que alguna gente -no para mí- tildan de "genocidas", como ser la represión en la llamada Semana Trágica, la represión de los anarquistas en la Patagonia. ¿Qué opinión tiene de todo ello? emplea el mismo metro que el usado con Rosas?

Su abuelo antiyrigoyenista. Ud. me contó que uno de sus abuelos era antiyrigoyenista y partidario del Gral. Justo. No sea tan duro con su abuelo, porque seguramente pensaba como Ud. sobre Rosas, como de igual forma pensaba el Gral. Justo quien llamaba a Rosas el "tirano".

No me contestó lo que le pregunté en mi anterior carta: ¿qué opinión tiene de los "próceres" liberales del S. XIX?.

Ahora le preguntaría, si Ud. hubiera vivido en 1839 ¿hubiera estado con los estancieros del sur?... en realidad esta pregunte no es necesario que me la conteste porque anticipo su respuesta, pero... ¿no siente un sudor frío que le corre por la espalda al saber la opinión del Gral. San Martín, en la carta que le transcribí más arriba?.

Por hoy es demasiado, le mando un cordial saludo y le deseo tenga un buen día...

Norberto Jorge Chiviló

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CARTA DEL 22 DE JUNIO 2013 DE TORRES ÁVALOS.


Estimado señor: 

Sus largas consideraciones serán contestadas debidamente cuando mi tiempo me lo permita (confío que sea pronto). Al leer sus conceptos recordé aquello de El Principito: "eres como las personas grandes, todos lo confundes". Con todo respeto: le es pertinente. 

Cordialmente.

Oscar Eduardo Torres Ávalos

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ÚLTIMA CARTA DEL 22 DE JUNIO DE 2013 QUE LE REMITI A TORRES ÁVALOS


Sr. Torres Ávalos.

Tómese todo el tiempo que sea necesario. Yo tampoco tengo todo el tiempo que quisiera, pero mis contestaciones trato que sean fundadas, por eso mi tardanza. Aquí no tenemos tiempos ni plazos, su respuesta será siempre considerada y contestada cuando corresponda.

Lo de El Principito, no sé si será así porque nunca tuve interés en leerlo, pero en realidad sería así: "eres como las personas grandes, todo lo confundes". Tampoco creo que me sea pertinente, pues en primer lugar no me creo ni me considero "persona grande" y menos aún -modestia aparte- que "todo" lo confunda. Me parece que el que afirmaba aquello, en este caso El Principito, estaba sí un poco confundido.

Tampoco creo que a Ud. "todo" lo confunda, pues espero me diga que hecho considera bueno en Rosas.

Que tenga buenas tardes y con el mayor respeto. 

Norberto Jorge Chiviló.

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NO OBSTANTE LO MANIFESTADO EN SU ÚLTIMA CARTA POR TORRES ÁVALOS, NUNCA MÁS RECIBÍ CONTESTACIÓN, NO OBSTANTE HABER TRANSCURRIDO MÁS DE 11 AÑOS.