Por el Ing. Alberto J. Bondesío
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| Retrato de Moreno realizado en lápiz -C. 1909- por Juan de Dios Rivera |
Mucho se ha escrito sobre la Revolución de Mayo y
sus protagonistas. Algunos historiadores
lo hicieron con rigor académico y otros con una rara cuando no tendenciosa mezcla de éste y de sus personales posiciones
ideológicas.
Para los primeros don Cornelio
Saavedra fue el centro sobre el que giraron los hechos de esa trascendente
semana de Mayo.
Los segundos trataron y tratan de ver
en Mariano Moreno el “numen”, “el motor”, “el espíritu”, “el alma” de la Revolución y mas
recientemente como el “prócer del Bicentenario”.
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| Cigarrera de Moreno |
Si separamos, como se dice en el
campo, la paja del trigo o sea los panegíricos y apreciaciones personales de lo
que los documentos nos dicen podremos tener una lectura más fina de los hechos.
A diferencia de lo sucedido en las
gloriosas jornadas de la
Reconquista y Defensa de Buenos Aires en 1806 y 1807, la Revolución de Mayo no
la hizo el pueblo, la hicieron los Comandantes de los cuerpos militares, con un
grupo de eclesiásticos y de civiles, que venían conspirando secretamente.
Buenos Aires, en aquella época tenía
aproximadamente 50.000 habitantes, los vecinos “de distinción” (los que debieron ser llamados a resolver el
asunto) rondaban los 3.000; el Cabildo invitó solamente a 500 de los que apenas
concurrieron 224 y de ellos votaron por la cesación del Virrey 155. ¿Podemos
decir que el “pueblo” participó en
esta gesta o es mas apropiado decir que solamente un grupo de civiles
encabezados por Saavedra fueron los que se jugaron por el movimiento?.
Creo que la palabra “pueblo” se debe utilizar en su mayor
acepción… y ésta se puede, de alguna manera, medir por la cantidad de personas
dentro del total que tiene una participación activa y decisoria.
Como pequeña muestra de ello traigo a
colación el sincero comentario que el Notario Mayor del Obispado (no
precisamente un ciudadano común) don Gervasio Antonio Posadas dejaba para la
posteridad en sus “Memorias sobre la Revolución de Mayo”: “No tuve de ella la menor idea, ni noticia previa. Yo vivía tranquilo
en mi casa, con mi dilatada familia… Cuando recibí esquela de convite a un
Cabildo Abierto… no concurrí por
hallarme legítimamente ocupado”. Más adelante manifiesta que no estaba de
acuerdo con lo decidido por dicho Cabildo Abierto.
Complementaría lo precedente la forma
en que se confeccionó la lista de “ciudadanos” pedida por los Sres.
Cabildantes, que respaldara lo solicitado por los Comandantes. Esta lista
estuvo conformada en su gran mayoría por firmas de soldados, oficiales y
clérigos.
Los criollos que venían desde hacía
tiempo sintiendo las ansias de emancipación fueron Belgrano, Saavedra,
Pueyrredón, los hermanos Rodríguez Peña, Vieytes y algunos pocos más.
En ese grupo, que venía arriesgando
cuanto menos su libertad, no figuraba el Dr. Mariano Moreno.
Cabe aquí acotar que el Virrey
Cisneros tenía, nombrados por él, a dos abogados consultores: los Dres. Leiva y
Moreno.
Manuel Moreno en su obra “Vida y Memorias del Dr. Dn. Mariano
Moreno” nos dice que: “Los informes
que el nuevo jefe (Cisneros) recibió antes de su salida de Cádiz de las luces y
acendrado patriotismo del Dr. Moreno… le hicieron formar un concepto muy
ventajoso de sus conocimientos y consiguientemente lo honró con su más entera
confianza eligiéndolo por uno de los consultores sobre los asuntos en que se
iba a pronunciar”.
Quizá, cabría preguntarse con algún
dejo irónico, haya sido ésta la causa por la que recién el 25 de Mayo por la noche,
cuando todo estaba consumado, aparece en el Cabildo aquel a quien Juan María
Gutiérrez llama con estrepitosa imagen: “el
primero de los patriotas y el alma de
la Junta…”
En honor a la verdad debemos comentar
que el Dr. M. Moreno tuvo una previa “visita”
al Cabildo con motivo del Cabildo Abierto del 22 de Mayo. En la sala del
Cabildo se encontraba bastante lejos de las primeras filas habida cuenta que
fue el votante número 151. El historiador Vicente Fidel López nos comenta que
su padre, don Vicente López y Planes, le había transmitido que el “numen de Mayo” se encontraba “acurrucado en un rincón, parecía cabizbajo” y al preguntarle si estaba fatigado
recibe como respuesta “estoy caviloso y
muy inquieto… yo he votado con ustedes por la insistencia y majadería de Martín
Rodríguez...”
El general Nicolás de Vedia (testigo
presencial y votante) escribe en sus Memorias “Los principales sujetos que habían de tomar la voz en nombre el
pueblo, eran los más próximos a las autoridades de uno y otro lado. El famoso
doctor don Mariano Moreno, se había colocado tras de los bancos del pueblo,
como excusándose de presentarse cual uno de los actos principales del momento”.
Respecto a la actuación de don
Cornelio Saavedra es oportuno citar a don Manuel Belgrano quien en su
Autobiografía nos dice: “No puedo pasar
en silencio, las lisonjeras esperanzas que me había hecho concebir el pulso con
que se manejó nuestra revolución, en que es preciso, hablando verdad, hacer
justicia a don Cornelio Saavedra”.
Bartolomé Mitre en su obra “Historia
de Belgrano y de la Independencia
Argentina” nos dice:
“El voto de D. Cornelio Saavedra fue el que arrastró tras sí la mayoría”
Es oportuno en este momento hacer un
apretado paralelo entre estas dos figuras emblemáticas a través de algunas de
sus actuaciones previas a la
Revolución de Mayo.
1.- Durante las invasiones inglesas,
Saavedra con sus compañeros de armas tuvo un papel descollante luchando junto
al pueblo contra el invasor. Moreno, por su parte, no figura en ninguna lista
de voluntarios ni de vecinos que aportaron su brazo o dinero para contribuir a la Reconquista y después
a la Defensa.
En “Vida y Memorias del Dr. M. Moreno”
leemos que el día de la entrada de los ingleses expresaba “he llorado más que otro ninguno”. Se puso, en esos días, a
escribir un diario narrando los sucesos. Escribía en su bufete de abogado lo
que otros, militares y ciudadanos, hacían en los puestos de combate durante el
día. Mientras unos daban el oro y la sangre… el Dr. Moreno dio su llanto y su
tinta.
2.- El 1º de Enero de 1809 el llamado
partido patriota (los Patricios entre ellos) brindó su apoyo a Liniers, Moreno
prestó su apoyo al partido español en la persona del Alcalde de primer voto don
Martín de Álzaga.
Manuel Moreno, su hermano, nos dice
que Mariano había hecho aconsejar a la
Junta de Sevilla el 13 de Setiembre de 1808 la rápida
remoción de Liniers a fin de “promover a
la defensa de estos dominios”. Probablemente en la errada creencia de que
Liniers entregaría a Bonaparte el Virreinato.
3.- Cuando suceden los levantamientos
de Chuquisaca del 25 de Mayo de 1809 y el de La Paz del 16 de Julio del mismo año, el Virrey
Cisneros, siguiendo los consejos de sus dos abogados consultores (Leiva y
Moreno), falla castigando con pena de muerte a los amotinados.
4.- En las reuniones secretas de los
conspiradores hay una definida y probada participación de don Cornelio Saavedra
en ellas, no así de don Mariano Moreno. Esto último es claramente comprensible,
ya que ponerlo a él sobre aviso hubiera sido, posiblemente, entregar a Álzaga o
a Cisneros los detalles de la conspiración.
Los más ardientes panegiristas de
Moreno nunca se animaron a afirmar de su presencia en esas reuniones. Algunos
nos dicen que el Dr. Moreno tuvo un “perfil
bajo” durante esas semanas y días. Flaco favor le hacen a Moreno este tipo
de adjetivos… Hubiera sido mas honesto y “elegante” decir que Moreno no
entendió el proceso de Mayo y que luego metido en él contra su voluntad, trató
de hacer lo que estimaba oportuno para los tiempos que vivía.
5.- Finalmente, cuando ya había sido
elegido como uno de los secretarios de la Junta nos narra su hermano Manuel en su obra “Vida
y Memoria del Dr. Dn. Mariano Moreno” ”Muchas
horas hacía que estaba nombrado secretario de la nueva Junta y aún estaba
totalmente ignorante de ello, entretenido en casa de un amigo en conversaciones
indiferentes. Al cabo de mucho tiempo en que yo mismo lo había buscado para
avisarle de lo ocurrido lo vi entrar en casa, envuelto en mil meditaciones,
sobre si debía o no aceptar el nombramiento. La legitimidad de los
procedimientos que acababan de suceder; lo serio de las funciones que se le
encomendaban….eran otras tantas cuestiones que ocupaban su reflexión… Me decía:
El sosiego que he disfrutado hasta aquí en medio de mi familia y de mis libros
será interrumpido”.
Fue el Dr. Moreno, el único que se
preocupó más que de la patria, de la interrupción de su sosiego…
Mientras esto sucedía Saavedra ya
estaba, junto con los otros miembros elegidos, trabajando para el mejor inicio
de la Junta de
Mayo.
Respecto al por qué del ingreso del
Dr. Mariano Moreno en la Junta
hay dos estudios que si bien están basados en documentación de la época son
diferentes en cuanto a la explicación de dicho nombramiento.
Uno de ellos pertenece a Ricardo
Levene que sostiene que dicho nombramiento se debió al lobby ejercido por los ingleses a favor de Moreno por haber contado
con su apoyo en el asunto de las franquicias comerciales.
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| Cornelio Saavedra (1) |
El otro punto de vista pertenece a Martínez
Zuviría, quien sostiene que como el partido español era mayoría en esa época en
Buenos Aires, y habiendo el Dr. Moreno apoyado a Álzaga un año antes
participando como secretario de la
Junta presidida por éste español era conveniente que hubiera
un cierto equilibrio en la Junta
de Mayo. Moreno venía a acompañar a Matheu y Larrea.
Fuere cual fuere es evidente que el
Dr. Moreno no entró por la “puerta grande” en la Junta de Mayo.
Ahora sí es el momento de hacer un
análisis de las “Obras” del Dr. Mariano Moreno… escritos y fundaciones… a
partir del 25 de Mayo fecha en que según algunos “empieza su protagonismo”.
Nos dicen algunos
“historiadores-panegiristas” haciendo una libre interpretación de los hechos y
del contenido de los documentos que el día 7 de junio de 1810 fundó la Gazeta de Buenos Ayres.
Realmente debo reconocer, nobleza obliga, que hace falta tener mucho coraje
para afirmar esto y otras cosas.
Por cierto que antes de seguir, debo
afirmar que el Dr. Moreno no es culpable de las opulentas biografías que le han
fabricado, cuando él ya no estaba en condiciones de protestarlas.
Pero volvamos al tema de la fundación
por parte de Moreno de la
Gazeta, dogma que se ha consolidado gracias al Círculo de la Prensa en Buenos Aires,
convirtiendo en herejes a quienes lo cuestionan.
Recurrimos al Decreto del 2 de Junio
de 1810 por el cual el Gobierno Patrio dispuso fundar un periódico oficial. Si
había de ser “oficial” no podía ser
resolución de un particular.
En sus considerandos dice la Junta: “El Pueblo tiene derecho a saber la conducta de sus Representantes…Para
el logro de tan justos deseos ha resuelto la Junta que salga a luz un nuevo periódico semanal
con el título de Gazeta de Buenos-Ayres, el cual sin tocar los objetos que tan
dignamente se desempeñan en el Semanario de Comercio anuncie el público las
noticias exteriores e interiores que deban mirarse con algún interés.
En
él se manifestarán igualmente las discusiones oficiales de la Junta con los demás Jefes y
Gobiernos y el estado de la Real Hacienda.
La Junta,
a más de incitar a los sabios de estas Provincias para que escriban sobre tan
importantes objetos, los estimulará por otros medios que les descubran la
confianza que pone en sus luces y en su celo.
Todos
los escritos relativos a este recomendable fin, se dirigirán al señor Vocal,
Dr. D. Manuel Alberti, quien cuidará privativamente de este ramo, agregándose
por la secretaría las noticias oficiales”.
Como es fácil observar el decreto
fundacional no menciona en ningún
párrafo al Dr. Moreno.
Sí posteriormente, el Dr. Moreno en
compañía de don Manuel Belgrano y Castelli es designado redactor.
En este punto me permito decir que los
que hemos leído uno de los originales completos de este periódico, podemos
afirmar que la redacción de la
Gazeta al ser anónima todos los artículos se publicaban sin
la firma del autor por lo que era y es imposible afirmar fehacientemente quién
los escribió. Visto esto, ¿quién puede asegurar seriamente que, por ejemplo, el
texto publicado en la Gazeta
el 6 de Setiembre de 1810 pertenezca a la pluma de Moreno?.
Aquellos que a pesar de conocer el
Decreto continúan sosteniendo la falsedad a que hice referencia violan a
sabiendas lo que el Pontífice León XIII
definió como la primer Ley de la Historia: “No
atreverse a mentir”… y la segunda: “No
temer decir la verdad”.
En algunos discursos cargados de
palabras y vacíos de contenido que hemos escuchado en actos por el día del
Periodista, nos han dicho, sin que el que los pronunciara se sonrojara, que el
Dr. Moreno “era el alma de la Gazeta”.
Veamos. Desde el 7 de Junio de 1810,
en que apareció por primera vez la
Gazeta hasta el 12 de Setiembre de 1821, en que la suprimió
Rivadavia, se publicaron 810 números.
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| Gazeta de Buenos Ayres |
Desde el 7 de Junio de 1810 hasta el
17 de Diciembre del mismo año fecha en que se presupone que el Dr. Moreno ya no
escribía nada habida cuenta que estaba preparando su inminente viaje a Londres,
se publicaron 29 números ordinarios, 23 extraordinarios y 3 suplementos.
Estos 55 números contienen 209
artículos, de los que su hermano Manuel, que conocía a su personaje, sólo ha recogido
2 como de su redacción.
¿Cómo es posible que historiadores,
que por cierto no trataron al Dr. Moreno, puedan saber con “certeza” los
artículos que él escribió y desmientan con ello a su propio hermano, doscientos
años después?
Dejemos la Gazeta y centremos ahora
nuestra atención en una obra que muchos historiadores mencionan sin siquiera
haberla leído y si lo hicieron cometieron el pecado de leerla rápido y mal.
Me refiero a “La Representación de
los Hacendados”.
Algunos historiadores-panegiristas
para ponderar el interés de Moreno en fomentar la agricultura, las manufacturas
y el comercio hacen hincapié en esta obra omitiendo decir que es ésta obra un
simple alegato jurídico, trazado en “representación
de los hacendados de las campañas del
Río de la Plata”,
pero realmente destinado a favorecer un franco comercio con la nación inglesa.
Con dicho documento Moreno quería
beneficiar a los intereses portuarios, pues el comercio libre interesaba al
litoral.
La gravitación que se atribuye a
Mariano Moreno en la apertura del comercio del Río de la Plata es otra falacia ya que
no tuvo parte alguna en lo resuelto, como que su escrito profesional fue
agregado al expediente respectivo cuando ya se habían pronunciado los órganos a
los que correspondía intervenir.
No solo no ejerció influencia alguna
sino que desagradó a sus mandantes, los Hacendados, quienes se desprendieron de
Moreno y encargaron a Castelli y Azcuénaga que los representaran en actuaciones
posteriores, como se advierte examinando el expediente.
Nos dicen algunos que redactó este
trabajo en momentos en que la causa del comercio libre parecía perdida.
Simplemente limitémonos a observar las
fechas de varios documentos para conocer la falsedad de lo expresado
anteriormente.
En el manuscrito original se observa
que tiene como fecha el 30 de Setiembre de 1809 (pág.106 de la edición
original). El 20 de Agosto, el Virrey había dirigido al Cabildo un oficio
pidiéndole considerase el mismo asunto y manifestándole su voluntad favorable a
las franquicias (40 días antes que Moreno).
El Cabildo discute largamente la nota
de Cisneros en su reunión del 31 de Agosto y por mayoría de votos de una
resolución favorable a los deseos del Virrey (30 días antes que Moreno).
El 6 de setiembre, Belgrano, Secretario
del Real Consulado de Comercio, presenta un notable alegato en que reproduce sus
viejas ideas favorables al libre comercio (24 días antes que Moreno).
Pero nada mejor que sea el propio
Moreno quien nos diga cuál era su pensamiento y podamos así definir su perfil.
Nos dice en su obra La Representación de
los Hacendados:
Pág.9: “La expectación pública reposa sobre las benéficas intenciones que V.E.
se ha dignado manifestar”
Pág.11: “Habiendo V.E. indicado la necesidad de abrir el comercio con la Gran Bretaña”
Pág. 24: “Vivimos por fortuna bajo un Príncipe benigno, nacido en tiempos
ilustrados y formado por leyes suaves…”
Pág. 48: “Nuestro jefe es prudente, es ilustrado”
Pág.83: “Lo mismo sucedería con las colonias modernas: felices bajo su
metrópoli no se atreverían a sacudir un yugo ligero y suave para buscar una
independencia que las privara de la protección de su Madre…”
¿No parece lo precedente, apenas unas
pequeñas muestras del total, un rosario de alabanzas y una actitud cuanto menos
de obsecuencia de la “futura alma” de la Junta de Mayo?. Hoy a un político por lo que hizo
o dijo varios años atrás se lo condena si no es funcional al que opina distinto
o bien al gobierno de turno. El Dr. Moreno puesto en nuestro tiempo, por cierto
no la pasaría muy bien.
Tan poco peso tuvo este trabajo de
Moreno que se publicó recién después de la Revolución de Mayo.
Un dato importante nos acercó el
historiador Diego Luis Molinari cuando nos informa que en el expediente
original no figura ni una sola vez el nombre de Mariano Moreno, y el que firma la Representación es
don José de la Rosa.
Esto nos puede inducir a pensar que, si
bien cuando se publicó en 1810 lleva al Dr. Mariano Moreno como autor en un
principio, éste poca importancia le dio a su trabajo ya que ni siquiera se molestó
en firmarlo.
En todo el trabajo hay un rosario de
alabanzas al Virrey y al Rey… al estado de colonia y al “yugo ligero y suave”… ¿podemos con este cercano antecedente decir
alegremente que Mariano Moreno “fundó” la democracia argentina?.
Durante mucho tiempo se ocultó la
existencia de un “Plan de operaciones que
el gobierno provisional de las Provincias Unidas del Río de la Plata debe poner en práctica
para consolidar la grande obra de nuestra libertad e independencia”.
Es interesante conocer previamente una
historia que arranca en el año 1893 cuando por encargo del Ateneo de Buenos
Aires, el Dr. Norberto Piñero (declarado admirador del Secretario de la Junta), jurisconsulto de
vasta cultura, procede a compilar los escritos del Dr. Mariano Moreno.
Entre ellos publica el “Plan de operaciones” que había
encontrado en el Archivo de Sevilla.
El Director de la Biblioteca Nacional
y Director a su vez de la publicación “La Biblioteca” escribe que lo publicado por el Dr. Piñero
era “la injuria más atroz que se haya
inferido a Moreno…aborto disforme y bestial de un malvado e imbécil”.
Nos preguntamos ¿Qué era, pues, el
Plan que tanto afectó al Sr. Paul Groussac, Director de la Biblioteca, órgano
oficial?
Nos dice el Dr. Piñero: “En el Plan aludido, que redactó por mandato
secreto de la Junta,
aconsejaba el empleo del rigor contra el enemigo, la astucia, la intriga, la
vigilancia sigilosa, el espionaje, el soborno, la seducción, el engaño y las
maquinaciones, como medios para coadyuvar al triunfo de la Revolución. Indicaba
que no se desdeñase los servicios de ningún individuo, por malos que fueran sus
antecedentes y sus cualidades; que se llamara a los criminales y prófugos y a
los desertores, bajo promesa de perdonarles sus delitos, borrarles toda nota
desfavorable y entregarles sus causas, para que desapareciese cualquier rastro
de sus hechos, siempre que se alistasen en las filas revolucionarias.
Quería
producir el terror por la crueldad y por medidas excepcionalmente severas.”
Visto esto comprendemos cómo se sentirían
los admiradores del Dr. Moreno al leer los fundamentos del famoso Plan del cual
era uno de sus autores.
Más adelante afirmaba el Señor
Groussac que unas pocas líneas del Plan “bastarían
para deshonrar la causa americana en la persona de su ilustre caudillo”.
En otra parte de ese Plan se lee: “La menor semiplena prueba de hechos,
palabras, etc., contra la causa, debe castigarse con pena capital”. Seguimos
citando: “Los bandos y mandatos públicos
deben ser muy sanguinarios”, “Deben tener el Gobierno en esta Capital seis u
ocho sujetos que se empleen en escribir cartas anónimas…”
La
Junta,
después de leer el Plan, por cuyo encargo preparó Moreno, no quiso apadrinarlo
y lo desechó.
Durante muchos años, y aún hoy en día,
se escuchó y escucha que el Dr. Mariano Moreno había sido el fundador de la Biblioteca Nacional.
Algunos historiadores serios, por
cierto, ya no abonan esta afirmación habida cuenta de la imposibilidad de
encontrar documentos que la sustenten. Es que el historiador que repite asertos
vulgares nunca dice de dónde los toma.
En un artículo publicado en el Nº 15
de la Gazeta
de Buenos Ayres del 13 de setiembre de 1810 se lee: “Los pueblos compran a precio muy subido la gloria de las armas…”,
más adelante y ya terminando dice: “esperando
que los buenos patriotas propenderán
a que se realice un pensamiento de tanta utilidad, abre (la Junta) una suscripción patriótica para los gastos de estantes y demás costos
inevitables, la cual se recibirá en la Secretaría de Gobierno; nombrando desde ahora por
bibliotecario al Dr. D. Saturnino Segurola y al Reverendo P. Fray Cayetano
Rodríguez, que se han prestado gustosos a dar esa prueba de patriotismo y amor
al bien público, y nombra igualmente por Protector de dicha Biblioteca a el
Secretario de Gobierno Dr. D. Mariano Moreno, confiriéndole todas las
facultades para presidir a dicho establecimiento y entender en todos los
incidentes que ofreciese”.
El 12 de noviembre de 1810 el Dr.
Moreno envía una nota al Cabildo en la que dice: “El honroso cargo que la Excma.
Junta me ha conferido de protector de la Biblioteca pública de
esta Ciudad, me pone en la obligación de solicitar todos los arbitrios
conducentes a la firmeza y duración de este establecimiento. Cuando entraron en
esta Capital las tropas del general Berresford se disponía ese Excmo. Cabildo a
costear con sus fondos una Biblioteca; y aún los capitulares expulsos no se
hallaban distantes de auxiliar la que se está formando”.
Visto lo precedente, ¿puede alguien
seguir creyendo en el Dr. Moreno como “fundador”
de la Biblioteca?
Veamos ahora su "gran colaboración” a la misma. En ese año de 1810 se abre el
llamado Registro de Donaciones. De una exhaustiva lectura del mismo se
desprende que los nombres de Belgrano y del Presbítero Chorroarín se repiten
como donantes; mientras que el nombre de Mariano Moreno sólo aparece una vez
como donante de una obra en latín: “Comentarios de Balbo”, y el de Manuel
Moreno directamente no aparece ni una vez.
En el Archivo General de la Nación existe una carta de D.
José María Romero, fechada el 18 de febrero de 1812, a don Bernardino
Rivadavia en la que le expresa la escasa atención que le había prestado el Dr.
Moreno a la Biblioteca
y que incluso se habían perdido donaciones que “con indiferencia o desprecio”
su Protector las había rechazado.
Terminaremos este aspecto de la vida
del Dr. Moreno que durante su misión como Protector, y completando la respuesta
a aquellos que aseguran de su gran trabajo y colaboración, desde el 22 de
Agosto de 1810 (en que empieza a actuar en la Biblioteca) hasta el 28
de Diciembre de 1810 (fecha de su última participación) el Dr. Moreno escribió
8 notas y 1 decreto, sumando en total con la fecha y firma de cada uno de ellos
un total de 116 líneas a distribuir en 128 días de Protectorado (cabe acotar
que en ese período se tomó 12 días de descanso).
Manuel Moreno en “Vida y Memorias de Mariano Moreno” refiriéndose a los días previos
al fallecimiento de su hermano nos informa que “Desde antes de embarcarse la salud del doctor Moreno se hallaba
grandemente injuriada por la incesante fatiga en los asuntos públicos. Los
últimos disgustos abatieron considerablemente su espíritu”…Ya embarcado… “Debilitado su sistema, sufrió un mareo
demasiado fuerte, después del cual cayó en una languidez tan profunda, que le
fue imposible sostener las incomodidades anexas a una navegación penosa. Esta
deplorable situación se aumentaba con la total falta de medicinas en que se
hallaba el barco… No pudiendo proporcionarse a sus padecimientos ninguno de los
remedios del arte, ya no nos quedaba otra esperanza de conservar sus preciosos
días que en la prontitud de la navegación…Su último accidente fue precipitado
por la administración de un emético, que el capitán de la embarcación le
suministró imprudentemente, y sin nuestro conocimiento….”
Algunos historiadores-panegiristas se
animan a afirmar que la muerte del Dr. Moreno fue un plan premeditado de Don
Cornelio Saavedra… Su propio hermano en ningún momento deja traslucir semejante
aseveración y menos aún sospecha alguna.
Cada uno es libre de pensar lo que
desee al respecto pero para hacer honor a la verdad histórica toda afirmación
debe tener su sustento académicamente documentado. Tirar mantos de sospecha
sobre la honorabilidad de las personas como método para explicar un hecho es
cuanto menos detestable.
Este último párrafo es un elemento de
juicio válido, entre otros, para diferenciar a un historiador de un “cuentista”
de la historia, que agrava su situación cuando lo hace desde su ideología
política.
(1) Cornelio Saavedra, autor anónimo, Siglo XIX, Museo
Histórico Nacional. "La parte más popular y numerosa, la que
no vestía de frac o de levita, se inclinó hacia el lado de Saavedra". José
L. Busaniche