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martes, 8 de febrero de 2022

Alberto Mondragón - Mariano Medrano

A mediados de la década del '60 Alberto Mondragón redactó unas breves biografías bajo el título "Figuras rosistas", que fueron publicadas en distintos periódicos y revistas (Revista o períódico El Puente, Revista Doctrina, entre otras). 


FIGURAS ROSISTAS 

(Revista El Puente y Revista Doctrina)


... Figura

MARIANO MEDRANO


Alberto Mondragón
El hermano del Congresista de Tucumán, Don Pedro Medrano, MARIANO MEDRANO, había nacido en Buenos Aires el 8 de Septiembre de 1767, consagrándose a la Patria y a la Iglesia hasta la avanzada edad de 83 años, con arraigado patriotismo, conducta acrisolada y probidad intelectual.

Alumno del Colegio de Nuestra Señora de Montserrat, prosigue sus estudios en la Real y Pontificia Universidad de San Javier en Charcas, donde el 15 de noviembre de 1788 se recibió de Doctor en Sagrada Teología y luego en Cánones y Leyes, ordenándolo Sacerdote Monseñor Azamor y Rodríguez en diciembre de 1791; de regreso a Buenos Aires ejerce la cátedra de Filosofía en el Real Colegio de San Carlos, ocupando en 1808 el cargo de Párroco de la Iglesia de la Piedad, siendo finalmente miembro del Vicariato Capitular y Gobernador del obispado en 1822.

En ese 1822 resonó con violencia el reformismo rivadaviano afectando al Clero argentino; el laicista Rivadavia, en un propósito absolutista y regalista a lo borbónico en España, pretendió ejercer poderes ajenos a la incumbencia en la legislación que por siglos la Iglesia Católica mantenía en su estructura y que la naciente Argentina en su totalidad poblacional profesaba.

Este proceso que Rivadavia desató en instantes grávidos del desenvolvimiento político del país y, más, cuando el Clero aportó lo mejor de sus intelectuales para la Libertad e Independencia  Nacional, era una innovación atentatoria a la divinidad de la Iglesia y una copia infiel de la de Carlos II y la del usurpador del Trono Español José Bonaparte, siguiendo las huellas del fraile apóstata y regalista afrancesado, Llorente.

La disputa del proceso fue larga y burocrática; si Rivadavia insistía en sus “principios”, su oponente Mariano Medrano con la disciplina y ciencia que lo acreditaban sus antecedentes, lo rebatió con firmeza y salvó a la Iglesia Argentina de caer en el caos; y si Medrano era la Jerarquía, lo era en razón de ajustar su conducta en la tradición Hispano-Católica del Pueblo Argentino y respondió a Rivadavia que, sin autoridad política, pretendiera imponer lo que el Pueblo todo, con la bandera de “Religión o Muerte”.

Concretado el estado federal con Dorrego y luego Rosas, desaparecidos de la escena los reformistas, cúpole a Mariano Medrano ser reconocido por la Santa Sede como Obispo de Aulón y posesión del Vicariato Apostólico en el Río de la Plata; primer argentino en ese alto cargo y lo es bajo el Gobierno tutelar y católico del Brigadier General Don Juan Manuel de Rosas quien remite al Obispo Medrano el 19 de Agosto de 1831 la carta felicitación “... que disfruta nuestra Iglesia de la dirección de tan eminente prelado, y Dios Nuestro Señor fortificará el espíritu de su Ilustísima, y nos dará el consuelo de que su salud sea duradera como de corazón lo deseo”.

Más aún: en la recepción oficial del cargo en la Catedral, el representante del Gobierno, el  general Lucio Mansilla, le expresó  “... después de su independencia la República ve a un hijo de Buenos Aires revestido con las insignias episcopales y lo segundo que V.S. Illma es uno de los que con más distinción ha acreditado su adhesión a un gobierno paterna!”.

Organizador y justiciero puso orden en el Clero, fundador de Iglesias en la campaña, editor de catecismos, regulador de sermones etc. logró lo más acariciado: la instalación solemne el 3 de Junio de 1831, con el apoyo del Gobierno de la Escuela de Latinidad como preseminario, fecha ésta gloriosa para el Obispo nacional y federal. Estuvo presente el Gobernador.

El hecho de que don Juan Manuel de Rosas hubiese logrado paz religiosa durante su larga trayectoria gubernamental fue obra en conjunto con el Obispo por haber contado con la leal y efectiva colaboración de Monseñor Mariano Medrano.

Alberto A. Mondragón

Alberto Mondragón - Juan Bautista Thorne

A mediados de la década del '60 Alberto Mondragón redactó unas breves biografías bajo el título "Figuras rosistas", que fueron publicadas en distintos periódicos y revistas (Revista o períódico El Puente, Revista Doctrina, entre otras). 


FIGURAS ROSISTAS 

(Revista El Puente y Revista Doctrina)


... Figura

JUAN BAUTISTA THORNE


Obligado es el Combate de los pechos argentinos que se opusieron a la inconsulta y agresiva intervención de Francia e Inglaterra conjuntamente; ese 20 de Noviembre de 1845 de costa a costa del Río Paraná se tendieron las gruesas cadenas simbolizando la Soberanía Nacional. Allí estuvieron Mansilla, Alzogaray, los hijos de Brown y de Quiroga, y entre ellos un neoyorquino nacido en 1807 y ya conocido en su Argentina de elección desde 1825: JUAN BAUTISTA THORNE, bien llamado el "Sordo de Obligado".

En efecto, en Marzo de 1825 y gracias a los oficios del General Pinedo, se incorpora como voluntario a la naciente Armada Nacional; de ahí en más THORNE participa en casi toda la Historia Naval y aún en la terrestre en la Confederación Argentina: Carmen de Patagones, río Colorado, Martín García, Obligado, Quebracho, Caaguazú, Cagancha, Pago Largo, Sauce Grande...

Sus títulos por su valor empiezan en Carmen de Patagones el 20 de Febrero de 1826, con un hecho de singular importancia y bastante desconocido: el abordaje y destrucción de la flotilla brasilera que atacara y diezmara a la población de Carmen de Patagones durante la guerra contra el Brasil.

Como Comandante, THORNE sigue sus servicios en colaboración con Rosas en la Campaña del Desierto, avituallando y protegiendo a las tropas remontando el Río Colorado en barcos especialmente preparados: el "Sofía" y el "Margarita" motivando ser condecorado con la medalla "Al Honor".

Junto al Coronel Gerónimo Costa sostiene la soberanía de la Isla Martín García al ser atacada e invadida por Francia por la flota del Capitán Dagenet el 12 de Octubre de 1838 y poco después en campañas terrestres antes mencionadas de Pago Largo, Cagancha, Sauce Grande, etc. En la organización de la nueva Escuadra de la Confederación es llamado por el Almirante Brown, motivando el elogio por la rapidez y eficacia; a estos fines es THORNE junto con Todd y Craig quienes idean el uniforme típico nacional, gorra y chaqueta punzó de los marineros, que los diferencia de la marina del mundo uniformados de blanco y corbata negra de duelo por la muerte del Almirante Nelson.

En 1843 pasa a defender la costa del Río Paraná desde el Río de la Plata hasta Corrientes, participando en toda la preparación y ejecución de baterías costeras y en especial en la Vuelta de Obligado con el tendido de las cadenas de grueso espesor de lado a lado de la costa.

Iniciada la famosa batalla de la Soberanía, Thorne es herido en un brazo y con la explosión de un cañón le destruye el órgano auditivo, por lo cual mereció ser llamado y recordado como "el sordo de Obligado".

Nuevamente herido en el combate de "El Quebracho” debe retirarse del servicio activo para dedicarse a actividades federales como leal adicto a la causa de la Confederación Argentina y a su jefe Don Juan Manuel de Rosas, a quien le dice que "es argentino por simpatía y adopción".

JUAN BAUTISTA THORNE después de Caseros es el héroe olvidado falleciendo en Buenos Aires en 1865.

Recién en 1885 a una torpedera se le impone el nombre del "sordo de Obligado".

Alberto A. Mondragón

domingo, 6 de febrero de 2022

Alberto Mondragón - Fernando García del Molino

A mediados de la década del '60 Alberto Mondragón redactó unas breves biografías bajo el título "Figuras rosistas", que fueron publicadas en distintos periódicos y revistas (Revista o períódico El Puente, Revista Doctrina, entre otras). 


FIGURAS ROSISTAS

(Revista El Puente)


Vigésima novena Figura

FERNANDO GARCÍA DEL MOLINO


García del Molino
¡GARCIA DEL MOLINO es el pintor argentino ignorado durante cien años! Recién en 1948 es rescatado por José León Pagano. 

Junto con Carlos Morel son cronológicamente los primeros maestros con obras documentadas en tres direcciones diversas: miniaturistas, bocetistas y la de cuadros al óleo.

Nacido en Chile el 13 de marzo de 1813, sus padres se radican en Buenos Aires, FERNANDO  GARCIA DEL MOLINO contaba 6 años, su Patria pues es la Argentina, tanto que logra naturalizarse al ser mayor de edad.

“No estudié con ningún maestro” solía decir, de ahí que en sus obras se transparenta el autodidacta y el no influido del arte extranjero; se visualiza la ingenuidad del pintor, su falta de ciencia adquirida es la realidad de lo captado, de lo sentido, de lo observado.

Su progreso en la perfección se evidencia al correr de los años y de su tesonera labor, y al tiempo que adquiere más conocimiento de la forma expresiva se completa con detalles de calidad, mérito es adelantar que por ello la honestidad del artista es lo que ve y surge la seguridad que así fueron los retratados e indica la época de cómo eran y quiénes eran.

Firmado y fechado en 1837 una de sus primeras miniaturas -la del coronel Maza- se percibe la identidad perfecta del modelo, le siguen en calidad y tonalidad la de Rosas y de Quiroga, al paso que retrata es un buen bocetista, los dibujos del general Juan Bautista Bustos, la quinta de Estrada, la iglesia de la Villa de Luján, la campaña de Pergamino, etc., le acreditan en Buenos Aires y el interior del país.

Pero el genio del pincel de FERNANDO GARCIA DEL MOLINO está en la pintura del caballete en óleos de dimensiones diversas que lo destacan como el “Pintor de la Federación”, como bien se le llama en las esferas del arte pictórico. ya que caracteriza la época y sella sus cuadros estampando la leyenda ”F. ó M.”, “Vivan los Federales” — ¡”Mueran los Salvajes Asquerosos Unitarios!”; pintor oficial de San Benito de Palermo contaba con el beneplácito de su protector y mecenas artístico don Juan Manuel de Roses, de ahí su vastísima producción de retratista v de sus más de 150 cuadros se destacan: Rosas (en variadas poses), Manuelita, María Josefa Ezcurra, Dr. del Arca, Agustina Rosas de Mansilla, Dolores Lacasa, Juan Moreno (Jefe de Policía), coronel Joaquín Hidalgo, doña Encarnación Ezcurra de Rosas, Carlos Morel, José Félix Aldao, etc.

A la caída de su protector y admirador contaba FERNANDO GARCIA DEL MOLINO, escasos 40 años, y está en la virilidad artística y después... nada de él, su rastro se diluye, es que como a tantos se terminó el tema creativo, los hombres y las cosas, ya que no son los tiempos de Rosas, pero nos dejó el testimonio visual de sus cuadros que reflejan una época, una vida, una sociedad.

Alberto A. Mondragón

Alberto Mondragón - Pedro Ramos

A mediados de la década del '60 Alberto Mondragón redactó unas breves biografías bajo el título "Figuras rosistas", que fueron publicadas en distintos periódicos y revistas (Revista o períódico El Puente, Revista Doctrina, entre otras). 


FIGURAS ROSISTAS

(Revista El Puente)


Vigésima octava Figura

PEDRO RAMOS


Alberto Mondragón
El astro naciente del Coronel Don José de San Martín, recibía en el Campamento del Retiro solicitaciones de ingreso a su inicial Cuerpo de Granaderos a Caballo, entre tantos, un joven de 17 años de nombre PEDRO RAMOS pedía anotarse como Cadete, y la vocación era cierta, ya que al año siguiente (1814) recibía por la ocupación de Montevideo la primer medalla con la inscripción “La Patria a los Vencedores de Montevideo”.

RAMOS hizo la campaña de la Banda Oriental junto con el coronel Manuel Dorrego, y a su regreso a Buenos Aires pasa a alistarse como Alférez en los escuadrones que se prepararon para el pasaje glorioso de la Cordillera de los Andes. Concurrió a Chacabuco (12 de Febrero de 1817) recibiendo la medalla “Por el Valor en Chacabuco”, y a todas las acciones en Chile —Gavilán, Arauco, Talcahuano, Maipo y Chillán— mereciendo una medalla al “Mérito de la Campaña de los Andes”.

Pasa al Regimiento N° 2 de Caballería Patricia con grado de Capitán, actuando en la campaña contra los indios en Salto y luego en el Fuerte del Tandil pasa 1828 en el Fuerte Federación, en 1831 como Coronel se incorpora al Ejército Auxiliar Confederado a cargo del General Estanislao López y el año 1833 en la famosa Expedición al Desierto en el ala izquierda del Coronel Don Juan Manuel de Rosas, y como Edecán del Restaurador prosigue exitosamente las acciones contra los indígenas ranquelinos (chilenos), siendo condecorado.     

Por tantos y valiosos antecedentes —Guerrero de la Independencia y Conquistador del Desierto— el coronel PEDRO RAMOS es designado por Rosas al lado de Pacheco en la “Campaña del Norte”, actuando en la batalla de Rodeo del Medio (24 de septiembre de 1841), y luego trasladado a Paraná enfrentó a la escuadra del pirata Garibaldi, que batió definitivamente tres meses después en Costa Brava, el Almirante Guillermo Brown, quien lo condecoró.

El Ejército de Vanguardia de la Confederación de destacada actuación en la Banda Oriental, que en conjunción con Oribe sitiaba a Montevideo. El Coronel RAMOS manda el Batallón “Libres de Buenos Aires”, aquí se vio la tremenda garra de este militar pundonoroso que al serle pedida la rendición a posterior renunciamiento de Oribe frente a Urquiza y del Brasil aliadas contra la Confederación Argentina de Juan Manuel de Rosas, se negó aceptar ni condicionalmente expresando con altivez que lo honra: “que era caer en poder de un general rebelde a la Confederación Argentina”.

Caseros fue su última batalla, vencido pasa a ser miembro del “Cuerpo de Inválidos”, olvidado y pobre muere el 28 de marzo de 1871 víctima de la fiebre amarilla.

PEDRO RAMOS con tantas medallas, tantos méritos fue junto con San Martín, Dorrego, López y Rosas un firme puntal de la soberanía y libertad de su Patria, su figura argentinísima y rosista espera de la Historia el recuerdo para ejemplo del presente y del futuro.

Alberto A. Mondragón

Alberto Mondragón - Alejandro Heredia

A mediados de la década del '60 Alberto Mondragón redactó unas breves biografías bajo el título "Figuras rosistas", que fueron publicadas en distintos periódicos y revistas (Revista o períódico El Puente, Revista Doctrina, entre otras). 


FIGURAS ROSISTAS

(Revista El Puente)


Vigésima séptima Figura

ALEJANDRO HEREDIA


Alberto Mondragón
“En una tarde de Noviembre / por una boscosa senda / hacia Tucumán viajaba / el Gobernador Heredia / no lleva escolta a su lado, / que en su vanidad ingenua / cree que le escolta su fama / de héroe de la Independencia”.

Ese gobernador federal a quien nadie tituló tirano fué asesinado. ¿Por qué? y ¿Quiénes?: a causa de su generosidad, de creer en la fusión de Unitarios y Federales y lo más grave, en confiar ingenuamente en hombres que sólo esperaron el momento propicio para descargar sus odios y venganzas; la Historia le aleccionaba al General y Doctor en Teología ALEJANDRO HEREDIA de las trágicas muertes de Dorrego, Latorre, Quiroga y, amén de Rosas lo alertaba: “Esa credulidad, no me cansaré de repetirlo, esa indulgencia excesiva con los unitarios sobre que tanto le predicaba yo en mis cartas... han sido la causa de su desgracia.” Y el romance de la muerte de HEREDIA termina: “Todo porque el indio HEREDIA / no lo dejaron vivir / los doctores unitarios / de la proclama de abril.”

Nacido en Tucumán en 1783 siguió los cursos de Estudios Superiores en la Universidad de Córdoba doctorándose en Teología y Derecho, más la clarinada de Mayo le acerca al General Belgrano alistándose en el Ejército del Norte, concurriendo a la batalla de Tucumán el 24 de Septiembre de 1812 en calidad de Teniente, actúa en Sipe-Sipe, y para 1816 con el grado de Tte. Coronel es comisionado por el Congreso que declaró la Independencia para contener un conato revolucionario en La Rioja.

En 1820 y ya en calidad de Coronel junto con Bustos y Paz participa en la Sublevación de Arequipa, y al margen de su actividad política —gobernador de Tucumán— en lo militar se encuentra como Jefe del Ejército Confederado del Norte en la guerra contra Bolivia y Perú que había unido el Mariscal Santa Cruz, guerra poco conocida que obligó al General HEREDIA a participar en relativas acciones.

El 5 de Enero de 1832, el General Quiroga convoca al pueblo tucumano a Cabildo Abierto, naciendo de ahí la Provincia de Tucumán y del primer gobernador, cargo que le cupo por antecedentes honrosos al Doctor en Ambos Derechos —como se decía entonces— y General de la Independencia Don ALEJANDRO HEREDIA.

En meritoria acción gubernamental incorpora su provincia al Pacto Federal (4 de Enero de 1831), acrecienta la economía con medidas proteccionistas en la refinería del azúcar, destilación de aguardientes, pastoreos y selecciones de mulas, tan apreciados en la zona norteña; y al dar riqueza a esa provincia crea las bases de un régimen institucional con la Constitución de Tucumán, la Legislatura, administración escolar, etcétera.

No obstante vivir Tucumán una era de paz y trabajo, el día 12 de Noviembre de 1838, la conspiración unitaria de los que HEREDIA llamó para colaborar, en la creencia de la fusión de los partidos, es miserablemente asesinado por dos hombres pagados por la logia unitaria cuando viajaba a Los Lules; Tucumán se perdió momentáneamente para la Confederación Argentina dirigida por Don Juan Manuel de Rosas por la bondad, la ingenuidad y la buena fe de una figura rosista íntegra que creyó como lo dijo en el Mensaje a la Legislatura de Tucumán el 14 de Octubre de 1838: “Ya no hay odios de partidos, ni divisiones, ni anarquía”.

ALBERTO A. MONDRAGÓN

Alberto Mondragón - Claudio Mamerto Cuenca

A mediados de la década del '60 Alberto Mondragón redactó unas breves biografías bajo el título "Figuras rosistas", que fueron publicadas en distintos periódicos y revistas (Revista o períódico El Puente, Revista Doctrina, entre otras). 


FIGURAS ROSISTAS

(Revista El Puente)


Vigésima sexta Figura

CLAUDIO MAMERTO CUENCA


Alberto Mondragón
El bien llamado “Mártir de Caseros”, es el cruelmente asesinado por un comandante extranjero -de los muchos que vinieron a “libertar” a la Confederación Argentina- en el Palomar de Caseros el 3 de febrero de 1852, quien moría lanceado y acribillado mientras sostenía entre sus manos las hilas de algodón y la tintura de yodo curando a los heridos en el Hospital de Campaña en las proximidades del campo de batalla.

El médico y poeta, doctor CLAUDIO MAMERTO CUENCA vivió hasta su trágico fin todo el periodo de Don Juan Manuel de Rosas y, médico preferido por el Restaurador, entre los muchos y buenos que contaba la Confederación Argentina: Francisco Xavier Muñiz, Teodoro Álvarez, Buenaventura Bosch, Guillermo Rawson, Juan José de Montes de Oca, Ezequiel Colombres y tantos más; testigo y actor destacado de un gran período histórico, ha querido ser desmerecida su figura federal, pues como médico leal y poeta inspirado, su estampa es sobresaliente y no se le ha podido quitar esas condiciones, pero se debe a la justicia histórica anotar su fe a su Patria y a su Jefe.

Recibido de médico a los 26 años de edad, el dia 30 de octubre de 1838, con la brillante tesis “Opúsculo sobre las simpatías en general considerada en sus relaciones con la Anatomía, Fisiología, Patología y Terapéutica” que le apadrinara el doctor Saturnino Pineda, comienza su actividad en ejercicio profesional en el Hospital de Hombres y pasa luego como médico militar asistiendo a los heridos de ambos bandos en el Combate de la Vuelta de Obligado (20 de noviembre de 1845), destacándose en la orden del día de los comunicados de los invasores anglo-franceses; de regreso a Buenos Aires ocupa la cátedra de Anatomía como Director, pasando por las aulas y recibiéndose en sucesivas colaciones los doctores en Medicina: Ramón del Arca, Luis Tamini, M. González Catán, Fermín Yrigoyen, Salustiano y José María Cuenca (hermanos de Claudio), Justiniano Posse, Claudio Mejía, etc., etc.

CLAUDIO MAMERTO CUENCA es nombrado médico de Don Juan Manuel de Rosas y aunque dada la siempre buena salud del Restaurador, las prescripciones de CUENCA son cumplidas, su rostro franco y sincero, su porte sencillo y modesto, su hablar pausado y balo reflejaba una personalidad grave y austera, del único retrato que se conoce vestido con saco amplio y chaleco federal, su expresión es dulce y sus rasgos regulares, en fin, impresiona gratamente pero impone carácter, sin duda Rosas lo prefirió por estas nobles condiciones.

Absorbido por la medicina, sin embargo su vena poética era un don natural, su poesía era de su época, la romántica a lo Byron y Espronceda, pero sus múltiples versos tienen aportes de fina gracia e ironía:

“Que recite un orador

Un sermón bien estudiado

Con mil textos empedrado

Traídos con gusto y humor,

No lo extraño.

Más que falte algún oyente

Que lleno de admiración

No le llame Cicerón

Porque en realidad lo siente,

Si lo extraño.

………………..

Que anochezca diariamente

Muy sentada en la ventana

Pretextando doña Juana

Que gusta mirar la gente,

No me extraña.

Mas que ignore su vecino

La causa que allí la tiene

Cuándo ve que va y que viene

Un tapado de contino,

Si lo extraño.

………………..

En su corta existencia, CLAUDIO MAMERTO CUENCA moría trágicamente a los 40 años, dejó la estela de una cultura y de un saber que honra a la Patria.

ALBERTO A. MONDRAGÓN


Alberto Mondragón - Nicolás Mariño

A mediados de la década del '60 Alberto Mondragón redactó unas breves biografías bajo el título "Figuras rosistas", que fueron publicadas en distintos periódicos y revistas (Revista o períódico El Puente, Revista Doctrina, entre otras). 


FIGURAS ROSISTAS 

(Revista El Puente)


Vigésima quinta Figura

NICOLÁS MARIÑO


Alberto Mondragón
El 20 de Febrero de 1851, víctima de una  afección contagiosa y doliente agonía, y a pesar de las múltiples atenciones que le prodigaron los médicos, de los solícitos cuidados de amigos y parientes agregando a ellos las preferencias y preocupaciones de su dilecto amigo y admirador don Juan Manuel de Rosas, fallecía don MICOLAS MARIÑO, acérrimo partidario de Rosas, periodista de garra y coautor de la Revolución de los Restauradores.

Esta singular figura rosista que a los 36 años desaparecía dejando una estela revolucionaria, moría lo suficientemente temprano para no ver la caída de su ídolo don Juan Manuel de Rosas, pues el joven MARIÑO apasionado por una profunda convicción federal, era en esa temprana edad un autodidacta y lector vocacional de donde naciera en definitiva un extraordinario periodista y polemista.

Era NICOLAS MARINO, hijo del capitán que con Dorrego hizo las campañas de Pavón y Gamonal, nacido en 1815 en deficiente estado de salud se obligó desde muy temprana edad a sostener el hogar, inscripto en la Universidad debió dejarla por un empleo en el Ministerio de Relaciones Exteriores como Oficial 1°.

Su condición de periodista nato hizo un escritor nada complaciente a intereses de grupo o facción, su fibra patria resumía valientemente en su pluma acerada y caustica, la claridad de sus expresiones le conquistaron prestigio y a medida de sus cada vez más audaces incursiones en el temario político y social lo llevaron a ser llamado por don Manuel de Yrigoven a la redacción del “Restaurador de las Leyes”.

Al frente de este diario en un gesto audaz y hábil preparó un ardid ingenioso en combinación política con doña Encarnación Ezcurra de Rosas, militares y pueblo adictos a don Juan Manuel, un trastueque del juicio al “Restaurador de las Leyes” periódico, al Restaurador de las Leyes don Juan Manuel de Rosas, provocando en definitiva una alteración cívico militar que con otros factores concordantes produjeron la “Revolución de los Restauradores” un Octubre de 1833 desde el puente de Barracas hacia Buenos Aires.

En 1835 y en adelante es NICOLAS MARIÑO integrante de la redacción de “La Gaceta Mercantil”, y con extraordinaria maestría su pluma entra a refutar a los unitarios en la interpretación histórico-filosófica y social del gobierno de Rosas, así pues este periodista dio pasos avanzados para su tiempo y audaces clarificaciones que son signos de una verdadera vocación profesional y claro ejemplo de independencia de pensamiento, todos los temas eran para MARIÑO de vital consideración: los jurídicos, diplomáticos y aún los científicos probando la capacidad de un periodista múltiple y de polemista serio ante los pseudo periodistas unitarios vacíos de tesis nacional, pagados por potencias extranjeras y de pluma oscura y retórica como lo fueron José Rivera Indarte, Florencio Varela y Esteban Echeverría.

Sin dejar un momento su ágil pluma periodística, fue nombrado por Rosas, dada su capacidad y lealtad, Comandante de Serenos y Edecán, en San Benito de Palermo.

El teatro y el cine han recordado a MARIÑO cuando es necesario ambientar las escenas de épocas con el canto del sereno por las calles de Buenos Aires con el “Viva la Santa Federación! — Mueran los Salvajes Unitarios — Las once han dado y sereno”. 

Alberto A. Mondragón


Alberto Mondragón . Gerónimo Costa

A mediados de la década del '60 Alberto Mondragón redactó unas breves biografías bajo el título "Figuras rosistas", que fueron publicadas en distintos periódicos y revistas (Revista o períódico El Puente, Revista Doctrina, entre otras). 


FIGURAS ROSISTAS 

(Revista El Puente)


Vigésima cuarta Figura

GERÓNIMO COSTA


Alberto Mondragón

En los primeros días de febrero de 1856 —ya no eran los tiempos de Rosas— se festejó el cruel asesinato dictado por decreto del gobernador Obligado (ex-paniaguado de Rosas), del general Gerónimo Costa y levantando la copa por el éxito de la “victoria” de Villa Mayor expresó Sarmiento: “El carnaval ha terminado y tenemos como trofeo la espada ruin y mohosa del general Costa”. Los unitarios tenían un crimen más.

Importa pues conocer la figura rosista de Gerónimo Corta ya que los unitarios y liberales no sólo matan sino que pretenden enterrar históricamente a los hombres de destacada actuación en la época de don Juan Manuel de Rosas.

El capitán Costa, héroe de Ituzaingó (20 de febrero de 1827), había nacido en Buenos Aires en 1808. Alistado en la milicia como subteniente el 10 de agosto de 1823, hizo la campaña contra el Imperio del Brasil y al retornar a su patria junto con Lavalle en 1828 se opuso al motín del 1° de diciembre de ese año contra el gobernador legal y representante del interior del país, coronel Manuel Dorrego, sufriendo en consecuencia prisión y persecución; de ahí nace su vocación federalista y su firme adhesión a don Juan Manuel de Rosas.

Todo en adelante es firmeza en consolidar el régimen; primero la campaña contra la “Liga Unitaria” del general Paz en Córdoba, la Expedición al Desierto de 1833, que le significan el nombramiento por resolución del gobierno de Rosas de teniente coronel, y segundo la designación de Comandante de la Isla Martín García, donde dio pruebas en este modesto puesto, que resultó al fin de honor y responsabilidad, la defensa de la isla al ser atacada por la flota francesa a cargo del capitán Hipólito Daguenet, el 11 de octubre de 1838, donde iba a conquistar el más preciado de los laureles de su gloria militar y el reconocimiento del invasor al destacar la valentía del coronel Gerónimo Costa. De su decisión da prueba el informe pasado a Rosas, que dice: “En medio de un fuego vigoroso, que por todas partes nos abrazaba, nuestros noventa y seis valientes de que constaba la guarnición, se inflamaban de entusiasmo en vista del retrato de nuestro lustre Restaurador y del bravo general Quiroga, que les había colocado en el asta-bandera, a cubierto de los fuegos”.

La Campaña del Norte contra Lavalle y Lamadrid le encuentra en las sangrientas batallas de Quebracho Herrado (20 de noviembre de 1840) y en la de Rodeo del Medio (24 de septiembre de 1841). Es en esta última que se destaca Costa en una impresionante carga a la bayoneta tomando la artillería del centro enemigo.

Caseros fue para Costa el derrumbe de su destino político y militar, pero no de sus acciones de recuperar para su patria las convicciones federales y populares y aún del retorno de don Juan Manuel.

Acompaña a Rosas a Inglaterra —fiel hasta el fin—; y su vuelta al país con garantía de Urquiza le coloca en enfrentamiento a la Buenos Aires tomada por los expatriados liberales que la gobiernan, Costa decide una invasión y derrotado en Zárate (27 de enero de 1856), reincide en sus planes y en la nueva invasión el 19 de febrero de ese mismo año cayó prisionero en Villa Mayor (Partido de La Matanza), es fusilado por decreto y su cadáver abandonado a los chimangos, pero un alma cariñosa, recordando sin duda un pasado glorioso, a un héroe de la defensa de la patria y a un profundo federal, recoge esos restos mortales y en su propia carroza los deposita en cristiana sepultura en el cementerio de La Recoleta.

Esa alma piadosa se llamó Doña Mercedes Rosas de Rivera, hermana de don Juan Manuel de Rosas, como prueba simbólica del rescate de una hermosa figura rosista.

ALBERTO A. MONDRAGÓN


Alberto Mondragón - Lucio Norberto Mansilla

A mediados de la década del '60 Alberto Mondragón redactó unas breves biografías bajo el título "Figuras rosistas", que fueron publicadas en distintos periódicos y revistas (Revista o períódico El Puente, Revista Doctrina, entre otras). 


FIGURAS ROSISTAS 

(Revista El Puente, Periódico Nueva Tribuna)


Vigésima tercera Figura

LUCIO NORBERO MANSILLA


Alberto Mondragón
La estela de la figura de LUCIO NORBERTO MANSILLA comienza a los 13 años como cadete, enfrentando a los invasores ingleses, y cuarenta años después cumple una idéntica acción en el Combate de Obligado como General.

Habiendo nacido en Buenos Aires el 2 de marzo de 1792, su trayectoria desde las invasiones inglesas en la Defensa y Reconquista hasta el glorioso y heroico día del 20 de noviembre de 1845, pasa por la campaña del Estado Oriental, guerrero de la Independencia, soldado en la guerra contra el Brasil, gobernador de Entre Ríos, legislador, organizador de las fuerzas policiales, congresista y, por último, sostenedor de la Confederación ante la inconsulta agresión franco-inglesa llena todo el período de la formación de la nacionalidad, de la defensa de la soberanía y para ser una figura rosista de primerísima importancia.

Las tres facetas de MANSILLA, el militar, el estadista y el político se complementan en su acendrado patriotismo , su caballerosidad y sus ideas firmemente federalistas.

En lo militar, su bautismo de sangre en las invasiones Inglesas. su participación al lado de Artigas y luego con Ramírez, llamado por San Martín en 1815, cumple como Mayor de Plaza en San Juan, entrando en combate en las batallas de Chacabuco y Maipú. En la guerra con el imperio del Brasil, desde 1826 es Comandante General de Costas, concurriendo como Jefe en las batallas de Camacuá  y Ombú, derrotando al famoso general brasileño Bentos Manuel, y por último en la jornada de Ituzaingó, el 20 de febrero de 1827; para en 1834 ser designado por Rosas (su cuñado, ya que era casado con la hermana de éste, doña Agustina Ortiz de Rosas) en el cargo de jefe de policía de la ciudad de Buenos Aires redactando los reglamentos, fundando la instalación del Cuerpo de  Serenos y en la ejecución de obras públicas, como el camino del Riachuelo de la Boca; en lo más grávido de la situación internacional, en 1545, LUCIO NORBERTO MANSILLA pasa a ser el Comandante en Jefe del Departamento del Norte, preparando las defensas del rio Paraná con hombres adiestrados, armamentos y la famosa cadena de costa a costa en el recodo de la Vuelta de Obligado, donde se llevó a cabo la cruenta batalla de su nombre, siendo MANSILLA el héroe de la Soberanía en ese día inolvidable para todos los argentinos; en ese carácter prosiguió la lucha contra los anglofranceses en las acciones de Acevedo, San Lorenzo y el Quebracho.

El MANSILLA estadista, cumple la gobernación de Entre Ríos desde 1821 a 1824, dando a esa provincia la primera Constitución Federal y las primeras legislaciones y ordenamientos, las primeras obras públicas y las relaciones interprovinciales; en 1824 es miembro del Congreso Constituyente, y en 1827 es diputado en representación de la provincia de La Rioja al Congreso Federalista de Santa Fe.

En lo político, cabe a MANSILLA celebrar el primer tratado con los caudillos Ramírez y López, llamado del Pilar, tratado o Pacto del Pilar, que resume el reconocimiento de las fuerzas federales por Buenos Aires, que se integra como provincia federal; de 1838 a 1844 formó parte de la Legislatura de Buenos Aires, haciéndose notar por su fuerte personalidad, abogando por los derechos de la Confederación Argentina frente a la intervención de Francia e Inglaterra.

Caseros fue el ocaso de MANSILLA. Su estampa varonil, con su pecho galardonado de múltiples medallas, desapareció de la escena pública, retirándose a vivir en Francia, regresando después del 60, enfrenta a la calumnia como periodista, escritor y hasta con las armas, y fallece a consecuencia de la fiebre amarilla el 10 de abril de 1871.

Decimos con Saldías, que: ”...el viajero argentino que remonta los ríos, detiene siempre los ojos con noble orgullo en un recodo del gran Paraná, donde un día la entereza del general MANSILLA, rigiendo el pundoneroso sentimiento nacional, en lucha desigual contra los poderes más fuertes de la tierra, supo grabar con sangre que no se borra derechos indestructibles de honor y de gloria”.

ALBERTO A. MONDRAGON


Alberto Mondragón - Manuel Moreno

A mediados de la década del '60 Alberto Mondragón redactó unas breves biografías bajo el título "Figuras rosistas", que fueron publicadas en distintos periódicos y revistas (Revista o períódico El Puente, Revista Doctrina, entre otras). 


FIGURAS ROSISTAS 

(Revista El Puente, Periódico Nueva Tribuna -de Campana- del 18 de setiembre de 1971)


Vigésima segunda Figura

MANUEL MORENO


Alberto Mondragón
El autor de las llamadas “Memorias” de Mariano Moreno, es el hermano de éste, don Manuel Moreno, figura ingratamente olvidada y muchas veces tergiversada su extraordinaria actuación, pues es curioso anotar desde el inicio de que el doctor en medicina y química, enviado y embajador ante Inglaterra, diputado en la Legislatura de Buenos Aires, fue un enérgico defensor de la nacionalidad, ferviente repúblico, político federal y, más que todo, un auténtico vocero popular junto a Dorrego y Rosas, y todo ello es motivo para que se le haya opacado con la “razón del silencio histórico”.

Su temprana acción comienza con el viaje junto a su hermano Mariano a Londres, fallecido el cual, prosigue el viaje en compañía de Tomás Guido; su actuación en Inglaterra no deja los rastros de diplomático, pero le permite auscultar la vida inglesa que le sería utilísimo en 1830 a 1852.

Su regreso en 1817 le enfrenta a Pueyrredón perfilando su carácter federal y popular, motivo por el cual es expatriado a los EE.UU. y en Baltimore perfecciona el conocimiento del federalismo y estudia medicina y química, al tiempo que actúa en la diplomacia en la Legación de Colombia como agregado americano constituyendo para él el conocimiento de las ideas bolivarianas.

Regresa a Buenos Aires en 1821, y el fundador de la Universidad, el Pbro. Sáenz, le nombra profesor de química, el primero en la carrera de Farmacia.

Director honorario de la Biblioteca Nacional y posteriormente diputado que, junto a Dorrego, fustiga el despotismo unitario y centralista de Rivadavia y defiende al pueblo federal, méritos que le valen para ocupar la cartera de ministro de Gobierno en la gobernación del coronel Dorrego.

Pero cabe al doctor Manuel Moreno la brillante actuación diplomática en el puesto más importante como enviado extraordinario y ministro plenipotenciario ante la Corte del Imperio de la Gran Bretaña desde el 16 de septiembre de 1830, fecha de las credenciales firmada por don Juan Manuel de Rosas hasta la caída de éste en 1852. ¡22 años de servicios diplomáticos ininterrumpidos!

Dos asuntos fundamentales ocupan su misión: Islas Malvinas y la intervención de Inglaterra en el Río de la Plata.

La primera cuestión es el firme alegato fuente de las hoy reclamaciones de la Argentina pro-restitución de las Islas Malvinas, trabajo jurídico que publicó en 1833 “Observaciones sobre la ocupación por las fuerzas de las Malvinas por el Gobierno Británico”, que reiteró en 1834; “Réplica al Gobierno Inglés” y en 1844 en “Nota Protesta” ante el Canciller Duque de Wellington, y Lord Palmerston posteriormente, que si bien no lograra la justiciera devolución, siguen siendo las espinas clavadas en el pecho del león inglés, y que 1848 en plena Cámara de los Comunes tuvo la satisfacción de oír de Sir Molesworth estas palabras: “las miserables Islas Malvinas, donde no se da trigo, donde no crecen árboles; islas batidas de los vientos, que desde 1841 nos han costado nada menos que 45.000 libras, sin retorno de ninguna clase, ni beneficio alguno. Decididamente soy de opinión que esta inútil posesión se devuelva desde luego al Gobierno de Buenos Aires y que justamente las reclama”.

Más satisfactoria fue la firma de pacto Arana-Southern, el más digno de toda nuestra diplomacia y el triunfo más extraordinario de la política internacional de Don Juan Manuel de Rosas, cuyo fruto fué el sembrado del ilustre diplomático doctor Manuel Moreno.

Triste y olvidado fallece en Buenos Aires el 28 de diciembre de 1857 a los 75 años de edad, la historia justiciera debe al doctor Moreno el haber sido: primer profesor de Química, primer diplomático y primer federalista.

ALBERTO A. MONDRAGON


Alberto Mondragón - Antonio Domingo Fahy

A mediados de la década del '60 Alberto Mondragón redactó unas breves biografías bajo el título "Figuras rosistas", que fueron publicadas en distintos periódicos y revistas (Revista o períódico El Puente, Revista Doctrina, entre otras). 


FIGURAS ROSISTAS 

(Revista El Puente)


Vigésima primera Figura

ANTONIO DOMINGO FAHY


Padre Fahy
Hay testimonios documentales que prueban terminante y categóricamente hechos, sucesos y nombres; el aporte del Padre FAHY es de esa clase.

El misionero irlandés, el fundador de escuelas, el organizador de una colectividad, el argentinizado y acriollado Antonio Domingo Fahy es figura rosista de relieve destacado que, al tiempo de llevar a cabo su acción misionera, no puede ocultar la mentira, la falsía y la calumnia; y sale al paso valiente y decidido.

El documento que se transcribe lo dice todo:

Buenos Aires, noviembre 7 de 1849…

“Con no poca sorpresa he leído un artículo en el “Dublin Review”, en el cual la política y actos de S. E. el Gobernador y Capitán General de la Provincia de Buenos Aires, Encargado de las Relaciones Exteriores de la Confederación Argentina, Brigadier Don Juan Manuel de Rosas, han sido el tema de difamaciones y calumnias falsas de toda descripción. Este gran Magistrado, que tanto se amplifica y tanto protege a todos los habitantes do este país, que ha restaurado el reino del orden y el esplendor de la Religión Católica, es expuesto en esa edición con la más grande injusticia al opinar de los hechos ocurridos en esta República”.

…………..

”Aunque usted haya desempeñado la honorable tarea de refutar por medio de un estado de cosas verídicas, esta difamación odiosa, yo concibo, yo cumplo una obligación de conciencia y una gratitud a este país y su Gobernador, diciendo mi opinión y ofreciendo mi testimonio de corroboración de sus ideas. En mi especial carácter de Delegado del Rev. Dr. Murray, Arzobispo de Dublin, para el cuidado de los Católicos Irlandeses en este país, no permiten dejar pasar en silencio esta diatriba, máxime habiendo tenido la satisfacción de escribir en anterior ocasión con las condiciones prósperas de los irlandeses aquí bajo la administración ilustrada y justa de S. E. el general don Juan Manuel de Rosas”.

…………..

“Para la consideración de lectores distantes que no saben calcular hasta dónde se extiende el espíritu de la malevolencia, abusando la prensa y dando falsas apariencias a personas respetables, aprovechando esta oportunidad para declarar, de la producción más arriba mencionada, publicada en el “Dublin Review”, en cuanto a observar los hechos y la forma de calificar a S. E. el señor Gobernador de B. A., encargado de las R. E., de la Confederación Argentina, es incorrecta y falsa. No me corresponde juzgar acerca de los principios políticos tocados por sus autores; pero si están por tener los mismos efectos que los aplicados en Roma, siendo del mismo carácter revolucionario, no habrá duda alguna que todo hombre inteligente, bueno y religioso, cerrará sus ojos ante tales aberraciones”.

“Veo radicada en este país una gran y universal simpatía por S. E. don Juan Manuel de Rosas; una simpatía compartida por todos los residentes extranjeros aquí, debida a una administración beneficiosa protegiendo los derechos y propiedades de todos. Esta protección es uniformemente extendida en la forma más amplia a los católicos irlandeses, a los otros británicos y a todos los extranjeros, como así también, a nativos del país, que en la última lucha eran adversarios del Gobierno y la Nación en unión con actividades extranjeras. Una de las cualidades que brillan con más claridad en la conducta de S. E. el Gobernador, Brigadier don Juan Manuel de Rosas y su sistema de gobierno, es de clemencia hacia los vencidos y la más generosa liberalidad con respecto a extranjeros y su comercio”.

…………..

“No hubo desórdenes de ninguna índole, ni prisiones, ejecuciones o deportaciones por ofensas políticas hace más de seis años. Crímenes ordinarios hubieron pocos y los que hubo fueron castigados. Comercio y población ha aumentado y continúa avanzando en grande, siendo el influjo de extranjero, que se encontraron en este tranquilo país con la más grande seguridad y facilidad en el aumento de sus industrias y cambios comerciales, muy considerable, La Religión Católica es venerada y protegida por el Excelentísimo General Rosas, quien goza de la gloria de haberla restaurado a su primitivo esplendor”.

“Bajo su administración inteligente y honorable, el crédito público en este país ha aumentado a un extremo nunca alcanzado desde su gloriosa emancipación, y que pocos países podrían alcanzar en tiempos de inquietante guerra extranjera”.

 (Firmado): ANTHONY D. FAHY

El Padre FAHY vino a la Argentina en 1843, contaba 38 años de edad, y hasta su fallecimiento en su nueva patria, el 20 de febrero de 1871, sirvió al país, a los irlandeses y a los católicos en general, dando hasta su vida en la misión de amor, en los luctuosos días de la fiebre amarilla.

ALBERTO A. MONDRAGON

sábado, 5 de febrero de 2022

Alberto Mondragón - Ángel Pacheco

A mediados de la década del '60 Alberto Mondragón redactó unas breves biografías bajo el título "Figuras rosistas", que fueron publicadas en distintos periódicos y revistas (Revista o períódico El Puente, Revista Doctrina, entre otras). 


FIGURAS ROSISTAS

(Revista El Puente)


Vigésima Figura

ÁNGEL PACHECO


Alberto Mondragón
El General. San Martín es sin duda el creador del Ejército Argentino y cabe a sus más íntimos colaboradores la ejecución y concreción del ejército en el ámbito interno del país, es decir que los discípulos siguiendo las reglas del Gran Capitán dieron la organización que modificada al tiempo y a las técnicas es lo que hoy subsiste.

Angel Pacheco es justamente el disciplinado colaborador que puso en marcha el ejército moderno, y es también justamente el Jefe que dio la organización, los elementos y las directivas. Se llamó Brigadier General Don Juan Manuel Rosas.

El cadete Angel Pacheco de 18 años (N. 14 de julio de 1795) formó parte de los escuadrones de Granaderos a Caballo con el Jefe recién llegado de España y ya héroe de Bailén, coronel José de San Martín. El cadete con el bautismo de sangre en San Lorenzo pasó a alférez y ya en adelante ganó los galones de coronel y general.

Incorporado al Ejército del Norte participó en Vilcapugio y Ayohuma siendo herido, cicatrices que en edad provecta mostraba con orgullo. Luchó en Puente del Marqués y Venta yMedia, pasando recomendado al Ejército de Cuyo en donde San Martín organizaba científicamente el glorioso Ejército Libertador de Chile y Perú.

Hecho Capitán en el campo de batalla de Chacabuco, cúpole la honra de llevar el parte de guerra y los trofeos conquistados, a Buenos Aires; de regreso a Chile participó en el asalto a la fortaleza realista de Talcahuano; en la sorpresa de Cancha Rayada salvó las vituallas y elementos de guerra y terminando su actuación en Chile actuó heróicamente en la sangrienta batalla de Maipú, siendo sableado, quedando casi inválido, motivando por parte de San Martín su retiro de actividades militares hasta su total reposición física.

La guerra contra el Imperio del Brasil lo contó de vuelta en sus acciones predilectas y ya como coronel se batió en Ituzaingó, Camacuá y Yaguarón.

Su regreso a Buenos Aires ostentando 20 medallas y múltiples cicatrices, guerrero y estratega, soldado caballeresco y de ideas federales pasó a colaborar con el coronel Dorrego, gobernador de Buenos Aires y representante del federalismo, en una nueva modalidad que probaba su capacidad e inteligencias, la lucha frente al indio y la protección de las fronteras de la provincia en la Jefatura del Departamento del Norte, que comprendía desde San Nicolás a Salto y desde Areco a Pergamino.

Los sucesos del motín del 1° de diciembre de 1828 le costaron prisión por su adhesión a su amigo Dorrego; derrotado Lavalle en Barracas pasó a colaborar con Rosas concurriendo a la Expedición al Desierto aplicando su táctica guerrera adecuada a las circunstancias frente al indio, tan diferente a sus campañas de guerrero de la Independencia, recuperando grandes extensiones de tierras que llegaron hasta Limay, salvando a cautivos y recogiendo miles de cabezas de ganado vacuno robadas por los ranquelinos.

En 1840 combatió contra Lavalle y siguió toda la campaña del Norte hasta Quebracho Herrado, poniendo punto final a la llamada “Coalición del Norte”. Importa destacar que la jefatura que sin duda le hubiera correspondido por tantos antecedentes, Rosas la confirió al General Oribe. La disciplina innata en Pacheco, su concepción jerárquica y su caballerosidad admitía lo que dispone el Jefe Supremo, pero cabe a él la preparación y ejecución de tan extraordinaria campaña.

Caseros fue para Pacheco un error táctico de Rosas. Advirtió las posibilidades negativas y de ahí su participación secundaria, y no una traición como se hizo correr aún hoy, esa especie circula. Basta saber que desde 1832 su figura nada tiene de comprometedora y todo lo que fue con San Martín, Dorrego y Rosas, fue nula para Mitre y Sarmiento. Su muerte el 29 de setiembre de 1859 no fue muy sentida por los que regresaron con odios y venganzas.

Albero A. Mondragón

Alberto Mondragón - Felipe Senillosa

A mediados de la década del '60 Alberto Mondragón redactó unas breves biografías bajo el título "Figuras rosistas", que fueron publicadas en distintos periódicos y revistas (Revista o períódico El Puente, Revista Doctrina, entre otras). 


FIGURAS ROSISTAS

(Revista El Puente)


Decima novena Figura

FELIPE SENILLOSA


Alberto Mondragón
“He sabido ser consecuente y ser amigo de mis amigos y nunca he temido que mis opiniones particulares pudieran alterar esas relaciones de amistad que son obra de la experiencia y el convencimiento. Usted ha visto que nunca he tenido embarazo en decirle mi opinión, aún cuando alguna vez, no haya sido conforme a la de Usted”. (carta de FELIPE SENILLOSA a Juan Manuel de Rosas del 28 de Septiembre de 1833.)

Quien así escribía había negado su voto en la Legislatura al concederse a Rosas las Facultades Extraordinarias, pero también decía “ser amigo de mis amigos”, y el amigo era justamente Don Juan Manuel de Rosas.

Tal Don FELIPE SENILLOSA, español de origen, exsoldado napoleónico e ingeniero militar, que llegado a Buenos Aires en 1815 por recomendación del General Belgrano, pasa a ser sucesivamente: Director de la Escuela de Matemáticas, vocal de la Comisión de Caminos, profesor de la Universidad, miembro del Tribunal Literario, catedrático y luego su presidente, coordinador de las pesas y medidas métricas, ingeniero y arquitecto, geodesta y cartógrafo, poeta y publicista, y hasta legislador y magistrado.

Este cúmulo de saber y dedicación, hacen de ésta figura rosista una atractiva vida al servicio de su patria de adopción. Su argentinización es mérito que obliga a rescatar a Don FELIPE SENILLOSA del olvido que las generaciones de Caseros hasta hoy lo relegan a una calle en la zona de Caballito de la Capital con placa sintetizada en “Senillosa”.

Nacido en el Reino de Valencia en 1790, llega a Buenos Aires en 1815 falleciendo en ella en 1858, son pues 43 años de servicios, la mitad —la más intensa— a la época de Rosas, en obras arquitectónicas, legislación y ordenamiento de pesas y medidas —asunto importante en relación con el c comercio y la industria—, y en el profesorado su participación a la cultura nacional.

Don FELIPE SENILLOSA es el primer autor de textos para la enseñanza en la República Argentina con su “Gramática Española” en 1818 y su tratado “Elementos de Matemáticas” en 1844.

Cómo periodista, a poco de llegar, comienza a publicar “Los Amigos de la Patria y la Juventud”. escribe artículos diversos en la “Abeja Argentina”, y en la “Gaceta Mercantil” —diario oficial de la Confederación— sobre temas de geodesia, agrimensura y topografía.

Cómo ingeniero se debe a FELIPE SENILLOSA el relevamiento de zonas de Tandil y Bahía Blanca, e importa recordar que junto a Rosas en la “Expedición al Desierto” su aporte astronómico e informes cosmográficos; cómo arquitecto la monumental obra para su tiempo, la Casa de Rosas en San Benito de Palermo; las iglesias de San José de Flores —que en justiciero homenaje hiciera colocar en el frontispicio la inscripción: “Construida bajo los auspicios del Ilustre Restaurador de las Leyes Don Juan Manuel de Rosas”, la de Mercedes, Chascomús y Barracas, y por fin como dato de su capacidad “La Alameda” que SENILLOSA bautizara con el nombre de “Paseo Doña Encarnación” cambiada por Rosas por “Paseo de Julio” en homenaje a la Independencia Nacional.

Poco subsiste de esa labor creativa, pero así fue: de las Iglesias queda la de Chascomús, de “La Alameda” los arcos y de la casa de Rosas —dinamitada por Sarmiento— sólo los planos y fotos.

Sobre todo DON FELIPE SENILLOSA vale como índice caracterológico por el relieve que imprime a una sociedad culta y progresista que Se desarrolla en el período de gobierno de Don Juan Manuel de Rosas.

Alberto A. Mondragón

Alberto Mondragón - Carlos Morel

A mediados de la década del '60 Alberto Mondragón redactó unas breves biografías bajo el título "Figuras rosistas", que fueron publicadas en distintos periódicos y revistas (Revista o períódico El Puente, Revista Doctrina, entre otras). 


FIGURAS ROSISTAS 

(Revista El Puente y Revista Doctrina N° 2 de Mayo de 1988)


Décima octava Figura

CARLOS MOREL 


Alberto Mondragón
García del Molino, Descalzi, Bacle, Monvoisin, Pellegrini, Pueyrredón, etc., pintores y litógrafos de la época de Rosas, han dejado en la tela o en impresos, de una manera u otra, reflejos de la vida y costumbres de la época, pero cabe a Carlos Morel la total y completa compenetración del ambiente social y popular del período rosista.

Nacido en Buenos Aires en 1818, desde joven ingresa en el estudio artístico del sueco Guth, y su primera y gran litografía que tituló "Usos y costumbres del Río de la Plata”, dio a Morel el espaldarazo profesional en el arte: ese álbum, muy de época, contaba ya con dos competidores inauguradores de una moda altamente representativa en Argentina y países extranjeros.

Ellos eran el inglés Vidal con su valioso "Álbum de llustraciones Pintorescas” y el italiano Pellegrini con "llustraciones Pintorescas del Rio de la Plata”.

Pero la labor de Carlos Morel supera ampliamente en estructura y temática a las citadas, probando una capacidad destacada por la interpretación de lo popular y típico de las escenas gauchescas, en el atuendo del paisano, sus costumbres y caracteísticas argentinas.

Vinculado a los jóvenes de la llamada "generación del 37", integró el "Salón literario” de tan controvertida acción cultural y política pero para Morel como para López y Planes, Sastre, de Angelis, etc. la Patria no era el "ubi bene, ibi Patria” (donde estoy mejor es mi Patria), de los Alberdi, Varela, Sarmiento entre otros unitarios. Para Morel era la Argentina gobernada por Don Juan Manuel de Rosas.

Así es fácil deducir que la figura rosista del pintor Morel haya pasado a ser un ignorado en su Patria, no así en Londres y París, donde sus exposiciones causaron asombro, pues era el intérprete nato de lo nuestro, lo descriptivo del ambiente, el revelador de un pueblo feliz, que a través de su pincel daba la nota clara y terminante de una época tergiversada después de Caseros.

Resumiendo su vastísima producción, todas de extraordinario colorido y litografías que maravillan, es la llamada serie “Grande de Ibarra" del año 1839, con ocho láminas y los temas: 1) la familia gaucha; 2) la media caña; 3) una hora antes de partir; 4) el tambo en la ribera; 5) gaucho en traje de pueblo; 6) gaucho y sus armas; 7) cacique pampa y su mujer y 8) indios pampas.

La serie titulada "Usos y costumbres del Río de la Plata" de 1845 contiene: 1) Peones y troperos; 2) el cielito; 3) camino al campo; 4) carga de Mendoza; 5) el pastoreo, la carreta; 6) parada de la tropa; 7) vista de una casa en la ribera y 8) el tambo, el lazo, todas realizadas con rara maestría para combinar en sus dibujos numerosas figuras humanas en actitudes dinámicas y naturales.

Fue también notable retratista. Sus: Rosas, Quiroga, Doña Encamación, Aldao, etc., etc., lo muestran, al decir del crítico de arte Matienzo, como "el precursor de la pintura Argentina” y el primer artista que captó el alma de los gauchos, en fin el pintar sociológico en que se inspiró José Hernández en su poema “Martín Fierro”.

Morel es el artista olvidado por el noble pecado de ser un nacional auténtico, el incomprendido por los pintores que se suceden hasta hoy incapaces de plasmar la esencia de lo telúrico.

Sobrevivió a Caseros (F. 6 de mayo de 1896 en Quilmes). Y como un sino fatalista a tantos que pasaron el 1852, Morel perdió su agilidad creadora, se debilitó moral y físicamente, ya no concurría a las pulperías, a los bailes, a los campamentos; se cambió el panorama inspirador, no tenía para captar lo que se perdió por el vértigo vengativo de los unitarios al transformar una sociedad popular, destruyendo al gaucho a cambio de una pampa gringa.

Carlos Morel será algún día el nombre que se coloque en el frontispicio del Museo de Arte Argentino, como un homenaje al artista que se inspiró en lo histórico-sociológico de la gran época de Don Juan Manuel de Rosas.

Alberto A. Mondragón


Alberto Mondragón - José Félix Aldao

A mediados de la década del '60 Alberto Mondragón redactó unas breves biografías bajo el título "Figuras rosistas", que fueron publicadas en distintos periódicos y revistas (Revista o períódico El Puente, Revista Doctrina, entre otras). 


FIGURAS ROSISTAS 

(Revista El Puente)


Décima sexta Figura

JOSÉ FÉLIX ALDAO



Alberto Mondragón
La leyenda negra del “fraile” ALDAO ha pasado a ser historia. Tanto a López (Vicente Fidel), Ramos Mejía y a Sarmiento les cabe el perpetuar la sangrienta memoria de que un miembro de la Iglesia pasa a ser un fraile apóstata; un valiente soldado de las guerras de Independencia a un bárbaro montonero; como hombre de Rosas a un adicto al “tirano”, y como patriota Federal a un loco embrutecido por el alcohol.

El Brigadier General JOSE FELIX ALDAO era natural de Mendoza (n. 11 de octubre de 1780), hijo legítimo de Don Francisco Esquivel Aldao y de Doña María del Carmen Anzorena. La familia se completaba con dos hermanos de José Félix de nombre José y Francisco

La singular personalidad de ALDAO se inicia para 1817 como agregado al Regimiento Nro. 11 del Cnel. Las Heras en calidad de Capellán del Ejército de los Andes, ya que pertenecía hacía 15 años a la orden de los Dominicos Predicadores, y debe dejarse constancia que su conducta sacerdotal había sido intachable, pero debe también saberse que su consagración eclesiástica lo fue en cumplimiento del póstumo deseo de su padre más que de propia iniciativa.

De cualquier manera, parece evidente que su profunda vocación lo arrastraba a la milicia, porque no fue Capellán ni dos semanas. Quince días de fuego patriótico bastaron para quemar quince años de fuego sagrado.

Reseñar la Campaña Andina del Libertador Gral. San Martín, donde el Tte. ALDAO hasta llegar a Coronel actuó firme y decididamente, es reseñar las acciones donde le cupo destacarse: Guardia Vieja, Chacabuco, Curupaligüe, Gavilán, Costa de San Vicente, Asalto a Talcahuano, Cancha Rayada y Maipú en Chile, y Campaña de la Sierra, Valle de Jauja, Puertos Intermedios, etc., en el Perú, que le valieron múltiples condecoraciones, pero para José Félix ALDAO, una medalla concretaba sus gloriosas cicatrices: “Yo fuí del Ejército Libertador”.

Hasta aquí la recia estampa del “fraile guerrero” audaz hasta la temeridad, para saber de su antes figura rosista para ensamblar su  prestigiosísima personalidad —rama del gran tronco federal— con Juan Facundo Quiroga y Juan Manuel de Rosas, que con la misma pasión de patria se puso al servicio de la Confederación.

Su vida pública como político comienza en su Mendoza en 1825 conjuntamente con su hermano José, en los enfrentamientos entre unitarios y federales. Para 1827, el gobernador Corvalán le encomienda la formación de un Escuadrón de Granaderos a Caballo y las milicias “Auxiliares de los Andes”.

El nefasto 1828 —motín del 1ro. de Diciembre y posterior asesinato de Dorrego—  inclinan a ALDAO a la vinculación nacional con Quiroga y Rosas enfrentando a Paz y la Liga Unitaria; actúa pasionalmente en los encuentros de Oncativo y La Tablada, se llega a La Ciudadela, y ya serenado el país después del Pacto Federal, cabe a ALDAO tres importantes misiones: la gobernación de Mendoza, la expedición al desierto en el ala derecha y por fin en la destrucción del levantamiento de la “Coalición del Norte”, batiendo al Cnel. Acha y al gobernador Brizuela de La Rioja, más también en encarnizada lucha es vencido en Angaco.

La Pax Federal después de “Rodeo del Medio” le permite dedicarse a gobernador de Mendoza. Esta gobernación se destaca por el rigor impuesto a los unitarios, contra los que tanto habían perjudicado a la Confederación, imponiendo por medio de un célebre decreto la calificación de “locos” a los unitarios y atención médica para tratarlos, pero por otro lado les respetaba la vida y por lo visto la salud. Otra atención preferente lo fue el control aduanero con Chile como medida proteccionista, y consecuente con la política de Rosas efectúo expediciones pacíficas contra los indios, etc.

Atacado de un mal incurable es atendido por orden de Rosas por el cuñado de éste, el talentoso Dr. Rivera, pero nada pudo hacerse falleciendo el 19 de Enero de 1845.

El historiador David Peña al estudiar a éste meritorio argentino enlodado por la calumnia, le dedica esta frase:  Al Brigadier General Don JOSÉ FELIX ALDAO: “Yo no exalto: te defiendo de la pasión tormentosa que ha cubierto tu recuerdo con un tendal de crímenes, y te señalo la luz de la verdad histórica como expresión de una  edad que elaboró el destino de esta Nación”.


Alberto A. Mondragón