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martes, 17 de octubre de 2023

Repatriación de los restos de Rosas - Diario La Prensa 01.10.89

REVOLVIENDO LA BIBLIOTECA

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En esta sección que llamamos "Revolviendo la biblioteca", incluimos distintos artículos de gran interés histórico, poco conocidos por el público en general, publicados hace ya muchísimos años. 

En la edición del día 1° de octubre de 1989, el diario La Prensa, informó sobre los actos desarrollados el día anterior en la ciudad de Rosario, con motivo de la llegada al suelo patrio de los restos mortales de Juan Manuel de Rosas.

Diario La prensa del 1° de octubre de 1989
Diario La Prensa, 1° octubre de 1989, pág. 1

Diario La Prensa del 1° de octubre de 1989
Diario La Prensa, 1° octubre de 1989, pág. 4

repatriación de los restos de Rosas
Diario La Prensa, 1° de octubre de 1989, pág. 5

Diario La Prensa del 1° de octubre de 1989
Diario La Prensa, 1° de octubre de 1989, pág. 5



Los restos de Rosas están en suelo patrio

Carlos Menem presidió la ceremonia en el monumento a la bandera en Rosario, ante 40 mil personas. El féretro llega hoy a la capital y será trasladado a la Recoleta, con honores de jefe de Estado.


Rosario - Los restos del brigadier general, don Juan Manuel de Rosas, luego de 137 años de exilio, descansan definitivamente en suelo patrio desde las 8.20 de la mañana de ayer cuando el avión Boeing 707 de la Fuerza Aérea Argentina aterrizó en el aeropuerto de Rosario.

A su llegada, el féretro fue bajado de la nave por cadetes del Liceo Aeronáutico Militar, de Funes, y colocado sobre una cureña, en torno de la cual habían formado un cerco de honor abanderados con sus atuendos gauchescos, numerosos funcionarios nacionales y provinciales y una entusiasta multitud que se dio cita para dar la bienvenida al “Restaurador de las Leyes”.

“Uno de mis grandes sueños” 

“Este es uno de mis grandes sueños, así como el de la unidad nacional”, dijo el presidente de la Nación, Carlos Menem, al aludir al regreso a la Patria de los restos de Rosas. El Jefe de Estado agregó que “me siento muy emocionado por este acto. Ha sido una de mis grandes batallas y hemos conseguido el objetivo que es un factor más para la unidad del pueblo argentino”. 

Menem había arribado a Ezeiza, minutos después de las 8.15 procedente de su visita a los Estados Unidos y partió a las 8.30 con destino al aeropuerto internacional de- Rosario a bordo del avión presidencial Tango 01, donde arribó apenas unos minutos pasadas las 9.

Quince minutos antes del arribo del primer mandatario había llegado por vía aérea al aeropuerto rosarino el vicepresidente de la Nación, Eduardo Duhalde, quien se sumó a los gobernadores de Santa Fe, Víctor Reviglio, y de Buenos Aires, Antonio Cafiero; quienes, junto a los restantes mandatarios provinciales y otras altas autoridades aguardaban al presidente Menem en el lugar.

En su recepción a Menem, acompañaban a Duhalde, Revigllo y Cafiero; el vicegobernador de Santa Fe, Antonio Vanrell; el intendente local, Carlos Ramírez; el Jete del Estado Mayor Conjunto, vicealmirante Emilio Ossés, como también gobernadores de otras provincias y altas autoridades.

Duhalde aseguró que “la Argentina vive hoy una reparación histórica”, indicando a la vez que “esto  demuestra que el pueblo está preparado para una definitiva reconciliación nacional”.

La máquina que trasportaba los restos del brigadier general Juan Manuel de Rosas hacía su definitivo descenso en la Argentina (un Boeing 707 de la Fuerza Aérea). Había partido el viernes del aeropuerto francés de Orly donde fue despedido con los honores correspondientes a un jefe de Estado y con una solemne ceremonia.

Tras 197 años de exilio los restos de Rosas volvían a la Argentina en un féretro cubierto por una bandera celeste y blanca (unitaria), otra azul y blanca (federal) y una tercera de guerra, del edificio de la embajada Argentina en Londres.

Las honras en París

En París la comitiva siguiendo el furgón con sus restos formó un cortejo que salió de la funeraria de la localidad de Villeneuve, para llegar al pabellón de honor del aeropuerto a las 18,5 escoltado por seis motociclistas en uniforme de gala.

Luego de ser bendecido por un sacerdote católico y de oírse una oración fúnebre de despedida en nombre de los residentes latinoamericanos, el féretro fue embarcado a pulso por el titular de la comisión de repatriación, Julio Mera Figueroa, y el embajador argentino en Francia, Carlos Ortiz de Rosas, tataranieto de Rosas, de regreso a suelo argentino.

Ya en el Aeropuerto de Rosario, los restos del "Restaurador de las leyes”, fueron embarcados en un helicóptero de la Fuerza Aérea, que partió desde el aeropuerto de Rosario a las 9.38 rumbo al Monumento a la Bandera. Allí el presidente de la Nación,  Carlos Menem, presidió la ceremonia central de recepción de los restos.

Una jornada soleada y cálida pareció asociarse a este día tan especial para le ciudad en que el presidente Carlos Menem, recibió los restos del general Juan Manuel de Rosas, traídos desde el cementerio inglés de Southampton, donde permanecían desde su muerte en 1877.

Desde muy temprano (la temperatura se mantenía desde las 9 en poco más de nueve grados), la actividad y el clima que se vivían en Rosario era intensa, ya que nadie quería estar ausente en la histórica jornada en la que los restos de Rosas volvían para descansar definitivamente en suelo patrio.

En el Monumento a la Bandera

En el palco oficial, acompañan a Menen su esposa, Zulema Yoma; el vicepresidente de la Nación, Eduardo Duhalde, los ministros del gabinete nacional; los gobernadores de Santa Fe, Víctor Reviglio de Buenos Aires, Antonio Cafiero; el jefe del Estado Mayor General del Ejército, general Isidro Cáceres; autoridades eclesiásticas y también descendientes directos de Rosas. 

Por su parte, los obispos auxiliares Marlo Maullión y Oscar Félix Villena concelebraron la misa de “Unidad Nacional”. Al iniciar el oficio religioso indicaron que este acto significa alcanzar el "anhelo de concordia y de unión, que está en los corazones de todos los habitantes de nuestra querida patria”...

La cureña con los restos del brigadier general Juan Manuel de Rosas  fue colocada frente al altar; cubrían el ataúd el poncho de combate y el sable de gala que pertenecieron a Rosas.

Placa recordativa

Al finalizar el oficio el presidente Carlos Menem, acompañado por su esposa, Zulema Yoma, procedieron a descubrir una placa que dice: “El pueblo de la provincia de Santa Fe, al gobernador encargado de la reconstrucción de la Confederación Argentina, brigadier general Juan Manuel de Rosas 1794-1989".

Posteriormente, los restos de Rosas, acompañados por el presidente Menem y su esposa, fueron trasladados al puerto de Rosario donde embarcaron en el patrullero “Murature” para que el féretro fuera llevado hasta el lugar histórico conocido como “La Vuelta de Obligado" y desde alí continuar viaje hacia Buenos Aires.

Los restos de Rosas yacían en el cementerio inglés de Southampton, donde pertenecían desde su muerte en 1877.

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"Los hermanos sean unidos…"

El presidente Carlos Menem exhortó a construir la unidad nacional -aun en el disenso- y se manifestó dispuesto a “pagar todos los costos políticos del mundo con tal de que nuevamente nos  demos la mano, abramos nuestro corazón y dejemos atrás los resentimientos.

“En la unidad nacional nadie está obligado a renunciar a sus ideas ni a su juicio histórico. En la unidad nacional nadie está obligado a claudicar de sus opiniones sobre nuestro pasado. No queremos la unidad oficialista, porque no trabajamos para forjar la unidad de los obsecuentes, no ofrecemos lo mejor de nuestra vida por la unidad de los autómatas ni de los títeres ni de los esclavos mentales”, advirtió.

En un encendido discurso pronunciado durante los actos centrales de la repatriación de los restos del brigadier general Juan Manuel de Rosas, realizados en las inmediaciones del Monumento a la Bandera, en Rosario, Menem se proclamó “el presidente de la soberanía”, y exhortó a construir una patria” mirando hacia el futuro “sobre viejas heridas”.

El presidente, que se dirigió al pueblo argentino como “un hermano más, un hombre que sueña y trabaja y espera todo de nuestra Nación” comenzó su discurso preguntando si era posible “que  sigamos desgarrándonos sobre viejas heridas" o “levantar un país en serlo: sobre falsos pilares de la discordia, la desunión y la lucha fratricida".

Paralelismo 

En un permanente paralelismo entre las luchas que enfrentaron el siglo pasado a unitarios y federales, a rosistas y antirrosistas, con la historia reciente de la Argentina, Menem aseguró que “no se puede construir una verdadera patria sobre el odio entre los hermanos”, a:la vez que aseguró que “el clamor de este tiempo es 'no”.

"No a la revancha, no a la división, no al sectarismo, no a la intolerancia; no al fantasma de - reanimar nuestros tristes desencuentros”, enfatizó el presidente, en obvia alusión a la campaña iniciada desde distintos sectores de la oposición contrarios a su decisión de indultar a los militares.

En ese sentido el mandatario propuso decir “sí al valor de sepultar los odios; a la honestidad de reconocer nuestros desaciertos y sí a poner en marcha una Argentina mejor”.

Advirtió por otra parte que “la historia no solamente vive en los libros, en los sagrados laureles” sino que “también es una página en blanco,-la que todavía no escribimos desde nuestro propio presente”.

Luego de recordar palabras elogiosas hacia Rosas por parte de los adversarios de su época, como Sarmiento y Urquiza, Menem se preguntó “si nuestros antepasados fueron capaces de sobreponerse a las diferencias y reconocer estos valores más allá de las distintas ideologías, ¿cómo no vamos a ser capaces nosotros, los argentinos de hoy, de trasformar a nuestra historia común en una impulsora de cambios y de progresos”.

"¿Cómo so vamos a convertirla en una fuente de unión para que deje de ser una pared de división y desencuentro?

"Como en San Martín, como en Belgrano, como en Pellegrini, como en Lisandro de la Torre, como en Yrigoyen, como en Perón, existió  en Rosas ese impulso de la pasión por la patria”, exclamó.

Claudicar en sus opiniones

Menem hizo hincapié en señalar que debe quedar muy en claro que “en la unidad nacional nadie está obligado a renunciar a sus ideas ni a su juicio histórico” ya que en ella “nadie está obligado a claudicar en sus opiniones sobre nuestro pasado.

“No queremos la unidad oficialista -aclaró-, no trabajamos para forjar la unidad de los obsecuentes, no ofrecemos lo mejor de nuestra vida por la unidad de los autómatas ni de los títeres ni de los esclavos mentales”.

En ese sentido, afirmó que “soñamos con la unidad nacional construida aun sobre nuestras propias discrepancias, soñamos con un común denominador, con un interés nacional que esté por encima de los intereses de grupos de partidos, de sector, de profesión, de interpretación histórica, de simpatía política.

“Quiero que mi voz suene con toda fuerza, con toda la fe, con toda la convicción que tengo; quien quiera oír que oiga, quien quiera seguir que siga, quien quiera construir que construya”, exclamó.

La patria por sobre todo

En otro párrafó subrayó: "La patria, por Dios, no termina en una bandería política, la patria no muere en la puerta de un sindicato, ni de un cuartel, ni de la empresa, ni de una universidad, ni en los despachos oficiales.

“La patria no muere en el límite egoísta de nuestros intereses personales o sectarios.

“La patria no muere en nuestro capricho ideológico”.

En ese sentido aclaró que “la patria vive en todos y cada uno de os argentinos”, ya que “no es una  abstracción, ni una simple fecha histórica que recordamos en nuestras efemérides”, sino que “es plebiscito diario, un esfuerzo cotidiano, un constante y permanente acto de amor y de grandeza frente a nuestros hermanos”. 

"Nadie, absolutamente nadie tiene el legítimo derecho de continuar frenando nuestro desarrollo en virtud de hechos pretéritos, porque la historia no puede ser una pesada carga, un lastre insoportable, un recuerdo doloroso o una opinión mezquina”.

“La historia debe ser una cadena de unión, más fuerte que la frustración, que  la guerra, que la muerte”.

“Hoy -enfatizó-, la principal prueba de madurez que se le pide a nuestro pueblo es la de ser capaces de respetar una idea sin necesidad de perseguir a quien piensa distinto”.

“Presidente de los argentinos”

En los tramos más vibrantes de su alocución, el presidente dijo que él noera el presidente “de un país partido por mitad ni el jefe de una familia desunida, ni el administrador de un hogar en desgracia, ni el demagogo de un próximo desencanto.

“Soy el presidente de los argentinos, de absolutamente todos los argentinos; de los que me votaron y de los que no me votaron; de quienes piensan, como yo y de quienes piensan distinto; de quienes me critican y de quienes me elogian; de quienes me creen y de los que todavía dudan; de quienes me siguen y de quienes aún observan a un costado del camino.

“Si mi bandera fuera tan sólo la bandera de un grupo me habría trasformado en el líder de un nuevo fracaso”.

Citó luego al escritor José Hernández, quien sostenía que a veces saber olvidar es también tener memoria” y desde esa memoria “constructiva levantar nuestra voz como un clamor, como un acto de fe” y recordar al Martín Fierro cuando decía: “Los hermanos sean unidos”.

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Primer acto de un intento de reconciliación nacional

Por Juan María Coria

Rosario- Según dijo el presidente “antes de fin de mes” se dará el próximo paso para la reconciliación, al ser consultado sobre el tema del indulto de manera muy indirecta. Tanto fue así, que el propio presidente tuvo que pedirle a quien le preguntaba, dos veces, que fuera más directo en la consulta que hacía para saber cuándo dispondrá los indultos a civiles y militares.

Porque antes de dedicarnos a describir la ceremonia de recepción de los restos del Restaurador de las Leyes, debemos alertar sobre les actitudes de aquellos que quieren ser "más papistas que el Papa” y montan un sistema de “protección” –por así decirlo-, hacia las consultas que se le efectuarán al doctor Menem.

Ayer, en la oficina de prensa rosarina, se nos había anticipado que existía una “sugerencia” de preguntar sólo temas vinculados al regreso de los restos de Rosas. Pero como relatamos, hubo quien preguntó con bastante timidez sobre "el tema” y Menem le pidió que fuera más directo.

Antes de fin de mes dijo el presidente, y esto no rectifica su anuncio anterior, cuando expresó que que daría a conocer su decisión a su regreso de los Estados Unidos, lo que no significa “inmediatamente” a su regreso.

El Restaurador

El féretro de madera clara, cubierto por la bandera. A un costado un poncho de color punzó, y cubriendo otro costado, ramilletes de estrellas federales.

Así se presentó el brigadier general Juan Manuel de Rosas ante el pueblo rosarino y ante todas las autoridades nacionales reunidas al pie del Monumento a la Bandera.

Un hecho no se nos pasó desapercibido. La escolta de Rosas no contó con la presencia de un marino. Pero la Armada puso las naves para traerlo a Buenos Aires.

No había una muchedumbre. Había un público que en su mayor parte estuvo integrado por militantes de las cuatro tendencias peronistas de Rosario, curiosos y funcionarios.

“Viva la patria, viva Rosas, viva Facundo Quiroga, viva Menem, viva Perón”, gritaron algunos empleados vaya a saber de quién,: mezclados entre los periodistas y la custodia. Llevaban claveles rojos y algunos los arrojaron sobre el féretro del caudillo federal.

Como fondo permanente, el continuo retumbar de los bombos del peronismo revolucionario. Este sector, finalizadas las estrofas del Himno Nacional, cantaron “Ja marchita” de los peronistas, p ero parece que ninguno de los que estaban por ahí en los palcos oficiales y entre otros sectores del público, la conocía. 

El retumbar de los parches sin siquiera advertirlo sus ejecutores, permitía imaginar el “candombe rojo" del año 40.

El presidente

El presidente Menem, después de la conferencia de prensa efectuada en la Prefectura Marítima se trasladó a bordo de un vehículo militar descubierto hasta el lugar de la ceremonia de recepción de los restos de Rosas.

Su paso fue aclamado por el público y debió estrechar manos que se le extendían manteniendo una permanente sonrisa en todo el trayecto.

Minutos antes, había hecho su arribo la señora Yoma de Menem, siempre vestida de blanco. Fue aclamada desde los palcos y respondía las demostraciones de afecto agitando sus brazos.

Se nos había anticipado que en la noche de anteayer comenzaría -la “vigilia” federal con fogones gauchos, pero finalmente no se encendieron.

Para esta Capital, también se tenía previsto hacer esa vigilia en la zona portuaria alrededor de la dársena norte, pero los organizadores de la repatriación de Rosas nos dijeron que preferían que no se encendieran los fogones. Guitarreada, carne asada y vino puede ser una combinación muy difícil de sofocar, horas antes de un acontecimiento.

Rosas y Menem, llegan hoy a Buenos Aires.

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En el Monumento a la Bandera

Menem arribó al Monumento a la Bandera a las 10.15 a bordo de un jeep militar descubierto, saludando con ambas manos al numeroso público.

A continuación, y tras haber pasado revista a los efectivos militares apostados en el lugar. Menem saludó a las tropas a las 10.21.

Alrededor de las 10.30, la cureña con los restos de Rosas arribó al Monumento cubierta por una bandera nacional y arreglos florales.

A las 10.35 comenzaron a entonarse las estrofas del Himno Nacional Argentino.

El Monumento a la Bandera fue decorado con un motivo floral realizado en estilo ébano por artistas rosarinos. El motivo central fue hecho en estrellas federales, flores de ceibo, sol naciente, crisantemos y moños con los colores patrios.

Sobre el féretro pudo divisarse un poncho y una de las espadas que pertenecieron a Rosas, ambos elementos del Museo Histórico Provincial de Rosario.

Los familiares

Entre los familiares del prócer estaban Carlos Ortiz de Rosas, Jorgelina Ortiz de Rosas, Juan Ortiz de Rosas, Ricardo Ortiz de Rosas, Federico Fleitas Ortiz de Rosas, Andrés Rivas Molinas, Esther Ortiz de Rosas de Soaje Pinto, León Ortiz de Rosas y Josefina Padilla de Guevara.

De las ceremonias tomaron parte, además, más de 2.500 alumnos de escuelas rosarinas, entre ellos estudiantes de la escuela primaria más antigua de la ciudad la número 53 Bernardino Rivadavia, creada en 1885.

Tras las estrofas del Himno Nacional, y luego de un breve silencio que fue aprovechado por el público para entonar la clásica "Marcha peronista”, el arzobispo de Rosario, monseñor Jorge Manuel López, celebró un oficio religioso.

La denominada "Misa de la Unidad Nacional” culminó poco antes de las 11.

Posteriormente, Menem y su esposa descubrieron una placa conmemorativa en la que se lee la leyenda "El pueblo de la provincia de Santa Fe al gobernador y encargado de la reconstrucción de la Confederación Argentina, brigadier general Juan Manuel de Rosas. 1793-1877. Homenaje en la repatriación de sus restos. Presidente de la Nación, Carlos Saúl Menem. Gobernador de la provincia, Víctor Reviglio. Vicegobernador, Antonio Andrés Vanrell. Intendente de la ciudad de Rosario, Carlos Ramirez. Coordinación general del Ministerio del Interior, Francisco Paz, Pedro Basualdo, Julio Oscar Gutiérrez, Amilcar Valino, Graciela Norma Ramos. 30 de septiembre de 1989”.

De Carlos Ortíz de Rosas

A continuación, Carlos Ortiz de Rosas exaltó la figura de su extinto familiar como prólogo al esperado mensaje del presidente.

El tataranieto del brigadier general, embajador argentino en Francia, expresó su agradecimiento al presidente de la Nación, Carlos Menen, por haber posibilitado la repatriación de los restos del Restaurador de las Leyes.

“Quiero, eso sí, expresar nuestro agradecimiento e usted señor presidente, autoridades nacionales, provinciales, Fuerzas Armadas y todos los que participaron en este homenaje a don Juan Manuel”.

Al hablar al término de la misa que tuvo lugar en el Monumento a la Bandera recordó las épocas que su familia sufrió “en carne propia lo que han sido las pasiones desatadas por los enfrentamientos del pasado entre rosistas y antirosistas”.

Después habló el presidente de la Nación, discurso que damos por separado.

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El trayecto

La ceremonia final se cumplirá esta mañana en la Recoleta

El jefe del Estado, Carlos Menem presidirá hoy las ceremonias de homenaje al brigadier general Juan Manuel de Rosas, al arribar sus restos a esta capital.

La cureña en la que serán trasladados los restos desde el puerto metropolitano hasta el cementerio de la Recoleta será escoltada por más de cinco mil gauchos montados a caballo, efectivos del Regimiento de Granaderos General San Martín y de la Escuela de Caballería de la Policía Federal.

El féretro con los restos de Rosas arribará a bordo del patrullero “Murature” a la dársena norte del puerto local a las 11:15; donde serán aguardados por el presidente, su esposa, Zulema Yoma y ministros del Poder Ejecutivo Nacional. 

También estarán presentes el jefe del Estado Mayor General de la Armada, almirante Jorge Ferrer, el intendente municipal, Carlos Grosso. y otras altas autoridades. 

Desplazamiento

Tras las ceremonias de homenaje, el cortejo iniciará su desplazamiento hasta el cementerio de la Recoleta. 

Tomará por la calle Viamonte, hasta la avenida Leandro N, Alem y por esta se dirigirá hasta la Casa de Gobierno.

Por Leandro N. Alem entre Tucumán y Bartolomé Mitre habrá una formación, en doble cordón de honor, de gauchos de a caballo, pertenecientes a las distintas agrupaciones tradicionalistas nucleadas en la Federación Gaucha Argentina, así como de Los Colorados del Monte

Los gauchos seguirán luego escoltando la cureña que llevará los restos del brigadier general Rosas.

La marcha será encabezada por un equino sin monta que representará al caballo de Rosas y que estará engalanado por el característico poncho punzó.

Seguirá luego por Rivadavia bordeando la histórica plaza de Mayo, hasta la catedral metropolitana para luego tomar brevemente la calle Bolívar hasta la avenida de Mayo.

Por esta última y hasta la 9 de Julio se formarán nuevamente gauchos de a caballo y de un “ejército unitario”, que rendirán honores y simbolizarán la reconciliación nacional.

La caravana tomará por la avenida 9 de julio hasta avenida del Libertador y seguirá por ésta hasta Callao, para proseguir luego por Las Heras y tomando Junín, hasta llegar a la Recoleta.

Bandas de música

Para sumarse a los homenajes oficiales y populares a quien fuera titular de la Confederación Argentina, bandas de música de las Fuerzas Armadas y la Policía Federal interpretarán marchas militares y música folclórica en diversos lugares de esta capital.

La banda de la Policía Federal Argentina lo hará en la plaza de la República, frente al Obelisco, en 9 de Julio y Corrientes.

En tanto, las bandas militares estarán en Rivadavia y Reconquista, avenida de Mayo y 9 de Julio, Córdoba y 9 de Julio, 9 de Julio y Santa Fe y Libertador y 9 de Julio.

En distintos puntos del recorrido que hará la caravana, efectivos del Ejército servirán el tradicional chocolate a la población que se sume al homenaje.

Se instalarán cocinas de campaña en la plaza de Mayo y en las intersecciones de la avenida 9 de Julio con avenida de Mayo, Corrientes, Córdoba, Santa Fe y Libertador.

Cierre del tránsito

La Policía Federal dispuso que hoy, a partir de las 10, quede neutralizado el tránsito vehicular en la zona comprendida por les avenidas Las Heras, Libertador, Callao y las calles Azcuénaga y Posadas, pudiendo los conductores desplazarse por todas las citadas como límite. Por otra parte, el cementerio de la Recoleta permanecerá cerrado al público hasta la finalización del acto.

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Del Gobernador de Buenos Aires, un antecesor

“Rosas descansa donde él quería”

Rosario, - El gobernador bonaerense Antonio Cafiero subrayó que antiguas divergencias que existían en la Argentina “hoy dejan de existir”, con la repatriación de los restos de Juan Manuel de Rosas.

“Rosas reposa como él quería en su tierr natal, acompañado por el afecto y el recuerdo de su pueblo”, dijo el gobernador.

Cafiero agregó que “también es un hecho de significación futura” porque expresa "el deseo de avivar entre todos los argentinos el sentimiento de la unión nacional”.

Cafiero concurrió junto a otros mandatarios provinciales a los actos centrales de repatriación de los restos de Rosas porque consideró que “era una obligación recibir a uno de mis antecesores”.

Eduardo Duhalde

Rosario, - La “tranquilidad y naturalidad con que el pueblo ha tomado “la concreción de la repatriación de los restos de Juan Manuel de Rosas es “producto de la reconciliación de los espíritus”, opinó el vicepresidente Eduardo Duhalde.

Al llegar a esta ciudad para asistir a los actos centrales de la repatriación de los restos, Duhalde destacó “esa forma tan grande con que el pueblo tomó este hecho histórico”.

“Hemos venido a presenciar un acto que todos queremos que sea el de la reconciliación de los argentinos”, dijo el vicepresidente.

Duhalde llamó a los argentinos a “unirnos para salir adelante” y sostuvo que “lo de hoy es una muestra” de que la idea del presidente Menem "se puede hacer realidad".

Del ministro del interior

Rosario, - El ministro del Interior, Eduardo Bauzá, calificó la repatriación de los restos de Juan Manuel de Rosas como “una prueba de la unidad” que el gobierno aspira para que los argentinos “superen las antinomias que los separan”.

“La reconstrucción nacional se hace también recuperando los valores históricos y la imagen de los héroes que sirvieron para construir esta república que hoy tenemos”, dijo el ministro.

Agregó que los argentinos “estuvieron separados no por luchas del presente o del pasado reciente sino por viejas antinomias de un pasado lejano que de una vez por todas debemos olvidar”.

Antonio Salonia

El ministro de Educación, Antonio Salonia, consideró la repatriación de los restos de Rosas como “un hecho importante para la juventud y los estudiantes”.

“Con los homenajes a Sarmiento y Juan Manuel de Rosas, el gobierno demostró su voluntad de querer mirar las cosas de este país de otro modo y esa es la única forma efectiva para construir el futuro”, dijo.

Salonía agregó que “también es importante todo esto en la faz cultural, cívica y nacional”, porque "éste acontecimiento significa que en éste momento particular de nuestra vida las clases dirigentes argentinas han comprendido que es necesario superar las falsas antinomias”.

Dijo que está convencido de que en el futuro los estudiantes leerán en los textos una historia menos parcial relacionada con Juan Manuel de Rosas.

“Me parece que es una responsabilidad que tenemos todos de asumir la historia con ecuanimidad, objetividad y grandeza”, puntualizó.

“De otro modo, sino logramos esta actitud frente al pasado, tendremos poca capacidad para asumir con objetividad nuestro presente, que es particularmente crítico”, dijo.

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Homenaje en la Vuelta de Obligado

El gobernador bonaerense, Antonio Cafiero, pidió que no se interprete al Restaurador de las Leyes (Rosas) “desde la versión maniquea de la historia”, y que “no se lo juzgue con los valores de nuestro tiempo", sino desde la perspectiva “de la unión nacional, por la que el brigadier general, a su tiempo y a su manera, tanto luchó”.

Cafiero, tras participar por la mañana junto al presidente Carlos Menem y a altas autoridades nacionales y provinciales en la ceremonia de repatriación de los restos de Rosas, rindió tributo a su figura en la Vuelta de Obligado, en dónde recordó el histórico combate del 20 de noviembre de 1845.

Las declaraciones del primer mandatario provincial fueron difundidas por la Subsecretaría de Prensa y Difusión bonaerense en un comunicado, donde se informa que en el codo de Obligado, la comisión provincial de homenaje recibió al buque “Murature”, en el cual se trasladaron los restos de Rosas.

Luego de una salva de cañonazos, tres cadetes militares representantes del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea ascendieron a la nave portando trozos de las cadenas que en el histórico combate demoraron el avance de la flota anglo francesa y que fueron donados por descendientes de Rosas, quienes asistieron a la evocación especialmente invitados.

Tras descubrir una placa recordatoria en homenaje a Rosas, Cafiero dijo que “el proyecto nacional está fundado en tener glorias comunes en el pasado y una voluntad común en el presente y pidió no interpretar a Rosas desde la versión maniquea de la historia, ni juzgarlo con los valores de nuestro tiempo”.

Cafiero agregó que “gestas soberanas como la de Obligado comprometen la voluntad futura de los argentinos” y recordó una carta que San Martín remitió a Rosas en ocasión del combate, en el cual el Libertador expresó: “Cuánto consuelo trae a mi achacosa vejez esa defensa que usted ha hecho del bien soberano de la patria”.

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A bordo del “Murature”

Rosario. El patrullero "Murature” partió aproximadamente a las 12.30 desde el puerto de Rosario portando los restos del brigadier general Juan Manuel de Rosas, en tanto el presidente Carlos Menem y su esposa, Zulema Yoma, viajan a bordo de la nave.

El primer mandatario es acompañado por los gobernadores de Santa Fe, Víctor Reviglio, y de Buenos Aires, Antonio Cafiero; el ministro de Defensa, Italo Luder; el secretario de Prensa y Difusión de la Presidencia, Jorge Rachid, y otras autoridades.

La nave hará escala en San Nicolás, según lo previsto, para que el féretro sea llevado hasta el lugar histórico conocido como La Vuelta de Obligado, y desde allí continuar viaje hacia Buenos Aires.

Es probable que desde ese lugar, el presidente y su esposa continúen viaje a la capital federal por otros medios.

Desde hace varias horas, pobladores costeros y ribereños se encuentran aguardando el paso de la nave que conduce los restos de Rosas y en el que viaja el presidente de la República.

Los pobladores portan banderas argentinas y pañuelos para saludar el paso del presidente Carlos Menem y del féretro.

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“Un acto sin matiz político”

San Pedro - El secretario general de la CGT, Saúl Ubaldini, sostuvo en Vuelta de Obligado, con respecto a la repatriación de los restos de Rosas, que "éste es un acto de justicia y que no tiene un matiz político; por lo cual espera que sea una de las bases de la unión nacional”.

Ubaldini destacó que “siempre va a haber una sola CGT” y añadió que si no hay lista de unidad habrá elecciones, con el compromiso de que “el que gana conduce y el que pierde ayuda”.

Manifestó que la intervención del presidente Carlos Menem en el conflicto interno, de la agrupación “es perfecta” y que "demuestra todo el empeño del mandatario en buscar la unidad gremial dentro del marco de la unidad nacional”.

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Medina Virasoro, descendiente de unitarios, afirma "hay que unir a la familia argentina"

Rosario, 30 (Télam)- Un bisnieto del brigadier general Benjamín Virasoro, Humberto Medina Virasoro, de 80 años, fue uno de los invitados especiales a los actos de repatriación de los restos de Juan Manuel de Rosas.

Este descendiente de quien sirvió a las órdenes de Lavalle y Paz y fue jefe del Estado Mayor del Ejercito de Urquiza en Caseros,  además de Gobernador de Corrientes en 1852 y firmante, del acuerdo de San Nicolás, manifestó que: “estamos viviendo una hora histórica para unir a la familia argentina”, a la par que reclamó “olvidar los rencores y vivir el futuro”.

El anciano descendiente de Virasoro nació en Tucumán el 25 de mayo de 1909 y fue designado  por el presidente Carlos Menem como coordinador del Rio Bermejo.

Sobre sus tareas específicas el profesor Humberto Medina Virasoro destacó finalmente que “estemos estudiando la canalización de ese curso de agua para recuperar para el país 11 millones de hectáreas, desde Bolivia al Río de la Plata”.

Luchador anticolonial

Santa Fe, 30 (Télam) - El historiador Fermín Chávez ponderó la iniciativa gubernamental concretada ayer, de repatriar los restos del brigadier general Juan Manuel de Rosas, a quien, calificó como. el “único luchador anticolonial victorioso en el tercer mundo del siglo pasado”.

Recordó Chávez en declaraciones a la prensa local que Rosas en su testamento original pide al gobierño de su patria que "lo reconozca como un hombre justo, aunque conozca su condena" y solicita descansar junto a Encarnación y sus padres en el panteón de la Recoleta.

“Fin de los desencuentros”

El diputado nacional justicialista por la provincia de La Rioja Juan Carlos Romero,  aseguró que con la repatriación de los restos del brigadier general Juan Manuel de Rosas, se pone fin al ciclo de desencuentros que dividieron nuestra historia, la historia del fracaso de los argentinos”.

En un comunicado, que lleva su firma, el legislador riojano expresa que “poner fin a la Argentina dividida, es cumplir con el legado de quien con virtudes y defectos nos dio orden”, a través del cual “los representantes del pueblo nos dieron la Constitución".

Finalmente precisó que “con Rosas enterramos nuestras antiguas querellas”, para realizar entre todos “una Argentina más justa, en desarrollo, una Argentina federal”.

De Jorga Yoma

El diputado nacional Jorge Raúl Yoma manifestó que la repatriación de los restos de Juan Manuel de Rosas “es una reparación histórica para todo el pueblo argentino”, que “fue aguardada por largos años”.

En un comunicado el legislador riojano sostuvo que “este acto de justicia histórica nos tiene que encontrar a todos los argentinos unidos en pos de levantar a la Nación por la que hombres como Rosas supieron luchar en condiciones tan o más difíciles que la que hoy estamos soportando”.

La llegada de los restos de Rosas “tiene una importancia ineludible ya que es una reparación histórica para todo el pueblo argentino que fue aguardada por largos años para poner un punto final a una de las centenarias antinomias que tuvimos que soportar”, concluyó Yoma.


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lunes, 18 de septiembre de 2023

Repatriación de los restos de Rosas - Diario La Prensa 30.09.1989

 REVOLVIENDO LA BIBLIOTECA

241    


En esta sección que llamamos "Revolviendo la biblioteca", incluimos distintos artículos de gran interés histórico, poco conocidos por el público en general, publicados hace ya muchísimos años. 

En la edición del día 30 de setiembre de 1989, el diario La Prensa, informó sobre los actos que iban a desarrollarse ese día en la ciudad de Rosario, con motivo de la llegada de los restos mortales de Juan Manuel de Rosas.

Diario La Prensa Repatriación de los restos de Rosas


repatriación de los restos de Rosas, diario La Prensa

Llegan hoy al país los restos de Rosas

Rosario (Por Juan M. Coria, enviado especial de “La Prensa”) – El féretro con los restos de Juan Manuel de Rosas estarán en el aeropuerto de Fisherton no antes del arribo del avión presidencial que trae al doctor Carlos Menem desde los Estados Unidos, y a partir de la recepción oficial del primer magistrado, darán comienzo los actos de estas dos jornadas, la de hoy y la de mañana, en las que el gobierno nacional tratará de terminar con las discordias históricas que han separado a los argentinos.

La razón por la que se decidió efectuar la primera ceremonia al pie del Monumento a la Bandera en Rosario y después -es decir mañana- organizar un acto multitudinario en Buenos Aires, fue explicado por sus organizadores a “La Prensa”, como un acto destinado a la unión de la familia argentina, “hacia adentro” al pie de la Bandera Nacional, mientras que la ceremonia de mañana, será para hacer conocer “hacia afuera” que esta unión está sellada. Por esta causa, hoy no estarán presentes en el acto de Rosario los embajadores acreditados ante el gobierno argentino, pero mañana sí concurrirán.

Los preparativos

La importancia del acto que se realizará hoy en Rosario, sólo pudo advertirse en las apresuradas gestiones que se realizaban en el Concejo Deliberante, donde se montaron las oficinas de prensa, de ceremonial y de seguridad.

Allí nos enteramos que el presidente tiene previsto ofrecer una conferencia de prensa en el asiento de la Prefectura Naval Argentina, a las 9.20, antes de hacerse presente en el lugar del acto central, donde ya se levantaron los palcos para las autoridades, funcionarios de distintos niveles, invitados especiales y periodistas.

Es evidente que la decisión de Menem de ofrecer una conferencia de prensa en forma previa al acto, se decidió hace pocas horas porque lo que se sabía era que hablaría ante los restos del jefe supremo de la Confederación Argentina que como lo hemos anticipado, recibirá los honores del jefe de Estado aunque no con la pompa de una ceremonia fúnebre sino como un acto de feliz retorno a su patria.

Militantes de la Juventud Peronista estuvieron pintando leyendas en los alrededores del Monumento a la Bandera dando la bienvenida a “Don Juan Manuel”. Sus textos, en todos los casos, acentuaron este acontecimiento, sin agregar connotaciones agresivas hacia nadie y sólo elogiando a Rosas y a Menem por su decisión.

En las calles céntricas de Rosario, fundamentalmente, se han colocado retratos del Restaurador de las Leyes, con su uniforme de brigadier general y su dura mirada, que tan bien describió Carlos Ibarguren en el libro sobre Rosas.

Los honores

Rendirán honores militares efectivos de las tres Fuerzas Armadas.

El féretro, después de su traslado en helicóptero desde el aeropuerto de Fisherton, se colocará en una cureña que avanzará escoltada por dos soldados de cada Fuerza, un gaucho, un blandengue santafecino, dos escolares, hasta el pie del mástil, que se levanta frente al Monumento de la Bandera.

Allí esperará la llegada del presidente, quien pronunciará un discurso para destacar el acontecimiento histórico que se estará viviendo.

Tras un desfile cívico militar ante Juan Manuel de Rosas y Carlos Menem, el féretro será embarcado en el patrullero de la Armada “Murature”, que se encuentra amarrado justo frente al monumento y lució desde su llegada con iluminación y empavesado de gala.

El embarque no podrá prolongarse más allá de las 12.30, debido a las otras ceremonias que se cumplirán en navegación, y mañana a las 11, la nave estará en el Apostadero Naval Buenos Aires, donde se iniciará la segunda parte de estos actos, hasta su descanso no definitivo, en el panteón de la familia Ortiz de Rosas.

Los organizadores tienen previsto un proyecto de erigir un mausoleo, posiblemente en San Benito de Palermo.

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Diario La Prensa, repatriación de los restos de Rosas
"Los descendientes directos del Brigadier General Don Juan Manuel de Rosas, participan de manera muy especial a los parientes colaterales, afines y familias a las que se sienten unidos por lazos de afectos y amistad, como también a aquellas que en su momento puedan haber estado enfrentadas, la llegada al país de sus restos mortales y la realización de los actos a celebrarse los días 30 de setiembre y 1° de octubre".

Vigilia de la Reconciliación e itinerario hasta la Recoleta

Los actos programados para festejar la repatriación de los restos de Rosas comenzaron ayer en Rosario con una marcha popular que concluyó en la denominada “Vigilia de la Reconciliación” alrededor de una veintena de fogones.

Los despojos mortales de Rosas serán recibidos hoy a su llegada al país con los honores correspondientes a un Jefe de Estado, pero las ceremonias no incluirán honras fúnebres por considerarse a nivel oficial que la repatriación debe concretarse en un clima de algarabía.

En tanto, el gobierno bonaerense publicó una solicitada adhiriendo a la repatriación de quien fue mandatario de la provincia en los períodos 1828-1832 y 1835-1852.

Además, las autoridades educativas bonaerenses dispusieron que se dictaran clases alusivas a la figura del caudillo federal en todas las escuelas de su jurisdicción.

Por su parte, la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) opinó a través de una solicitada que la repatriación de los restos de Rosas “constituye un acto irrenunciable de justicia histórica, que se inscribe en el espíritu de Reconciliación nacional, impulsado por el gobierno del compañero Carlos Menem, al tiempo de dar cumplimiento a la voluntad expresada por el general Juan Domingo Perón en 1974 ratificada por una ley de la Nación promulga a ese mismo año”.

“La UOM adhiere fervorosamente a esta patriótica manifestación de unidad nacional”, acotó.

A su vez, la comisión popular presidida por Luis María Macaya y Juan Carlos Suardi enfatizó en un comunicado que “el gobierno nacional ha expresado su adhesión para que dicha repatriación implique cerrar un ciclo histórico de más de un siglo de desencuentros entre los argentinos” e invitó a la ciudadanía al fogón que se realizará hoy por la noche en el Obelisco porteño a la espera del arribo de los restos.

Televisación de los actos

En tanto, se confirmó que a partir de esta noche, en Buenos Aires funcionará un sistema de pantallas gigantes en las cuales se resumirán imágenes de la repatriación y fragmentos del discurso que, desde Rosario, pronunciará el presidente Carlos Menem.

En la ciudad santafecina, el arribo de los restos de Rosas será esperado con una veintena de fogones que permanecerán encendidos hasta el arribo del féretro, en el marco de la denominada “Vigilia de la Reconciliación”.

El acto central de esa vigilia contará eon la actuación del ballet de la Compañía Argentina de Danzas, y los cantantes Lalo de los Santos, Enrique Llopis y Rolando Veracruz.

Las ceremonias oficiales darán comienzo a las 8,30 en el aeropuerto Fisherton, adonde arribará el presidente Menem procedente de los Estados Unidos.

A esa hora, y tras efectuarse el traspaso del mando presidencial por parte del vicepresidente Eduardo Duhalde, Menem encabezará la comitiva que embarcará los restos de Rosas en un helicóptero para trasladarlos hasta el Monumento a la Bandera, a orillas del río Paraná.

La comitiva estará integrada por altos funcionarios, miembros de la Comisión de Repatriación, familiares del caudillo e invitados especiales.

En el monumento, los restos serán recibidos con los honores correspondientes a un jefe de Estado.

Las ceremonias organizadas no incluirán honras fúnebres, por lo que la banda militar interpretará la marcha “Ituzaingó”.

De acuerdo con lo previsto, desde el Monumento a la Bandera, Menem dirigirá un mensaje al país que será televisado en directo.

Frente a la Vuelta de Obligado

En horas del mediodía, el ataúd será embarcado en el patrullero de la Armada “Murature”. En el barco viajarán también Menem y los miembros de la comitiva rumbo a Buenos Aires.

Los organizadores esperan que a la travesía fluvial se sumen también embarcaciones particulares.

La caravana se detendrá frente a las costas de la Vuelta de Obligado, donde se recordará la trascendental batalla con una salva de cañonazos.

Posteriormente, está previsto que a la altura del puente Zárate-Brazo Largo, ya en horas de la noche, el paso de los restos sea saludado con fuegos artificiales desde ambas márgenes del Paraná.

El arribo del “Murature” al puerto de Buenos Aires esté previsto para las 10.30 de mañana y según se estima, Menem descenderá con anterioridad del buque -en algún punto intermedio de la travesía- para descansar y estar presente en los actos de la llegada.

En el puerto habrá una formación de efectivos de Infantería de Marina y del Regimiento de Granaderos a Caballo General San Martín. El ingreso a ese sector estará reservado a los invitados especiales, ya que se decidió vedarlo al público -al cual en un principio se lo había convocado allí- por tratarse de una zona militar.

Los restos del ex gobernador de la provincia de Buenos Aires, serán aguardados con un fogón montado en la plaza de la República, al pie del Obelisco.

El féretro -que-será bajado del barco por seis granaderos- contará con una escolta de 5.000 gauchos que seguirán su recorrido hacia la Recoleta. De esa escolta participarán también 500 Granaderos a Caballo y 500 soldados de la Escuela de Caballería del Ejército.

El paso del féretro

La caravana tomará por Rivadavia, avenida de Mayo, 9 de Julio, avenida Del Libertador, Callao, y Ayacucho hasta llegar a las puertas del cementerio.

Las comisiones de homenaje invitaron a la población a embanderar sus balcones y ventanas y a saludar el paso del féretro.

Por decisión oficial, sólo podrán ingresar al cementerio los altos funcionarios y los familiares del prócer, ya que se pretende lograr una ceremonia íntima, aunque la inhumación podrá ser seguida por el canal oficial ATC.

Se calcula que Menem pronunciará, tanto en la Recoleta como en el puerto, breves discursos exaltando el significado de la repatriación de Rosas.

Tanto las ceremonias de arribo a Buenos Aires como las de inhumación podrán ser seguidas por las pantallas que se instalarán en distintos puntos de la ciudad.

Según trascendió, dos pantallas se colocarán en el Obelisco, en tanto las restantes serán ubicadas en Florida y Corrientes, en Esmeralda y Corrientes y en las puertas del cementerio de la Recoleta.

Comisión Pro Repatriación

La “Comisión Pro Repatriación de Rosas por la Unidad Nacional” invitó a toda la ciudadanía, a través de una información de prensa, a participar de los fogones que se realizarán esta noche en las inmediaciones del Obelisco.

Integran la comisión Juan Carlos Suardi, Lorenzo Miguel, Saúl Ubaldini, Luís Althave, Alberto González, Jorge Abril, Mario Nazar Espeche, Hugo Santilli y César Arias, entre otros.

También las juventudes peronistas de esta capital, de la provincia de Buenos Aires y universitaria comunicaron su adhesión a los actos de repatriación de los restos de Rosas.

En un comunicado, las agrupaciones manifestaron que “acompañan al presidente de la República en este acto”, que  representa “la lucha del pueblo argentino por la unidad nacional y el federalismo”.

Adhesiones en el interior

En Santa Fe, el Centro Tradicionalista “Los Reseros” cumplirá hoy a las 11, un acto simbólico frente al monumento del brigadier Estanislao López, en la avenida Costanera de esa capital con la asistencia de autoridades municipales y fuerzas vivas.

El Poder Ejecutivo salteño adhirió mediante decreto 1.629, a los actos y ceremonias programados por el gobierno central. En la norma señala que “después de un siglo y en un acto de reivindicación histórica llegan al país los restos del Restaurador”.

Asimismo, con el objeto de “profundizar la propuesta de unidad nacional del gobierno central” se dictaron en de las escuelas de la provincia clases alusivas a la repatriación de los restos del militar, según lo dispuesto por el Consejo de Educación.

En Mendoza, la regional de la CGT, conjuntamente con las 62 Organizaciones rendirá su homenajea a Rosas hoy a las 11, frente al monumento ecuestre del general José de San Martín, en la plaza homónima.

La repatriación de los restos de Rosas en el diario La Prensa

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Expresiones de políticos

Funcionarios, legisladores y dirigentes políticos se expresaron sobre la repatriación de los restos del brigadier Juan Manuel de Rosas coincidiendo en resaltar el acontecimiento.

El historiador José María Rosa expresó que “la figura de Rosas fue de fundamental importancia para la organización institucional argentina”.

La subsecretaria nacional de la juventud, Claudia Bello, sostuvo que "los jóvenes rescatan el sentido americanista, la vocación federal y el sentido de justicia, unidad, e independencia que el gobierno nacional ha depositado en la iniciativa de repatriarlos restos de Rosas”.

En tanto, el diputado nacional Franco Cavigilia consideró que “la repatriación de los restos de Rosas son un signo positivo de los nuevos tiempos políticos que estamos viviendo” y destacó que “la figura de Rosas opacada y ocultada durante años, vuelve a ocupar por fin el lugar que le corresponde: su patria".

También se expresó sobre la repatriación de los restos de Rosas, el dirigente de Izquierda Unida, Néstor Vicente, quien tras calificar de “positivo” el acontecimiento; previno que “el hecho, que hace a la recuperación de nuestra memoria y  nuestro patrimonio histórico, no puede utilizarse para justificar la libertad de Videla en nombre de la pacificación nacional”.

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 Un exilio que se prolongó por más de 110 años en suelo inglés

Los restos de Juan Manuel de Rosas arribarán hoy al país después de más de 110 años de su muerte, ocurrida en la ciudad inglesa de Southampton, el 14 de marzo de 1877.

El exilio del gobernador de Buenos Aires se inició en febrero de 1852, a poco de la derrota de la Batalla de Caseros, a bordo de la fragata inglesa "Conflict".

El primer destino de Rosas, en su exilio, fue el poblado de Davenport y de allí pasó a Plymouth, donde fue recibido con una salva de cañonazos por las fuerzas británicas instaladas en el lugar.

Este homenaje en el recibimiento provocó reacciones en el parlamento británico y una interpelación al ministro de negocios extranjeros, quien respondió que la actitud había obedecido a que “Rosas mientras gobernó, trató con distinción y generosidad a los ingleses y celebró convenios importantes con Gran Bretaña”.

En aquel momento el primer ministro británico era el duque de Northumberland y a fines de mayo Rosas y su hija Manuelita se trasladaron a la ciudad de Southampton, lugar en el que fijó su residencia definitiva.

En 1857 la legislatura de la provincia de Buenos Aires, aún no incorporada a la Confederación Argentina, declaró a Rosas “reo de lesa patria” y decidió la confiscación de todos sus bienes. .

Entre los que votaron la declaración de “reo de lesa patria” figuraron muchos prominentes ex rosistas, pero uno de los que se opuso a la medida -el escrutinio dio 21 a 12- fue el entonces teniente coronel Bartolomé Mitre, considerado como uno de los fervientes enemigos del exiliado en Southampton.

Rosas y Marx

Por una casualidad Rosas compartió el exilio en las islas británicas con otro personaje histórico famoso, el alemán Carlos Marx, aunque no se pudo saber, por lo menos hasta ahora, si uno se enteró de la existencia del otro.

Rosas murió en Southampton en 1877 y Marx en Londres en 1884 y es conocido que el primero combatió a la comuna de París y el segundo la defendió fervorosamente y tomó elementos de ella para su concepción materialista de la historia.

El ex gobernador de Buenos Aires mantuvo, durante su exilio, excelentes relaciones con prominentes figuras de la política inglesa, entre ellas el primer ministro Lord Parlmeston, a quien nombró albacea testamentario.

La muerte de Parlmeston, en 1870, determinó que esa representación fuera delegada a su hija Manuela Rosas y a su yerno, Máximo Terrero.

Pese a estar en suelo inglés, la patria del liberalismo, Rosas se declaró contrario a esa doctrina, al punto de señalar que “eso que llaman derechos del hombre no engendra sino tiranía”.

En 1867 la justicia de la provincia de Buenos Aires sentenció a muerte a Rosas, pero ni siquiera se intentó extraditarlo de Inglaterra para concretar la condena.

Durante su vida inglesa, el ex gobernador mantuvo sus costumbres camperas y para seguir con ellas compró una granja en Burgess Street Farm, cerca de Southampton.

Su vida austera, con una sola comida por día, no fumaba, ni siguiera -como él decía- aspiraba rapé, lo llevó a prolongar su existencia hasta los 84 años edad en la que murió, siendo enterrado en Southampton, donde sus restos permanecieron desde 1877 hasta la exhumación que se produjo durante este mes, para ser trasladados a la Argentina, con lo cual se cierra una vieja polémica.

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   Propuesta para poner el nombre de Rosas a la calle Monroe

El senador peronista Carlos Juárez presentó un proyecto de ley por el que promueve sustituir el nombre de la calle Monroe para que se denomine Juan Manual de Rosas.

Juárez recordó que una ordenanza dictada el 15 de octubre de 1974 y promulgada el 8 de noviembre de ese mismo año impuso el nombre de quien fuera varias veces gobernador de la provincia de Buenos Aires, a la arteria que cruza los barrios de Belgrano y Coghlan.

Sin embargo, el 27 de abril de 1976, por disposición de las autoridades de facto, esa calle volvió a llamarse Monroe en homenaje al ex presidente de los Estados Unidos.

Juárez fundamentó su iniciativa señalando que el reconocimiento a Rosas “significa cerrar un ciclo histórico de antinomias y rescatar a una figura injustamente excluida, aunque nunca olvidada, de la controversia política y de la lucha ideológica".

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Diario La Prensa, varios días - Años 1988 y 1989 - Debate

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sábado, 29 de abril de 2023

Repatriación de los restos de Rosas - Debate

  REVOLVIENDO LA BIBLIOTECA

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En esta sección que llamamos "Revolviendo la biblioteca", incluimos distintos artículos de gran interés histórico, poco conocidos por el público en general, publicados hace ya muchísimos años. 

Antes de la realización de los comicios que consagraron al Dr. Carlos Saúl Menem como Presidente de la Nación, este había manifestado su intención, en el caso de resultar elegido, de promover la repatriación de los restos mortales del Brigadier Juan Manuel de Rosas.
Estas manifestaciones generaron polémicas en los distintos medios periodísticos, acerca de la conveniencia de concretar tal iniciativa, las que continuaron una vez que Menem, ya como Presidente, concretó su iniciativa.
Publicamos a continuación, varios artículos que aparecieron en el matutino La Prensa, durante los años 1988 y 1989, cuyos autores fueron los escritores Alfredo M. Agote Robertson y Juan Luis Gallardo (desde su columna Otrosi digo), generándose una interesante polémica.


 Publicado en el diario La Prensa el 6 de setiembre de 1988 

Un poco de historia
La repatriación de los restos de Rosas
Por Alfredo M. Agote Robertson


El doctor Carlos Menem ha resuelto, si accede a la Presidencia de la Nación, repatriar los restos del Restaurador. En un acto público realizado en La Rioja, afirmó que todavía le debemos una reparación, por lo que los restos del “padre de la soberanía nacional tendrán que venir... como corresponde a un hombre de bien, a uno de los grandes de la historia”, y para asesorarlo en la concreción de la iniciativa, designó al doctor José María Rosa a quien, en una nota publicada en “La Prensa” de agosto del '87, calificamos de ilustre iconoclasta, dado que en su afán de defender a Juan Manuel de Rosas, denigró sistemáticamente la figura de la mayoría de los próceres que los argentinos veneran, desde Moreno a Rivadavia y desde Sarmiento a Alberdi, tildando por último, de chapuceros, a muchos de los redactores de nuestra Constitución.
Con tal imparcial asesoramiento, es muy dudoso que el doctor Menem llegue a conocer los documentos, que sucintamente más abajo trascribimos, con los que se demuestra que Rosas carece totalmente de títulos, para ser tenido por un defensor de la soberanía patria, y esta nota tiene por objeto suplir a esa eventual omisión.

El ataque a la Escuadra nacional
El cónsul francés Washington de Mendeville, luego que los barcos de guerra de su país destruyeran la Escuadra Argentina, fondeada frente a Buenos Aires, escribe a París: “Rosas se empeñó ante el comandante de la estación (el almirante vizconde de Venancourt, de del apostadero galo en el río de la Plata, con asiento en las cercanías de Montevideo), para que se apoderase de los buques de la Escuadra Nacional, (que obedecían al gobierno del general Lavalle), y es sabido que en la triste noche del 29 de mayo de 1829, en plena paz con la Confederación Argentina, Venancourt asalta sus barcos, aprovechando que sus tripulaciones estaban descansando; incendia la “Argentina”, saquea la “General Belgrano”, libera los parciales de Rosas detenidos en el pontón “Cacique” y se lleva los restantes buques a su apostadero.
Rosas negó su intervención en el infame atentado, pero 20 años después, en la Asamblea Nacional Francesa, el diputado La Rochejaquelin, exhibió una carta que Rosas le había cursado a Venancourt, felicitándole por el éxito de su criminal acción (diciembre de 1859), y sugiriéndole hiciera lo mismo con la flotilla fondeada en el rio Paraná y “que se hagan al gobierno de Buenos Aires toda clase de hostilidades, poniendo, a la vez, a disposición del almirante, toda la carne fresca que necesiten sus tripulaciones”.

Pedidos de intervención extranjera
El ministro de Rosas, Manuel V. Maza, cursa el 6-6-1831 una nota al gobierno chileno, haciéndole saber: “que dada la situación del Ejército Argentino sería favorable para el mejor éxito de la campaña (contra el indio), que Chile anticipara al mes de diciembre su cooperación, internando sus fuerzas hasta los ríos Negro y Neuquén”, y tan imprudente invitación que importaba meter un ejército extranjero hasta el corazón de la Patagonia, no fue providencialmente escuchada por el presidente Bulnes, acosado por eventos políticos internos.
El 19-8-1830 Rosas cursa sendas notas a los jefes de los apostadero británico y francés requiriéndoles persigan la goleta “Sarandí” que, al mando del coronel Rosales, ha levado anclas para reunirse con Lavalle y solicita que cumplido el encargo se le entreguen barco y prisioneros. Refiere Isidoro Ruiz Moreno que los europeos tra
taron infructuosamente de satisfacer su pedido.

Consecuencias del bloqueo francés
En octubre de 1840 el ministro de Rosas, Arana, firma a bordo de la nave capitana francesa (a la que ignominiosamente tuvo que trasladarse en chalupa), con el almirante Mackau, el tratado de paz que pone fin a las hostilidades iniciadas a raíz del bloqueo de Buenos Aires en 1838 por el almirante Leblanc, y por él se accede a todas las exigencias del francés que, en aquella oportunidad fueron rechazados por el Restaurador: la supresión del servicio de milicias y el pago de una indemnización a los herederos de Bacle. Fuera de lo grotesco que resultan ser, por simple tozudez de Rosas, las causas de un incidente que se prolongó por más de dos años, más grotesco resulta aún su allanamiento tardío, dado que en el artículo referente al modo de fijar la indemnización a los familiares del tipógrafo Hipólito Bacle, fallecido en una mazmorra en Santos Lugares, se estableció que se designaría un árbitro por cada parte y en caso de disensión, un tercero que también sería designado por el gobierno francés.
Intento de vender las Malvinas 
Rosas cursa el 25-8-1838 una nota a Manuel Moreno, su ministro en Londres, en la que le encarga que, cuando la ocasión sea propicia, ofrezca a Gran Bretaña en venta las islas Malvinas, “haciendo una transacción pecuniaria que sería para cancelar el empréstito argentino”. (El de Baring Brothers, cuyos servicios estaban impagos), oferta que oportunamente calificamos de Trueque Pampa.
El 20-3-1844, es decir seis años después, ante la falta de respuesta de los británicos, Rosas le reitera al nuevo ministro Insiarte, haga otra tentativa. lo que evidencia el predicamento y la seriedad que daba a su iniciativa.
El concepto de soberanía
Esta enumeración pone de manifiesto que el concepto de soberanía no cabía en la mente del Restaurador. Nunca tuvo empacho en solicitar la ayuda extranjera, para resolver problemas vernáculos y le tenía sin cuidado, como hemos visto en los dos párrafos anteriores, la integridad del suelo patrio. Por esa razón, cuando el imperio del Brasil resuelve desmembrar el territorio de las Provincias Unidas ocupando el territorio Oriental y declarándole simultáneamente la guerra, Rosas, que era el único caudillo nacional que disponía de fuerzas militares organizadas, no solamente se desentendió del conflicto, sino que saboteó el alistamiento de los contingentes que desesperadamente el gobierno de Rivadavia trataba de realizar en la provincia de Buenos Aires, fomentando la deserción de los soldados y dándoles en caso de fuga asilo en sus estancias.
Probable explicación de la actitud de San Martín
San Martín, que residía en Boulogne Sur Mer, lejos de París, no conoció con seguridad la nota que Rosas cursó al almirante Venancourt que hemos mencionado, dado que falleció a los pocos meses que el diputado La Rochejaquelin la presentara en el recinto de la Cámara de la Asamblea Francesa. Asimismo, como tampoco pudo conocer su cobarde actitud en Caseros, donde se alejó del campo de batalla al primer amago de la derrota, dejando librada a su suerte su ejército y la ciudad que custodiaba —actitud que según el doctor Raúl de Labougle, estaba penada por los reglamentos militares vigentes, con la pena infamante de fusilamiento por la espalda—, para refugiarse en un barco inglés, es muy dudoso, de ser así que le hubiera dejado en legado su sable, como premio a la supuesta altivez, con que supo enfrentar las injustas pretensiones de las potencias europeas.

  Publicado en el diario La Prensa el 1° de setiembre de 1989 

Otrosi digo
El polvo de sus huesos
Por Juan Luis Gallardo


Muchos se precian de no adherir a ningún “ismo”. Por el contrario, en mi caso, he de confesar que soy adicto al nacionalismo, al franquismo y al rosismo. Confesión ésta que ya no ha de sorprender a mis lectores, si bien la primera vez que expresé mis simpatías por la figura de don Juan Manuel recibí de ellos unas cuantas cartas recriminatorias. Y aclaro esto de entrada nomás porque soy partidario de actuar por derecha, estando convencido de que así la gente puede llegar a entenderse, aunque mantenga posturas decididamente antagónicas, siempre que las mismas sean sostenidas honradamente. 
Sin pretender reiniciar la interminable polémica histórica entablada entre rosistas y antirrosistas, declaro que me cuento entre aquéllos por ver en Rozas a un patricio que supo ganarse el afecto del paisanaje, que impuso el orden en un país devorado por la anarquía, que con su largo gobierno cumplió una etapa indispensable para dar paso a la consolidación nacional, que se plantó con dignidad a las dos potencias más fuertes del globo, que extendió hasta las lejanas márgenes del río Colorado las fronteras de la patria, que presidió una administración cuya honestidad no pusieron en tela de juicio ni sus más tenaces enemigos, que mereció, en fin, recibir como legado el sable del Libertador, siendo derrocado por un ejército donde revistaban tropas extranjeras. Y a quien, como cargo más relevante, se le imputa haber transgredido lo que hoy llamaríamos derechos humanos, tema respecto al cual abrigo mis reparos, dada cierta experiencia que hemos adquirido en la materia y considerando los usos vigentes en aquella época,

SOLDAR ANTIGUAS FRACTURAS
Pues bien, si tal es mi opinión sobre Rosas, resulta natural que celebre la decisión de repatriar sus restos, contrariando la implacable profecía formulada por Mármol al respecto. Y se me hace que aun los antirrosistas recalcitrantes no deberían discrepar con esa decisión, pues por encima del juicio que nos merezca el personaje, es evidente que este fue un argentino destacado, cuya influencia marcó un período fundamental de nuestra historia, resultando al fin de cuentas una actitud más vale mezquina dilatar el ostracismo impuesto a sus despojos. Los grandes países han sabido asimilar los nombres de quienes, aún habiendo sido enconados adversarios entre sí o representando líneas de pensamiento absolutamente opuestas, ocuparon lugares preeminentes en el pasado compartido. Y cabe suponer que esa característica de los grandes países es una de las que les permitieron llegar a ser grandes.
Por otra parte, estimo adecuado el momento elegido para devolver a su tierra los restos del viejo caudillo.  Porque es que ello ocurrirá dentro de un marco de pacificación nacional, de convergencia entre sectores de la sociedad que se estuvieron mostrando los dientes durante décadas. De manera que, en vez de aparecer la repatriación como una revancha, como un desafío irritativo, configura otro gesto encaminado a soldar antiguas fracturas, a reconciliar bandos enfrentados.
Luego de asentar cuanto hasta aquí he expuesto, a fin de definir mi posición en forma inequívoca, me permitiré ahora terciar en una controversia que, según me dicen, divide opiniones en el seno de la comisión encargada de ejecutar la decisión de  traer desde Inglaterra los huesos de don Juan Manuel. Y, lo reitero, se trata la mía de la postura de un rosista, aunque alguno pudiere pensar lo contrario, a poco que avance en la lectura de esta nota.

EL DESTINO FINAL DE LOS RESTOS
Dicha controversia se referiría al lugar donde han de reposar esos huesos ilustres. Se inclinarían unos por la catedral metropolitana y otros por la tumba familiar en la Recoleta. Personalmente me sumo a los últimos y aportaré seguidamente las razone que fundan mi opción.
En la catedral se encuentra el mausoleo del general San Martín. Y afirmo que ningún otro debe haber allí. Hay consenso al considerar a San Martín el Padre de la Patria, colocándolo en un plano levantado, más allá de las polémicas y objeciones. El reconocimiento respecto al Libertador es unánime y a nadie se le ocurriría siquiera imaginar en la Argentina un debate entre sanmartinianos y antisanmartinianos.
Si Rosas fuera llevado a la catedral, compartiendo así dicho ámbito con San Martín, protestarán enseguida los antirrosistas, reclamando que, para restablecer el equilibrio, sean trasladados al mismo lugar le restos de Urquiza, o de Lavalle, o de Florencio Varela. Y una vez iniciada esta competencia póstuma, alguno sugerirá que en el sagrado recinto, no podrán faltar las cenizas de Saavedra –presidente de la Primera Junta-, generándose así la necesidad de balancear la cosa mudando el cadáver de Moreno. Luego serán Mitre y Peñaloza, Wilde y Estrada, Irigoyen y Uriburu. Hasta desembocar en un reclamo respecto a los restos de Perón, que dará lugar a otro referido a los de Lonardi o Aramburu. Con lo cual la iniciativa de depositar junto a San Martín los huesos de Rosas será el inicio de multiplicadas disensiones y airados enfrentamientos a menos que se admita trasformar el templo en uns necrópolis multitudinaria. 
Me congratulo, entonces, por la repatriación de los restos de Rosas. Pero entiendo que éstos no deben colocarse en la Catedral, sino en la Recoleta, según deseaba Manuelita.
Otrosí digo: Si fueran motivos de seguridad los tenidos en cuenta para optar por la catedral, pues los cementerios públicos han sido pródigos en profanaciones, el problema se solucionaría apostando dos soldados frente a la tumba familiar. Dos soldados de ánimo entero; que no crean en fantasmas ni aparecidos.


  Publicado en el diario La Prensa el 16 de setiembre de 1989 

Anverso y reverso
El polvo de tus huesos
Por Alfredo M. Agote Robertson

Con idéntico título, Juan Luis Gallardo, en una nota en “la Prensa” del 31/8/89 (en realidad el 1/9/89), se declara admirador de Rosas y funda su posición en los siguientes argumentos:

I La adhesión del “paisanaje” de la Provincia a su régimen.

II La imposición de la paz y el orden, en la Confederación.

III La altivez de su conducta, frente a las potencias europeas.

IV Su campaña contra los indios.

V El legado del sable de San Martín.

VI Su correcto manejo de los dineros públicos.

VII No obstante, tiene reparos al tratar los derechos humanos de analizarlos allí, ya que abriga dudas respecto “...a los usos vigentes en aquella época”.

Punto I — Adhesión del “Paisanaje”. Le sugiero a Gallardo, lea la obra “Rosas”, del historiador inglés John Lynch, (EMECE 85), en la que el autor, utilizando documentación de los archivos de su país dedica un largo capítulo para determinar cuál era la condición política y social del habitante de la pampa bonaerense, llegando a la conclusión de que era semejante a la de un siervo del período medieval. Estaba pegado al lugar de su nacimiento y su subsistencia dependía del señor feudal de su hábitat. No podía moverse sin una “Boleta de Conchavo”, y si lo hacía era aprehendido como “Vago” por el comisario o juez del lugar, quienes podían, después de una azotaina, enrolarlo o destinarlo al servicio de fronteras. Como Rosas era enemigo de la instrucción elemental que conduce a “... la vagancia o el crimen”, se le mantuvo en la más absoluta ignorancia. Pese a que la tierra se vendía en leguas, jamás se le ocurrió asentarlo en la parcela donde levantaba su mísero rancho. Como consecuencia del sistema, el gaucho era mantenido en la miseria y con escasas posibilidades de poder constituir una unidad familiar estable.

“Orden y paz”

Punto II — El orden y la paz de la Confederación. De hecho, y salvo el breve período que corre desde el momento que entra a gobernar el país con mano férrea en abril de 1835, hasta marzo del ’38, la Confederación estuvo en guerra hasta las vísperas de Caseros. El modesto bloqueo del almirante Leblanc, de Buenos Aires, en esta última fecha, traería imprevistas y graves consecuencias. El galo exigía la supresión del servicio de milicias que sorpresiva e inexplicablemente había resuelto Rosas, imponer a los residentes franceses (en momentos en que habían cesado las luchas civiles y que no había amenazas de invasiones de indios), y una indemnización para los familiares del tipógrafo Bacle que había fallecido, a raíz de los maltratos recibidos en una mazmorra en Santos Lugares. Rosas, rechazó ambas exigencias (aunque dos años más tarde las aceptaría agravadas), y entonces el francés buscó un aliado en el río de la Plata y lo encontró en el caudillo oriental Fructuoso Rivera que quería desalojar de la presidencia de su patria, al general Manuel Oribe, dilecto amigo del Restaurador. Los unitarios y expatriados, ayudaron a Rivera, a derrocar a Oribe, quien se refugió al lado de Rosas, y él lo tituló presidente perpetuo del Uruguay.

Luego consiguieron la ayuda económica y naval de los franceses, para llevar a suelo porteño una intervención armada y el 5/10/40 Lavalle desembarca en San Pedro, sus 2.800 legionarios.

Sincronizadamente con la tentativa de Lavalle, se sublevan los hacendados del Sur de la provincia, en Dolores y al poco tiempo, las provincias norteñas de Tucumán, Salta, Catamarca y La Rioja; tentativas todas, fueron ahogadas en sangre, por los tenientes de Rosas y las cabezas o restos de Avellaneda, Vilela, Casteli, Cubas y Acha, lucen en las plazas o a la vera de los caminos. Pero Rosas vencedor, no quiere la paz. Ahora tiene que ayudar a su amigo Manuel Oribe, a quitarle el sillón presidencial a Rivera. Y a ese efecto le “presta” las tropas nacionales que ascienden a más de 12.000 plazas y con su ayuda el general extranjero que las manda, derrota a Rivera, en diciembre del '42, en Arroyo Grande y luego de masacrar todos los prisioneros cruza el río Uruguay y pone sitio a Montevideo que está defendida por los pocos emigrados argentinos que se salvaron de las hecatombes y los dispersos de los enfrentamientos militares. Y allá estará soterrada frente a sus muros, por casi una década el “paisanaje” que, según Gallardo, tanto amor le tenía a Rosas, carne de cañón, para que dos caudillos orientales, diriman sus diferencias. Pero, las consecuencias de aquel modesto bloqueo inicial de Leblanc, no quedaron ahí.

Los anglofranceses, que tienen negocios con Rivera, resuelven defenderlo y desconocen el bloqueo que Rosas le ordena al almirante Brown haga a Montevideo. Resultado, captura ignominiosa y sorpresiva de la Escuadra Nacional, que tiene su artillería desarmada, por orden del propio Rosas; posterior forzamiento de Obligado; paz victoriosa con las potencias, pero sin por ello dejar de combatir en el Uruguay.

Y a este relato le llama Gallardo, “el orden de Rosas”. Y por razones de brevedad, no hemos mencionado las masacres federales de las batallas de Pago Largo y Vences, ni el triunfo de Paz, en Caá Guazú, ni para broche de oro, la lamentable guerra que Rosas —por inspiración del presidente Portales de Chile, que veía con inquietud el agrandamiento territorial de Perú—, le declaró a Bolivia y que coneluyó con la derrota de las armas argentinas, a pocos kilómetros de La Quiaca.

Punto III — Ya he mencionado en párrafos anteriores, la hostilidad de las potencias a Rosas y el infame apresamiento de la escuadra, por sus marinerías, al estar descargada su artillería, por orden del propio Rosas, hecho que le hacía verter amargas lágrimas al ilustre almirante Brown, que en una célebre carta se lamentaba que sus tripulaciones “siendo valientes por los hechos de la historia, se encontraran rendidos, sin haber combatido!”

Destino de las rentas

Punto IV — Rosas rendía cuenta, hasta el último centavo, de las rentas que recaudaba. Pero, ¿en qué las gastaba? No sólo nunca gastó un centavo en la creación de una entidad de bien público, sino que destruyó todos los institutos, universidades, colegios y escuelas heredadas de Mayo y Rivadavia, suspendiendo sus estipendios a profesores y maestros, en tanto que sostenía un formidable ejército de cerca de 20.000 plazas, la mitad del cual estaba en el Uruguay y cuyo sostenimiento, tal como se indicó, costó a Buenos Aires ingentes sumas de dinero, por una década, a la par que despoblaba la campaña, con el envío de nuevas levas. ¡Y esta sangría, se mantuvo hasta la víspera de Caseros!

Punto V — La campaña contra el indio. Efectivamente cabe destacar ese hecho, que ensanchó las fronteras de Buenos Aires, dado que Rosas llegó hasta las orillas del río Negro. Los sucesivos acontecimientos políticos, que se sucedieron después de 1835, hicieron que se perdieran los beneficios obtenidos y fue a Roca a quien le cupo dar un corte definitivo al problema indígena.

El sable de San Martín

Punto VI — El legado del sable de San Martín. El Libertador le legó su corvo, en premio a la altivez con que había defendido la Soberanía Nacional, pero cabe preguntarse si habría mantenido igual actitud, en el caso de haber conocido los dos siguientes hechos:

1°) Su invitación al almirante francés vizconde de Venancourt, jefe del Apostadero Naval, en el río de la Plata, con estación en Montevideo, de destruir la Escuadra Nacional, fondeada frente a Buenos Aires y que obedecía a Lavalle, lo que aquél hizo en plena paz y sorpresivamente, en la triste noche del 21 de mayo de 1829, destruyendo sus dos barcos de mayor porte, liberando los parciales de Rosas, detenidos en el pontón Cacique y llevándose las restantes unidades a Montevideo. Rosas aplaudió esa vergonzosa acción, en una célebre carta que recién cobró estado público 20 años después, en el recinto de la Cámara de Diputados francesa, por boca de La Rochejaquelin. En ella, el Restaurador lo felicita pos su infame acción; le sugiere haga lo mismo con la escuadrilla del río Paraná; le pide que acose a los barcos de la República y le ofrece carne fresca para sus tripulaciones.

2°) Su oferta a Gran Bretaña, de cederle en propiedad las islas Malvinas, a cambio de la cancelación del empréstito de Baring Brothers, cuyos servicios estaban impagos. La primera oferta se hizo el 11/11/38 y la segunda el 1/3/42, pero la vergonzosa intentona, sólo cobró estado público en 1888, cuando la dio a conocer Pedro Agote, presidente del Crédito Público Nacional.

San Martín debió seguramente ignorar la carta de Rosas, dado que ella fue dada a conocer en diciembre de 1849, pocos meses antes de su fallecimiento, cuando vivía alejado de París, en Boulogne Sur Mer. Por obvio tampoco supo del asunto Malvinas. Además dudo que hubiera aplaudido su cobarde actitud en Caseros.

Singular aplicación de los derechos humanos

Punto VII — Derechos Humanos. Ante todo, cabe hacer una mención de suma importancia. En tanto que los jefes federales, sin excepción, degollaron sus pares opositores y masacraron todos los prisioneros en Faimailá, San Calá, Catamarca, Arroyo Grande, Pago Largo y Vences, tanto Paz en La Tablada, Oncativo y Caa Guazú, como Lavalle, pese a sus bravuconadas, en El Yeruá y la captura de Santa Fe, nunca fueron imputados de semejante crimen. Más aún, cabe recordar que Lavalle, después de la última acción, liberó al general Eugenio Garzón, defensor de la plaza y con un ayudante se lo envió a su adversario, el generan Manuel Oribe, que retribuyó la atención, haciendo lancear al mandatario.

Para concluir, le sugiero a Gallardo, lea el capítulo sobre el Terror, de John Lynch, que es un analista imparcial de los hechos que relata. Pese a algunas omisiones, como el asesinato de los ancianos sacerdotes Manuel y Felipe Frías, que habían sido previamente torturados en Santos Lugares, y del padre Francisco Solano Cabrera, su lectura le resultará ilustrativa. Asimismo le rogaría me hiciera llegar, para mi archivo, con los nombres de una decena de víctimas federales, las circunstancias de sus muertes, con la exclusión, por obvio, de Dorrego y de Quiroga, cuya muerte, para muchos historiadores, debe imputarse a Rosas.

 Publicado en el diario La Prensa el 22 de setiembre de 1989 


Otrosi digo
De tales polvos tales lodos
Por Juan Luis Gallardo


El 31 de agosto (en realidad el 1° de setiembre) publiqué aquí una nota que titulé “El polvo de sus huesos”, en alusión la implacable profecía estampada por Mármol con respecto a los restos del brigadier general don Juan Manuel de Rosas, cuya inminente repatriación trasformará aquélla en un anuncio fallido. El 16 de septiembre, también en esta página, don Alfredo Agote Robertson publica otra nota, enderezada a rebatir la mía, que titula de modo casi idéntico: “El polvo de tus huesos”. De modo que estas derivaciones polémicas vendrían a ser algo así como los lodos de tales polémicos polvos, digamos.
Agote me adelantó el texto de su artículo, que entendí yo aparecería como Carta al Director. Y le respondí con una esquela que, al hacerse público el trabajo de mi oponente, estimo oportuno difundir y que decía así: “Estimado lector - Desde que apareció mi nota sobre la repatriación de los restos del Restaurador aguardaba la carta que usted —fatalmente— enviaría al diario para rebatir mi elogio de don Juan Manuel. Ello por cuanto conozco la tarea que desarrolla para desacreditar su memoria, admirable en cuanto a tenacidad se refiere. Como ni usted ni yo somos historiadores, carecería de sentido enzarzarnos en una polémica histérica que otros, con títulos muchos más valederos que los nuestros, mantienen encendida desde hace más de un siglo sin lograr ponerse de acuerdo. Con un agregado aún: tengo para mí que el rosismo y el antirrosismo responden a un modo de ser, razón por la cual los argumentos, datos, fechas y circunstancias, casi nunca ha determinado que alguien cambiara de bando. Salvo el caso de don Carlos Ibarguren —abuelo de mi mujer—, que comenzó a escribir su biografía de Rosas no siendo rosista y la concluyó como tal, ganado por la atracción del personaje cuya vida estudiaba. Le agradezco no obstante la deferencia que implica su empeño en sacarme del error, aunque mi contumacia la haya tornado estéril. Reciba usted un cordial saludo”.
Mantengo cuanto expresara directamente a Agote Robertson, pues así creo que son las cosas nomás. Sin embargo, a fin de no otorgar algo por vía del silencio, ampliaré un poco mi carta transcripta.

Los términos de la nota
En primer término he de recordar que en la nota mía que sulfuró a Agote no fue su tema central la exaltación del caudillo porteño sino que, por el contrario, señalaba mi disconformidad con el proyecto de depositar sus restos en la catedral metropolitana, procurando de ese modo remover un motivo de controversia y disensión entre argentinos: Claro que, para conferir mayor peso al alegato, invocaba mi calidad de rosista. Y esta circunstancia, tendiente a reforzar un aporte a la concordia, vino a avivar el ánimo de controversia y los propósitos de disensión que abriga mi contradictor, decidido por lo visto a que los argentinos nos sigamos tirando por la cabeza con tarros y citas hasta vaya uno a saber cuándo.
Incluso, al explicar mi rosismo, elegí con cuidado argumentos casi unánimemente reconocidos por gente ecuánime: la adhesión del paisanaje al Restaurador; el orden que impuso en la Confederación; la dignidad de su conducta frente al invasor extranjero; su expedición al río Colorado (no al Negro, como dice Agote); haber merecido que San Martín le legara su sable; la intachable honestidad de su administración. Y hasta soslayé el aspecto referido a lo que hoy llamaríamos derechos humanos, recordando eso sí que por aquellos tiempos nadie se andaba con chiquitas. Las pormenorizaciones de Agote Robertson estimo no aparecen suficientes —aun en el supuesto de ser exactas— para invalidar ninguno de los puntos en que fundé mi adhesión a Rosas, que resultan prácticamente axiomáticas.

Contrarréplica
¿Se puede negar en efecto que los paisanos de Buenos Aires fueran rosistas? Agote cita a John Lynch; yo lo remito a don Roberto Cunningham Graham, que confirma la subsistencia de ese sentimiento, muchos años después de caído don Juan Manuel. ¿Se puede negar que Rosas pusiera orden en el país y que éste conociera un largo período de paz durante su gobierno? Señalo al pasar que la calle Buen Orden se llamó así porque por ella entraron los Colorados del Monte para poner fin a la anarquía en que se vivía. ¿Cabe admitir que San Martín estuviera reblandecido al momento de escribir que deja a Rosas su espada “como prueba de la satisfacción que como argentino he tenido al ver la firmeza con que ha sostenido el honor de la República contra las es pretensiones de los extranjeros que trataban de humillarla”? En cuanto a las ventajas que derivaron de aquella expedición al río Colorado, no quedan disminuidas en un ápice por el hecho de que, años después, el general Roca completara definitivamente la obra, iniciada por los españoles y seguida por Rosas. Por último, en lo que hace al manejo de los dineros públicos por parte de éste, ni Agote se atreve a negar su pulcritud. Sólo intenta empañarla señalando que con fondos argentinos se mantenían tropas que operaban en la Banda Oriental. Como si la situación del Uruguay resultara ajena a la Argentina.
Dice Agote que los enemigos de Rosas no incurrieron en excesos referidos al punto derechos humanos, dejando de lado el fusilamiento ilegal de Dorrego, que no es poco dejar de lado. En este aspecto me remito al libro “Las otras tablas de sangre” de Font Ezcurra (en realidad el autor de ese libro es Ezcurra Medrano), pues resulta ilustrativo. E invoco la memoria del coronel Martiniano Chilavert. No puedo en cambio mencionar a cada uno de los soldados ahorcados en Palermo después de Caseros, porque la crónica no registró sus nombres.
Otrosídigo: que invito al señor Agote para que considere la actitud asumida por el doctor Menem cuando, días pasados, rindió homenaje a Sarmiento, expresando no obstante —con lealtad y franqueza— que era la primera vez en su vida que lo hacía. Es un buen ejemplo si de alcanzar la unión nacional se trata.

 Publicado en el diario La Prensa el 29 de setiembre de 1989 


Otrosi digo

La intolerancia de los tolerantes

Por Juan luis Gallardo


Al día siguiente de aparecer esta nota llegarán al País los restos del gobernador de Buenos Aires, brigadier general don Juan Manuel de Rosas. Arribarán en un avión de la Fuerza Aérea, del cual Pasarán a una Nave de la Armada, para ser colocados luego en una cureña del Ejército que los conducirá a la Recoleta. Se les rendirán honores y el presidente de la República pronunciará un discurso alusivo. De tal modo quedará cumplida la voluntad del difunto, quien puso como condición que, si alguna vez, sus cenizas volvían al solar patrio, deberían ser recibidos del modo que cuadra a quien desempeñara el alto cargo que invistiera en la Confederación. 
Como soy rosista, es natural que este reconocimiento de la Nación al caudillo porteño me llene de emoción y comprometa mi gratitud para con el gobierno que lo ha hecho posible.
Don Manuel Bonifacio Gallardo, tío tatarabuelo mío, fue unitario acérrimo, dirigió sucesivos periódicos que atacaron a don Juan Manuel hasta que el combativo periodista tuvo que exiliarse. Y también desciendo de don Sixto Quesada, guerrero de la Independencia muerto por la Mazorca, Lo cual no impidió que en casa fuéramos partidarios de Rosas, tal como lo fuera don Juan Pedro Esnaola, otro tío tatarabuelo, autor de la versión actual del Himno y de varias composiciones musicales dedicadas al hombre fuerte de Palermo: el chaleco punzó de den Juan Pedro lo conservaba el hermano mayor de mi padre, que era antirrosista.
Análogos cruzamientos de sangres federales y unitarias se registran en tantas y tantas familias argentinas con arraigo. Lo cual no obstó para que aquí la división entre los bandos se mantuviera enconadamente, un siglo y medio después de ocurridos los sucesos que aún se procura interpretar como si fueran noticias de la semana anterior.

La acción del revisionismo
La historia oficial anatematizó casi unánimamente la memoria del Restaurador ya que, también casi unánimemente, fue escrita por sus enemigos y, además, en ocasiones se hizo de ella un instrumento político, tal como ocurre frecuentemente. De allí que, cuanto algunos la pusieron entela de juicio, iniciando su revisión, saltaran a la palestra encendido el ánimo polémico, revoleando documentos y argumentos como quien revoleara una tacuara. Y los adversarios suyos, abroquelados en sus ciudadelas académicas, respondieron con nutrida metralla, dispuestos a que se conservara indemne la versión histórica consagrada.
El revisionismo hizo camino. Hasta el punto que, más alá del debate erudito, caló hondamente en el sentimiento popular y, días pasados, una encuesta difundida por los medios de comunicación señalaba que el 85 por ciento de los consultados se pronunció a favor de a repatriación de los restos de Rosas.
Pero esto no era así allá por los años de mi niñez, aún no excesivamente remota. Los chicos que nos definíamos como rosistas (sin mayores elementos de juicio, es verdad, pues lo hacíamos de ese modo tal como nos manifestábamos adherentes a un cuadro de fútbol), debíamos ajustarnos, no obstante, a las pautas aceptadas para rendir con posibilidades de éxito nuestras lecciones de historia. Mientras, subrepticiamente, adornábamos con lápiz colorado algún detalle de la ilustración que mostraba a Rosas en el “Manual del Alumno”. Ello quizá sirva para explicar la alegría que hoy nos invade, Alegría ésta que no excluye una dosis de incredulidad, ya que aún nos cuesta creer llegárabamos a presenciar.
Pero a lo que voy es a lo siguiente. Atemperado el hervor de las primeras embestidas reivindicatorias del revisionismo, instalada en las mayorías la adhesión al Restaurador, los rosistas no hemos salido a tomarnos una revancha que entendemos mezquina. Junto con el alborozo ocasionado por la reparación de lo que considerábamos una injusticia, no salimos a vituperar la memoria de los adversarios de Rosas. No insultamos a Lavalle ni vejamos a Urquiza, a Paz lo dejamos en paz y no embestimos contra los Varela. El presidente, como lo recordaba en mi última nota, rindió homenaje a Sarmiento, confesando que lo hacía por primera vez en su vida.

Atenuar los ataques
Desde la otra vereda, sin embargo, no ocurrió lo mismo, Con muy honrosas excepciones, la misma intolerancia que campeaba en los programas de estudios cuando yo era chico ha vuelto a hacerse presente y quienes la exhiben son, paradojalmente, liberales que preconizan la tolerancia y se presentan como campeones de la libertad de pensamiento. Curiosamente, aquellos que celebran la frase sarmientina referida a que las ideas no se matan, aparecen dispuestos a liquidar toda idea que tienda a reconocer alguna virtud en don Juan Manuel de Rosas.
Así menudean las referencias al tirano sangriento, se lo muestra como un monstruo abominable, se le niega tozudamente haber poseído la más mínima cualidad, se pinta a su respecte un cuadro sin matices, reñido con los medios tonos que la historia objetiva utiliza para describir aquellas figuras que la transitan.
No pretendo convencer a mis contradictores. Y admito carecer de la maleabilidad suficiente para que ellos me convenzan. Pero les pido, eso sí, que atenúen el calibre de sus invectivas. Y que, en vez de utilizar los huesos de un gran argentino como combustible para avivar la fogata de las pasiones, circunscriban el debate al ámbito recoleto de la investigación, único apto para que, con el trascurso del tiempo y serenados los ánimos, surja de él una verdad fundada y compatible.
Otrosi digo: que la Argentina tendrá un gran futuro el día en que sus habitantes acepten solidariamente su pasado común.

  Publicado en el diario La Prensa el 30 de setiembre de 1989 

¿Sabía San Martín?
La soberanía nacional, la soberanía de Rosas y el terror
Por Alfredo M. Agote Robertson


El Libertador, legó su corvo a Rosas, en premio a la altivez con la que hizo frente a las injustas pretensiones de las potencias europeas.

Ahora bien, en una nota publicada en “La Prensa”, el 16 del corriente con el título de “El polvo de tus huesos”; me preguntaba si hubiera mantenido Igual actitud, en caso de haber conocido dos gravísimas ocurrencias del Restaurador, que a continuación reproducimos;

1) Su invitación al almirante Venancourt, jefe del apostadero galo en el Río de la Plata, con asiento en Montevideo, de destruirla Escuadra Nacional, fondeada frente a Buenos Aires, que obedecía, al gobierno de Lavalle, lo que aquél hizo en plena paz y sorpresivamente, en la triste noche del 21 de mayo de 1829, destruyendo las dos unidades de mayor porte, liberando los parciales de Rosas detenidos en el pontón “Cacique” y llevándose las restantes a su estación. Rosas aplaudió esa vergonzosa acción, en una célebre carta que recién cobró estado público 21 años después, cuando el diputado La Rochejaquelin la presentó en el recinto de la Legislatura de Francia. En ella, lo felicita por su infame acción; le sugiere que haga lo mismo con la escuadrilla del río Paraná; le pide que acose a los buques de la República y le ofrece carne fresca para sus tripulaciones.

2) Su oferta a Gran Bretaña, de cederle en propiedad las islas Malvinas a cambio de la cancelación del empréstito de Baring Brothers, cuyos servicios estaban impagos. La primer oferta se hizo el 11/11/1838 y la segunda, cuatro años más tarde, pero la vergonzosa intentona, sólo cobró estado público en 1869, cuando la hizo conocer Pedro Agote, presidente del Crédito Público Nacional...

“San Martín debió seguramente ignorar la carta de Rosas, dado que ella fue presentada a fines de diciembre de 1849, pocos meses antes del fallecimiento del Libertador, cuando vivía alejado de París, en Boulogne Sur Mer. Por obvio tampoco supo del asunto Malvinas. Además dudo que hubiera disculpado su cobarde actitud en Caseros”.

Hasta aquí, lo publicado. Pero después de revisar antecedentes históricos, me reafirme en la convicción de que San Martín solamente por defectuosa información pudo por un momento pensar que Rosas se preocupaba mucho por la soberanía de las Provincias Unidas.

Porque además de los dos afrentosos episodios que he mencionado puedo agregar los siguientes, de igual o peor gravedad:

3) Traicionó a su patria en el año 26, cuando teniendo estado militar no se incorporó al Ejército que el gobierno de la Confederación, reclutaba, para afrontar la declaración de guerra del Imperio, que pretendía desmembrar el suelo patrio; actitud agravada por el asilo que otorgaba en sus estancias a los desertores de las tropas que desesperadamente reclutaba Alvear, en la provincia de Buenos Aires.

4) Afrentó al Ejército Argentino cuando le puso al frente, para combatir a otros argentinos, a un general extranjero, con toda su plana mayor.

5) Afrentó la soberanía de su patria, cuando le solicito a los Jefes navales anglo franceses, persiguiesen, capturasen y trajesen devuelta al capitán Rosales que había escapado con la  goleta “Sarandí”, para reunirse con Lavalle.

6) Traicionó a su patria, cuando le cedió el Ejército nacional, al general oriental Manuel Oribe, para que llevado a suelo uruguayo, le ayudara a recuperar la presidencia de su país, que le había birlado su sempiterno enemigo, el general Fructuoso Rivera.

7) Afrentó, su país, cuando firmó en octubre del 40, el tratado de paz con Francia, que daba fin al bloqueo iniciado un par de años antes, y una de cuyas cláusulas establecía que, para fijar el monto de la indemnización debida a los familiares del tipógrafo Hipólito Bacle, se nombraría un árbitro por cada parte y en caso de disensión, un tercero elegido también por el gobierno francés.

8) Afrentó a los heroicos defensores de Obligado, devolviendo graciosamente a los británicos, luego de firmada la paz en el 47,los trofeos que con su sangre, había cobrado, y entre los cuales había una bandera de guerra

En resumen, puede afirmarse que el Restaurador no tenía formado concepto alguno sobre el significado y el alcance de la palabra soberanía, por lo que se manejaba con sus adversarios y con las potencias europeas, al impulso de sus necesidades coyunturales. Gallardo bien lo observó y por ese motivo en su nota aclaratoria, “Detales polvos tales lodos”, del 17 próximo pasado, se cuida bien de abordar el tema y lo da por no existente.

La soberanía de Rosas y el terror

Rosas es el soberano absoluto de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Luego que Quiroga, Benavídez, o el Fraile Aldao, Oribe, Maza y Pacheco, concluyeran con las veleidades de independencia de las provincias centrales y norteñas sus nuevos gobernantes descubrieron que sólo habían cambiado de patrón, puesto que sus subsistencias económicas dependían de la voluntad omnímoda del Restaurador, dueño de la Aduana de Buenos Aires y de la isla de  Martín García. ¡Es el Supremo Unitario!

Así lo reconoce entusiasmado el historiador rosista Vicente D. Sierra, cuando escribe  “...Rosas mantenía celosamente el control de los ríos Paraná y Uruguay, así como el de todos los elementos que directa o indirectamente, contribuían a hacer de la Confederación Argentina  una unidad de existencia y destino, con unidad de potencia...”

Lá tiranía implantada por Rosas en Buenos Aires tiene dos instancia bien definidas. La primera iniciada en diciembre de 1829, que durará tres años y en cuyo trascurso adquirirá los conocimientos necesarios para gobernar el Estado al tiempo que aprovechará la oportunidad para saldar en sangre algunas cuentas viejas, y la segunda. Qué el Restaurador sabe será ininterrumpida, en abril del 35, ya que  para entonces dispondrá de los más amplios poderes que pueden otorgarse al Supremo mandamás.

  El 12 de diciembre de 1929, como se señaló más arriba, Rosas reemplaza a Viamonte, que ha tratado de gobernar ecuánimemente, pese a ser continuamente hostigado por éste, y en su ausencia, por los matones a sueldo de Doña Encarnación. Y entonces, sorpresivamente, el clima de tolerancia impuesto por su predecesor cambia radicalmente. El primer acto del flamante mandatario, es asesinar al sargento mayor Montero, que se negó a incorporarse a sus fuerzas, cuando combatía a Lavalle. Cabe recordar que Montero era indio sin instrucción, que había combatido valientemente en Maipo, Chacabuco y Cancha Rayada. Rosas lo manda llamar y le entrega una supuesta carta de recomendación, para su hermano Prudencio, en la que le escribe, que fusile al portador, en el acto.

La muerte de Montero produjo honda conmoción y en la Legislatura se pidieron explicaciones a su ministro de gobierno, sin duda alguna, la última oportunidad en que esa Asamblea se animó a pedirle cuenta de sus actos. En mayo del 31, llega la noticia que Paz ha sido capturado y está preso en Santa Fe y Rosas resuelve completar la faena. En Río Cuarto están detenidos una decena de oficiales de su ejército, que se rindieron con expresa salvaguarda de sus vidas. So capa de tenerlos a mejor recaudo, solicita su entrega, y a su arribo a San Nicolás los hace fusilar. La orden que le dirige al coronel Rivero es de factura típica: “Los ejecutará Vd. en dos horas y no se admite ninguna petición, ni súplica del pueblo, ni otra contestación que el envío de haber cumplido con ella, bajo apercibimiento de ser Vd. sacrificado con igual precipitación”. Y como no cabía ninguna “petición ni súplica”, es fusilado con su padre, el teniente Motenegro, ¡un hijo suyo de doce años!

El mandato de Rosas concluye y la Legislatura le ofrece nuevamente el cargo, pero sin las facultades extraordinarias, por lo que los rechaza. Le suceden entonces Balcarce y Viamonte, pero sus parciales les hacen la vida imposible. Encarnación le escribe: “No se hubiera ido Olazábal, Don Félix, si no le hubiera mandado gente de mi confianza, que le han baleado las ventanas, lo mismo que las del godo Iriarte y el facineroso Ugarteche”, y en otra de abril del 34 “…Tuvieron muy buen efecto los balazos que le hice hacer el 29, pues así conseguí se fuera a su tierra, el  facineroso canónigo Vidal”.

Y así las cosas, llega la noticia del asesinato de Quiroga. Las turbas federales, ya adoctrinadas, recorren la ciudad vivando a Rosas. La Legislatura, el 17 de marzo de 1835 decreta: "Se deposita la suma del poder público, en la persona del brigadier general don Juan Manuel Rosas. El ejercicio de este poder extraordinario durará, por todo el tiempo, que a juicio del gobierno, fuese necesario”. Pero Rosas se resiste; tarda doce días en contestar, para luego pedir un plebiscito, y al ser favorable el resultado (9.300 a favor y 4 en contra) acepta el cargo, el 4 de abril, “pese a tener la salud quebrantada y el daño a sus intereses”. Y entonces la “Gaceta Mercantil”, órgano oficial del nuevo régimen, hace pública la advertencia del flamante gobernador, a sus opositores: “Que de esa raza de monstruos, no quede ninguno entre nosotros y que su persecución sea tan tenaz y vigorosa, que sirva de temor y espanto, a los demás, que puedan venir en adelante”.

Euforia homicida

Y entonces se inicia la represión. Son dados de baja los oficiales que lucharon en el Pacífico y Brasil. Luego le llega el turno a los opositores, cuyos bienes son confiscados. Quien regula todo, es el propio Restaurador: ''...hacer espiar las casas de don Valentín Gómez y don Zenón Videla; poner en la cárcel al sujeto Manuel Ojeda, por la conversación que tuvo con la unitaria Marcelina Buteler”. Dispone de campos de reclusión en Santos Lugares y en Monte, y de una milicia que se llama la Sociedad Popular Restauradora, alias la Mazorca. Las matanzas o prisiones no respetan ni edad, ni sexo, ni estado eclesiástico o civil: “El Dr. Azcola, a la policía, don José Ma. Gallardo, el clérigo Agüero, todos a la cárcel”. El general John O'Brien, edecán de San Martín, que estuvo sin saber por qué, 7 meses preso en Santos Lugares y el tipógrafo francés Hipólito Bacle, dan cuenta del trato recibido. El primero sobrevivió, porque el cónsul inglés le envió su médico y le hacía llegar víveres. El segundo falleció. Y estas atrocidades estaban cada tanto mechadas con hecatombes, como el fusilamiento en la plaza del Retiro, en una sola mañana de 110 indios, de ambos sexos, mayores de 9 años, o el de los 57 “jóvenes distinguidos”, apresados en Arroyo del Medio, que fueron todos sacrificados en ese matadero.

Los yecinos de Buenos Aires vivían en el terror y los que se sentían amenazados huían al exterior, a Chile, al Brasil o a Montevideo, que vio triplicada su población. Rosas, que siempre tuyo ocurrencias festivas, como el de dar un tratamiento ignominioso a sus cinco esclavos, que hacían el oficio de bufones, o de hacer colocar en las rutas, en lugar de mojones, cabezas de degollados: "Que la cabeza de Manuel Elizague, vuelva al cementerio; que las cabezas de Florentino Cubillas, Manuel Rodríguez y Benito Bordá, sean colocadas a orillas del camino...”; o de obligar a sus seguidores a usar corte de cabello, patillas, bigotes o barba, además del atuendo, al estilo federal, simultáneamente con esas diversiones, destituía en un largo decreto a San Martín de Tours, por unitario, francés y súbdito del rey guardachanchos, de patrono de Buenos Aires.

Pero la euforia concluyó en el período que corre de octubre del ’40 a abril del ‘42. En esos terribles 19 meses, su paranoia homicida cobró ribetes espectaculares. Se asesinaba en las calles, en las casas, públicamente a los vecinos. En el Fuerte, en la policía, en Santos Lugares. Los cadáveres se exhiben colgados de los faroles, ensartados en la reja que circunda la Pirámide, o en un barril de brea, que al encenderse, romperá las tinieblas de la noche. Hay, quienes son degollados en las azoteas de sus casas, o sentados en la sala de su residencia…

Y un día, abruptamente, la matanza cesó. Muchos dijeron que ministro inglés le pidió a Rosas que la detuviera, lo que él, en un decreto público accedió, cargando a la justificada indignación popular su autoría. Posteriormente a esa fecha, los porteños hasta Caseros, vivieron sus mejores años de libertad y relajación, tanto, que muchos emigrados regresaron a su tierra natal y hasta se atrevieron a gestionar la devolución de sus bienes. El asesinato de Camila O'Gorman constituyó una excepción y fue el simple fruto de su avasallante y vanidosa paranoia. Quien se regodea viendo su retrato arrastrado en un coche por distinguidas matronas, o colocado en los altares, pudo creerse con derecho, a substituirse a la justicia de Dios.


 Publicado en el diario La Prensa el 6 de octubre de 1989 


Otrosi digo

Crónica federal

Por Juan Luis Gallardo


En una carta que le mandé a don Alfredo Agote Robertson le decía que ni él ni yo somos historiadores. Y se me ofendió por eso, considerándolo una impertinencia pues, según afirma, parece que es historiador nomás, aunque no haya publicado libros de historia.
En cambio, yo no soy historiador y lo reconozco. Ni siquiera dragoneo de idóneo en la materia, como eran los boticarios de antes. Mis libros son novelas, poesía, algún estudio literario y una biografía que no me requirió investigación alguna, ya que un tío mío se encargó de reunir los documentos que utilicé para escribirla. Tengo, en todo caso, alguna capacidad de observación, buena memoria visual y cierta facilidad para narrar.
Por eso echaré mano a mis modestas cualidades para, gambeteando el debate erudito, contar lo que vi el domingo 1° de octubre de 1989, en Buenos Aires, cuando los restos de don Juan Manuel de Rosas retornaron a la ciudad desde donde el controvertido caudillo criollo gobernara con mano firme la Confederación Argentina durante un extenso período.
La trascendencia del acontecimiento me decidió a participar en el mismo personalmente, entendiendo que -viejo rosista- debía sumarme al gentío que habría de prestarle marco. Así, hube de alterar mis costumbres y reemplazar la misa dominical de once y media por otra que se celebrara más temprano. Cumplido el precepto, dejé mis pagos de San Isidro y enderecé para el centro.
No había terminado de estacionar el coche en Reconquista y Córdoba cuando, bajando por ésta, me encontré con el primer grupo de o que acudían a la cita, eufóricos, signadas sus solapas con cintas punzó. Muchos otros hallaría durante las horas siguientes sucediéndose los abrazos y las expresiones de regocijada incredulidad ante lo que vivíamos.
En Viamonte y Madero se había congregado una multitud rumorosa. Cuando llegué allí, comenzaron a sonar, secos e intermitentes, los cañonazos que saludaban el arribo del patrullero “Murature”, salpicando el cielo con blancas amapolas de humo. Las sirenas de los barcos surtos en la rada iniciaron su bronca sinfonía naval.

Los participantes
Entre la gente reunida la había de toda condición. Desde bullangueras barras del peronismo hasta algún ex revolucionario del '55. Y nos congratulamos con un sobrino de Agote Robertson, que vivaba al Restaurador. Flanqueado por la pueblada, el regimiento completo de Granaderos aguardaba el momento de sumarse al homenaje, inquietos sus montados, fragantes sus arreos, bruñidos bronces y aceros. Circulaban cadetes del Colegio Militar, con uniforme de salida, recibiendo manifestaciones de afecto solidario. Acaso esta espontánea confraternización entre el pueblo argentino y sus soldados haya sido una de las consecuencias tangenciales más importantes de esa fecha, alegre y peculiar.
Desde una radio portátil oímos el discurso del presidente, patriótico, conciliador, Pasó luego la cureña con el féretro, salpicado por claveles rojos el pabellón nacional que lo cubría. Hombres de pelo en pecho lloraban a mi lado. Tomamos por Alem, donde saludé a Manuel Anchorena. Mas jinetes que lo que haya visto reunidos en toda mi vida estaban alli estacionados: amén de los gallardetes que indicaban su lugar de origen, la diversidad geográfica se manifestaba en el tipo de estribos que llevaban, en el modo de colgar el lazo, en el largo de las colas de cada pingo.
Cubierta de público estaba la lomita donde se alza el monumento a Garay, multiplicándose la concurrencia en la plaza de Mayo, junto a la avenida Rivadavia. Nos abrazamos con el coronel Guevara y con un teniente de navío por el cual siento particular estima. Invitado por un funcionario subi al primer piso de cierto edificio oficial, cuyas ventanas oficiaban de palco privilegiado para observar el desfile interminable. Dos barbudos de pantalón y poncho empujaban un carrito donde habían instalado un busto desmesurado de don Juan Manuel. Había banderas en los balcones finiseculares de la avenida de Mayo, algunos de cuyos edificios —viejos hoteles— descubrí que estaban abandonados.
Otra concentración ocupaba la confluencia de dicha avenida con la 9 de Julio y, a lo largo de ésta, los asistentes flanqueaban todo el recorrido, aumentando su número en las proximidades del Obelisco. La banda del Colegio Militar tocó el proverbial “Kilómetro 11” a la altura de Sarmiento: un jinete, al compás del chamamé, hizo bailar su caballo. La gente aplaudía. Varias cocinas de campaña habían termina o de distribuir el “chocolate federal” ofrecido al público.

En la Recoleta
Alguien, vaya uno a saber quién, impidió el paso de los paisanos en Callao y Libertador, de manera que aquéllos no pudieron llegar hasta la Recoleta. Allí, la emoción subió de tono, hasta alcanzar su punto culminante cuando el ataúd, llevado por soldados, atravesó el portalón del cementerio. Mi amigo, el padre Alberto Ezcurra, pronunció una oración apasionada en el peristilo, recibida por un aplauso cerrado. Las únicas silbatinas de la jornada estuvieron dedicadas a Carlos Grosso y a Cafiero, mucho más intensa la primera que la segunda. Cuatro aviones Mirage pasaron en rauda formación. Un gran cartel recordaba la Guerra de las Malvinas y hubo vivas a Seineldín.
Cuando los restos del brigadier general quedaron, por fin, depositados en tierra argentina, todos tuvimos la impresión de que en el país se clausuraba una larga etapa y comenzaba otra, signada por la esperanza.
Otrosí digo: que el rojo que tiñó la marcha contra el indulto organizada por la izquierda era absolutamente diferente al que pintó la ciudad en ocasión del regreso de Rosas. De donde cabe inferir que no siempre el rojo es igual al rojo. Curiosidades cromáticas.